ARTES Y LETRAS

Domingo 7 de Noviembre de 2010

Ciudad Exitosa iniciativa
Recorridos patrimoniales: una moda que crece

Sentirse turista en la capital es totalmente posible el último domingo de cada mes. Un grupo de profesionales lleva tres años interpretando el patrimonio urbano a través de caminatas gratuitas. La ruta más reciente indagó en los palacios, carros de sangre, historias y "adoquines" de madera del Barrio Dieciocho.  
Nicolás Rojas Inostroza "¿Se escucha?", pregunta un hombre con megáfono. "¡Sí!", responden a coro algunos asistentes. 31 de octubre, explanada de la estación de metro Los Héroes, 10 de la mañana. Una serie de ex palacios flanquean el lugar, secundados por decenas de torres de departamentos enraizadas en las calles interiores. Un centenar de personas espera bajo la sombra de un frondoso árbol. El grupo es diverso en edad y en vestimentas; incluso hay una mujer que trae una silla plegable. Minutos después, todos se desplazan sobre la carretera norte-sur, y el grupo se fragmenta en dos. "Estamos sobre una herida abierta en la ciudad", afirma Vólker Gutiérrez por el micrófono. La autopista separó en dos partes un pasado común, hoy dividido en los barrios República y Dieciocho. El guía es periodista, profesor de historia y presidente de Cultura Mapocho. La agrupación lleva tres años repitiendo este rito en diversos lugares de Santiago los últimos domingos de cada mes.

Alameda de los palacios

El recorrido de hoy contempla diez hitos del Barrio Dieciocho. La narración comienza ante el edificio Errázuriz Urmeneta, hoy ocupado por la embajada de Brasil. La "maldición de los palacios" de esta ruta muestra su primer síntoma: la temprana muerte de las dos esposas del propietario del inmueble. Una pareja de jóvenes toma fotografías.

La naciente aristocracia minera y los extranjeros contratados por el Estado residieron en el barrio forjado en las últimas tres décadas del siglo XIX. La frontera quedó delimitada por la Alameda por el norte, el Camino de Cintura (Av. Blanco) por el sur, San Ignacio por el oriente y la avenida de la Capital (Av. España) por el poniente. Con el pasar de los años, el barrio se unió a la red de carros de sangre tirados por caballos, que conformaban el criticado sistema de transporte de la capital. Sus calles se destacaron por el silencioso adoquinado de madera y por la temprana implementación de la luz eléctrica.

El camino sigue rumbo al monumento a los Héroes de la Concepción de Rebeca Matte. "¿Es el que sale en el billete de mil?", pregunta un niño. El grupo rodea la escultura coronada por una paloma. "Les pediremos que observen 45 grados hacia arriba y 45 grados hacia abajo", dice Vólker. Cambio de megáfono: Julio Alarcón, joven profesor de historia, asume el relato.

Una carpeta con planos e imágenes antiguas circula entre los asistentes, quienes lo ofrecen con un tímido gesto. A poco andar aparece el Palacio Ariztía, sede actual de la Cámara de Diputados en Santiago. Experimentados asistentes recuerdan los tiempos en que el lugar albergó al Club Militar. "¿Cómo se llama el marco de vidrio sobre la puerta?", pregunta una mujer.

Dieciocho con la Alameda, aumenta el calor y el tránsito. El Palacio Iñiguez, de color rosa, luce dañado. "Lo compró el Duoc", informa alguien. Un par de turistas descomopone la sigla: Departamento Universitario Obrero y Campesino. Unos pasos hacia el oriente aparece la Confitería Torres y, de paso, las clásicas anécdotas del Barros Luco y la cola de mono. Oreste Plath recuerda en "El Santiago que se fue": "Cliente habitual de esta confitería fue el Presidente Arturo Alessandri Palma. Cuenta el anecdotario que la comitiva presidencial pasó frente al Torres, y el Presidente exclamó: 'Estoy que me rajo de sed, ando con los fierros calientes'; ordenó que su coche se detuviera, y entró a tomarse una caña de chicha".

