REVISTA DEL DOMINGO

Domingo 1 de Julio de 2001


Destino: En Viena saben vivir

Saber vivir, pero con calma. En eso consiste la filosofía de vida en la capital austríaca; una ciudad en la que la mezcla de lo viejo y lo nuevo parece haber llegado por las tranquilas aguas del Danubio, sin apuro: el único pecado que no se perdona en Viena es la prisa innecesaria.
No sólo callecitas de adoquines, edificios históricos y un pasado como caldo de cultivo (y cuna, en algunos casos) de maestros como Mozart, Beethoven, Haendel, los Strauss, Gustav Klimt y Freud son los principales hitos de Viena.

Al visitar la capital de Austria es imperdonable olvidar que fueron los vieneses quienes inventaron el "café social", ese conversado en ambientes públicos o simplemente degustado en compañía de algún periódico.

El kaffeehaus (cafetería o casa de café) es al vienés los que el pub es al británico: relajación, vida social, un segundo hogar. Incluso, en el pasado algunos clientes regulares de ciertas cafeterías recibían en ellas su correo y su ropa lavada.

Fueron los turcos quienes en 1683 introdujeron el café en Viena (y en Europa Occidental). Y fue Franz George Kolschitsky (comerciante que se vistió como pasha para espiar los campamentos turcos, gracias a lo cual el ejército imperial pudo derrotarlos), quien tuvo la autorización imperial para abrir la primera cafetería oficial de Viena.

En las cafeterías no sólo se puede optar entre decenas de preparaciones del café y miles de variedades de dulces. Desde hace un tiempo, y para satisfacer la alta demanda turística, algunas cafeterías incorporaron en sus ofertas bocadillos y comidas livianas.

Lo mejor de estos lugares es que uno se puede quedar ahí para siempre y nadie lo molestará. Después de todo, y como ya en el siglo 19 afirmó el escritor Alfred Polgar, "las cafeterías de Viena están llenas de gente que quiere estar sola pero que necesita compañía para hacerlo".

QUE VER

Palacio Schonbrunn: la que fuera la casa de veraneo de los Hasburgo tiene más de 1.441 salas. Acá está el Orangerie, sitio donde tuvo lugar el duelo operístico que en 1791 sostuvieron Mozart y Salieri, dirigiendo sus propias composiciones durante una cena. En sus terrenos está el Tiergarten, uno de los zoológicos más antiguos del mundo. Schonbrunner Schloss Strasse 47, tel. (43-1) 811 113.

Palacio Imperial o Hofburg: residencia citadina de los Hasburgo hasta 1918. La Burgkapelle (capilla del palacio) es donde los famosos Niños Cantores de Viena hacen lo suyo cada domingo. Además de las oficinas del actual Presidente de Austria, están los establos de los famosos caballos lipizzanos, entrenados desde los tres años para brindar un espectáculo de coordinación entre el jinete y el animal único en el mundo. Michaelerplatz 1, tel. (43-1) 533 7570.

Catedral de San Esteban: su aspecto más conocido es la Steffl, su torre gótica sur de 137 metros de alto. Vale la pena subir los 343 escalones hacia su cima para apreciar la increíble vista. Stephansplatz 1, tel. (43-1) 515 523 526.

Prater: hace más de 200 años que estos parques y jardines dejaron de ser coto de caza imperial y se convirtieron en uno de los paseos más bellos de la ciudad. Entre otras atracciones, en su interior se encuentran el Hipódromo Freudenau y el parque de diversiones Volksprater. Tel. (43-1) 512 8314, www.tourist-net.co.at/w_pr_1e.htm.

Museo Sigmund Freud: en esta casa vivió el fundador del sicoanálisis desde 1891 hasta 1938. Hay unas 80 piezas de su colección de antigüedades y algunos objetos personales. Berggasse 19, tel. (43-1) 319 1596.

por Ann H. Waigand/The New York Times/Michelin

LLEGAR, DORMIR, DATOS

Lufthansa viaja a Viena todos los días vía Frankfurt, desde 1.049 dólares.

LanChile vuela todos los días a Madrid y de ahí a Viena vía Iberia, desde 1.199 dólares.

Swissair viaja a Zurich todos los días y de ahí a Viena, desde 1.100 dólares.

Hotel Imperial: fue inaugurado en 1873, como palacio, por el Emperador Franz Joseph I. Habitación doble desde 420 dólares. Karntner Ring 16, tel. (43-1) 501 100, www.luxurycollection.com /imperial.

Konig von Ungarn: durante 200 años fue una casa de huéspedes con caballeriza para altos dignatarios católicos de la catedral de San Esteban. Habitación doble desde 150 dólares. Schulerst 10, tel. (43-1) 515 840, www.kvu.at.

Pension Pertschy: en viejos tiempos era el Palacio Cavriani. En la recepción hay terminales con conexión gratis a internet. Habitación doble desde 89 dólares. Habsburgergasse 5, tel. (43-1) 534 490, www.pertschy.com.

Para recorrer la ciudad conviene comprar la Vienna Card. Ella permite viajes ilimitados en metro, buses (menos los nocturnos) y tranvía durante 72 horas, reduce el valor de la entrada de más de 150 museos y teatros, y significa ofertas en restaurantes, cafés y heurigen (tabernas de vino). Cuesta 13 dólares, en hoteles y en las oficinas de información turística.

Hasta el dos de septiembre se exhibirán pinturas de El Greco en el Museo de Finas Artes. Maria Theresien Platz 5, tel. (43-1) 525 240.

Más información en info.wien.at y www.anto.com/vienna.html.

CAFETERIAS

Café Central: está en el bello Palacio Ferstel. Dominado alguna vez por figuras literarias, científicas y políticas, hoy suele llenarse de turistas que saben que ahí Josef Stalin y Leon Trotsky jugaron ajedrez en 1913. Piano en vivo todas las tardes. Herrengasse14, tel. (43-1) 533 37630.

Café Hawelka: es uno de los mejores ejemplos de café tradicional, al que a cada hora llegan como por reloj los comensales en busca de la prensa internacional y de su primer "arito" en el día. Dorotheergasse 6, tel. (43-1) 512 8230.

Café Landtmann: fundado en 1873, este lujoso lugar era el favorito de Sigmund Freud y hoy, de la cúpula política austríaca. Lueger Ring 4, tel. (43-1) 532 0621.

Café Brunerhof: apodado el "café literario", tiene una de las mejores selecciones de prensa internacional de la ciudad. Es además uno de los cafés más antiguos de Viena. El trío Brunerhof (piano, violín y cello) se presenta los fines de semana en la tarde. Stallburggasse 2,
tel. (43-1) 512 3893.


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Por las calles de adoquines circulan antiguos pero eficientes trolleys. Tomando los adecuados, se puede recorrer fácilmente el centro de Viena.
Por las calles de adoquines circulan antiguos pero eficientes trolleys. Tomando los adecuados, se puede recorrer fácilmente el centro de Viena.
Foto:Gamma


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales