WIKÉN

Viernes 20 de Agosto de 2004

Puro Grupo

Cuando alguien decide que quiere tener una banda, no sólo opta por ser un desempleado. También hay que inventar un nombre. ¿Cómo lo hicieron los expertos? Aquí te cuentan la historia de sus bautizos.

Por Carmen Gloria Mejías

La Ley: A Luciano Rojas (ex bajista) lo llamó Andrés Bobe para que integrara un nuevo grupo. Uno que acabaría con todo el desechable pop chileno de los 80. "La idea es marcar la diferencia, vamos a ser la ley de la música chilena, me dijo. Y ahí quedó".

Lucybell: El primer bajista de la banda leyó que la hija de dos miembros de Cocteau Twins se llamaba Lucybell. Gabriel Vigliensoni (ex tecladista): "Al principio algunos pensaron que éramos una banda satánica. De hecho no nos dejaron tocar en el Verbo Divino por eso". Hace poco, Gabriel y Francisco González (baterista), conocieron al papá de Lucybell en Inglaterra. "Pero no la pudimos ver. Ahí nos enteramos de que en realidad se llamaba Lucy-Belle".

Tsunamis: Un caso conceptual. Francisco Fernández (guitarra): "Al Goli (voz) se le ocurrio. Tiene que ver con la energía del tsunami, un desastre natural que todos consideramos bello: es lindo y devastador al mismo tiempo, como nuestras canciones".

Electrodomésticos: Carlos Cabezas: "Cuando empezamos a tocar, estaban recién apareciendo los instrumentos electrónicos y nosotros ocupábamos hartos. Entre eso y nuestra aproximación doméstica de la música, salió el nombre".

Los Bunkers: Mauricio Durán (guitarra): "Nos gustó porque estábamos súper pegados con los 60 y sonaba parecido a esos grupos. Nos encantó la idea de que nuestra música fuera un refugio". La banda que dió vida a Los Bunkers se llamaba Los Paranoias. "La primera vez tocamos con ése nombre fue en la Universidad Federico Santa María de Talcahuano, frente a puros matrimonios de viejos, algo así como un bingo.

Los Tetas: Buena leche. A veces la inspiración tiene hermosas curvas. C-Funk (ex guitarrista) estaba en una plaza en enero de 1994 y vio pasar a una muchacha de pechos turgentes. Y ahí pasaron de ser Funkenstein a Los Tetas.

Chancho en Piedra: Ellos querían un nombre bien chileno pero que en inglés sonara divertido. Y como ni empanada de pino ni pebre tienen tradución, pensaron en Chancho en Piedra. Lalo Ibeas (voz): "Éramos los Pig in stone. Tocamos con ese nombre seis veces, pero los amigos nos convencieron de que sonaba mejor en español".

Los Prisioneros: ¿La historia sería diferente si se llamaran Los Vinchukas, como pensó Claudio Narea? ¿O Los Criminales, como quería ponerle Jorge González? Por culpa de Miguel Tapia son Los Prisioneros. Narea: "Sonaba mejor. No fue un análisis de la época. Después nos dimos cuenta de que calzaba perfecto con la situación. Creo que inconscientemente tuvo que ver con la canción de los Clash, nuestra banda favorita en ese tiempo".

Weichafe: Mauricio Hidalgo (baterista) cuenta que el padre de Marcelo (bajista) les propuso buscar un nombre en alguna lengua autóctona. "No teníamos mucho acercamiento con la cultura mapuche, así que partimos a la Biblioteca Nacional y pedimos un diccionario. Cuando llegamos a Weichafe nos gustó al tiro. Significa guerrero. Para nosotros resumía la actitud del grupo, la lucha cotidiana de ser músico en Chile".

Legua York: Gustavo Arias: "Al principio éramos Impulso Latino. Leseábamos harto diciendo que veníamos desde la Legua York, burlándonos de la creencia gringa de que ellos son el ombligo del mundo. Y como el nombre era mejor, lo cambiámos".

