EL SÁBADO

Sábado 17 de Enero de 2004

El empresario revisa su historia y la del país
José, el grande

Tempranamente asumió responsabilidades mayores. Aprendió a mandar y a dirigir mucho antes que sus pares.
Ximena Pérez Villamil

Parte la jornada dando instrucciones. A la madrugadora Virginia, su secretaria en el Parque Arauco, la llama todos los días, a las ocho de la mañana, para indicarle qué noticias debe leer y a quiénes transmitírselas. Lo mismo hace con Adriana, su secretaria en el banco BBVA-BHIF, quien llega más tarde, por lo que le deja dicho en la grabadora qué informaciones son importantes para que las derive a los ejecutivos de sus empresas.

No hay cosa que le guste más que estar informado. Es capaz de interrumpir un almuerzo y mandar comprar un diario que no ha leído para enterarse de lo que allí publicaron sobre el caso Spiniak. Entre tanta información a veces se confunde: "¿No fue Bernardo el que dijo eso?", afirma refiriéndose a los dichos de Eliodoro Matte respecto a la falta de prudencia de medios vinculados a instituciones respetadas en lo que se entendió como una crítica velada a Canal 13. Ante la aclaración acepta el error y pregunta: "¿Leíste en La Nación Domingo el artículo de los Matte?".

José Said está siempre observando, corrigiendo, proponiendo. Cuestión de verlo la noche de la inauguración del Boulevard del Parque, la nueva construcción con restoranes al aire libre del Parque Arauco. Caminaba y opinaba: "Yo pintaría ese techo azul para darle un toque más playero, yo pondría un cajero automático afuera del banco para que la gente saque plata, yo nunca estuve de acuerdo con la idea de trasladar el patio de comidas al tercer piso".

Mal que mal, el Parque Arauco es como su segunda casa. Lo ha recorrido tantas veces en sus 24 años de historia que podría hacer de memoria un plano de sus tiendas. Él estuvo cuando se puso la primera piedra. Y es el único junto a su tío Domingo que sigue siendo socio de ése, el primer mall que se abrió en Chile.

Patrimonialmente, es un hombre poderoso. Dueño del 21 por ciento de Parque Arauco, lo que lo convierte en el mayor accionista; del 16 por ciento del banco BHIF-BBVA; del 25 por ciento de Embotelladora Andina; del 30 por ciento de Factorline, la cuarta compañía de factoring del país; del 48 por ciento de Edelpa, la mayor empresa de envases flexibles y del 50 por ciento de la Clínica Reñaca. En la década del 90, apareció en el ranking de los billonarios de la revista Forbes; o sea, de los dueños de más de mil millones de dólares.

Fue pionero en una apuesta que salió bien y mal. El Parque Arauco se pelea el primer lugar en ventas por metro cuadrado con el Plaza Vespucio. Durante mucho tiempo, las tiendas hicieron cola para estar ahí. Pero lo que Said y el resto de los fundadores tenían en mente era mucho más grande: un gran proyecto inmobiliario con 60 edificios de departamentos además del centro comercial. Para eso habían comprado el paño que abarca desde Américo Vespucio a Manquehue. Sin embargo, con la devaluación el país se vino abajo y tuvieron que entregarlo en parte de pago a los bancos.

"Frei y Alvear, por supuesto"

Said no es un apellido, sino un nombre. En el mundo árabe muchos prescinden de los apellidos. Los hijos llevan dos nombres: el propio y el del padre. Said era el segundo nombre Issa, el abuelo de José Said, quien emigró de Palestina huyendo de la ocupación turca y recaló en Perú, donde hizo fortuna. Said en árabe significa feliz.

­¿Le hace honor a su nombre-apellido?

­Pero cómo no. Hay que ser agradecido de Dios por lo que uno ha recibido: padres, familia, hijos... Me ha ido estupendo. ¿Qué más puedes pedirle a la vida?

Él debió llamarse Salvador como su padre y su abuelo. Aunque, a decir verdad, Issa es Jesús en árabe, pero también puede ser el salvador. Sus papás, preocupados porque ya tenían cuatro hijas y no llegaba el varón, le hicieron una manda a San José. Fue el único, porque después vinieron cuatro mujeres. El retomó la tradición con su único hijo hombre.

­Vamos a la coyuntura. ¿Qué ha sentido al informarse de los pormenores del caso Spiniak?

­Mira, conozco hace mucho a los Spiniak. A Claudio era al único que no conocía. Me ha dado mucha pena por los padres, lamento un montón lo que le ha pasado a esa familia. Yo no comparto para nada la publicidad que se le ha dado.

­¿Comparte entonces los dichos de Eliodoro Matte que criticó veladamente a Canal 13 por difundir la entrevista a Gemita Bueno?

­Absolutamente. Yo creo que la vida privada y el respeto a la familia es fundamental. Imagínate, no van a poder probar jamás quiénes participaban en las fiestas. Y cómo participaban. Pero la duda y el comentario van a quedar. Y la gente va a decir que los que tienen poder, los ricos, tapan eso. Esa es la desgracia.

­La participación en las fiestas se puede probar.

­¿Qué vas a probar? ¿Le vas a creer a la niñita de 18 años? ¿Quién va a creer que personas honorables, serias (participaban en las fiestas)? Si te quieres portar mal eres discreto. No vas a ir a buscar gente drogadicta, de los bajos fondos, del Mapocho.

Se salta la pregunta de si es justa o no la sanción aplicada al juez Daniel Calvo, aunque está en contra de que se haya difundido su conversación con el administrador del sauna gay.

­Usted que ha sido empresario durante tantos gobiernos, ¿encuentra que hay mucha diferencia entre Lavín y Frei?

­Lo dijo Fernando Léniz. ¿Lo escuchaste? Yo creo que hay muchos empresarios que realmente creen que Frei podría hacer un gobierno estable. Uno ya lo conoce. Ya no es tan importante quién es el Presidente como cuando existían los famosos tres tercios. Ahí operaba la ley del péndulo, ibas de un extremo a otro. Hoy eso no ocurre.

­¿Frei le da confianza?

­Por supuesto. Igual cosa que si sale una mujer.

­Si tuviera que elegir sólo entre dos opciones: ¿Soledad Alvear o Michelle Bachelet?

­¿Sabes lo que me pasa? Yo soy muy amigo de la Soledad Alvear, la aprecio mucho, la conozco hace un montón de años. Ella es amiga de Edmundo Hermosilla, de Hugo Lavados, gente que trabajó conmigo. No conozco a la niña Bachelet.

Palestina querida

Pese a su capacidad para tener todo bajo control, José Said no sabe por qué sus tres hijas no asistieron a la ceremonia de apertura del Boulevard del Parque. "Las llamé por teléfono. Iban a venir. Salvador (su hijo) y mi mujer andan en Nueva York". A falta de su familia nuclear, estaban tres de sus seis hermanas vivas ­Irma, Berta y Nelly­ y sus primos Félix y Guillermo.

La familia Said es extensa y resulta fácil confundirse, porque José es socio de un tío (Domingo) y un primo (Jaime) que parecen de la misma edad. Todo, por culpa del mayorazgo, esa tradición árabe por la cual el hijo mayor es el sucesor en los negocios. Su papá fue el primogénito entre siete hermanos y José, el único hombre entre ocho mujeres. O sea, se repitió la historia. Con un ingrediente adicional: a raíz de la enfermedad de su padre él tuvo que empezar a trabajar a los 22 años en Rayón Said, la mayor fábrica de rayón y papel celofán del país. A los 24, ya era el gerente general. Se hizo grande siendo muy joven. Aprendió a dirigir y a mandar mucho antes que la mayoría de sus pares empresarios.

Otro rasgo que lo distingue es que su familia, de origen palestino, no llegó como tantas otras con una mano por delante y otra por detrás. Su abuelo Issa se instaló en Perú y sus descendientes hicieron fortuna con fábricas textiles y plantaciones de algodón. En Bolivia también tuvieron industria de géneros.

José y siete de sus hermanas nacieron en Arequipa. Él tenía cinco años cuando la familia llegó a Chile en la década del cuarenta. Ya eran ricos. Posiblemente más que los Yarur, con quienes fueron socios en el rubro textil en Bolivia y Chile, y los Summar.

De los negocios de géneros ya no queda nada. Y ahí está la gracia de José Said, en haber multiplicado la herencia familiar.

Hombre orgulloso de sus raíces palestinas, aunque no habla árabe, lo entiende. Aunque sus cuatro hijos se educaron en colegios del Opus Dei, "porque en la época de la UP eran los únicos que mantenían los valores", quiere llevarlos a conocer la Palestina de sus antepasados. Aunque nunca se ha metido en política, asistió al acto por la paz y la vida que organizaron los descendientes de palestinos frente a La Moneda en abril de 2002.

Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Palestina el año 2000, José Said, Alberto Kassis, el dueño de Cecinas San Jorge, y Mario Nazal, creador de los calcetines Peruggi, fueron invitados por el mismísimo Yasser Arafat a todas las ceremonias en las que participó el Papa. "Vimos tanta pobreza, tanta miseria, tanta gente sin futuro que dijimos esto no puede ser, tenemos un grado de responsabilidad social, comencemos a ayudar". Y así nació la Fundación Palestina Belén 2000.

Se tomaron la tarea tan en serio que enviaron al ex ministro Hernán Büchi a Palestina a elaborar un programa económico. "Bueno, a la fecha no se ha podido cumplir porque están en período de ocupación. Hoy esta pobre gente vive prácticamente de la ayuda internacional. No puede cruzar la frontera para ir a trabajar a Israel. No tiene acceso a la importación de productos. Viven como en un gueto, encerrados y ahora les están construyendo el muro. No me gusta meterme en política, pero tengo mis ideas claras. Esto es lo mismo que el muro de Berlín. Una barbaridad. ¡Cómo en el siglo XXI van a poner muros entre los pueblos! ¡Es una vergüenza!".

La fundación, que preside José Said, recauda fondos de la colonia palestina residente. Ha becado a 1.080 jóvenes en las nueve universidades palestinas que existen, solventa centros de rehabilitación emocional para los muchachos que han vivido la guerra, entrega remedios, prótesis y sillas de ruedas a los heridos. Todo, través de la Solidarity Palestinian Foundation, una filial que opera allá y dirige el ex embajador de Palestina en Chile. Desde el año pasado apoya, además, a cinco mil personas que fabrican artesanía que exportan a Chile.

El premiado documental Crónicas palestinas, los caminos de la ira, de Miguel Littin, fue financiado por la fundación, que acaba de abrir una filial en Bolivia. "José no hace cosas chicas", afirma Mario Nazal, director ejecutivo de la entidad que, dicho sea de paso, es la que entrega más ayuda económica a Palestina de toda Latinoamérica. No debiera sorprender, puesto que en Chile vive la mayor colonia de descendientes palestinos del mundo. Son cerca de 350 mil.

Argentina y las vacas flacas

José Said estudió en el San Ignacio y terminó derecho en la Universidad de Chile, pero no se recibió. Tuvo que reemplazar a su padre en los negocios. Y se fue a vivir a Quillota, donde estaba Rayón Said, solo, porque era soltero. No fue el primer profesional de su familia: "Mi tío Domingo es médico, mi tío Antonio es ingeniero, mi papá era contador recibido y mi tío Juan estudió medicina y la dejó".

Tal vez por haber asumido responsabilidades tan joven es tan seguro de sí mismo. Tal vez por eso se planta ante la vida como un grande, aunque es bajo de estatura. Y desarrolló una gran capacidad para trabajar con socios: Anacleto Angelini y Agustín Edwards en el Banco del Trabajo; Santiago Cummins, Sergio Vergara, Carlos Enrique Joannon y Alejandro Bañados ­conocidos en su tiempo como el grupo Andes­ en el Parque Arauco; José Antonio Garcés, Alberto Hurtado y su primo Jaime Said en Embotelladora Andina; el abogado Edmundo Eluchans padre, Orlando Sáenz y Gastón Bobillier ­del desaparecido grupo Porvenir­ en el Parque Arauco. Y los españoles del BBVA en el BHIF.

Sin duda, es buen navegante. Puede entederse con moros y cristianos. Y judíos. Fue socio de Tomás Furst, Jaime Bendersky y José Codner; de los Sarquis, Kassis y Abumohor (estos últimos lo son hasta hoy) en el Parque Arauco. De los cuatro grupos fundadores, José y su tío son los únicos que se mantienen en la propiedad. Aun así, Said no se la jugó por hacer crecer su mall en Chile, cediéndole terreno al grupo Plaza. Optó por Argentina, donde Parque Arauco es dueña del 27 por ciento de Alto Palermo, la sociedad que maneja el mayor número de centros comerciales del vecino país. Son ocho, entre ellos, el elegantísimo Patio Bullrich y el remodelado Mercado de Abasto.

