ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 15 de Agosto de 2004

Familia Kossmann. Sinergia en los negocios:
Girando en torno al mar

Construir embarcaciones, explotar el turismo a través de la navegación y producir salmones son las actividades que este clan de origen alemán realiza a través de Asenav, Puyuhuapi Lodge y Patagonia Salmon Farming, empresas que han nacido de su propia iniciativa y trabajo.

MARÍA CRISTINA SILVA

Eberhard Kossmann no resistía vivir bajo el régimen comunista. Por eso a los 26 años ideó una escapada perfecta de Alemania Oriental, que no hizo sospechar de sus intenciones ni siquiera a sus padres.

Con restos de material de neoprén se fabricó un traje de buzo y a media noche cruzó nadando el lago que dividía las entonces "dos Alemanias".

Además de las bajas temperaturas desafió el patrullaje que controlaba el acceso al lago, y finalmente llegó extenuado pero triunfante a las tierras de la libertad una madrugada de 1962.

Aventurero innato, este joven ingeniero naval mecánico cruzó el Atlántico rumbo a Perú, donde vivía uno de sus hermanos. En 1964 se instaló en Chile, conoció a su mujer Christa Perl y consiguió la representación de empresas alemanas de maquinaria.

Hoy Eberhard Kossmann es un próspero empresario de 68 años, presidente y fundador del astillero Asenav. Su compañía destaca por su capacidad de gestión de proyectos complejos y su permanente desafío de innovar.

Los hijos de Eberhard, Hans y Christine, heredaron la veta empresarial de su padre y también están liderando negocios que giran en torno al mar.

Hans, biólogo marino, es gerente general de Patagonia Salmon Farming, compañía fundada en 1987 que se ha especializado en el nicho de los ahumadores.

Christine está a la cabeza del Puyuhuapi Lodge (más conocido como Termas de Puyuhuapi), complejo turístico que combina un paisaje austral privilegiado con la bondad de las aguas termales y un Spa.

La menor de la familia, Sylvia, maneja las inversiones personales de su padre.

Los hermanos Kossmann Perl vieron desde chicos cómo su padre levantaba una empresa a punta de esfuerzo y creatividad.

A principios de la década del '70 Eberhard trabajó como ingeniero jefe de algunos astilleros en Valdivia; en 1972 la Corfo le encargó la construcción de la barcaza "La Pincoya" -que podía operar con cualquier marea en el Canal de Chacao-; y dos años más tarde se aventuró con su propia empresa Astilleros y Servicios Navales (Asenav) en Valdivia.

A la fecha Asenav ha construido más de 140 embarcaciones y actualmente está liderando un proceso de modernización que involucra una inversión estimada en US$5 millones.

Hoy trabaja en cooperación con Asmar en la fabricación de 2 barcos para dar servicio a las plataformas de petróleo, y paralelamente construye dos remolcadores para clientes nacionales, otro para compradores canadienses y un barco de pasajeros idéntico al Mar Australis (que fabricó tiempo atrás).

Durante todos estos años de trabajo, Eberhard ha contado con el permanente apoyo de su mujer, descendiente de alemanes radicados en Puerto Varas a mediados de 1850.

"La mamá nos enseñó a adaptarnos a las circunstancias; ella podía tener las maletas listas para partir al sur pero finalmente el destino era Alemania", comenta Hans.

Como las finanzas del matrimonio Kossmann crecieron a la par con sus hijos, estos fueron educados en un ambiente donde nada faltaba pero tampoco se toleraba el derroche.

Christine cuenta que cuando sus papás se casaron cocinaron ellos mismos el banquete, y que ese estilo sencillo nunca abandonó a la familia.

El deporte fue otro sello característico. Jamás se habló de "la importancia de la actividad física", pero los llevaron a cuanto entrenamiento y campeonato quisieran ir.

Así fue como Hans integró la selección de ski que participó en los juegos olímpicos de Sarajevo en 1984, y Christine practicó la equitación.

La aventurera de Puyuhuapi

A 215 kilómetros de Coihaique, en la Región de Aysén, hay un rincón que vale la pena conocer. Se trata de unas exclusivas termas a las cuales se llega sólo por mar, navegando en catamarán por el canal Puyuhuapi hacia el seno Ventisquero.

En este escenario termal junto al frío mar del sur se alza el Puyuhuapi Lodge, hotel de primera que combina una naturaleza soberbia, tres piscinas naturales de agua termal rodeadas de nalcas y helechos y un Spa que incluye piscina termal cerrada con hidromasaje, gimnasio, jacuzzi, duchas de vapor y agua de río.