La ruta incluye casas de muchos personajes que hoy se han convertido en nombres de pasajes, calles o avenidas (según la importancia). En diversas edificaciones se repiten las firmas de los arquitectos Alberto Cruz Montt, Ricardo Larraín Bravo y Josué Smith Solar. Al enfilar por San Ignacio, los preuniversitarios, bazares, tiendas de cortinajes y restaurantes de comida china configuran una diversa calle comercial. En la esquina de Alonso de Ovalle irrumpen las imponentes torres de la Iglesia de San Ignacio que contienen las campanas "recicladas" de la siniestrada Iglesia de la Compañía de Jesús. Cuando el guía menciona el Colegio San Ignacio, un ex alumno levanta la mano con timidez. La fachada del templo consigna en latín: "Ésta es la casa de Dios y puerta del cielo".

Al recorrer una cuadra hacia el poniente aparece la primera casa de la capital que contó con luz eléctrica, la de Víctor Echaurren Valero, el 24 de septiembre de 1885. En esa velada se realizó el "Baile de los cinco presidentes", que contó con el Presidente Domingo Santa María, disfrazado de cortesano inglés, y con otros futuros mandatarios: Balmaceda, Errázuriz Echaurren, Riesco y Figueroa. El esplendor del barrio culminó en la década de 1930, cuando las familias acomodadas decidieron trasladarse al sector oriente para construir bajo el estilo norteamericano de casa-jardín. A fines del siglo XX los palacios y casonas se convirtieron en universidades e institutos profesionales. Mientras Vólker habla sobre las ventajas y complicaciones que ha traído este uso del suelo en la zona típica, un silencioso asistente ejemplifica apuntando un local llamado "La Chorri-Chela". Todos ríen.

Luego aparece el Palacio Astoreca, la ex sede del diario Clarín -hoy reducida a un estacionamiento-, y el Palacio Subercaseaux. Un par de asistentes anota con velocidad, otros fotografían como turistas asiáticos. Han pasado más de dos horas, una pareja de mujeres conversa en las afueras del primer palacio del vecindario, cerrado tras los daños del terremoto: "Cuando lo abran tiene que venir, porque es hermoso", afirma la mayor.

El recorrido termina en el Palacio Cousiño. Julio Alarcón refuta dos mitos: los leones del jardín no fueron robados a Perú y el Parque O'Higgins nunca fue el patio de la casa que no alcanzó a habitar don Luis, otro exponente de la "maldición de los palacios". Un pequeño parque frente a la residencia es el escenario para la clásica foto grupal. Justo en diagonal a la primera mansión del barrio se levanta una moderna torre de más de 20 pisos. Un lienzo gigante anuncia: "Entrega inmediata".

Empresa cultural: respuesta muy débil

Vólker Gutiérrez aparece sin megáfono en un café de la Plaza Brasil. Aún faltan algunos días para el recorrido. El presidente de Cultura Mapocho (CM) pide un jugo natural y recuerda los orígenes de los Recorridos Patrimoniales por Santiago en 2007. Al principio sólo asistían familiares y amigos, luego llegó el patrocinio de diversas instituciones, y ahora recibieron un reconocimiento económico del Fondart que permite la realización de cinco rutas (disponibles en culturamapocho.cl). Este ciclo contempla la visita a 50 hitos de la ciudad y cuenta con una proyección total de 800 asistentes.

Gutiérrez define el quehacer de la agrupación como reinterpretación del patrimonio. Ya han desarrollado 24 rutas temáticas; cada una dura dos horas y media, aproximadamente. Destaca los circuitos turísticamente inexplorados como los barrios de Estación Central, La Chimba y el Parque Balmaceda, emplazado sobre los olvidados tajamares del Mapocho.

El equipo de CM es apasionado. Sus miembros han ofrecido los recorridos durante casi tres años de forma gratuita. Ahora, con el Fondart de poco más de cinco millones de pesos, poseen mayor estabilidad, pero el financiamiento es provisorio. El presidente de la agrupación cree que "falta quien se haga cargo económicamente de este tipo de iniciativas, tanto desde el Estado como desde la empresa privada. Hemos golpeado puertas, pero la respuesta ha sido muy débil".

La historiadora y guía Magdalena Von Holt sostiene que "aquí a nadie se le educa en el patrimonio cultural que la ciudad tiene, no es un concepto que esté asociado a la educación. Ahora, en los últimos 10 años ha comenzado a escucharse".

Una nueva teoría se suma a la del jaguar latinoamericano. El sociólogo Luciano Ojeda, miembro fundador de CM, cree que "Chile es un país con una memoria muy corta, con la idea del reino de la picota. El ser turista en la ciudad permite una lejanía que nosotros tratamos de llenar con contenidos de la historia social, cultural y política. Eso hace que la gente vea la ciudad distinta, de una forma a la que generalmente no tiene acceso".

