WIKÉN

Viernes 23 de Diciembre de 2005

Los mejores en Cine

Luciano Cruz-Coke, Raúl Ruiz y Matías Bize fueron algunos de los premiados.
Mejor actor Luciano Cruz Coke

Gastón Fernández es uno de los personajes con más carácter del cine en 2005. Músico frustrado y corredor de propiedades por obligación, el treintañero Fernández mira cómo sus amigos de juventud se han vendido al sistema. Cabizbajo, desencantado y derrotado, Gastón adquiere en "Se arrienda", la ópera prima de Alberto Fuguet, carne y corazón gracias al histrionismo casi minimalista de Luciano Cruz-Coke: actor autodidacta que construye y saca adelante un complejo papel armado de gestos y detalles cotidianos, en especial en la etapa ambientada en el "presente" de la historia. De este modo, Cruz-Coke logra lo que pocos actores de la pantalla grande: él es el personaje, así se siente, se percibe, y su personificación o, mejor dicho, especie de posesión, lo convierte en afortunado guía de una arista chilena raramente retratada en el cine local reciente: los treintañeros de la era democrática. Gastón Fernández, con la cara de Cruz-Coke, es un testigo casi omnipresente que escucha, juzga y calla frente a la radiografía de un Chile en pleno rodaje. Y cuando calla, dice más que mil palabras oyendo, por ejemplo, el estupendo monólogo de un tipo como el debutante Diego Casanueva en una escena de antología.

Mejor nuevo director chileno

Matías Bize

Dentro de la paleta de nuevos directores chilenos, sería injusto no reconocer el trabajo de Matías Bize, cineasta de tan sólo 26 años que brilla por su talento y que con su filme "En la cama" sigue cosechando una larga lista de premios. Con este largometraje Bize apostó a una ecuación nada de fácil: trabajar solamente con dos personajes en una sola unidad de espacio, la pieza de un motel. Bize optó por el camino más complejo: desarrollar emociones y mostrar las aristas de una pareja de amantes casuales sin caer en facilismos. Y sacándole punta a lo que él mismo ha declarado como especie de ideario: contar buenas historias y contar cosas que les pasarían a él y sus amigos.
Menciones especiales merecieron Alberto Fuguet por "Se arrienda" y Álex Bowen por "Mi mejor enemigo".

Mejor director chileno

Raúl Ruiz

El director ha regresado en grande con "Días de campo". Ruiz da un golpe de cátedra en nuestro país. Y lo hace con un estilo personal que va contra la corriente del cine nacional actual: ése que quiere ser universal y exportable mediante fórmulas comerciales. Lo curioso del caso es que el cineasta se ha hecho universal apelando justamente a lo esencialmente chileno mediante una mirada de rayos X cuando se trata de hablar del modus operandi del Chile profundo y real. Y ese sello ruciano en "Días de campo", una vez más, llena la pantalla. Por su depurada puesta en escena, y por extraer entrañables actuaciones de actores consagrados (Bélgica Castro), de actores teleseries (Francisco Reyes) y de cineastas haciendo de actores (Carlos Flores e Ignacio Agüero), Ruiz se adjudica el premio Wikén al mejor director chileno de este año.
Mejor actriz Blanca Lewin

Por su papel de "En la cama", Blanca Lewin dio por confirmadas las sospechas de promesa que de ella se tenían en sus filmes previos, "Ángel negro" y "Sangre eterna": títulos de terror dirigidos ambos por Jorge Olguín. Porque ahora, de la mano del cineasta Matías Bize (ha colaborado con él en varios cortos y en su filme previo, "Sábado"), Blanca Lewin se quitó la etiqueta de "reina del grito" y pudo desarrollar a cabalidad y con profundidad un rol ajustado a las emociones y verosimilitud de lo concreto y cotidiano. Un rol con presencia y exquisita textura. Como la joven Daniela, una chica que tiene sexo en un motel con un desconocido, Bruno (Gonzalo Valenzuela), Blanca Lewin no es solamente osada a la hora de quitarse la ropa, sino que además es atrevida a la hora de mostrar las complejas redes emotivas y psicológicas de un personaje que no es tan simple como aparenta.

Las capas y espesor con los que Lewin dota a Daniela son uno de los fuertes pilares de "En la cama": una fortaleza coronada por escenas plenas de naturalidad, en especial cuando protagoniza un improvisado baile en bata. Fresca, natural y de dulce histrionismo, Blanca Lewin simplemente se roba la película.

Mejor película nacional

"Días de campo"

Antes, una aclaración: si bien esta película fue realizada gracias a fondos franceses, el jurado estimó que cabe en la categoría de título local porque está filmada en Chile, porque se trata de un realizador chileno - Raúl Ruiz- , con elenco local y porque su temática es claramente nacional. Fue el primer estreno comercial en Chile del realizador en años y es un respiro fuerte y profundo dentro de una extravagante chilenidad, filtrada según los códigos del cineasta chileno: es decir, una mezcla de humor absurdo, surrealismo e irreverencia frente a las estructuras formales narrativas. Ruiz encabeza el rescate del olvidado escritor chileno Federico Gana al adaptar dos de sus textos en una historia que mezcla pasado y presente, los rincones del inconsciente y la lógica de la vigilia, materia prima que Ruiz moldea y edita como los grandes. En breve, la historia - si es que hay una tradicional- cuenta cómo el escritor don Federico (con una novela siempre por terminar) se mueve en dos planos: por un lado es un anciano, un estimablemente muerto (Mario Montilles), que conversa con su amigo (Poli Délano) y que sueña con su vida de vivo, cuando era el más joven don Federico (Marcial Edwards): un patrón terrateniente de buen corazón y que se desvive por su empleada, la Paulita (Bélgica Castro), mientras sueña con su vida de muerto.
Sueño dentro del sueño, Chile dentro del cine, la notable "Días de campo" replica el esquema de "El tiempo recobrado", esa pieza maestra en donde Ruiz adaptó a Proust para recorrer el sendero de la memoria, el yo y el eco nacional. "Días de campo" repite el ejercicio, pero a la chilena. Con extravagancia, genio y socarrón humor.

Otras películas chilenas que merecieron mención especial son "Mi mejor enemigo" y "Se arrienda".

Mejor actor de reparto

Diego Casanueva

El debutante Diego Casanueva sí que se hizo notar en "Se arrienda". Su papel es pequeño, no parece que vaya a importar demasiado en la cinta de Alberto Fuguet. Pero es crucial. En un plano casi sin cortes, Casanueva monologa durante diez minutos en una de las escenas más comentadas de este año. Su rol es el de Pancho, un cuico pedante en busca de departamento que, de improviso, se quiebra frente a Gastón Fernández, el protagonista y corredor de propiedades. Pancho le cuenta su rollo, su problema en una actuación impecable. Mientras la iluminación disminuye levemente por un atardecer en curso, sale a la luz una confesión de tremenda fuerza telúrica. Increíblemente basada en hechos reales.

Mejor actriz de reparto

Bélgica Castro

La actriz Bélgica Castro, Premio Nacional de Arte, brilla en "Días de campo" como la Paulita, la ama de llaves de una casa rural que vive para desvivirse por su patrón, Don Federico, terrateniente de buen corazón al que alimenta, viste y le ordena la vida. Con un delantal y la sencillez de la servidumbre de comienzos del siglo pasado, la talentosa intérprete se mueve con pericia desde el registro emotivo hasta la sorna que caracteriza el cine de Ruiz.

Desde la línea de fondo de los secundarios, Bélgica Castro reivindica su propia figura de clásico viviente. De hecho, junto al documentalista Ignacio Agüero, quien encarna en la película a su hijo, Daniel Rubio (aplausos de pie por su papel), forman un estupendo circuito de personajes nutridos de una aguda condición chilena: a la deriva y con medias verdades a cuestas.

Mejor guionista

Julio Rojas por "En la cama"

Julio Rojas escribió cinco películas chilenas: "El roto", "Mi mejor enemigo", "Secuestro", "El huésped" y "En la cama". Este dentista y guionista se luce por la cinta de Matías Bize, donde construye diálogos vivos (la teoría de conjuntos en el cine según Valenzuela saca risas) y una atinada progresión dramática.

Mejor película extranjera

"Million dollar baby"

En un año en que Hollywood ha decaído su taquilla - el fenómeno es global- , el regreso de los clásicos ha sido bien visto por crítica y el público. En 2005 Clint Eastwood volvió en gloria y majestad con "Million dollar baby", un drama que ganó los Oscar más importantes (mejor película, director, actriz y actor secundario) y que puso al "viejo" otra vez en la palestra. Un entrenador de boxeo a medio acabar (Eastwood), una chica de buen corazón que quiere noquear (Hilary Swank) y un testigo de esa relación (Morgan Freeman) forman parte de una historia que alcanza ribetes de devastación y catártica tragedia. Lejos, la mejor película del año y la posibilidad de ver de cerca el making of de un clásico. De cerca le siguen "Clean", de Olivier Assayas, y "Como una imagen", de Agnès Jaoui.

Mejor director extranjero

Clint Eastwood

El realizador de 75 años se lleva el galardón por mérito y trayectoria. Con "Million dollar baby" demuestra una vez más que se trata de una de las voces más frescas de Hollywood. Es que Eastwood ha sabido envejecer a la par con su cine. Es decir: tiene arrugas y achaques, pero la vitalidad y potencia visual no disminuye. Al contrario. Se dosifica y mejora. Otros realizadores internacionales que lograron menciones son Wong Kar-Wai por la estupenda "2046" y el ruso Andrei Zvyagintsev por "El regreso".

Lo peor

Mala taquilla.

Pese al nutrido panorama, ventajoso para nuestra atomizada industria porque genera continuidad y hace posible a nuestros artistas crear una filmografía, la respuesta del público no fue buena con las cintas locales. En todo caso, hubo quienes sacaron la cara: "Mi mejor enemigo" (con 115.154 personas) y "Se arrienda" (93.153 espectadores). Pero en general fue un año de números rojos y que ni se acerca a los 656.579 espectadores de "Machuca" en 2004, o a los 483.905 logrados por "Sub-terra". Para qué hablar del dorado millón de personas que logró "Sexo con amor" en 2003.

"Secuestro".

El escritor Gonzalo Lira debutó en la dirección de cine con "Secuestro", thriller chileno que intentó calcar, a la escala local, el modo de hacer cintas en Hollywood. Lira proponía filmar películas de género. Y con "Secuestro" parecía tener la fórmula para convertirse en el nuevo hit del cine local. Cerca de dos millones de dólares de presupuesto invertidos, persecuciones y un rapto y giros en el guión, desencadenaron en un estruendoso estreno, con más 40 copias de un producto supuestamente exitoso. Pero tanto autobombo no fructificó. Lamentablemente "Secuestro" no motivó a la audiencia local. Es que competir con Hollywood de igual a igual es complicado. El fuerte del cine chileno reciente han sido las historias que permiten identificación. Y, la verdad, en Chile no hay secuestros a la vuelta de la esquina ni se habla un español neutro como aparece en la cinta. Por supuesto que hubo otras películas deficientes ("Horcón", "Las mujeres no se van al cielo"), pero "Secuestro" pecó de ambiciosa. Apostó al mapeo de la realidad según los focus group. Y así no se hace el buen cine.

Tendencias

Cantidad y variedad: 2005 fue un año inmejorable en cantidad de películas chilenas y una variopinta selección de géneros. Desde el drama urbano de "Se arrienda", del escritor y ahora cineasta Alberto Fuguet, pasando por el género bélico de "Mi mejor enemigo", de Álex Bowen, el refinado erotismo de "En la cama", de Matías Bize, el terror de "El huésped", de Coke Hidalgo, que incluyó la primera criatura digital del cine chileno. Hasta la irreverente y lúcida mirada del más internacional de nuestros directores, Raúl Ruiz, quien con su filme "Días de campo" ofreció la disección más certera del Chile profundo, real y olvidado.

Debutantes y cambio de barrio: El público chileno tuvo bastante donde elegir este año y a la variedad se agregó un nuevo factor en 2005: jóvenes directores debutantes. Entre ellos, los mentados Fuguet, Alicia Scherson. Habrá que ver cómo le va en los Oscar, donde podría quedar nominada tras ganar un premio en el festival neoyorquino de Robert De Niro. Como dijo el crítico de cine Antonio Martínez, el cine chileno en 2005 tuvo un cambio de barrio: de temas marginales, ahora la clase media sacó la voz. Además hubo debutantes más maduritos, como el actor y ahora director Gregory Cohen, quien puso acento en la experimentación con "El baño" y su cámara fija que cruza dos décadas.

La figura del productor: A la tradicional figura del director le salió competencia. Si la crítica y la prensa le atribuyen todo el peso de una película a los cineastas, este año el productor Adrián Solar demostró otra cosa: con ojo, Solar apoyó a Bize con "En la cama" (que sigue ganando festivales), a Bowen con "Mi mejor enemigo" (la carta chilena en los Goya) y a un debutante como Hidalgo con "El huésped". Todo un Dino de Laurentis a la chilena.

La democracia del digital: 2005 fue un largo compás de espera por la taquilla, es cierto. Al parecer el otro año tiene más cosas que decir en taquilla. Pero las predicciones en cine son difíciles y lo único seguro es que al lado de las películas grandes y oficiales, la tecnología digital está democratizando las cosas: "Actores secundarios" y "Las vacas vuelan", por ejemplo, demuestran que con una buena idea, una cámara digital y un computador, todo es posible.

Un nuevo nicho, la carrera de cine: Como industria que crece, el cine chileno ha encontrado sinuosos caminos para fortalecerse y nutrirse de nuevos talentos. Muchas instituciones de educación superior están abriendo la carrera de cine y en época de postulaciones universitarias la oferta es más amplia. Ahora, en vez de una generación de cineastas autodidactas, se fortalece la idea de un grupo de directores forjados en el rigor de las aulas, como lo fueron Lucas y Coppola en el Hollywood de fines de los 60.

Participaron en la elección de lo mejor del año los críticos de cine de El Mercurio Ascanio Cavallo, Antonio Martínez, Ernesto Ayala, Christian Ramírez y Ernesto Garratt (Cavallo no eligió actores).


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Foto:Carla Pinilla


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