Fiskales Ad Hok: Roly (bajo) cuenta que tenían el nombre un año antes de que la banda existiera. "Íbamos a hacer un grupo con TVStar, un amigo que tocaba en el grupo Dadá. Después de un carrete él se cayó de un puente y murió. Nunca supimos si fue un accidente o se tiró. Fue un homenaje a él. Y también por Fernando Torres, el fiscal militar que aparecía a cada rato en la tele. La idea era como juzgarlos a ellos, pero desde nuestro lado".

Sexual Democracia: Miguel Barriga (voz) cuenta que en 1986 en la Universidad Austral hicieron un paro de tres meses. "Hice un café concert con ese nombre. Después nació la banda. Y fue bien heavy. Todos en esa época querían libertad, democracia y sexo, pero nos iba bastante mal. O nos censuraban por sexual en los colegios o por democracia en las municipalidades".

Emociones Clandestinas: Según Francisco Muñoz (guitarra): "Jorge Alvarado (voz), vivía al final del Parque Ecuador en Concepción. Y siempre que se iba a su casa, se encontraba con un montón de parejas en posiciones románticas, bien escondidas". "Este lugar está lleno de Emociones Clandestinas", fue su frase para el bronce.

La Floripondio: El Macha jura que le pusieron así por "una bailarina que cantaba en el puerto de Valparaíso", dice haciéndose el leso, como si no conociera la plantita alucinógena del mismo nombre.

Mandrácula: Francisco Rojas (voz y guitarra): "Nos llamábamos Mandrágora, por la planta que supuestamente crece a los pies de los árboles de los ahorcados injustamente, pero un amigo llegó y nos dijo, ¿Mandrácula, como el Conde Pátula? Y a nosotros nos gustó, porque éramos bien metaleros y nos reíamos de esos códigos como draculescos, con tipografías sangrientas".

Matorral: Felipe Cadenasso (voz): "Tiene que ver con la improvisación, es una planta que llega y sale para cualquier lado, medio desordenado, así como nosotros".

Makiza: Anita dice que se le ocurrió a DJ Squat. "El había vivido en África y conoció unos guerrilleros que se llamaban Makizar porque se escondían en las plantaciones de maqui. Luchaban en contra del fascismo. Yo le saqué la "r" para que sonara más bonito".

Camión: Su historia pudo acabar antes de empezar. Tres integrantes del grupo venían de un ensayo en el Arrayán, a una semana de su debut. Rodrigo Astaburuaga (guitarra): "Entonces en una curva apareció un camión y chocamos. José, el baterista, pasó meses en el hospital, casi queda inválido. Le pusimos así en la sala de espera. A los tres meses del accidente, debutamos".

Jirafa Ardiendo: El primer recital lo dieron bajo el poco afortunado nombre de Las Momias de Guanajuato. Roberto Estay (guitarra): "Junto al vocalista estábamos pegados con la obra de Dalí. Un día llega y me dice ¿y si le ponemos así, como la pintura?" Aunque al principio les preguntaban si era un homenaje a las jirafas que se habían quemado en el zoológico en esa época.

Familia Miranda: Katafú (guitarra) trabajaba en una disquería y estaba chato de los clientes que le pedían escuchar el último disco de la vitrina "casi siempre el más caro, edición japonesa y sellado". Y que después de oírlo entero, se iban sin comprarlo. "Eran odiados por el personal y fueron bautizados como Los Miranda. A la larga la tienda quebró, pero la banda ya tenía nombre.

Mostro: Carlos y Jaime Reinoso son de Los Andes, según ellos la tierra del latifundismo "santo-satánico". Carlos dice que "Mostro es por la pronunciación infantil de monstruo, por una solución viscosa estomacal y por un término literario para referirse al género de terror cosmogónico". Guácala. Que tipos más fantasiosos y torcidos.

Pasos para ponerle nombre a tu banda

1. Busca nombres cortos. La idea es que quepa en la carátula de tu disco. Si tu banda es Malditas moscas que caen en la sopa hirviendo cuando tengo hambre y me la quiero tomar, ya sabes las posibilidades que tienes.

2. Olvida los conceptos filosóficos y metafísicos, no le dicen nada a nadie excepto a ti, engrupido.

3. Y, muy importante, aunque tu banda sea un dúo registra el nombre al tiro, si no, ya sabes lo que les pasó a Los Tetas y Quilapayún.


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Foto:Claudio Vera


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