Es casi hora de almuerzo en el Barrio Brasil, y Vólker Gutiérrez recuerda una anécdota registrada en un recorrido anterior: "Papá, esto es como Nueva York", afirmaba un niño en un recorrido por el Barrio Dieciocho.

 Otros compañeros de rutaPATRIMONIO SO BRE RUEDAS

La Fundación Futuro creó, en 1999, el programa "Yo descubro mi ciudad". La iniciativa ofrece recorridos gratuitos por Santiago en bus a estudiantes desde quinto hasta segundo medio. Actualmente cuenta con dos variantes: "Cultura y naturaleza en torno al Mapocho" y "El patrimonio en torno a la Alameda de las Delicias".

LASTARRIA EN CUATRO VISITAS

La Corporación Cultural Gestarte, en asociación con otras organizaciones, está desarrollando un programa de recorridos patrimoniales gratuitos por el Barrio Lastarria. Las caminatas se iniciarán todos los sábados de noviembre a las 15:00 horas en Merced 372.

HÁGALO USTED MISMO

El Ministerio de Bienes Nacionales implementó el programa de Rutas Patrimoniales dividido en tres categorías: senderos de la naturaleza, rutas turísticas y circuitos histórico-culturales. Actualmente existen 55 recorridos disponibles -en inglés y en español- para ser descargados gratuitamente desde www.bienes.cl.

CITY TOUR

Turistik ofrece un servicio por 11 puntos de la ciudad a bordo de buses rojos de dos pisos. Los mismos que recorren París, Madrid o Nueva York. El sistema funciona con un pase diario que permite subir y bajar del móvil durante el día. El circuito contempla detenciones en Santiago, Providencia, Las Condes y Vitacura.

EN BICICLETA

La Bicicleta Verde posee un conjunto de recorridos patrimoniales por la capital, tanto de día como de noche. La empresa ofrece, por las mañanas, el recorrido "Santiago popular, idiosincrasia y barrio La Chimba". Por las tardes está disponible el tour "Parques y política reciente de Chile".

Santiago para sorprenderseHablan los guías de Cultura Mapocho:La bala de Portales

"La gente se admira del rollo de la Plaza de Armas, donde se azotaban y se mataban personas. También se sorprenden cuando saben que se hacían corridas de toros en ese lugar. Llama la atención la historia de las tertulias literarias que ofrecía el hijo del Presidente Balmaceda en La Moneda, especialmente cuando contamos que Rubén Darío estuvo ahí. Otra historia: la estatua de Portales en la Plaza de la Constitución. Tras los intercambios de disparos del 11 de septiembre de 1973, poca gente nota que el monumento recibió un balazo bajo el ojo izquierdo. Cuando él fue asesinado, una bala le impactó en el mismo lugar". Vólker Gutiérrez, presidente de Cultura Mapocho.

Residentes de la mitópolis

"Se dice que los puentes que atraviesan el Mapocho fueron confiscados después de la Guerra del Pacífico, eso no fue así. Otros piensan que el Parque O'Higgins era el patio del Palacio Cousiño". Julio Alarcón, profesor de historia.

Subterra

"Actualmente se está haciendo arqueología en los patios del Museo de Arte Precolombino. Bajo ese suelo aparentemente hay restos de una construcción de tiempos incaicos. La ciudad está construida sobre lo que fue un poblado indígena". Luciano Ojeda, sociólogo.

Colgados en público

"Con lo que más se impresiona la gente es con los estilos de vida que describimos. Pocos saben que a la gente la colgaban en la Plaza de Armas, que los muertos estaban ahí y que las personas se relacionaban con ellos a diario. También llama la atención que en algunas casas tuvieran más sirvientes que miembros de la familia". Magdalena Von Holt, historiadora.

En cañón de artillero...

"En un recorrido que hicimos por el Cerro Santa Lucía la gente se sorpendió al saber que en 1916 el artillero Juan Bautista Larenas quiso darle más realce al cañonazo de las doce, que era la mayor atracción del Año Nuevo, con tan mala suerte que el cañón no resistió y explotó matándolo a él"". Annette García, estudiante de historia de la U. Alberto Hurtado.



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<p>Vertiente Común. La mayor parte de los guías de Cultura Mapocho estudió historia.</p>

Vertiente Común. La mayor parte de los guías de Cultura Mapocho estudió historia.


Foto:SERGIO LÓPEZ


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