EL SÁBADO

Sábado 22 de Septiembre de 2012

 
El lado B de la mujer fuerte de Golborne

Es la consejera y apoyo del ministro de OO.PP. Dicen que él no hace nada sin preguntarle.
Estela Cabezas | fotografías Sergio López Laurence Golborne llamó a Luz Granier pocas horas antes de ser nombrado ministro de Minería por el recién electo Presidente Sebastián Piñera. Era febrero de 2010.

-No quiero que te impresiones cuando veas la prensa. Voy de ministro -le dijo Laurence Golborne.

-¿De queeeé? -respondió ella, incrédula.

"No me cuadraba para nada -recuerda hoy-, pero ya se sabía que venía un gabinete técnico y yo consideraba y considero que él, profesionalmente, es topísimo, brillante".

-¿En qué cartera? -preguntó Luz.

-Minería.

-¿Energía?

-No, Minería -le corrigió Golborne.

-¡Y qué sabes de eso!

-Bueno, ¿quieres trabajar 24/7? ¿Sí o no?

Luz Granier, 47 años, ingeniera comercial de la Universidad de Chile, casada, sin hijos, no lo pensó dos veces. Quería estar en el nuevo Gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Había trabajado en el comando, había hecho campaña por él. Pero aún nadie la llamaba para algún cargo. Por eso, después de llamar a su marido, dijo que sí.

"A los 12 años yo les leía las noticias a mis compañeros en el colegio. En la universidad fui súper metida en política, estuve en la fundación de Renovación Nacional, junté firmas como loca para el partido; fui secretaria del centro de alumnos. El tema del servicio público siempre me rondó. Supe que iba a entrar, pero no sabía a qué" -cuenta, tres años después del episodio del ¿qué?, ¿dónde?

Ella relata:

-Con él yo había trabajado 10 años en Gener, teníamos una relación de confianza y de mucha sintonía en el trabajo, entonces a mí me pareció genial el llamado. Cuando hablamos luego, le pregunté de qué me iba. "De jefe de gabinete". Y de nuevo: "¿Qué es eso?". "No sé".

Juntos pasaron el terremoto, transitaron por el debate sobre el royalty minero y los sorprendió el derrumbe de la mina San José.

Hoy, dos años después del rescate de los 33, Luz Granier está transformada en una de las principales consejeras y apoyo del ahora ministro de Obras Públicas y eventual candidato presidencial, Laurence Golborne. Es su jefa de gabinete, la que le dice desde qué regalos comprar, qué temas tratar con el Presidente, pasando por las entrevistas y la gente con quien tiene que aparecer, entre otras cosas.

Dicen que él no hace nada sin preguntarle a ella primero.

El mundo político nunca le ha sido ajeno a Luz Granier y el éxito en el trabajo tampoco. Ella es hija de Luz Bulnes, la primera integrante femenina de un tribunal superior, además fue vicedecana de Derecho en la Universidad de Chile hasta 1983. Quince años después fue elegida directora del departamento de Derecho Público de la misma universidad, con el 99 por ciento de los votos del estamento académico. También fue integrante de la Comisión Ortúzar, organismo que preparó el anteproyecto de la Constitución de 1980.

Luz dice que fue ella, una mujer de mundo, con experiencia académica y laboral, con muñeca política y sentido común, quien le dio los tres mejores consejos cuando le informó que se iba al servicio público.

Le dijo: No tengas nunca cosas personales en tu oficina, los cargos públicos son diferentes a los privados, debes estar preparada para irte en 24 horas. Sólo ten ahí lo que te quepa en tu cartera.

Le dijo: Aunque tú conoces al ministro hace muchos años, nunca lo trates por el nombre ni lo tutees, especialmente en público. Debes respetar la dignidad del cargo que él tiene.

Le dijo: Preocúpate de andar siempre lo mejor arreglada que puedas.

-Recordé y agradecí muy bien su primer consejo las dos veces que he tenido que cambiar de ministerio en un sólo día -dice.

Luz Granier estudió junto a sus dos hermanos -uno mayor, el otro menor- en la Alianza Francesa, un colegio "súper competitivo, muy frío, muy individualista. Tiene la parte académica y deportiva espectacular. Pero la parte humana no era el foco".

Suspira.

