VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 20 de Enero de 2001


kena lorenzini

Es bueno recordar que la fotografía constituye la principal memoria de un país. Existieron hechos contados con distintas versiones, pero existieron.

Kena Lorenzini tiene un archivo impresionante de protestas, tomas, generales tapizados de condecoraciones con capas hasta el suelo, y un sinfín de aciertos que trascienden las exigencias gráficas.

Se inició en esto de chica, pero el momento que gatilló el cambio de hacer fotos por hobby a hacerlo como profesión, fue cuando su hermana se casó con el connotado fotógrafo Juan Domingo Marinello. En ese minuto tenía diecinueve años y aprendió el oficio sin detenerse hasta obtener un extenso currículo, trabajando en las revistas Hoy, Pluma y Pincel y en el diario La Nación. Ya acumula más de diez exposiciones individuales y otras tantas colectivas en distintas partes de Europa. En algún minuto sacó a la venta una colección de postales que tuvieron un éxito muy gratificante.

Por estos días prepara su tesis sobre la identidad sexual en las mujeres, ya que está terminando la carrera de sicología. Hablando de mujeres, es imprescindible destacar que Kena cuenta con una gran cantidad de retratadas en distintos tiempos y situaciones. Se trata de un documento completo, que probablemente termine siendo libro o mostrándose en otro formato, porque es un material único en su género.

Sus procesos evolutivos coincidieron con la recuperación de la democracia y poco a poco fue evitando en sus tomas a los seres humanos.

Comenzó una cuidadosa investigación con registros de imaginería, en particular de la Virgen, montados sobre superficies con texturas y colores que acusan un profundo estudio. Esta obra fue presentada como una colección de gigantografías digitalizadas, en el Centro Cultural Alameda en 1996. Tiene la suerte de que hasta hoy suena su teléfono con gente que quiere comprarle fotos. Incluso de Atenas la han llamado para pedirle trabajos.

En su gruesa cabellera se imponen unas canas que no guardan relación con los cuarenta años que tiene. Eso sí, basta abrir su carpeta y ver que ha dedicado un buen rato a explorar con cautela cada detalle de su causa. Ahí sí que se nota la edad de un fotógrafo.

Esta toma es un acercamiento que hizo a una de las imágenes de la Virgen. Asume que es una de las obras que más identifican su carrera. Atrás quedaron las lumas, las banderas y las cucas. Pero en la puerta de su refrigerador, sostenida por diminutos magnéticos de virgencitas, cuelga una foto de Pinochet en silla de ruedas, tomada por ella.

Por Jordi Castell

Con motivo de la celebración del natalicio del padre Hurtado, está presentándose en el Centro Cultural Estación Mapocho una muestra colectiva que reúne a destacados fotógrafos nacionales con trabajos de temática libre, hasta el 31 de enero. Metro Cal y Canto, entrada liberada.

El 22 de enero comienza un taller de toma fotográfica en 35 mm. Se extenderá por ocho sesiones y el valor es de $40.000. Este precio no incluye materiales, ya que éstos dependerán de los requerimientos técnicos y estéticos de cada alumno. Lo impartirá Luis Acosta, fotógrafo de la Universidad de Chile. Contactos al 09-7202702 o 09-7763725.c


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