DEPORTES

Lunes 20 de Septiembre de 2010

El remoto origen en Chile del deporte blanco
El tenis bajó de los cerros

La primera cancha de la que se tiene registro data de 1882 y estaba en el perfumado jardín de un inglés en el Cerro Las Zorras, Valparaíso. Pero fue el Cerro Alegre, en 1889, la cuna del exclusivo juego de ingleses y alemanes.  
Antonio Valencia En 1882, pocos años después de que Inglaterra reglamentara el juego del tennis , en el Cerro Las Zorras -hoy O'Higgins- apareció la primera cancha del exclusivo deporte blanco. Tan exclusivo que la pista estaba en el patio de la propiedad del naturalista y explorador ingles William Cox. Un año después se supo de otro británico sin nombre demasiado conocido, pero de apellido James, que tenía la propia en Las Salinas, Viña del Mar.

Y fue en la calle Hospital Inglés y en el Camino de Cintura en el Cerro Alegre donde el tenis, siempre puertas adentro, brotó en mayor número. Cuna inglesa. Cuna alemana. Las había de ripio, ladrillo o asfalto -que ennegrecían las pelotas-, y en lugar de cal, algunas usaban tablas para marcas los límites.

Ahí estaban la cancha de los británicos Jack Morrison (armada en 1899) y de George Sutherland (1891), además de la del germano Germán Fischer (1891) y su compatriota teutón Guillermo Munnich (1908). El que tuvo dos canchas desde 1890 fue John Hardy.

Expuestos al ojo público, el prejuicio y la crítica persiguió al tenis en damas y varones. De ello supo, por ejemplo, Ethel Sutherland Harper, cuando provocó algo de "escándalo" en la cancha de su padre cuando se atrevió a cortar esas largas faldas que casi barrían la arcilla.

La burla hacia el juego de extrañas vestimentas enclaustró un tiempo a sus cultores que de las casas habían pasado a los clubes.

Ya en julio de 1905 el diario Las Últimas Noticias daba cuenta de las risas que se oían fuera del Club Lawn Tennis cerca del Parque Forestal, que obligaron a los socios "a poner un cierre a su magnífica cancha de cemento". Todo para evitar "desagradables manifestaciones de la gente del pueblo", " sin cultura alguna" y con "visibles restos de salvajismo", como se leía entonces en el periódico.

Como otros deportes, el tenis también fue acogido en terrenos hípicos. En 1885, en el Valparaíso Sporting Club fue creado el Viña del Mar Lawn Tennis Club. Tres años más tarde, en Santiago, el deporte tenía su cancha de polvo de ladrillo en Huérfanos con Estado, en el Círculo de la Unión Central. Devorado por un incendio, sus socios recurrieron al Club Hípico para levantar un nuevo escenario.

Allí, a los once años, comenzó a trabajar en 1904 Aurelio Lizana, tío de Anita, la mejor tenista de la historia de Chile.

Desde los 15 años en adelante, Aurelio fue pasapelotas, cuidador, cantinero y cobrador de cuotas del Royal Lawn Tennis Club Santiago, fundado en 1904 y que desde 1910 se emplaza en el parque O'Higgins, ex Cousiño. Después pasó a la raqueta amateur con reconocido éxito, venciendo incluso al número dos argentino en un amistoso.

El primer triunfo internacional chileno no tardó en llegar: en 1923 los hermanos Luis y Domingo Torralva ganaron la Copa Mitre, en el comienzo de una historia de triunfos que, ocho décadas más tarde, llegaría a lo más alto del Olimpo



Cerca de las Termas de Chillán, el tenis también asomó en el 1900. En la plaza pública de Puerto Domínguez, Carlos Ossandón Barros diseñó dos canchas, las primeras de césped conocidas.

Las damas usaban faldas hasta el suelo, cintura estrecha y blusas infladas. Las llamaban "relojes de arena".

 Un excéntrico y una confusión mentalHacia 1900, el extravagante santiaguino Antonio Huneeus Gana fue definido como el "máximo espécimen de tenista-hidalgo". Todas sus prendas eran blancas, "hasta su sombrero calañés"; golpeaba la pelota como pidiéndole perdón y sólo contestaba las bolas que le eran enviadas a su derecha.

Andrés Hammersley, campeón sudamericano en 1943 y 1946, además de invitado a Wimbledon el mismo año 46, se exigía tanto que llegó a quedar en cama y sin habla. Le diagnosticaron "confusión mental", recibió electroshocks y estuvo un año en sanatorios religiosos.



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Una de las primeras imágenes del deporte blanco se escenifica en el Club Santiago, en 1904, cuando éste se ubicaba en el Club Hípico. Las mujeres ya jugaban en 1905, aunque con atuendo un poco incómodo.
Una de las primeras imágenes del deporte blanco se escenifica en el Club Santiago, en 1904, cuando éste se ubicaba en el Club Hípico. Las mujeres ya jugaban en 1905, aunque con atuendo un poco incómodo.


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