VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 11 de Abril de 2015

 
El secreto está en el aire

No es city tour. Lo llaman una experiencia cultural donde se conocen lugares, historias y personajes. Aunque el recorrido que propone la agrupación Santiago a Pata se llama "Secretos de Londres y el barrio San Diego", su gracia no está en que allí se desclasifique demasiada información, sino en aventurarse por una ruta que reúne la historia política, gastronómica y cultural de Chile.  
 La vieja Pérgola de las Flores estuvo en mitad de la Alameda entre calles Estado y Miraflores, jamás sobre la vereda a la entrada de calle Londres donde hoy la recuerda una inscripción en el suelo. Lo que sí parte en ese punto es el recorrido "Secretos de Londres y San Diego", que la agrupación Santiago a Pata propone como experiencia cultural. Algo que no es un city tour, ni una clase magistral sobre legados arquitectónicos e historia de Chile, sino una sumatoria de vivencias y anécdotas que buscan interesar al público en el sector, en sus habitantes, sus historias y picadas. "Secretos", dicen en Santiago a Pata, de lugares que para algunos pueden ser tan típicos, como desconocidos para muchos otros.

¿Qué joyita guarda el Museo de San Francisco? Es la pregunta que hace Sandra Quiñones, una de las socias junto a Daniela Cid y Mario Cavalla al comenzar. Cuando se descartan respuestas obvias como pinturas o herrería colonial, sorprende saber que en una salita muy pequeña que se construyó en los años 80 se exhiben la medalla de oro y el pergamino original del Premio Nobel de Gabriela Mistral, y más todavía que eso sucede porque la Mistral fue hermana religiosa en tercera orden de los franciscanos. También están su Biblia, algunos premios y manuscritos.

¿Quién es la patrona de Santiago? No es la Virgen del Carmen, que es patrona de Chile, sino la del Socorro, una imagen de madera policromada de apenas 25 cm que trajo en su montura Pedro de Valdivia en 1540. Está en el altar mayor de la iglesia San Francisco y nunca se ha movido del lugar desde 1550, cuando el fundador erigió allí una ermita en su nombre.

El recorrido de los secretos parte en la iglesia y se va adentrando por Londres, callecita serpenteante de marcado estilo francés con suelo de adoquines, que forma un barrio con mucho más encanto que el damero habitual con que nos dotaron los españoles. Comentan que lo diseñó Ernesto Holzmann como un buen negocio, cuando en un paseo por el centro encontró un amplio terreno, de 32 mil m2, que vendían los franciscanos. Era principios de los años veinte. En un paseo que habitualmente se inicia a las siete de la tarde, el grupo observa las casas del sector: el Instituto O'Higginiano, en el número 40, un inmueble declarado Monumento Histórico de Chile. En el número 65, el Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas. Antes, Londres 38, donde Daniela Cid recuerda que es la antigua sede del Partido Socialista y posterior centro de detención de la Dina. "La gente conoce la historia, pero no muchos saben que hoy es un espacio de memoria; no un museo de objetos, sino un lugar con fotografías y relatos". Cuando lo han hecho en invierno, habitualmente ya está oscureciendo, y la gente vive la experiencia de, con una pequeña linterna, mirar el suelo, a las placas de metal que se distinguen entre los adoquines, donde aparece nombre, militancia y edad de los que ahí murieron. "Es un lugar para aprender de derechos humanos en Chile, que abordamos sin morbo ni color político", explica Daniela.

A pocos pasos está el hotel Vegas, ex Princesa, que marcó un hito en la historia de la criminología chilena. En 1968, en el hostal encantador que hoy recibe sobre todo a turistas extranjeros se cometió un crimen que fue por años tema nacional. Marta Matamala, una prostituta que ejercía en los bordes de la Alameda, llegó junto a un cliente hasta el número 49 de calle Londres, el entonces Hotel Princesa, y entraron a la habitación número 2. Allí apareció más tarde la mujer asesinada. La prensa publicó que el autor era "chico, moreno, tímido y de no más de un metro cincuenta". Empezó la búsqueda en el país: "una caza de petisos en todas partes", dice un diario de la época. Tres años más tarde cayó un lustrabotas como culpable y fue ingresado a la cárcel pública; casi diez años después, en una redada apareció el verdadero asesino. La descripción del hombre que entregó la policía dio origen a una caricatura muy conocida en la década de los 70, "el Enano Maldito", un personaje dibujado por Jorge Mateluna que desde las páginas del diario Puro Chile criticaba a los opositores de Allende. El único recuerdo de aquella época en el hotel "es que ninguna de sus habitaciones tiene el número 2", cuenta Sandra.

El relato continúa. Al barrio que fue creado como zona residencial lo idearon con una placita para el descanso de los vecinos. Y la bautizaron en honor a uno de los grandes historiadores de Chile, José Toribio Medina. "A él le encomendaron recopilar en Europa los antecedentes que dieran sustento a la historia de Chile, y recorrió muchas bibliotecas copiando manuscritos. Siempre vestía un largo abrigo negro, en el que, dicen sus detractores -porque todo historiador los tiene-, escondía más de algún texto original...", dice Sandra. Tal vez más mito que secreto, lo cierto es que a su muerte en 1930 había entregado a la Biblioteca Nacional 60 mil impresos, 1.668 manuscritos originales, y 8.659 documentos transcritos de su biblioteca personal, que hoy dan forma a la Biblioteca Americana en la sala que lleva su nombre.

