ARTES Y LETRAS

Domingo 3 de Septiembre de 2006

PINTURA CHILENA. Exhibición en Lo Matta:
Alfredo Helsby: Los paisajes y la cuestión vacuna

El próximo 5 de septiembre se inaugura en las Casas de Lo Matta, Vitacura, una exposición de Alfredo Helsby, uno de los paisajistas más característicos del arte chileno.Fue además un devoto naturista y un activista de la medicina alternativa.

Marcelo Somarriva

Helsby era hijo del fotógrafo y daguerrotipista Thomas Columbus Helsby; un inglés nacido en Buenos Aires en 1822 que junto a sus hermanos William y John formó un verdadero clan de "empresarios de la imagen". En esos años, la foto y la pintura sostenían una relación conflictiva y, por lo tanto, muy estrecha. No era raro, entonces, que de una familia de fotógrafos dedicados a retratar a la alta sociedad saliera un pintor que se dedicara a pintar paisajes. Alfredo Helsby Hazell nació en Valparaíso en 1862 y sus primeras lecciones de pintura las recibió en el colegio Mackay de parte de su profesor de pintura, Thomas Somerscales. Fue un alumno destacado y siguió pintando bajo las instrucciones de este maestro una vez que terminó el colegio y comenzó a trabajar como comerciante. Tenía 22 años cuando mostró por primera vez su trabajo al público en la Exposición Nacional de Santiago, en octubre de 1884. Así podría decirse que comenzó su promisoria carrera de artista, destacándose sucesivamente en los salones artísticos de Santiago y Valparaíso hasta obtener la medalla de oro en el Salón Oficial de Santiago de 1900. Uno de los críticos de entonces, Jorge Huneeus, señaló que "Helsby es el artista que más nos interesa". Algunos años atrás Helsby había conocido en Valparaíso a los pintores Alfredo Valenzuela Puelma, administrador de los salones del teatro Victoria, y Juan Francisco González, con quien comenzó a pintar al aire libre por Limache, Concón, El Salto y Quillota.

Helsby fue una de las estrellas del Salón Santiaguino de 1905. Un crítico de la revista Zig-Zag, un tal "Hermano Gris", junto con halagarlo, observó que Helsby era un pintor demasiado fecundo. Creía que, en su caso, "la cantidad puede llegar a dañar la calidad de su producción". Pero este "hermano gris" se equivocaba medio a medio: Helsby no fue tan fecundo como temía y en realidad terminó pintando poco. Su obra total reunida llega a las 600 u 800 obras. No mucho, si se tiene en cuenta que vivió hasta pasados los setenta años y que alguien como Juan Francisco González pintó más de tres veces esa cantidad. Es curioso que Helsby, a pesar de su popularidad -su cuadro del paseo Atkinson, que todavía no tiene un lugar donde exhibirse al público, es uno de los cuadros más reproducidos del arte chileno-, sea todavía un personaje enigmático en la trajinada historia del arte chileno. Hay pocas noticias sobre su vida y tal como señala Héctor Pardo, en el texto que introduce el catálogo de la muestra de Lo Matta, sorprende que no haya ninguna buena monografía dedicada a él.

Tisis galopante

En 1906, Helsby dio el gran salto y partió a Europa, becado por el gobierno. Le fue bien. En París frecuentó el taller de Jean-Paul Laurens; expuso en el salón de la Sociedad de Artistas Franceses en 1907. Ese mismo año viajó a Inglaterra, donde estuvo nueve meses, presentó en la Royal Academy su cuadro "Bahía de Valparaíso, a la puesta de sol", donde obtuvo una mención honrosa y expuso acuarelas en la "Old Oudley Water Colour Society". En Londres, vio cuadros de Whistler y Turner, que resultaron decisivos para su obra posterior.