Su apuesta a Argentina es vista como una locura por muchos empresarios. A él, que no le gusta perder, le parece errada la visión. "Me fascina, es el país más europeo de América Latina, y yo no soy un inversionista de corto plazo. Hay siete años de vacas flacas y siete de vacas gordas. Eso es bíblico. No existen 14 años de prosperidad". Eso no quita que haya perdido mucha plata en 2001 y 2002 con Alto Palermo y Embotelladora Andina, que distribuye las marcas de Coca-Cola en Rosario, Córdoba y Mendoza. Y también tiene licencia en Río de Janeiro, lo que refleja la confianza de Coca-Cola Company en los socios chilenos de Andina.

Este negocio fue, quizás, el mejor de su vida. Llegó a él porque el grupo Andes, que era socio del Parque Arauco, estaba muy complicado financieramente y debió entregar la licencia de Coca-Cola en Chile. ¿Dónde estuvo el golpe de suerte? En que Said supo de primera mano cómo era el negocio. De lo contrario, no habría postulado...

En 1985, Said y compañía pagaron siete millones de dólares por lo que que hoy vale 1.345 millones de dólares.

El polémico Plaza Vespucio

A su padre, que murió en 1962, lo describe como un hombre "muy tolerante, contemporizador, nunca le gritó a nadie". De su mamá, quien falleció el 1 de enero pasado a los 100 años, destaca el criterio, "que vale más en la vida que la inteligencia". Dejó una larguísima descendencia: nueve hijos, 25 nietos, 90 bisnietos y cuatro tataranietos. En la casa paterna era el único que tenía pieza solo. Aunque no había problemas de espacio, porque "era enorme, fantástica, en la Alameda pasado Brasil". Con ellos vivían su abuela paterna y dos tías solteras, por lo que en la mesa eran doce mujeres y dos hombres, él y su padre.

­¿Usted sí que puede preciarse de conocer bien a las mujeres?

­No conoces nunca a las mujeres y tú lo sabes perfectamente. Cada mujer es distinta.

José Said se demoró en casarse. Lo hizo a los 33 con la viñamarina Isabel Somavía, que no era de la colonia, lo que no provocó ningún problema en su familia. Fue el único; todas sus hermanas, salvo dos que son solteras, eligieron maridos de ancestros árabes.

Una muestra de su capacidad para estar bien con todos, herencia de su padre, es lo sucedido con el Plaza Vespucio. La historia no ha sido bien contada. Y es la siguiente: el arquitecto Jaime Bendersky, socio del Parque Arauco y de Tomás Furst durante décadas, le propuso al directorio levantar un centro comercial en La Florida. Los socios le encargaron a Furst, en su calidad de director ejecutivo, que estudiara el proyecto. Él informó que no era interesante, por lo que fue desechado. No pasó mucho tiempo y Furst apareció asociado a Falabella y Tomás Miller, de IM Trust, en el Plaza Vespucio. Eso le costó su salida de la administración de Parque Arauco en 1988.

Curiosamente, José Said sí fue invitado por Furst a participar en el mall de La Florida. Y de hecho, fue socio hasta 1997, cuando se produjo el canje de acciones: Said le entregó el 14 por ciento del Plaza Vespucio a cambio del 12 por ciento que tenía Furst en el Parque Arauco.

Este hombre de 73 muy bien conservados años es hábil. Se las arregló para tener un pie en cada mall, sin generar problemas. Diplomático, cuando le preguntamos por el episodio nos respondió gentilmente que no iba a hablar del tema y recomendó llamar a Tomás Furst.

Lo hicimos y a respuesta de Furst fue categórica. La idea del mall en La Florida fue suya y de nadie más. "Yo convidé a José y a Domingo Said. ¿Usted sabe lo que significa afecto societario? Mi lealtad es muy grande con la gente que es leal conmigo. No invité a los otros socios porque pensé que no me iba a entender con ellos. Nadie me pidió que saliera. Me fui porque tenía otros negocios. A mí me pidieron que entrara a salvar el mall en octubre de 1982 y lo hice. Mucha gente me tiene envidia".


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
"No me gusta meterme en política, pero tengo mis ideas claras. Esto es lo mismo que el muro de Berlín. Una barbaridad. ¡Cómo en el siglo XXI van a poner muros entre los pueblos! ¡Es una vergüenza!".
Foto:Juan Eduardo López


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales