VIDA Y SALUD

Sábado 10 de Marzo de 2001

SOCIEDAD SUREÑA:
Imágenes de Identidad

Mapuches y colonos, mujeres de paseo en mula y hombres vestidos de ocasión son parte del testimonio gráfico de la vida en la X Región durante los últimos 150 años. Un patrimonio histórico que la fotógrafa Mariana Matthews recopiló de este rincón austral para montar la exposición Fragmentos de una Memoria en el Museo Histórico Nacional.
CUANDO en el siglo XIX, en los años treinta, el pintor francés Jacques Daguerre inventó un dispositivo para fijar químicamente sobre una lámina de plata imágenes de objetos obtenidas en una cámara oscura - bautizado como daguerrotipo en su honor- , se dio por iniciado el arte de la fotografía.

A partir de ese momento, esa incipiente técnica comenzó a expandirse por todo el mundo, en especial por las ciudades porteñas del globo, entre ellas Valparaíso y Valdivia, en nuestro país. Sin embargo, en esta última los daguerrotipistas no se asentaron en forma definitiva, por lo que el primer registro fotográfico de la X Región recién apareció en 1858.

Desde entonces han transcurrido casi 150 años de producción fotográfica, un tesoro histórico que la fotógrafa nacional Mariana Matthews se propuso recopilar con el objetivo de rescatar la memoria colectiva de la zona y fortalecer la identidad cultural de la sociedad sureña de Chile, mezcla de raíces indígenas y europeas.

Para ello se documentó con un libro pionero sobre el tema - Historia de la Fotografía en Chile. 1840-1940, de Hernán Rodríguez Villegas- , recorrió los museos de Río Bueno, Niebla, Osorno y Valdivia; el Centro Cultural Austral y recogió el testimonio gráfico que conservan los colonos de la zona en sus antiguos álbumes familiares.

En resumen, meses de investigación, financiada por el Fondart, que concluyó con la selección de cincuenta fotografías tomadas entre 1858 y 2000, que hoy conforman la muestra Fragmentos de una Memoria, recién inaugurada en el Museo Histórico Nacional y que estará abierta al público dos meses, antes de que emprenda su partida como exhibición itinerante a lo largo del país.

Amante de la cosa patrimonial, la artista reconoce que si bien eligió el material de la exposición desde una perspectiva estética - el trabajo de fotógrafos cuya propuesta artística me interesa- , pesa un criterio histórico que explica que esté dividida en tres períodos.

De esta manera, a través de las imágenes, es posible apreciar las modas, costumbres y circunstancias que se vivieron en cada época, así como distinguir el progreso o estancamiento que fue experimentando la sociedad chilena radicada en la X Región hasta nuestros días.

GLAMOUR Y EXPORTACIÓN

En un comienzo - 1858 a 1920- quienes se retrataban eran los miembros de la clase alta. Sin embargo, como las cámaras eran artículos escasos, caros y grandes en tamaño, las sesiones fotográficas se realizaban en los estudios de los fotógrafos de mayor renombre - Hans Fehrenberg, Rodolfo Knittel, Fernando Valck y Erico Volkmann- , lugar al que se trasladaban familias enteras y donde posaban por horas.

Pero aunque los artistas vivían de este tipo de reproducciones por una afición personal, también fueron testigos del nacimiento de las primeras ciudades de la región y de su arquitectura, como lo demuestra el testimonio gráfico más antiguo que se conserva de la zona: una imagen anónima de Valdivia del año 1858.

Sin embargo, como parte de la dualidad propia del lugar - urbe y campo a la vez- , cuando empezaron a llegar los primeros colonos a la región, por sobre todo alemanes - la mayoría altos, rubios y de ojos azules- , los paisajes rurales tomaron mayor preponderancia.

El objetivo era convertirlos en postales, pues los recién llegados querían enviar a sus parientes un testimonio gráfico del lugar donde habían decidido rehacer sus vidas, cuenta la fotógrafa y curadora de la muestra, Mariana Matthews.

Algo similar sucedió con la población indígena presente en esos años. Las imágenes que captaban los fotógrafos de los personajes populares de la zona - caciques, machis y del roto chileno, entre otros- , eran explotadas como producto exótico de exportación, principalmente a Europa.

