VIDA Y SALUD

Miércoles 11 de Febrero de 2004

Tendencia:
Jóvenes recurren a la silicona y el bisturí

La información, el influjo cultural y una actitud desprejuiciada hacen que los menores de veinte años vean con buenos ojos la cirugía estética.

MARCEL OPPLIGER

"¿Por qué me hiciste sin pechugas?", le decía hace un tiempo en broma a su madre Nicole Pérez, parte del elenco del programa "Mekano". A los 17 años consultó sobre los implantes de mamas porque "veía que mis pechos no crecían", cuenta.

La recomendación de su médico fue esperar hasta haber terminado su desarrollo y por eso pospuso hasta los 21 una cirugía que fue televisada para todo Chile y que la dejó "muy feliz".

Aunque no existen estadísticas, han aumentado los jóvenes que consideran la cirugía para mejorar su aspecto. "El 2003 operé a 14 pacientes menores de 20 años. Un par de años antes habría operado uno o dos", dice Guillermo Israel, de la Clínica Santa María.

Se trata de un fenómeno masivamente femenino, y lejos la intervención más popular es el implante de silicona en los senos, seguido por la liposucción y el arreglo de la nariz (rinoplastía).

"Hay pacientes de 15 años que vienen con sus mamás a preguntar por implantes mamarios. Eso ha aumentado bastante y me parece fuera de tono, porque un implante es un cuerpo extraño al organismo", dice Wilfredo Calderón, cirujano plástico del Hospital del Trabajador.

Insiste en que completar el desarrollo físico es fundamental. Lo ideal es esperar hasta el desarrollo terminal de la mama, algo que ocurre generalmente alrededor de los 18 años.

Hay principalmente dos riesgos, a cualquier edad. Uno es que se rompa el implante y se derrame la silicona, que puede ser tóxica. Esto ocurre generalmente cuando se usa el implante por más tiempo del indicado (12 a 15 años).

Un riesgo más común es que se forme una membrana alrededor del implante que endurezca con el tiempo. Esto puede ser molesto, pero no peligroso y se soluciona cambiando el implante.

Madurez emocional

En la rinoplastía también se considera la edad, ya que hay casos en los que la nariz sufre cambios después de la intervención. Lo usual es pedir una radiografía ósea para verificar que el desarrollo haya finalizado.

La edad importa menos en el caso de la lipoaspiración y no es raro que se haga en adolescentes para perfilar la silueta; pero no es un tratamiento contra la obesidad.

Además, hay que estar atentos a la madurez emocional del paciente. Según el psiquiatra del hospital Clínico de la Universidad de Chile Alejandro Koppmann, "tener criterio formado significa haber completado el desarrollo físico y mental, y eso suele ocurrir en torno a los 18 años".

Los expertos enfatizan el rol de los padres a la hora de decidir, aun cuando el hijo sea mayor de edad. Deben acompañarlo en su decisión si perciben en él una incomodidad o complejo por algún defecto que no llega a expresar. Pero no deben incitarlo a operarse basados en sus propios criterios estéticos: las motivaciones "prestadas" son mala idea, afirma Koppmann.

Según Sergio Sepúlveda, jefe del departamento de cirugía plástica del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, "básicamente lo que buscan es mejorar la autoestima para tener mayor probabilidad de logros profesionales y personales".

Querer mejorar la imagen, sin embargo, no es sinónimo de inestabilidad emocional o inseguridad. La preocupación es legítima si no se vuelve obsesiva.

Un punto clave es que los jóvenes son desprejuiciados y no esconden sus cirugías. "Una joven de 17 o 18 años, lo primero que hace es contar qué se operó, con quién, cómo la atendieron, etc. Lo comparte con su grupo social", cuenta Israel.

María de los Ángeles, quien a sus 17 años es una veterana del quirófano, lo ratifica: "A los 15 me saqué un rollito con liposucción y a los 16 me puse pechugas, pero muy discretas".

Después de la cirugía, sus amigas la felicitaron. "Nos metimos al baño y todas querían verme las pechugas y me decían que estaban súper bonitas". Cree que la mayoría de ellas se operaría porque "todo el mundo tiene algo que se quiere arreglar".

Es común que las jóvenes quieran operarse antes de entrar a la universidad. "La fantasía es la de empezar de nuevo, de cambiar. Lo importante es darse cuenta de que la persona es la misma", afirma Koppmann.

En todo caso, no se trata más que de una moda. Es posible que en diez años más, las pacientes de hoy quieran sacarse sus implantes, dice Wilfredo Calderón.

Influencia medial

La influencia de los medios es innegable, dice el cirujano plástico Guillermo Israel. "Yo hice un programa de TV, con cirugía completa de implante mamario y me acuerdo que en los 4 o 5 meses posteriores hice más implantes que en todo el año".

Para el sociólogo Rodrigo Ganter, del Centro de Estudios Socioculturales, los cambios corporales son una manera en que los jóvenes refuerzan su instalación física en la sociedad. "Su performance social se hace a través del cuerpo y eso les da mayor autoestima y seguridad. Es parte de una sociedad que deja atrás lo colectivo y se instala en la individualidad".

El psiquiatra Alejandro Koppmann agrega que la presión social por cuerpos perfectos que son muchas veces inalcanzables por la vía natural es cada vez más presente, sobre todo a una edad en que las personas son más vulnerables y están recién formando su criterio.

María de los Ángeles, con un nuevo busto, es categórica: "Creo que en verdad a la gente bonita la tratan mejor".




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Foto:France Presse


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