-Cuando se murió mi papá, yo tenía 11 años y falté tres días al colegio. Volví y el profesor comenzó a pasar lista. "Granier, justificativo". El profesor sabía lo de mi papá. Me paré al lado de él y le dije: "Se murió mi papá". "¡Justificativo!". "No, no tengo". "Te vas. Entras a esta clase cuando vengas con un justificativo en la mano", me dijo. Fue atroz, espantoso. La Alianza fomentaba el salir adelante aunque sea a costa del otro. Salí de esa clase, era junio, hacía frío afuera. Me acuerdo patente, no sabía qué hacer. Me topé con la mamá de una amiga, le conté y armó samba y canuta. A la media hora estaba sentada en la clase con el profesor ahí.

A los 12 años, seis meses después de que su padre muriera de un cáncer al páncreas, su madre la cambió a las Monjas Inglesas.

-En la Alianza tenían eso de cumplir el objetivo. En gimnasia me instalaban en un rincón y me decían: "repite 200 veces: querer es poder, querer es poder". Había una cosa súper dura del deber ser.

Su llegada al nuevo colegio le cambió la vida, dice. De ahí sacó grandes amigas hasta el día de hoy, fue presidenta de curso, estuvo en la directiva del centro de alumnas. Incluso pasó a ser la líder negativa. Dice que los profesores la encontraban muy contestadora.

-Yo le contestaba a la profesora cuando no estaba de acuerdo. Se planteaba mucho el tema de la mujer dueña de casa y que ahí estaban formando mujeres para estar detrás de los grandes hombres de este país. Y eso no era lo que tenía metido en mi ADN. Tenía el ejemplo de una mamá que trabajaba, que era exitosa profesionalmente. Y yo creía que la mujer podía desarrollarse, que no había venido al mundo para estar en la casa. También discutía cosas políticas. Era un colegio con un sesgo más de izquierda. Y a mí no me gustaba que me vendieran pomadas.

Cuenta que en ese colegio se ofrecía todos los lunes para exponer las noticias delante del curso.

-Era muy perfeccionista, y tenía que desordenarme un poquito. Eso pasó en la universidad. Es que yo era muy tímida, algo que he ido trabajando con el tiempo. Creo que me es mucho más fácil hablar sobre las noticias, de política, por ponerme un escudo, por el susto de mostrar tus debilidades.

Puede que haya sido por lo que le tocó vivir con el cáncer de su padre. Los Granier Bulnes tenían de todo, pero hubo una época en que lo único que importaba era que su papá estaba enfermo.

-¿Ha pensado en qué tipo de mujer sería si su padre no se hubiera muerto a esa edad? ¿Si su mamá no la hubiera cambiado de colegio?

-Habría sido distinta. Todo te hace distinta. Tener un papá enfermo te hace distinta. Tener un papá muerto a los 11 años te hace distinta. Mi vida habría sido distinta. No sé si mejor o peor, pero distinta. La mamá siempre trabajó, pero no habría trabajado 18 horas diarias. Ella llegaba a comer con nosotros, siempre, y después seguía trabajando. Hacía informes en derecho en la noche, en el día estaba en la universidad. Había que pagar tres colegios. Y la decisión de sacarnos de la Alianza, donde había un seguro en caso de que muriera tu papá, la asumió. Ella atinó con todo. Es una mezcla ella, porque está toda esta imagen de mujer profesional, exitosa, la señora que ayudó a armar la Constitución de 1980, pero en la casa era mucho más mamá.

-¿Qué rol cumple usted en su familia ahora?

-La de ser la más fuerte. Soy de las que me echo los problemas encima y sigo caminando. Mi mamá tiene dos frases que me han marcado: "De peores he salido" y "Lo bueno de los problemas es que siempre cambian".

Luz Granier trabaja siete días a la semana, y en todo horario. El no tener hijos, cree, es una ayuda para que la culpa no le pase la cuenta. "Pero es una duda que nunca voy a poder resolver, porque a estas alturas estoy vieja nomás", dice. Además, su cabeza, alma y cuerpo están puestos ahora en otra situación muy delicada. A su marido (56) le detectaron, en marzo pasado, cáncer de páncreas, la misma enfermedad de su papá.

-Fue un mazazo, pero ahora está bien, es impresionante, de verdad tiene una actitud para enfrentar esto, una valentía. Estoy segura de que vamos a salir adelante.

