ARTES Y LETRAS

Domingo 6 de Febrero de 2011

Reportaje Mirando hacia el exterior:
La difícil internacionalización del arte chileno

Nuestro país podrá ser un país de poetas, pero de que en el mundo no es reconocido precisamente por su arte, no lo es. A pesar de tener algunos grandes nombres. Y esto, cada vez más, es un problema que preocupa no sólo a los artistas, sino que a todos los actores del medio, e incluso al Estado. La internacionalización es fundamental en cualquier industria moderna, y el arte no es la excepción. Personajes del mundo artístico nos dan luces sobre el andar incipiente de este proceso.  
Antonio Sotomayor De la influyente Saatchi Gallery en Londres salió, como parte del famoso grupo Young British Artist de los noventa, Damien Hirst, el artista vivo mejor pagado de la historia. Hasta fines de este mes, la actual galería del mecenas inglés expone las obras de los chilenos Cristóbal Lehyt y Josefina Guilisasti, en una muestra de arte contemporáneo chileno basada en la colección personal de Juanito Yarur.

Frente a este hecho, que puede parecer impresionante, las opiniones sobre la visibilidad del arte chileno en el extranjero son disímiles. "Nula", asegura Iván Navarro, artista visual chileno elegido para representar al país en la pasada Bienal de Venecia de 2009, "hay muy poca información, y sólo se conoce a nivel especializado. Ahora se habla de Chile por los mineros paseando con Mickey Mouse, antes se hablaba por Pinochet, nunca por su arte".

"La marca país Chile obviamente no se asocia a las artes visuales, quizás a las letras, al teatro. Los artistas reconocidos afuera son contados con una mano, sólo los grandes nombres", dice Constanza Güell, encargada de Asuntos Internacionales del Consejo de la Cultura, unidad que existe desde el año 2004, pero que recién con el nuevo ministro Cruz-Coke se le enfocó hacia la responsabilidad de internacionalizar nuestros productos artísticos.

"¿Hay arte chileno afuera y que tenga alguna visibilidad?", se pregunta Eugenio Dittborn, uno de esos grandes nombres, junto con Matta, Bravo, Jaar, Juan Domingo Dávila o actualmente Iván Navarro, del arte visual chileno. "Lo único que hay, en verdad, es afuera... Dávila, Lehyt, Jaar, Iván Navarro ¿Hacen parte de algún arte chileno afuera? Diría que no. Sus trabajos son visibles en los más diversos circuitos de arte contemporáneo. Aquí se ignora que afuera consiste en incontables afueras", concluye.

Es difícil, además, hacer creer a otros en lo que nosotros mismos no creemos. "Yo traté de conseguir auspicio para una muestra de Alfredo Jaar en Chile hace 10 años, y fue imposible porque nadie lo conocía, mientras en Nueva York él ya tenía una beca de medio millón de dólares para trabajar en su tema. Cuando vieron que triunfaba en Europa y USA, después de muchos años, Telefónica logró hacer una excelente muestra", afirma Denise Ratinoff, representante en Chile de la casa de subastas Christie's. En cualquier caso, según ella, de que se ha avanzado, se ha avanzado. "Antes se vendían 3 nombres chilenos, ahora se venden veinte", afirma. Y entre los que figuran fuerte afuera nombra a "Carreño, Díaz, Muñoz Vera, Sutil, Matilde Pérez, Balmes, Casasempere, Hamilton, Rosenfeld, Paz Errázuriz, entre otros". Y agrega: "Los artistas chilenos que tiene visibilidad están representados, en general, por galerías americanas, alemanas o francesas".

"Ahora tenemos curadores que están insertos en redes internacionales importantes, eso es parte del proceso de evolución a largo plazo", dice Güell. Por ejemplo, la curatoría general de la 7a Bienal del Mercosur, llevada a cabo en Porto Alegre en 2009 fue hecha por el chileno Camilo Yáñez, junto a la argentina Victoria Noorthoorn. Este año, para su octava versión, en la que Eugenio Dittborn ocupará un lugar central, Alexia Tala, también chilena, será curadora adjunta.

El esfuerzo local y el rol del Estado

"Más que a la internacionalización, estoy abocada ahora a poder entender las fórmulas que tiene el Estado para apoyarla. Porque el privado lo ha hecho muchos años", dice Irene Abujatum, directora de la Galería AFA, junto a su socia Elodie Fulton, quienes son, además, dos de las gestoras de la feria Ch.ACO, la feria internacional de arte contemporáneo de Chile.

"El fenómeno de las ferias ha explotado en el mercado en los últimos diez años", dice Paul Birke, director de la galería Die Ecke, "como una alternativa a la Bienal, que es un evento académico, sin fines de lucro, que fortalece una ciudad, donde están representados los países con su pabellón, y todo eso. Para los nuevos galeristas, en cambio, la feria es muy efectiva, porque en un evento que dura una semana puedes llevar un stand con diez artistas, y ponerlo todo a la vista del público interesado. Es una buena vitrina".

Y si bien las ferias sí son un instrumento importante cuando las galerías quieren mostrar sus artistas afuera, "hoy es el Estado el que está preocupado de ver como hacerlo", dice Abujatum. De hecho, el año pasado el Consejo de la Cultura subvencionó a ocho galerías para que se presentaran con cerca de diez artistas cada una en arteBA, la feria de arte contemporáneo de Buenos Aires.

Pero, "lo que más se necesita es continuidad", dice Birke, director de una de esas ocho galerías, "y por eso necesitamos apoyo privado. El apoyo estatal tiene que ser democrático, y si da plata, se tiene que dividir entre todas la galerías y no todas necesitan lo mismo. Y si no, son fondos concursables. Y no puedes estar concursando cada año para saber si vas a ir a la feria o no. O que se te caiga el fondo porque te faltó un papel. Creo que esto debe ser apoyado por la empresa privada, y recién ahí hacer un cofinanciamiento con el Estado".

Constanza Güell cuenta que se intentó crear una mesa de trabajo para la internacionalización de las artes visuales, en la que participaron, entre otros galeristas, Abujatum y Birke, y que no dio resultados porque "homogeneizar la participación de las galerías en las ferias es muy complejo. Cada galería tiene sus estrategias". Como opción se pensó crear un bono con el cual las galerías pudieran operar de manera independiente, pero por temas administrativos y jurídicos no se pudo concretar. "Eso", dice Güell, "nos hizo pensar que lo mejor es trabajar directamente con los artistas, que sean ellos los beneficiarios directos, lo que finalmente formaría un circulo virtuoso porque, si al artista le va bien afuera, a la galería le va bien".

"También hay que apoyar a los que generan el comercio de los artistas, a los mediadores", opina la galerista Irene Abujatum, "aunque no sea con plata en efectivo, sino con apoyo como asegurar que la obra va a llegar a tiempo, dando facilidades por parte del Estado a través de políticas. En Chile la industria de artes visuales no existe. No tiene mercado, y por eso no tiene agentes validados por el mercado. La gente quiere ahorrarse las comisiones, comprando directo del artista, y no se dan cuenta que la galería es un asegurador, de obras, de precios. Y al no haber industria, hay que generar una política que la haga nacer, y esa es una labor del Estado".

 


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Mercados Internacionales Ferias comerciales de arte como arteBA en Buenos Aires se han ganado un lugar central en la internacionalización del arte como alternativa a instancias académicas como las bienales.
Mercados Internacionales Ferias comerciales de arte como arteBA en Buenos Aires se han ganado un lugar central en la internacionalización del arte como alternativa a instancias académicas como las bienales.
Foto:JUAN MANUEL MORENO PARRA


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