En Europa, Helsby volvió a encontrarse con Valenzuela Puelma, a quien alguna vez reconoció como su principal maestro, asunto de lo más curioso, por qué, por mucho que se busque la influencia de la pintura del autor de "La perla del Mercader" en la obra de Helsby no se la encuentra por ningún lado. Helsby no pintó interiores ni retratos y Valenzuela Puelma se dedicó fundamentalmente a eso. La influencia de Valenzuela en Helsby no fue por el lado de los pinceles. Ambos compartían un gran interés por lo que hoy se llama la medicina alternativa. Valenzuela siguió cursos de medicina en Chile que luego prosiguió intermitentemente en su primer viaje a París y tuvo un creciente interés por la curación de enfermedades sin recurrir a la cirugía ni a las drogas; por la nutrición naturista y la ginecología. Cuentan que Valenzuela decía haber desarrollado un "remedio universal" y que curó a su madre desahuciada por los médicos con penca picada y un vaso de agua con bicarbonato y quinina. Además asistió al parto de todos sus hijos. El objetivo de su tercer y último viaje a París -del cual no volvió vivo- no fue hacer progresos artísticos, sino que estudiar medicina. En el barco donde viajó se presentó como médico y, según una leyenda dudosa, incluso habría dado una conferencia de medicina en La Sorbona.

Según Carlos Ossandón en su breve biografía sobre Alfredo Valenzuela, Helsby habría tomado "del maestro la finura del color y también esa doble pasión por la pintura y la medicina natural". Ignorando eso de la finura del color, la verdad es que Helsby tenía intereses en la medicina natural desde antes de conocer a Valenzuela. Helsby contó que a los 8 años sufrió un ataque de "tisis galopante" causado por una vacuna. Los médicos lo desahuciaron, pero pudo recuperarse gracias a un remedio casero que lo dejó como nuevo. Tanto que él mismo contó que jamás había "vuelto a tener ni asomos de tal malestar; habiendo sostenido carreras de larga distancia, a pie, sin incomodidad alguna". Detrás de estos remedios caseros estaba, con seguridad, su padre, Thomas Colombus, quien, según también contó alguna vez Helsby, además de dedicarse a las fotos administró un lazareto en Santiago, donde trataba de sanar a los leprosos mediante la hidroterapia, una práctica curativa que introdujo en Chile el capuchino alemán Tadeo Wiesent, el mismo que, años más tarde, curó de la sífilis y la gonorrea al atribulado joven Manuel Lezaeta Acharán.

Durante el tiempo que estuvo en Londres, Helsby se afilió a la liga antivacunista de Inglaterra, a la Unión Británica para la abolición de la vivisección y la sociedad de la regeneración física de Londres. En su viaje de regreso a Chile, Helsby se bajó del barco en Brasil, desde donde pasó luego a Argentina. Expuso en Buenos Aires en 1909 y regresó a Chile. Helsby tuvo el honor de exhibir once cuadros en la exposición de inauguración del Palacio de Bellas Artes, en medio de las actividades de la celebración del Centenario. Obtuvo una medalla de plata y también se contactó con los miembros de la delegación norteamericana que exponía en el flamante Petit Palais santiaguino, quienes lo invitaron a Estados Unidos, donde permaneció desde 1914 hasta 1918. Luego volvió a viajar por Uruguay y Argentina. En 1920 expuso en San Francisco, Nueva Orleans y Nueva York.

Los tiempos cambiaban, pero la pintura de Helsby seguía inalterable, anclada en el siglo pasado. En 1926, en una entrevista publicada en la revista Zig-Zag, Helsby a instancias del periodista se refirió al "maldito futurismo" y al cubismo, que definió como "una especie de juguete, a veces más o menos gracioso, donde todo se hace a base de cuadrados y triángulos. En la misma entrevista dio algunas señas de su técnica. Casi todo lo pintaba con espátula: "Considero que es el instrumento más perfecto para aplicar y fundir los colores". Otra técnica suya era la de recortar papeles del mismo tamaño, que impermeabilizaba con cera y los pegaba sobre cartones para pintar al aire libre. Sus cuadros terminados no los barnizaba, sino que les ponía un vidrio encima.