Pero la prosperidad que se produjo en los años venideros, fruto de la industrialización mundial, cambió el foco de atención. Como evidencia del progreso experimentado, las fábricas, los automóviles y las industrias se robaron las cámaras.

Asimismo, el glamour de la época de oro quedó registrado en cientos de imágenes de eventos sociales, como matrimonios, cumpleaños y primeras comuniones, donde la elegancia era exigida no sólo en el vestir, sino también en el actuar.

HECHOS Y SUBJETIVIDAD

Sin embargo, a juicio de Mariana Matthews, en el período siguiente - 1920 a 1970- , se produce una suerte de vacío artístico, que se explica inicialmente por el decaimiento económico que sufre el país tras su época de boom.

No obstante, también influyó el hecho de que, a partir de los años treinta, las cámaras fotográficas se redujeron en tamaño y al ser más fáciles de transportar se convirtieron en un artículo masivo y popular que dio origen a una gran cantidad de imágenes, pero pocas de buena calidad.

- La etapa más crítica va desde los años cincuenta en adelante. Sobre ella no existe mayor información, ni se conocen grandes colecciones o muchos exponentes. La excepción la constituyen Aurelio Sepúlveda, Bruno Peruzzo, Arturo Sandoval y Gilberto Provoste.

Sólo las grandes catástrofes naturales que se produjeron en esos años, como el terremoto de Valdivia, en 1960, lograron revivir en algo el quehacer fotográfico de entonces, con un tinte mucho más periodístico que estético. Así lo demuestra, por ejemplo, una pintoresca imagen de Libertad Lamarque cantándole a un grupo de damnificados, cuyo autor se desconoce.

Sin embargo, la fotografía retomó toda su fuerza a partir de los años ochenta. Entonces, si bien los artistas siguieron trabajando en torno a los rasgos que han caracterizado por siempre a la sociedad de la X Región - una intensa vida familiar, apegada a la naturaleza, donde se entrecruzan razas y costumbres- , adoptaron un lenguaje nuevo, más personal y subjetivo, señala Matthews.

De esta manera, junto con captar la realidad de la zona, plasman las sensaciones que ella les evoca.

La artista decidió incluir en la muestra fotógrafos contemporáneos, como Rodrigo Torres, Francisco Jooris, Carlos Fischer, Fabiola Narváez y Rodrigo Muñoz, por el valor que le confirió al hecho de constatar que el trabajo fotográfico en la región jamás se ha visto interrumpido, no obstante pertenecer a un país centralizado, donde la actividad cultural se concentra en la capital.

Cuál será el legado que estos artistas modernos dejen, es difícil de pronosticar, porque nadie hace fotografía patrimonial, sino que ésta se convierte en tal con el paso del tiempo. Como le sucedió al francés Atget, quien captaba las vitrinas de las tiendas de Francia sin ninguna pretensión y hoy es mundialmente reconocido. Por eso, lo que nosotros dejemos será nuestra visión particular de la realidad que vivimos, afirma Mariana Matthews en primera persona, pues la exposición también incluye una de sus imágenes: Desahogo.

Lo que sí tiene claro es que lo más apasionante de la investigación que realizó hasta llegar a montar la presente exposición fue la posibilidad de ir descubriendo la vida de algunos personajes de la zona a partir de sus fotografías.

Tanto es así que lamenta no haber conocido, por ejemplo, a Juan Schmidt, un colono alemán que aparece en muchas colecciones de la zona, siempre de sombrero, pero jamás en la misma actividad: con un ganso en los brazos, bañándose en el río, de paseo a caballo o sosteniendo una damajuana de chicha.

Tiene que haber sido un señor muy entretenido... Es que el patrimonio histórico, fuera de tener un valor estético y permitir la preservación de las culturas, es algo que se disfruta, concluye la fotógrafa, con entusiasmo.

Angela Grisar Martínez




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LOS COLONOS, EN su mayoría alemanes, adoptaron las costumbres nacionales, entre ellas tener familias numerosas, como la de Juan Schmidt, que aparece en esta foto de fines del siglo XIX celebrando la Pascua de Resurrección.
LOS COLONOS, EN su mayoría alemanes, adoptaron las costumbres nacionales, entre ellas tener familias numerosas, como la de Juan Schmidt, que aparece en esta foto de fines del siglo XIX celebrando la Pascua de Resurrección.


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