ARTES Y LETRAS

Domingo 12 de Mayo de 2002

EXPOSICIONES. Galería Amigos del Arte, Centro de Extensión UC, Galería Animal:
Geometría y objeto

En todo tiempo, op art y arte cinético fundamentan, respectivamente, las imaginativas obras en dos y tres dimensiones de Matilde Pérez. Tortuosa madera de espino sirve a Marcela Correa para crear su obra más madura y plena.
WALDEMAR SOMMER

Siempre sucede con Matilde Pérez. Trátese de obras nuevas o de conocidos trabajos de épocas distintas, unas y otros logran imponerse al espectador por la riqueza de sus formas, por el rigor de su factura. Montaje y escenario adecuados influyen muchísimo en eso. Es lo que también ocurre con la actual exhibición de Amigos del Arte. Acaso nunca antes se había visto mejor la blanca y luminosa sala de los arquitectos Arriagada y Marchant. El lugar pareciera imaginado para lucir estas realizaciones planas y tridimensionales. Si el op art fundamenta a las primeras, al arte cinético obedecen las segundas; y al culto del movimiento sirven ambas. Tenemos, pues, por un lado, cajas de programadas luces intermitentes de color. La particular lozanía creativa de las dos piezas más pequeñas - producidas en 1995 y 1998- del conjunto, obliga a detenerse y contemplarlas con detenimiento.

El atributo recién anotado se amplía a través de los cuadros. Rigor de composición y cálido dinamismo alcanzan ahí un equilibrio perfecto. Aunque prime en lo mostrado un nivel de calidad permanente, no cabe dejar de destacar ciertas hermosuras bidimensionales, como un collage de 1971. De colores exquisitos, nos entrega una fluyente sucesión de planos y perspectivas geométricos, que algo poseen de instante rescatado del infinito. Agreguemos a él una serigrafía - negro, violeta, negro amarillento- de 1984; "Construcción
Nº 10" (1979) y su poderoso efecto de movimiento; el número 5 (1998) en colores fríos, entre los que vibran las luces titilantes de cerúleos horizontales y blancos verticales; el acorde audaz del número 2, del mismo año anterior.

Dos clases de utilización del volumen propone hoy al visitante galería Animal. La versión más original corresponde a la escultora Marcela Correa. Si años atrás se había hecho admirar ella por el respeto a su intermediario y por su sentido de las posibilidades formales y expresivas del ramaje arbóreo al natural, actualmente insiste con profundidad y madurez mayores en el mismo material. Eso sí, esta vez, emplea madera de espino descortezada y pulida. Aprovecha con plena coherencia y naturalidad las notables y casi inagotables curvaturas de su material. Entre la masa ágil, ligera de éste y el tan variado espacio circundante que el mismo determina y hace suyo, se establece el más dinámico de los diálogos visuales. Tres de estas cuatro amplias obras se disponen colgantes, en tanto que otras tres de ellas incluyen paralelepípedos de madera elaborada, cuyos extremos están forrados con goma y pintados de negro. Semejantes trozos de sostén consiguen transformarse en miembros sustantivos de la escultura entera.

A los bellos volúmenes abstractos anteriores se suman dos realizaciones construidas con gruesa y cepillada corteza de troncos. Constituyen ensamblados impecables de formas alargadas, de perfil curvo, que transmiten al espectador la sensación de contemplar conjunciones de grandes y enigmáticos miembros humanos.

Una especie de acercamiento a la instalación, donde se subraya la ambigüedad de límites entre escultura y pintura, entrega Fernando Cifuentes Soro en la segunda planta de Animal. Se halla integrada por una acumulación arquitectónica de fragmentos. Cada uno de ellos resulta una caja más o menos irregular, compuesta por un bastidor de madera y cubierta por tela. Porta esta última una pintura gestual de abstractas manchas multicolores. Además se desarrolla el presente trabajo a través de dos secciones - "Air box" y "Land box"- . De esa manera, tenemos primero fragmentos colgantes desde el techo de la sala, los cuales concluyen, en el otro extremo de la obra, apilados sobre el piso. Tales características no obstaculizan la unidad de este interesante trabajo, capaz de producir una verdadera desarticulación del concepto tradicional de cuadro.

Menos logrado como aporte rupturista y, formalmente, más blando y de escasa tensión visual aparece el segundo aporte de Cifuentes. En él juega, sobre el plano convencional, con la idea de lienzo entrante y saliente. Para ello coloca rectángulos encima o bastante abajo del nivel normal de una tela plateada, provista de largo texto y de manchado poco seguro.

En la Universidad Católica

Debido a incumplimiento de su horario de apertura, debemos comentar una exhibición colectiva del Centro de Extensión de la U.C. en forma bastante póstuma. Sus atractivos obligan a ello. Salvo Víctor Hugo Bravo y Montes de Oca, sus otros doce participantes resultan jóvenes poco conocidos del público habitual. Integran todos el Taller Caja Negra. Con independencia de la lógica diversidad de sus méritos individuales, priman en estas instalaciones tanto el objeto como la ambigüedad expresiva y su variedad de lecturas. Acaso un mensaje algo más claro entregan ciertos autores descollantes. Tenemos, entonces, al ya citado V.H. Bravo con sus afiladas armas blancas y mueble móvil con camuflaje militar e insólito piano de concierto dentro. También Mauricio Bravo y Carlos Osorio apuntan en parecida dirección. El segundo, a través de objetos neutros, cuyo ordenamiento, ubicación y letreros los carga de expresividad directa. Bravo hace del simbólico tiro al blanco unitario intermediario conceptual.

Por su parte, Manuel Ormazábal recurre a fotografías muy sugerentes y las dispone como una especie de doliente nicho sepulcral. Asimismo, el ingrediente fotográfico fundamenta el intenso aporte con cajas luminosas y en azules de Lorena Araya. Especial fluidez y armonía formales posee la obra de Patricia Planella. Su video, escueto y elocuente, se integra muy bien a la frase bíblica y a la acumulación de un mismo visceral objeto.

La historieta cómica aparenta hallarse en la base de los trabajos de Mario Z - solemnes retratos de la historia del arte invadidos por aquélla- , en los volúmenes de Ana María Fell y de Víctor Castillo. Carlos Montes de Oca contribuye, entretanto, con un remedo transparente de chimenea y de sangre humana, en función esta última de residuo y combustible.






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ANIMAL.-   Instalación pictórica de Fernando Cifuentes. (detalle)
ANIMAL.- Instalación pictórica de Fernando Cifuentes. (detalle)


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