REVISTA YA

Martes 11 de Noviembre de 2003

Lily Pérez, diputada:
No descarto dejar la política

Se ha mantenido al margen del huracán político que ha azotado a la Alianza por Chile. Está asqueada y a ratos le dan ganas de salir corriendo a 200 kilómetros por hora. El protagonismo hoy lo quiere al interior de su casa. Está feliz con su nueva vida familiar, quiere tener un hijo con Miguel Bauzá y no descarta dejar la política. "A mí me gusta mucho, es mi vocación, pero siento que le he dado los mejores años de mi vida. Estoy en cargos populares desde los 28 años y en este tiempo me he quitado a mí misma muchas cosas.".
Texto María Paz Lagos V. Fotografías Carla Pinilla Producción Paula Parot

A Lily Pérez se le acabó la ansiedad. Da la sensación de que ya no lucha por demostrarle nada a nadie. Para ella, hoy lo más importante es tener el poder en su intimidad. Eso le pasa a esta diputada desde que hace un año y medio se casó en segundas nupcias con Miguel Bauzá. Quizá sea el amor de su marido; la muerte de su hermano, Samuel; su cumpleaños número 40, o la suma de todos estos acontecimientos los que dan cuenta de un cambio en ella. Su seguridad no está centrada en lo externo e incluso más de una vez en esta entrevista manifiesta que en la política está de paso. Si hasta hace poco tiempo su voz estaba siempre detrás de cuanta denuncia pública pudiera existir, hoy prefiere callar. No está para opiniones tajantes, sino que perpleja frente a lo que califica "un ambiente tóxico" dentro de la política.

Pero Lily no ha dejado del todo su acostumbrado alto perfil. Su figuración en estos días va ligada al lanzamiento de su primer libro, "Mirando de frente" (Edebé), un texto autobiográfico que tal vez llama la atención por su título, en medio de un clima de desconfianzas y descalificaciones.

- Va partiendo al Congreso, ¿cómo está el ambiente por esos lados?

"Tóxico. A mí me dan ganas de no estar, porque hay rumores, desconfianza y una quiere salir corriendo a 200 kilómetros por hora. He tratado de mantener distancia de todo lo que está pasando. Como Alianza por Chile, creo que es tiempo de callar y trabajar".

- ¿Está en juego el gobierno de Lavín?

"No. Hace cuatro años vengo diciendo que Lavín puede ganar, pero luego podemos no saber gobernar. Eso significa un período para la Alianza por Chile y nada más. La gran mayoría de la gente tiene mucha rabia y yo también la tengo, porque no hay derecho que como sector político nos farreemos esto".

- ¿Por qué a la Alianza le cuesta tanto aunar criterios? ¿Tiene que ver con una cierta imagen de sociedad, con aplicar criterios empresariales, individualistas, a la política?

"Son una suma de cosas. Efectivamente está presente el criterio de la empresa antigua, porque la empresa moderna es distinta. El criterio normal del empresario antiguo era individualista, de un trabajo no colectivo, donde los socios minoritarios tienen que mantenerse al margen de la toma de decisiones, donde los empleados y los funcionarios no tienen ni pito que tocar, era una cosa de pura ganancia para uno. A eso, súmale un escaso desarrollo de la inteligencia emocional".

- ¿Eso le falta a la Alianza?

"Absolutamente. Hay mucho desarrollo de la razón, de la lectura, de las cifras, pero un muy bajo desarrollo de la intuición, del cariño. Nuestros partidos siempre hacen encuentros doctrinarios, pero nunca hacemos uno para decirnos por qué nos queremos, por qué estamos en política. Nuestras diferencias en la Alianza no son políticas, son humanas y para eso hay que asesorarse. ¡Por Dios que les hace falta sicólogo a varios! Creo que las terapias grupales sirven. Eso no los hace menos hombrecitos ni más débiles, sí más vulnerables al afecto. Este grupo no ha pasado por momentos terriblemente dolorosos como sí los vivió la Concertación. El dolor te hace más humilde, menos soberbio y te hace empatizar con el dolor ajeno".

- A propósito, ¿ha solidarizado con Pía Guzmán?

"Yo siento afecto por la Pía y me da mucha pena porque la gente juzga conductas de una manera tremendamente lapidaria. Además, es mujer. Si fuera hombre probablemente nadie la hubiera tratado de desequilibrada ni de histérica, sino más bien de irresponsable. Siempre lo he dicho, en la política hay mucho misógino. Ahora, yo puedo solidarizar con la Pía en lo humano, pero no comparto el procedimiento que ella usó".

- ¿Cree que la eventual homosexualidad del juez inhabilita para investigar un caso como el de Spiniak?