Declarado Zona Típica en 1982, la arquitectura nostálgica del barrio Londres-París, con obras de Cruz Montt, Larraín Bravo, Gustave Knockaert -arquitecto y religioso belga-, entre otros, es como un oasis en pleno centro. En el número 81 está la casa de Nemesio Antúnez y una placa en su muro recuerda que la construcción "cobijó su infancia y adolescencia, y según sus propias palabras, aquí nació como pintor a los seis años hacia en 1924", hoy es oficina de Conavicoop. Justo al frente, otra casona advierte que en ella "Eduardo Bolt Vega y Marina Latorre Uribe fundaron la Galería Bolt, donde en los años sesenta expusieron artistas exclusivos como Inés Puyó, Camilo Mori, Sergio Montecinos, Pablo Burchard, entre otros, y donde Neruda y Antúnez participaron activamente en las tertulias culturales que ahí se realizaban. "El espíritu restablece este lugar como un encuentro permanente de arte y poesía", dice la placa.

La intención de los organizadores -un periodista, una gestora cultural y una profesora de historia- "es crear rutas que se alejan de los tradicionales circuitos turísticos oficiales, porque siempre resaltamos el valor patrimonial y la importancia de personajes y barrios santiaguinos que hasta el día de hoy aportan con su historia a la construcción de la cultura chilena".

Por eso el recorrido se abre a San Diego y algunos puntos cercanos, marcando una pequeña ruta con tres picadas que reúnen la historia política, gastronómica y cultural de Chile. Una calle que vio su época de oro cuando, al contrario de hoy, su sentido era norte-sur y los trabajadores aprovechaban de hacer allí sus compras de regreso a casa. Cuentan Daniela y Sandra que fue en los 50 y 60 el mejor momento de un sector comercial con alma bohemia, con varios teatros y cabarets.

El antiguo Teatro Roma, junto al Cariola, es hoy Las Tejas. Aunque está desde los 90 en el lugar, el primer local lo fundó en 1942 Leoncio del Canto, un periodista del diario El Mercurio. Junto al traslado vino el cambio a los dueños actuales, la familia Lira. Si antes congregó a figuras del mundo político y cultural de la época como Frei Montalva, Bernardo Leighton, Pablo de Rokha, Francisco Coloane, o Tito Mundt, hoy es centro de cuecas bravas y música de pachanga, con título además de Palacio del Terremoto. Están en trámite para sacar patente de salón de baile y restaurante turístico, explica su administrador. "Queremos renovar, pero sin cambiar la esencia. Lo hizo el mismo arquitecto del Cariola, eran la misma empresa, pero se cerró el año 65 como teatro. Queremos mostrar fotos de sus tiempos de teatro, pero no hemos encontrado ninguna". De todas maneras, el ambiente recuerda otros tiempos, repusieron las cortinas rojas del escenario, en la entrada están las cubas y el acordeonista sigue tocando lo que le pidan. "Increíble, se puede nombrar cualquier tema antiguo, desconocido, y él lo sabe", da fe Sandra.

En el mismo recorrido visitan La Pipa de Serrano, donde Claudia administra el restaurante familiar y cuenta por qué esto que empezó su abuelo sigue siendo la pasión de sus hijos; y también el Rincón de los Canallas, en Tarapacá 810. Instalado hace ocho años en esa ubicación, ya suma 35 de existencia. Víctor Painemal cuenta la historia de su legendario restaurante, que se valía de un santo y seña para atender en toque de queda. "Su dirección era secreta, y Tito Matamala, el famoso locutor de la Radio Colo Colo, decía en su programa, por ejemplo, está lloviendo en Puerto Montt y los Canallas siguen igual. Entonces a la noche siguiente yo preguntaba, ¿Quién vive canalla? y me respondían, "está lloviendo en Puerto Montt". El santo y seña iba cambiando cada semana. La historia la cuenta él, ya un poco ciego, pero con el mismo entusiasmo a cargo del negocio que, pese a incendios intencionales y desalojos, logró rearmar más de una vez con dinero que le mandaban sus antiguos clientes desde el extranjero.

-Cuando vino el regreso de los exiliados, Aylwin dijo que todos los retornados estaban invitados a una primera comida gratis en el Rincón de los Canallas; y así fue durante unos dos años, más o menos -cuenta Painemal, quien atiende en persona a los caminantes del recorrido.

La vuelta continúa por las veredas de Arturo Prat. "Calles temáticas de imprentas y mueblerías, donde aparece el conocidísimo Zurcidor Japonés. En el local 8 del número 60, continúa una tradición que suma varias generaciones desde 1916.

Cuentan que partió por casualidad, cuando el empleado japonés de una sastrería se ofreció para reparar el tijeretazo que sin querer le habían dado a una tela. Desde entonces, 1916, sus descendientes hacen milagros, siempre y cuando se trate de tejidos a los que se les pueda sacar una hebra para coser. "Cuando vino Clark Gable las fanáticas le rompieron el bolsillo de su traje, dice la historia. Y rápidamente su equipo de producción lo trajo para repararlo aquí", cuentan las guías, y, desde el mesón, lo confirma la mujer del dueño.

-Es increíble la cantidad de historias que rodean a un edificio. Estamos convencidos de que a la gente común, a los jóvenes, los conocimientos se les fijan tanto mejor cuando se acompañan de una anécdota -dice Daniela Cid.

Texto, Paula Donoso Barros. Fotografías, José Luis Rissetti.

 


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<p>El Vaticanonombró a la iglesia de San Francisco Basílica menor, título habitualmente dado a catedrales.</p>

El Vaticanonombró a la iglesia de San Francisco Basílica menor, título habitualmente dado a catedrales.




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