ACTIVIDAD CULTURAL

Sábado 17 de Septiembre de 2005

Después de 10 años:
Seis escultoras vuelven al Museo Bellas Artes

Ellas son Aura Castro, Francisca Cerda, Patricia del Canto, Pancha Núñez, Cristina Pizarro y Verónica Astaburuaga.

MAUREEN LENNON ZANINOVIC

En 1995, el Museo de Bellas Artes reunió por primera vez el trabajo de seis escultoras chilenas contemporáneas.

Francisca Pizarro, Patricia del Canto, Francisca Núñez, Aura Castro, Patricia Vargas y Francisca Cerda mostraron alternativas diferentes de enfrentar el espacio tridimensional, concitando un cálido interés del público y de la crítica.

Camino propio

Una década después, las artistas repiten la exitosa experiencia, pero esta vez Patricia Vargas es reemplazada por Verónica Astaburuaga y en lugar de ocupar todas las salas del museo, ahora se privilegió concentrar la exposición en el hall central.

"Diez años es bastante tiempo, pero lo valioso es que continuamos en el tema de la escultura; y hemos mantenido nuestra amistad. Pertenecemos a la década de los 70 y 80, tenemos un camino propio bastante definido, sin grandes cambios", dice Cristina Pizarro, quien participa con seis piezas en gran formato, todas en acero inoxidable: "Una de ellas se llama 'Magma', porque es como una lava que va cayendo; también tomo aspectos del espacio sideral, de la naturaleza y la armonía", dice Pizarro.

Patricia del Canto creó una escultura de gran formato, fabricada con acero y espejos, "siguiendo la línea de los ferrocarriles, pensando que este 'revival' también incluiría al auspiciador anterior. La obra es monumental, porque fue concebida para el espacio del museo".

Francisca Cerda se refiere a este regreso como "emocionante y cansador, porque mi obra ha ido creciendo en formatos. En 1995 presenté esculturas en bronce, tamaño medio, y ahora preparé cuatro obras en acero. En tres de ellas utilizo perfiles, lo que provoca un efecto de transparencia. Me interesan el ser humano, la mujer y sus problemáticas".

Sin competencia

Aura Castro explica que en estos diez años ha ido profundizando en la simbología de lo sagrado: "Una de las esculturas se llama 'Espacio ceremonial', otra 'Templete' y otra 'Petitorio'; así que están todos los elementos del rito. Me interesa observar lo sacro desde mi punto de vista, muy ligado al siglo XXI".

Sobre esta junta, todas están de acuerdo:

"Los triunfos de cada una lo celebramos entre todas, no hay competencia. Somos amigas eternas".


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Cristina Pizarro, Francisca Cerda y Patricia del Canto observan una escultura de Verónica Astaburuaga.
Cristina Pizarro, Francisca Cerda y Patricia del Canto observan una escultura de Verónica Astaburuaga.
Foto:CRISTIÁN CARVALLO
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