"Me preocupa que la atención se esté desviando. No hay que perderse del tema de fondo, que es este núcleo de pederastas. Creo que si es homosexual no lo inhabilita para investigar, pero obviamente que una espera que las personas que están en cargos públicos tengan una moral intachable. Lo importante en todo caso es saber quién lo está extorsionando y por qué".

- Pero el tener una doble vida, ¿no le da manga ancha para juzgar?

"Me molesta la doble vida tanto para el homosexual que no lo asume como para un parlamentario que está contra del divorcio y tiene amante. No juzgo, pero me choca. Tal vez el juez Calvo debería haberse inhabilitado cuando le dieron el caso. Tiene mucha fuerza que él diga no tengo moral. En todo caso, según la sicología la gente con doble vida es más estricta en su vida pública".

- ¿Se cuestiona la homosexualidad a nivel de cargos públicos?

"Se habla muy poco y creo que es un tema no menor. Me impresiona el doble estándar. Por un lado, aplauden que una teleserie hable de la homosexualidad, pero cuando aparece en la vida real, la condenan. También la intromisión con cámaras ocultas me parece de alto riesgo. Hay que revisar las leyes en materias de libertad de expresión; dónde está el límite. Es distinto cuando se está investigando un delito".

- ¿Conoce ministros o parlamentarios gays que no se hayan identificado como tales?

"No, no conozco".

- Los derechos de autor de su libro los donará a la Clínica La Familia, que alberga a los enfermos de sida. ¿Tiene una especial sensibilidad frente al tema homosexual?

"A mí me sensibiliza la discriminación de cualquier tipo y por eso quería darle un sentido más social al esfuerzo que hice. Cuando el padre Santi tuvo problemas para instalar su clínica, La Florida lo acogió y desde ahí tengo vínculos con él".

planes de guagua

La entrevista se desarrolla en el escritorio del departamento que comparte con Miguel Bauzá, los hijos de su primer matrimonio - Paola (17) y Rodrigo (15)- y Montserrat (17), una de las hijas de su marido. Al menos un par de veces él entra a darle un beso, la última para despedirse. Sin pudores muestran que se quieren. Aunque normalmente no le gusta hablar de su vida privada, hoy Lily lo hace con menos aprensión, tal vez con menos cálculo. Pareciera que quiere gritarle al mundo lo feliz que está. "Con Miguel descubrí una cuestión que no tenía, que es un compañero, un apoyo, es sentirme acogida. Mi matrimonio ha superado mis expectativas".

- Que él sea 20 años mayor y en una etapa profesional más consolidada, ¿les ha ayudado?

"Creo que sí. Él está consolidado y, por tanto, me puede dedicar más tiempo a mí. Dejó la dirigencia del fútbol, entre otras cosas, para estar más tiempo conmigo y eso es maravilloso. Yo hago muchas reuniones políticas en mi casa y Miguel participa, es amigo de mis amigos".

- Tal vez sea la receta para las mujeres de 30: casarse con hombres mayores que tienen más tiempo...

"(Se ríe). La verdad es que en general las parejas tienen pocos momentos para compartir y creo que la receta es conversar, comunicarse, comunicarse".

- Con más madurez, ¿qué quiere para el futuro?

"No quitarle más tiempo a mi familia. De joven una es más egoísta, siente que tiene toda la vida por delante y cree que hay momentos que no importan tanto, pero importan. Cuando a la Paola se le cayó su primer diente de leche yo estaba en Estados Unidos en un seminario de la mujer. Me sentí tan culpable que le traje montones de regalos y esos regalos no pudieron suplir que yo no estuviera. Al escribir el libro recordé que cuando a mí se me cayó mi primer diente estaban mi papá, mi mamá, mi hermano, fue casi un ritual. Esas cosas que para una pueden ser pequeñas, para otro pueden ser todo".

- ¿Cómo le ha resultado la convivencia con sus hijos y los de él?

"Siento que Dios me ha ayudado cualquier cantidad. Aquí no hay recetas, pero sí algunas cosas básicas como jamás intentar reemplazar. La Montse tiene a su mamá, y mis hijos a su papá. Segundo, el trato es igual para todos. Los tres llegan a la misma hora, tienen el mismo cariño, la misma mesada. Y tercero, que intentamos hacer una cosa muy conversada entre nosotros. A mí me gusta mucho eso de la familia achoclonada, no es una cosa de compromiso no más. Incluso tengo ganas de tener una guagua".

- ¿No le dan miedo los riesgos a su edad?

"No pienso en los sustos. Es una expresión de deseo y sólo Dios dirá. Una debe dejar en la tierra un testimonio de unión. Siento que sería un regalo".

- ¿Está "en campaña"?

"En "campaña" permanente".

- En su vida, ¿qué errores no volvería a cometer?

"Todas las experiencias sirven para crecer. Decir que lo estoy haciendo todo bien suena arrogante, pero sí tranquila, en conciencia, con reposo, así lo siento. Ahora, ¿qué no volvería a hacer?: meterme en política".

- ¡¿Por qué?!

"Quiero explicarme bien. La política me gusta mucho, es mi vocación, pero siento que le he dado los mejores años de mi vida. Estoy en cargos populares desde los 28 años y en este tiempo me he quitado muchas cosas. Por eso digo que me siento de paso, no me veo envejeciendo en la política. Ni siquiera tengo claro si voy a la senatorial en dos años más y así se lo dije al partido. Ahora, el día que me salga de la política no lo voy a anunciar, pero no lo descarto para nada".

- ¿La Lily más callada y menos fiscalizadora tiene que ver con ese proceso interno?

"Absolutamente. Estoy mucho más volcada a mí misma y eso también pasa por la decisión de haber escrito un libro. Voy a cumplir seis años como diputada y al principio estaba mucho más estimulada, sentía una responsabilidad tan grande que tenía todo que decir. Ahora me doy cuenta de que puedo cumplir la misma responsabilidad, pero de una forma más meditada. Antes estaba más volcada a lo externo y en demostrar fuertemente que me la podía. Siento que ya lo demostré y tengo que mantenerlo. No estoy en una carrera contra mí misma ni contra nadie".

- Pero debe reconocer que también tiene una parte frívola y que le gusta aparecer en las portadas.

"Más que frívola, hay una cosa egótica y no reconocer que quienes estamos en la política tenemos una cuota de vanidad es una falsedad. Claro, si voy a dar una entrevista quiero verme bien, es lógico; otro punto es aceptar cualquier cosa, como ir a programas como Vértigo o Caníbal".

- En su libro aflora una veta esotérica. Habla de Marta, la mujer que le ayudó a encontrar a su hermano, y después afirma que se vio el tarot con Jaime Hales.

"A medida que iba escribiendo el libro, tomé conciencia de que en mi vida hubo algo que hizo desarrollar más mi intuición, tal vez lo esotérico. Por ejemplo, cuando escribí el capítulo de mi niñez me di cuenta de esas conversaciones que yo tenía con la Virgen de la gruta de mi abuela materna. Yo sentía que me hablaba y mi abuela se escondía en el patio para escuchar mis conversaciones. Después, el año '96, me llamó Jaime Hales, un tarotista de vocación y me dijo: quiero darte una mano en tu campaña. Nunca me había visto el tarot y de repente me dijo: Ganas, pero no asumes. Y vino todo ese procedimiento irregular donde no asumí como alcaldesa y entonces postulé a la diputación. Más adelante pasó lo de mi hermano. Soñé que él estaba muerto y una gran amiga me juntó con Marta, quien me dijo que gracias a un sueño iba a encontrar a mi hermano".

- ¿Por qué cree que si usted recurre al tarot es socialmente aceptado, pero si Longueira dice que Jaime Guzmán le habló, la reacción general es ridiculizarlo?

"A mí me parecieron raras sus declaraciones, disonantes, extrañas, pero también es verdad que la gente se rió de algo que no es capaz de entender. Creo que efectivamente Dios y lo espiritual están muy ausentes de las conversaciones, sobre todo del mundo racional de la política. Sin duda que Longueira puede tener una conexión onírica o espiritual con Jaime Guzmán, pero otra muy distinta es que le diga: Persigue, persigue al cura. En todo caso, creo que en Chile la tolerancia está en el papel".

quién es

Nació en Santiago y le pusieron Lilia, pero desde su paso por el Instituto Hebreo le dicen Lily y así figura en su carné de identidad. Entre 1982 y 1987 estudió publicidad en la Universidad del Pacífico. Después de realizar su práctica profesional se integró a la vida política en 1989 y participó en la campaña para diputada de Evelyn Matthei en Las Condes. Vinculada a Renovación Nacional, fue la encargada de comunicaciones del Instituto Libertad desde 1989 a 1991. En forma paralela, en 1990 estudió Filosofía política en la Universidad Gabriela Mistral. Dos años más tarde fue electa concejala por la comuna de La Florida, cargo que ejerció hasta 1996. En ese distrito ha debido enfrentar duras luchas electorales, primero con el alcalde Gonzalo Duarte y después con Mariana Aylwin, a quien derrotó en las elecciones parlamentarias de 1997. El año 2001 fue reelecta como diputada. Durante los últimos nueve meses, se dedicó a escribir el libro "Mirando de frente".

ropa: anana alonso de córdova 2373. teléfono: 207 2884.s


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir

Foto:Carla Pinilla


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales