NACIONAL

Sábado 28 de Enero de 2012

Desde la cesión de Pedro de Valdivia hasta el actual remozamiento:
Los 171 años de la Quinta Normal en la mirada de tres arquitectos chilenos

El 21 de enero de 1841, el Presidente José Joaquín Prieto y el ministro Manuel Montt firmaron el decreto que fundó el parque.  
Valentina Pozo Olavarrieta A Rosa González (84) le cuesta creer lo que ve. Hacía un cuarto de siglo -cuando sus nietas que hoy superan los 30 años eran unas niñas- que no visitaba la Quinta Normal, y se sorprende con los cambios, mejoras, limpieza y seguridad del lugar.

"Antes esto era tierra pelada, la laguna no tenía bordes, era sólo un montón de tierra con botes de palo; ahora hay botes modernos y asientos, muchos asientos, incluso de piedra", dice Rosa, maravillada, desde un escaño.

Así como ella nota de golpe los cambios que ha experimentado la Quinta Normal, los arquitectos Hans Murh, director de infraestructura y desarrollo físico de la U. Católica, y Magdalena Barros Castelblanco, del comité de patrimonio del Colegio de Arquitectos y responsable del proyecto de recuperación del invernadero del parque, además de Teodoro Fernández, diseñador de la remodelación que hoy vive el recinto, hacen un recorrido por lo que ellos consideran los principales hitos de 171 años de historia.

Si bien los tres arquitectos coinciden en que un momento fundamental del parque es el 21 de enero de 1841, fecha en que el Presidente José Joaquín Prieto y el ministro Manuel Montt firmaron el decreto que dio vida a la Quinta Normal de Agricultura, Muhr y Barros Castelblanco hacen énfasis en la importancia de dos hechos previos.

Para Muhr, el primero de ellos fue "la cesión que hace (del terreno) Pedro de Valdivia a su capitán Diego García de Cáceres y al oficial Diego de Monroy, dándole existencia jurídica a un territorio que hasta esa fecha era ocupado por los picunches".

En tanto, Barros Castelblanco asegura que el puntapié inicial lo dio Claudio Gay -quien terminaría siendo el encargado de diseñar los jardines- en 1838, cuando le plantea al Gobierno de la época la creación de "una Quinta experimental que fortalezca, a través de la enseñanza agronómica, el desarrollo de la agricultura, además de fomentar el interés y cariño del agricultor hacia la flora y la fauna".

Para los tres arquitectos, 1875 es, sin duda, un año fundamental en la historia de la Quinta Normal. En esa fecha, Benjamín Vicuña Mackenna inaugura con colecciones de Gay, la "Exposición Universal", para lo cual se construye lo que hoy es el Museo de Historia Natural (ex Museo de la Exposición), que permanece cerrado desde el terremoto del 27-F.

Tiempos modernos

El último hito decimonónico fue la llegada del Invernadero, en 1890. La estructura fue construida a mediados del siglo XIX en la Quinta Meiggs, y se ubicó en el Jardín Botánico. Actualmente se encuentra en un proceso de remodelación.

Luego de esa fecha se establecen el primer observatorio astronómico y climático y el Palacio de Bellas Artes, actual Museo de Ciencia y Tecnología, también cerrado desde el terremoto. En 1930 se traspasa a la Universidad de Chile, en 1961 regresa a manos del Estado, y pasa a ser administrada por la Municipalidad de Santiago. En 2005 se instaló el Museo de Arte Contemporáneo, al año siguiente el de Ferrocarriles, la piscina recreativa, y llega el Metro a su entrada oriente. Finalmente, en 2009 pasa a ser considerada Zona Típica.

Un historial que demuestra que si bien hoy se está realizando la mayor intervención de los últimos 80 años, la Quinta Normal ha estado siempre en un constante estado de cambio.

 Grandes ausentesLuego de casi dos siglos de historia, es difícil que el paso del tiempo no haya acabado con algunos edificios, paseos o recorridos. ¿Qué se extraña en el Parque Quinta Normal?

De las edificaciones originales se han perdido el Zoológico , la Casa de Botella , el Restaurante de la Quinta Normal -el primero con dicho "título" en Santiago- y "el Pabellón Francés, erigido para la Exposición Internacional de 1875 y que hoy sería una visita obligada", se lamenta la arquitecta Magdalena Barros Castelblanco.

Otro de los elementos que despierta la nostalgia en Barros Castelblanco y en Hans Murh, director de infraestructura y desarrollo físico de la Universidad Católica, es la pérdida del Trencito de la Quinta .

"Recuerdo con nostalgia un trencito de trocha angosta que recorría todas las instalaciones", cuenta Muhr. Por su parte, Barros Castelblanco relata que fue Sergio Ríos Lavín quien, ante el ocaso de los tranvías, en 1945 construyó una línea férrea que se extendía por unos tres kilómetros y que funcionó de forma regular hasta que en 1973 dejó de estar operativa, acabando así con el trencito eléctrico del que gozaron familias enteras.



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Foto:CRISTIAN CARVALLO


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