VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 10 de Enero de 2004

Memoria viva

Un grupo de paisajistas y arquitectos trabaja en el nuevo Parque Renacer en los faldeos del Parque Metropolitano. El proyecto será un memorial a los niños fallecidos, iniciativa de la Corporación Renacer que fue impulsada por Susana Roccatagliata.
Texto, Luz María de la Vega Prat / Fotografías, Juan Francisco Somalo

Recorrer un parque antiguo en el que alcornoques, melias, eucaliptos, palmeras y magnolios han alcanzado una importante estatura, puede resultar una experiencia sobrecogedora. Esta atmósfera especial se da en los faldeos del Parque Metropolitano, en el sector donde se encontraba el vivero Federico Albert, más arriba del terreno de la Universidad Mayor, en Huechuraba. El lugar, perteneciente al MINVU, es una prolongación de proyecto Bosques de Santiago, y se entregará en comodato por cien años a la Corporación Renacer, institución formada en 1993 para dar apoyo a las familias que han perdido un hijo y que hoy reúne a 4.500 personas de todo el país (www.renacer.cl).

La idea es hacer allí un "parque memorial", iniciativa impulsada por Susana Roccatagliata, cofundadora de la Corporación Renacer, tras la muerte de su hijo de cinco años.

Largo tiempo trató de conseguir un terreno baldío para sembrar árboles que representaran a cada uno de los niños que hubieran partido de este mundo, porque según explica "los árboles simbolizan la vida que permanece y permiten conectarse con lo trascendente". Sin embargo, el proyecto debió replantearse cuando le dieron la posibilidad de concretar el memorial en este lugar, donde los árboles ya existían.

Así, Susana se contactó con la paisajista Tere Moller para que reformara el sitio y le diera este nuevo sentido. Junto a ella, hace seis meses han estado trabajando en el proyecto integral la paisajista Catalina Phillips y los arquitectos Bernardo Valdés y Cristóbal Folch.

A Moller, el lugar le parece sorprendente: "Es mágico e incita a mirar al cielo a través de las copas de los añosos árboles. Por eso nos planteamos hacer como una escalera hacia el cielo, en un lugar positivo, alegre, acogedor. Un espacio donde se generará un encuentro íntimo, con una atmósfera especial".

Concluyeron que no había que hacer grandes modificaciones, sino subrayar los valores de la materialidad y la vegetación. El terreno, de aproximadamente 1,6 hectáreas ­ubicado en una ladera sur poniente bastante sombría­ tiene una pendiente de 25 metros. En esta topografía irregular hay distintos niveles; algunos son aterrazados y se encuentran definidos por muros de piedra.

La intención de los profesionales no es que este memorial tenga una connotación de tristeza. La idea es que quienes lo visiten lo sientan como propio y, para el nuevo uso, se habilitará con recorridos a partir de lo que antes existía. Esto incluye dos antiguas casas, que tendrán ahora un aspecto más contemporáneo. En una habrá un café, con un recinto para que funcione la Corporación, y en la otra una biblioteca. También se hará un espacio de oración, que han llamado ecuménico porque estará abierto a múltiples creencias. Todo con una arquitectura integrada al paisajismo.

Transparencia y fortaleza

En este momento, los profesionales están en la etapa de anteproyecto, definiendo lo que se va a hacer en cada sector.

Habrá distintos órdenes en todo el parque. Existirá un portal en el acceso y una plaza plana, con una escala conducente a distintas terrazas y a un anfiteatro. Allí se podrán realizar conciertos u otro tipo de eventos.

Uno de los símbolos considerado por los diseñadores se centra en el recorrido del agua, que actualmente baja en forma desordenada por una quebrada. La propuesta consiste en ejecutar un sistema de distribución por los canales hacia el sector de las terrazas, por medio de muros de contención y pequeñas represas.

Junto con la reestructuración del parque, se está trabajando en determinar las imágenes que representarán a los niños fallecidos. El alma del proyecto, según Tere Moller, será la intervención de la escultora Marcela Correa, encargada de sugerir los elementos que harán "el memorial del lugar". Una de las proposiciones consiste en la instalación de unas varas de metal que tendrán una plaquita con los nombres de los pequeños.

Al mismo tiempo, Marcela está esculpiendo grandes piedras, con hoyos y hendiduras extendidas, que al llenarse con agua de lluvia permitirán a los pájaros bañarse o a las familias llenarlas de flores.

Es otra forma del renacer de los niños y una nueva dimensión para relacionarse con ellos.


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1- Este lugar será un espacio para rememorar a los hijos que han muerto. Pero no tendrá una connotación negativa o de tristeza. La idea es que su recorrido incite a la paz.
1- Este lugar será un espacio para rememorar a los hijos que han muerto. Pero no tendrá una connotación negativa o de tristeza. La idea es que su recorrido incite a la paz.
Foto:Juan Francisco Somalo


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