ARTES Y LETRAS

Domingo 21 de Marzo de 2010

Teleserie Hablan guionistas, historiadores y académicos
Héroes chilenos: de los monumentos a la televisión

Billetes, monedas, clubes deportivos, divisiones militares, libros empastados, canciones, poemas, avenidas, pasajes y teleseries honran sus nombres. En el Bicentenario, las estatuas cobran vida al interior de la pantalla chica, cambiando su soporte y, de paso, parte de su historia.  
Nicolás Rojas Inostroza "Chile tiene tambien su libro aunque pequeño. La porfiada lucha de sus indíjenas con los feroces y sangrientos conquistadores, lucha de jigantes, siempre empezada y jamas resuelta, y la de la emancipación del coloniaje español, serán dos pájinas de inmortalidad y de gloria", escribía Guillermo Matta en la "Galería Nacional de Hombres Célebres de Chile", publicada en la década de 1850.

No es nada nuevo. La televisión chilena ha realizado diversas series de corte histórico desde sus inicios. Incluso en YouTube se pueden encontrar diversos tributos caseros a los ilustres exponentes. Pero, ¿cómo se construye un prócer para la televisión?, ¿quiénes los definen?, ¿cuánto se sabe de ellos?, ¿qué tan reales son sus historias?, ¿cuáles son los personajes que no deberían seguir en el olvido? He aquí los intentos de respuesta en las voces de los hidalgos de la academia, la televisión y la historia nacional.

l mito del guerrillero del amor: "La teleserie no pretende ceñirse a la historiografía. Tomando en cuenta que el género es principalmente entretención, muchos personajes, situaciones y anécdotas son puramente ficción", dice Ángela Bascuñán, jefa de guión de "Manuel Rodríguez". La teleserie está ambientada en la Reconquista española y para la construcción del guión, la historiadora de la Universidad Católica consultó a autores como Sergio Villalobos, Diego Barros Arana y Cristián Guerrero Lira. En el proceso de caracterización del personaje principal, se utilizaron las biografías escritas por Ricardo Latcham y Guillermo Matta.

Bascuñán advierte que si bien existió la relación entre el prócer y Francisca de Paula Segura y Ruiz, su desarrollo "da cuenta de una hermosa historia de amor", sustentada en la imaginación de los guionistas.

Desde Valparaíso, el escritor Ernesto Guajardo trabaja hace una década en una investigación acerca de Rodríguez. Sobre la teleserie, señala que "vacía de historicidad al sujeto real. Es una propuesta que tiende a infantilizar la historia, de fácil decodificación, llena de lugares comunes".

Guajardo destaca que "en toda su vida, Rodríguez debe haber ocupado, con suerte una semana el uniforme de Húsar de la Muerte". La tenida con las calaveras inscritas en el cuello aparece como una imagen recurrente del prócer en los afiches de la serie, en las ilustraciones de libros y en las fotografías de las escuelas. Pocos saben que el cuerpo del guerrillero, tras su muerte en Til Til, estuvo desaparecido por más de 70 años.

Ernesto Guajardo pone énfasis en que "la noción de guerrillero es bastante excluyente. Rodríguez lo fue durante tres años y, si nos ponemos precisos, fueron tres meses".

En abril, RIL editores publicará "Manuel Rodríguez, historia y leyenda", investigación que reunió la información dispersa sobre el ícono del billete de dos mil pesos.

odríguez es una figura del folclor : Sergio Villalobos, Premio Nacional de Historia (1992), ha sido una de las principales voces críticas sobre la teleserie de Chilevisión. A su juicio la producción es "un bodrio. La hallé una teleserie ordinaria, para gente inculta, un público común y corriente. No digamos el aspecto histórico, porque no tiene ninguno, fuera de que tiene personajes tomados de la historia. Una creación muy libre, no representa lo que la época era, el modo de ser, nada (...) Rodríguez no tiene gran importancia histórica. Esto viene del folclor, de las costumbres, porque se le ha presentado de manera simpática", finaliza el autor de "Para una meditación de la Conquista".

l señorito Rivas : Víctor Carrasco se inició como dialoguista en "Estúpido cupido". Hoy es jefe de guión de los cien capítulos que tendrá la teleserie "Martín Rivas", basada en la novela de 438 páginas que descansa sobre su escritorio con Alejandro Cohen en la portada. "Usamos la capacidad que tiene nuestro oficio, ir un poco más allá de lo que está en la novela. La respetamos en la base, pero está permitido tomarse ciertas licencias, en el día a día de los personajes o en cómo llegamos de un hito a otro", dice el guionista de la tercera versión de esta historia que realiza el canal estatal desde 1970.

"Nosotros queríamos hacer un Martín reconocible para los jóvenes de hoy, hicimos nuestra interpretación de ese personaje", dice Carrasco al ser consultado por la personalidad del provinciano.

Frente a un MacBook, el guionista concluye que "la sociedad chilena en muchos aspectos ha sido bastante inmutable, las estructuras sociales son un ejemplo de ello".

Desde el centro de Santiago, Ignacio Álvarez consigna que "todo lo que toma la televisión, lo convierte en televisión". El académico de la Universidad Alberto Hurtado es doctor en Literatura y, al igual que Víctor Carrasco, leyó el libro de Blest Gana en el colegio. El profesor lo recuerda como un texto algo aburrido, pero se apura en aclarar que "leyéndola como una intervención cultural de Blest Gana es muy interesante".

El autor de "Novela y nación en el siglo XX chileno" aclara que, en la novela, "Blest Gana está fantaseando sobre cómo debe ser Chile, en términos políticos. No está haciendo una descripción realista sobre ese contexto. El temor mío es que lo que quede del pasado sea esta imagen que construye la televisión". Sin embargo, Álvarez aprueba la adaptación de TVN.

n héroe suplente : "La estatua en movimiento es el gran invento del cine: sacar el mito del pedestal y convertirlo en una narración que se mueve en el tiempo fílmico", dice Carlos Ossa, profesor de la cátedra de Cultura Visual Contemporánea de la Universidad de Chile.

Sobre el concepto central, el académico consigna que "el héroe libra de la injusticia, castiga al corrupto, persigue al desalmado. Se le endosa la responsabilidad de hacerse cargo de resolver todo aquello en que la sociedad ha fracasado, incluyendo las instituciones que tienen la tarea de llevar a cabo esa empresa. La televisión actualiza su significado para sociedades que necesitan tener un deseo de grandeza, sobre todo cuando el mundo cotidiano es demasiado uniforme, demasiado plano, gris. El héroe se nos ofrece como una promesa de redención y trascendencia", concluye el autor de "La semejanza perdida".

on los héroes de Barros Arana: En un apacible barrio de La Reina vive Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia 2006. El académico de la Universidad de Chile, después de sintonizar algunos capítulos de la serie "Héroes" de Canal 13, decidió no ver más programas de esa índole.

Recuerda que los íconos homenajeados son los mismos que el historiador Diego Barros Arana consolidó en el siglo XIX, exaltando las figuras de O'Higgins y de Portales, opacando a Manuel Rodríguez y a Ramón Freire. "Los héroes chilenos fueron construidos por quienes vencieron en la Batalla de Lircay y construyeron el Estado", dice desde un sitial de su living.

Sobre la televisión, afirma que "muestra más o menos el conocimiento cliché que hay sobre la historia de la Independencia, pero no se exhiben los verdaderos problemas que enfrentaron, sobre todo Manuel Rodríguez. Además, el título que le pusieron no puede ser más picante, el guerrillero del amor".

Salazar cree que "el problema de fondo es que Manuel Rodríguez más que guerrillero era un político civil, si fue guerrillero fue porque tuvo que serlo. Es el único héroe que tenía estudios universitarios. Es una caricaturización en lógica televisiva actual. Van a respetar al héroe, probablemente lo van a vincular con algunas acciones políticas, pero los problemas de fondo no los pueden tocar, están remitologizando a los personajes".

El historiador añade que "los jóvenes ya no están ni ahí con esta cuestión de los héroes. Me extraña que los canales no hagan rating sobre lo que piensa la juventud. ¿Por qué no han hecho un buen programa sobre la vida del Padre Hurtado? Abordando las dificultades que tuvo con los obispos locales, él tuvo que partir a Roma y se ganó el favor del Papa".

Barros Arana aparece, a ojos del exponente de la historia social, como el gran constructor del panteón nacional de héroes. El académico recuerda a los historiadores críticos en el ocaso de los gobiernos conservadores del siglo XIX. Benjamín Vicuña Mackenna los reunió y publicó, en la década de 1880, una "Historia de Chile" en cinco volúmenes. La obra es muy desconocida, "cuando se la mencioné a mi amigo Sergio Grez, director del Museo Vicuña Mackenna, me dijo que no tenía idea".

 


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