Atractivos adicionales del lodge son el catamarán que pasea a los huéspedes por los canales australes y la Laguna San Rafael, además de la posibilidad de acceder a talasoterapia, innovador tratamiento de belleza que se basa en la utilización de agua de mar y algas.

Christine (37 años, separada, un hijo) es la artífice de este oasis de placer en medio de los canales del sur.

El origen de esta aventura se remonta a unas vacaciones familiares en 1987, cuando los Kossmann navegaban desde Puerto Montt a la Laguna San Rafael y se encontraron con estas termas que les parecieron espectaculares.

Una segunda visita bastó para encantar definitivamente a toda la familia con el paraje; así que cuando Eberhard supo que el terreno estaba a la venta no dudó en aprovechar la oferta.

Por esa fecha Christine tenía planeado partir a estudiar a España, pero su padre la empezó a invitar a las reuniones hasta que logró tentarla con el proyecto. Finalmente el '90 se quedó a cargo del naciente hotel junto a una compañera suya del Centro de Estudios Turísticos (CET).

"Funcionábamos bien rústicamente. La única comunicación era por radio desde el astillero en Valdivia, y cuando llegaba un pasajero tenía que hacernos señas de luces con el auto para ir a buscarlo en bote. El abastecimiento era todo un tema", cuenta esta mujer buenamoza, cálida y ejecutiva.

Como gerenta general del complejo turístico Christine asegura que hasta la fecha han invertido US$3 millones en instalaciones y US$2 en el catamarán de aluminio, transporte equipado especialmente para navegar por los canales.

Cada temporada aproximadamente 1.500 pasajeros compran paquetes (que incluyen excursiones y navegación) y otros 1.000 van sin programa. El 70% de sus huéspedes son extranjeros, quienes llegan a buscar no sólo un viaje sino que una vivencia especial.

Los ingresos bordean los US$2 millones al año, y si bien las finanzas todavía están en rojo, Christine cree que el negocio se afirmará dentro de 3 años.

"Lo más gratificante es que la gente se va contenta y relajada. Te suple todos los dolores de cabeza que has tenido en el año".

Hans y los salmones

Como un emprendedor cauteloso se puede describir al primogénito de Eberhard Kossmann, quien ha liderado el crecimiento de Patagonia Salmon Farming con una clara visión de las potencialidades pero siempre aterrizado a las posibilidades reales.

En 1987, cuando todavía estudiaba Biología Marina en la Universidad Austral, Hans (39 años, casado, 3 hijos) creó una productora de salmón en Puerto Montt junto a su padre.

Además de sus conocimientos contaba con la experiencia de medio año dedicado a la piscicultura en Noruega, trabajando en una fundación dedicada a la transferencia tecnológica del cultivo de salmón.

Patagonia Salmon Farming cuenta con un centro de engorda y plantas procesadoras en Puerto Montt, además de un centro de producción de ovas y juveniles de salmón -para la venta a otras empresas- en Puyuhuapi.

En 1999 la empresa comenzó a prestar el servicio de transporte de peces de cosecha a otras compañías, lo que ha resultado sumamente rentable y ha constituido un cambio importante en la industria salmonífera.

"Les trasladamos sus peces a centros especializados que luego los cosechan. Antes las cuadrillas de cosecha iban a las pisciculturas", explica Hans.

Para realizar esta función la empresa ha construido barcos especiales, lo que revela una nueva sinergia con los astilleros.

En el contexto de los productores nacionales, los Kossmann están entre los pequeños, con 5 mil toneladas exportadas anualmente (un grande llega a 80 mil). Su particularidad es que se han especializado en el nicho de los ahumadores, quienes requieren un producto de textura especial.

"Esto permite tener contratos anuales cerrados con precios a firme", explica Hans.

A la fecha la inversión alcanza US$ 8 millones en producción de salmones y US$ 14 en embarcaciones. Salvo 2001 y 2002 que fueron complicados, el negocio ha sido rentable.

"Ahora queremos crecer a través de alianzas estratégicas o abrirnos a inversiones de terceros ligados al área", explica Hans.

Como los Kossmann viajan permanentemente entre Puerto Montt, Valdivia y Puyuhuapi, no se topan mucho. El lugar de encuentro es la acogedora casa paterna en Santiago, donde logran desconectarse lejos del mar.


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Christine y Hans administran las empresas de la familia Kossmann.
Christine y Hans administran las empresas de la familia Kossmann.
Foto:El Mercurio


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