Cuenta que su esposo llevaba unos días sintiéndose mal, con dolor de estómago. Un día amaneció amarillo y creyó que era hepatitis. Habían pedido hora al doctor para ese día, pero él se sentía tan mal que le pidió que lo llevara a urgencia. Ahí le hicieron una resonancia magnética.

-Estábamos en el box de urgencia y a las dos horas vuelve el doctor y nos dice: "Les tengo malas noticias, es un tumor en el páncreas". Yo me puse a llorar, pero al mismo tiempo agarré el teléfono, empecé a llamar a doctores amigos para que me dijeran qué hacer, cómo enfrentarlo, si nos quedábamos ahí, a quién ver. Fue una mezcla de llorar a mares, pero con un teléfono en cada mano.

-Esa imagen es como una metáfora de lo que es usted en la vida.

-Sí, tal cual. Uno de mis amigos doctores fue súper sabio. Nos dijo: "Te queda tanta clínica por delante que lo mejor es que te vayas el fin de semana a cualquier parte. Pásalo bien y el lunes te consigo hora para ver a quién tienes que ver". Bueno, además el apoyo que he tenido acá en el ministerio ha sido tremendo. El ministro ha apoyado mucho, mis compañeros, el Presidente también.

Guarda silencio por un rato:

-Ahora que me he vuelto a meter en el tema, me he dado cuenta de que hay tanto avance que si esta operación le sirve cinco años, estoy segura de que en ese momento habrá un mundo de diferencia en tratamientos médicos, a lo mejor va a haber remedio para esta enfermedad.

Luz Granier es católica, pero no muy observante. Entre bromas dice que las oraciones las ha externalizado: le ha pedido a todo el mundo que rece y ella de a poco ha comenzado a hacerlo.

-La primera etapa me la lloré harto y lo hablé con él. Le dije: "lo siento, pero voy a llorar y eso no significa que no esté peleando junto a ti".

Luz Granier y Golborne :

"Es que es todo. Discutimos de los proyectos del ministerio, vemos las bilaterales con el Presidente, qué temas va a llevar, qué temas no. Qué actividades hacer, qué pautas hacer. Con quién ir a las actividades. Qué entrevistas dar o no. Cuándo se toma vacaciones. Fue crítico cuando se fue a vacaciones en 2011 y vino la crisis de Hidroaysén, hablábamos todos los días y discutimos el tema de venirse anticipado. Yo le dije: "creo que hay que venirse, y chuta, veamos. Y yo no, hay que venirse. Voy a llamar al Presidente. Llámalo. Se vino y quedó la familia allá. Eso no es menor".

"Parte de mi rol es hacerle ver cosas que yo creo, tampoco es que el otro no tenga opinión, tiene ene opinión. Pero discutimos la idea. Yo le doy todos mis puntos de vista. Pero cuando toma la decisión, nos alineamos".

-¿Usted quiere que Golborne sea Presidente de Chile?

-Sería un gran Presidente.

-Le pregunto a usted.

-La decisión es de él y yo lo voy a respaldar cien por ciento. Creo que le haría un bien a este país.

-¿Por qué cree que a Piñera le va mal en las encuestas?

-Le ha faltado sintonizar con la gente nomás, porque toda la obra que ha hecho...

-¿Qué le critica al Presidente?

-No me corresponde hablar mal de mi súper jefe.

Ríe.

-¿Tampoco vamos a saber entonces qué le falta a Golborne?

-Lo van a notar ustedes, pero es un hombre muy completo.

-¿Le preocupa, como fundadora de RN, que a Golborne se lo lleve la UDI?

-Es que la UDI no se lo está llevando.

-Pero el candidato de RN es Allamand.

-Sí, probablemente.

-Cercano a usted.

-Sí, lo conozco desde los 18 años.

-¿Le ha contado a Golborne cómo es su potencial contrincante?

-Sí, pero a él también le ha tocado conocer a Allamand como ministro. Y Golborne era un gallo que leía los diarios. Era un personaje que veía noticias, no estaba en el limbo.

-¿Golborne votó por el Sí o por el No?

-Por el No.

Luz Granier votó por el Sí.

-Algunos creen que usted va a ser fundamental para que RN pueda abrirle las puertas a Golborne.

-Hay mucho RN cerca de él, no voy a dar nombres, pero yo recibo llamados de distinta gente de RN. Surgió el liderazgo de Andrés y sus ganas y RN lógicamente se cuadra con un militante que es histórico en el partido, pero las cosas caen por su propio peso y a la larga va a ser todo en función de quién tenga la mejor opción para competir con la candidata de la Concertación. Pero hoy eso no está definido. Falta mucho. Hablar hoy es hablar de ficción.

-¿Cree que Golborne tiene que ir a primarias?

-Si hay primarias y el país pide primarias, hay que ir. Ahora, el tema no está puesto en eso.

-¿Y usted va a hacer campaña por Golborne?

-Yo trabajo con Golborne hoy día en el Ministerio de Obras Públicas. Yo voy a respaldar su decisión, sí.

-O sea, se va a ir con él a su campaña.

-Veremos cuándo se va, veremos cuál es su decisión. Pero si yo te dijera que me voy a una campaña de él, estaría tomando la decisión por él. Y no corresponde.

-Si él se decidiera, sería el primer candidato de la derecha que no viene del mundo político. ¿Usted, que es militante, lo ve como una desventaja?

-Valoro la política. Yo hubiera entrado al servicio público cuando me recibí, de todas maneras, pero no lo hice porque hubo un cambio de Gobierno.

-¿Pero está de acuerdo con que la política esta viviendo una crisis?

-Hay que buscar una forma de hacer política más amigable y no tan confrontacional. Creo que hemos llegado a la pelea chica y la gente que está en la calle no tiene idea. No le importa. Tenemos que lograr una política más amigable, más inclusiva y en eso...

-En eso Golborne le gusta.

-Él sería un gran aporte a la política. Y todas las caras nuevas que han surgido en este gobierno, todos estos ministros que nadie conocía, la Carola Schmidt, Pedro Pablo Errázuriz, Mackenna, Cruz-Coke, la Cecilia Pérez. Es urgente renovar caras, es la única manera de entrar a una política más amigable.

-¿Por esa razón apoyaría a Golborne y no a Allamand, por ejemplo?

-Golborne representa el Chile del futuro. Sí lo creo, y mucho.

-¿Lo ficharía por Renovación Nacional?

-Me encantaría, pero por lo que lo conozco, creo que él no va a fichar ni por la UDI ni por RN. Se va a quedar como independiente. Él siempre ha sido independiente, pero veamos un poco su historia de vida, es meritócrata, es del Instituto Nacional, no ha surgido por colaterales. Y veo la calle y es impresionante el apoyo que recibe en la calle.

-¿En qué minuto él dijo que podría ser Presidente de Chile?

-Fue a fines de 2011. Ya llevábamos varios meses con buena aprobación, siempre en alza en las encuestas y yo me senté y le plantee la importancia que tenía para el país que siguiera habiendo un Gobierno de la Coalición. Y le dije: "Esta es mi opinión, muy personal, pero creo que tú serías un muy buen Presidente, que serías un aporte para la política y para el país. Por tu historia de vida y por la capacidad de liderazgo que tienes. Le dije que era una responsabilidad. Él me dijo que lo había pensado, que ver las demostraciones de la gente en la calle lo habían llevado a pensar en eso. Me dijo que él tenía un sentido de la responsabilidad muy alta, inculcado desde chico. Seguimos conversando y al final comentó: "Parece que voy a tener que asumir esta responsabilidad, nomás. No la busqué, pero no le puedo hacer el quite porque quiero llegar más temprano a mi casa".

-¿Cree que la vida política de Golborne habría sido distinta sin los mineros?

-No habría sido con la inmediatez que fue... toda la popularidad. El éxito que él tiene hoy quizás se podría haber dado en años.

-O nunca.

-O nunca, pero se podría haber dado en años si él se hubiese ido mostrando en distintos ministerios, porque en Minería era re difícil. Si hubiera sido vocero de Gobierno, por hacer política ficción, creo que desde ahí habría sido tremendamente exitoso, porque se habría notado lo que hoy se valora en él, que es la transparencia.

 


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<p>Era muy tímida, algo que he ido trabajando. Creo que me es mucho más fácil hablar sobre las noticias, de política, por ponerme un escudo</p><p> </p>

Era muy tímida, algo que he ido trabajando. Creo que me es mucho más fácil hablar sobre las noticias, de política, por ponerme un escudo

 




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