La cuestión vacuna

Helsby se convirtió en un corresponsal habitual de los diarios locales que semana a semana recibían sus artículos y cartas encomiando regímenes naturistas, atacando las vacunas y defendiendo el derecho de los animales a no ser objeto de "las infamias de la experimentación médica". En 1911 apareció su libro "Contra la vacunación obligatoria ¿Qué dicen hoy los sabios sobre la vacuna?", donde se proponía refutar al doctor Ibar, promotor de la vacunación, acompañando documentos traducidos y presentados por él. El libro estaba dedicado a Georgina Hooper de Hammerton, organizadora de la sociedad teosófica de Valparaíso y posteriormente difusora de "The New Thought" y fundadora del Instituto de Ciencia Mental Armonía, que propugnaba la curación de las enfermedades a través del poder de la mente. El principal motivo de los ataques del pintor contra "la inmunda superchería de la vacuna" fue lo que llamó "la libertad higiénica del ciudadano". Helsby rechazaba la medicalización de la sociedad y propugnaba la "curación de las enfermedades sin drogas", de manera que cada individuo pudiera cuidar su higiene y tratar sus enfermedades mediante nutrición, ejercicios, masajes e hidroterapia. El centro de su encono fueron las campañas de vacunación en los conventillos apoyadas por la policía. Helsby era un polemista elocuente, en uno de sus ataques señaló: "Esta cuestión vacuna ha llegado a ser hoy día cuestión de amor propio, tanto para profesionales como para gobernantes. Estos últimos, felizmente ilustrados, por cualquier par de mediquillos (de esos que, por su escasa clientela, se ven obligados a ambicionar puestos públicos que a menudo deshonran) proceden a gastar en esta farsa macabra, ¡a manos llenas, los dineros de la nación! Con tal plausible motivo, se pide suspender las garantías individuales en Valparaíso y allá tenemos a los simpáticos niños del curso de medicina, armados del permiso materno, del úkase ministeril y de un par de pacos, buscando rabiosos lanceta en ristre, a toda la gente mala, es decir, la gente sana (que según Quevedo da lo mismo), para concluir a pisotones con tan pícara sanidad y reducir a todos, absolutamente a todos, a la feliz condición de enfermos...".

Luchas higiénicas

La angustia de Helsby fue conseguir que la comunidad científica lo tomara en serio. Continuamente justifica sus escritos señalando que "... no son obra de un ignorante 'pintamonos' o de un 'profano intruso', sino que el fruto de momentos arrancados a mis tareas artísticas, pero de largos años de estudios en obras que los médicos no conocen porque no quieren conocerlos". Su naturismo suele presentarse como un detalle anecdótico o extravagante, pero era más que un asunto de ensaladas y tortillas; fue la base de lo que llamó "sus luchas tanto sociológicas como higiénicas", que consumieron buena parte de sus energías, al punto que el naturólogo Lezaeta Acharán llegó a llamarlo "un apóstol de la Reforma Médica".

Por eso no es raro que la nota de defunción que publicó el "Diario Ilustrado" el 25 de julio de 1933, un día después de su muerte, pusiera tanto énfasis en sus afanes científicos. La nota dice que "Helsby era un distinguido artista que había logrado destacarse con un sólido prestigio entre los pintores chilenos -para luego añadir- que las sociedades científicas tuvieron en él a un inteligente colaborador que popularizó en el país las doctrinas médicas naturistas". Helsby murió a los 71 años de una enfermedad intestinal, vivía junto a un gato, en una casita de campo en un despoblado en la Cisterna. Ningún médico le puso las manos encima.



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Su peculiar vision del paisaje se relaciona con sus ideas sobre el mundo natural.
Su peculiar vision del paisaje se relaciona con sus ideas sobre el mundo natural.
Foto:El Mercurio


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