ARTES Y LETRAS

Domingo 23 de Mayo de 2010

Proyectos Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles
Orquestas para Chile: los desafíos de un gran sueño

Crecimiento sostenido: en 1992 había nueve orquestas juveniles en el país, actualmente superan las 300. Diez mil niños y jóvenes, de hasta 24 años, son protagonistas de un potente movimiento que planifica sumar 15 nuevas orquestas regionales para el Bicentenario.  
Nicolás Rojas Inostroza oce campanadas dieron inicio a la interpretación simultánea del himno nacional en todas las capitales regionales del país el 4 de septiembre pasado. Este acto dio inicio oficialmente al año del Bicentenario. El encuentro, que convocó a 1.300 intérpretes de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), simbolizó la concreción de un ambicioso proyecto: la creación de 15 nuevas orquestas juveniles, una por región. A 200 años de la Primera Junta Nacional de Gobierno, la descentralización territorial se hace presente en las melodías.

"La creación de las Orquestas Regionales del Bicentenario va a crear polos de desarrollo musical. Eso implica capacitar a los niños y a los directores locales para hacerse cargo de las orquestas sinfónicas", afirma con entusiasmo Felipe Hidalgo, director de la Orquesta Estudiantil Metropolitana. El fenómeno de estas agrupaciones , impulsado con fuerza desde hace una década por el músico Fernando Rosas, puede convertirse en una de las obras "Bicentenario" más valiosas y perennes a la hora de las celebraciones.

El público nacional está dando señales. En 2009, aproximadamente un millón de personas asistieron a los tres mil conciertos gratuitos que ofrecieron las orquestas de la fundación.

Del Estado, no del gobierno

Maritza Parada, primera bailarina del Ballet Nacional Chileno (Banch) por 15 años y luego directora de la compañía durante una década, en febrero de este año se acogió a retiro voluntario en la Universidad de Chile. El descanso duró poco, una llamada telefónica de la primera dama, Cecilia Morel, terminó por convencerla de asumir un nuevo desafío: la dirección ejecutiva de la Fundación de Orquestas Infantiles y Juveniles de Chile. Al comenzar la conversación, Parada agradece a su antecesora, Luisa Durán, por el equipo entusiasta y comprometido que logró articular. La herencia que recibe no es pequeña, pues actualmente existen más de 300 orquestas, distribuidas en 170 comunas. El proyecto está en constante expansión.

La nueva directora ejecutiva es enfática en señalar que la fundación debe asumirse como una responsabilidad social del país. Hasta el momento, el Estado ha hecho lo suyo. En 2009 aportó el 88% del presupuesto de la organización. Por estos días, Maritza prepara y presenta proyectos a diversas empresas para diversificar las fuentes de financiamiento. A su juicio, "la ley de donaciones culturales es pobre para motivar a la empresa. A mí me gustaría que esto fuese como en Estados Unidos, que haya 100% de la devolución de impuestos y no 50% como lo es actualmente".

La bailarina retirada, al enumerar las prioridades de su gestión, destaca la implementación de 15 Orquestas Regionales Bicentenario a las que está buscando padrinos que comprometan el financiamiento por un período de cuatro años: "Para que no sea pan para hoy y hambre para mañana". La FOJI posee dos conjuntos propios: la Orquesta Estudiantil Metropolitana y la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, que reúnen a una selección de músicos, en su mayoría residentes en Santiago. La necesidad de una agrupación que acoja a los mejores exponentes de cada región es una tarea pendiente que se está comenzando a resolver.

Nueve tipos de becas

Bien sabido es que dedicarse al estudio de un instrumento es costoso. La fundación, actualmente entrega nueve tipos de becas para los estudiantes que integran los más de 300 conjuntos. Para la directora ejecutiva de la fundación, el panorama se complejiza con las Orquestas Bicentenario, pues suman 73 miembros más por región a quienes habrá que apoyar. "Es un desafío. Les estamos dando el mínimo de apoyo, por eso es importante tener más recursos para que esto crezca en calidad y en cantidad. Yo pienso que estamos en un límite muy delicado y muy frágil que me preocupa".

Parada cuenta, entre sus anhelos, que le "gustaría que el Estado tome a la cultura no como un 'etcétera'. Yo creo que vamos por buen camino, pero necesitamos conciencia".

Se buscan directores

José Luis Domínguez es director residente de la Orquesta Filarmónica de Santiago y director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ). Esta última es una excepción a la regla, pues está compuesta por intérpretes de 18 a 24 años que alcanzan un nivel avanzado. Prácticamente la totalidad de sus 73 integrantes son estudiantes superiores de la carrera de música.

La OSNJ está compuesta por jóvenes de la Región Metropolitana, Valparaíso y O'Higgins. La selección de intérpretes, producto de Chile y su loca geografía, se explica por la proximidad para llegar a los ensayos. El método de ensayo tutti (toda la banda) contempla tres sesiones de dos horas y media por semana. Cada fila (maderas, bronces, violines, viola) tiene un ensayo cada siete días. Además, es preciso practicar en casa. Sumando todo, Domínguez contempla un total de cinco a seis ensayos semanales. Un ritmo de intensa ejercitación para la orquesta que ya ha interpretado fragmentos de la ópera "Tosca", de "Carmina Burana" y de la sinfonía "El Titán", de Mahler. Este año será el turno de "La sinfonía patética" de Tchaikovsky.

Ante la pregunta sobre la formación de directores de orquesta en el país, el residente de la Filarmónica de Santiago es enfático en señalar que "no existe". Recuerda la salvedad, al mencionar la reciente creación de un diplomado dirigido por el profesor David del Pino en la Universidad de Chile. Pese a esta iniciativa: "El número de directores profesionales de orquesta en Chile es poco".

"El comienzo del joven lo es todo. Corregirlo, puede tomar el doble de tiempo que formarlo", dice el director, quien sostiene que es preciso "captar a los chilenos que se han formado afuera. A futuro se debe tentar a estas personas a volver y formar a nuestros jóvenes con los altos estándares internacionales que han adquirido".

¿Y después de los 24 años?

No hay plazo que no se cumpla. Hay una edad fatal para quienes pertenecen a la fundación, pues a los 24 años deben dejar la organización. ¿Qué pasa después?

"El ideal es que el alumno salga becado al extranjero o que haya ganado un puesto profesional en orquestas de Chile o América Latina, que esté titulado y que pase al mundo profesional. En la práctica, la realidad indica que todavía hay muchos jóvenes que quedan en el área gris. El proyecto de orquestas profesionales en todas las regiones de Chile va a abrir una puerta", responde José Luis Domínguez.

Maritza Parada planea "gestionar convenios para que los jóvenes puedan ingresar a universidades y carreras relacionadas con el estudio de la disciplina, como tecnología del sonido, metodología de la música, apreciación musical, entre otros. El asunto está en carpeta".

Tránsito natural

En el común de los casos, para llegar a la orquesta que dirige Domínguez, es preciso pasar por el plantel de Felipe Hidalgo, la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana (OSEM). Este conjunto trabaja con un repertorio que se mueve desde el folclore latinoamericano hasta obras más clásicas. "La orquesta está tocando música más compleja", explica el titular.

El coordinador de la fundación señala que la principal diferencia entre los conjuntos de la capital con los regionales está en la dificultad de las obras que interpretan. En ese sentido, destaca el trabajo realizado en La Serena (iniciado por Jorge Peña Hen en los 60), Copiapó y Antofagasta. Otra diferencia es la asesoría más directa de profesionales en instrumentos, que en regiones es más difícil encontrar. El violinista enfatiza que esta brecha de acceso a mejores condiciones será reducida con la implementación de las Orquestas Bicentenario, que estarán operativas en septiembre.

Hidalgo concuerda con Domínguez en la escasez de expertos, agregando que "faltan los profesionales dentro de las universidades chilenas para impartir la dirección de orquestas".

El director del conjunto estudiantil caracteriza, con orgullo, a sus alumnos como "músicos en ciernes, con energía prácticamente infinita. No quieren parar, todo lo que tocan lo hacen por primera vez". Pero expresa sus aprensiones: "Hoy día si Claudio Arrau estuviera en el colegio, no sería Claudio Arrau, porque no le darían las horas para estudiar. Es imposible compatibilizar el estudio del instrumento con la cantidad de horas del colegio y las tareas para la casa. Hay una resistencia grande por parte del sistema educativo para impulsar la vocación de ser músico".

 Las orquestas vistas desde la academiaJaime Donoso

"En un medio socio económico bajo, visualizar que a futuro el hijo llegue a integrar una orquesta profesional es un cambio de status , lo que explica el orgullo y apoyo familiar. Para ello, si esos jóvenes se van a profesionalizar como músicos, tendrán que tener fuentes de trabajo. Si desgraciadamente no es así, igual quedarán marcados por la experiencia formativa y con seguridad serán mejores personas".

Académico del Instituto de Música de la U. Católica

Juan Pablo González

"El formato es lo que tendríamos que pasar a revisar. Una orquesta, para ser llamada así, debe contar con una diversidad mínima en sus instrumentos.

En Chile tenemos muchas agrupaciones instrumentales que les llamamos orquesta, que no se adscriben a este concepto clásico. Si, en rigor, no vamos a poder tener orquestas en todas las comunas, ¿por qué no empezamos a hablar de conjuntos  instrumentales, de ensambles? Con estas nuevas agrupaciones se pueden incorporar instrumentos ligados a la tradición del folclore, que se pueden mezclar con los clásicos y los electrónicos. En este siglo, el formato orquestal es del pasado, losmúsicos actuales miran hacia las nuevas hibridaciones. Mi propuesta es que desarrollemos las orquestas clásicas donde sea factible, pero donde no podamos mantenerlas, busquemos otras modalidades de integrar el trabajo instrumental".

Académico del Instituto de Música de la Universidad Católica. Coautor de "Historia Social de la Música Popular en Chile, 1890-1950"

Los planes de Cecilia Morel"Además del plan de Orquestas Bicentenario, nos gustaría mejorar la gestión y transparencia de la fundación, mediante la presentación al directorio del Plan Estratégico 2010-2014, que contiene los objetivos de corto, mediano y largo plazo, la visión y misión de la institución, y el compromiso de rendir cuenta pública de su gestión. Queremos convertir a la fundación en un programa social que, mediante la realización cultural de los niños que son beneficiados, permita su realización espiritual mediante el acceso a oportunidades educativas y laborales. En el plano de la capacitación, la fundación tiene un departamento que se preocupa de la formación de profesores y directores. Durante este año se realizarán cursos de dirección de orquesta en seis regiones y esperamos poder extenderlos a todo el país en el mediano plazo".

Presidenta del directorio de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles




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<b>CHILE EN UNA MELODIA.-</b> El 4 de septiembre pasado, la orquesta juvenil de Iquique se presentó en la catedral de la ciudad ante medio millar de personas.
CHILE EN UNA MELODIA.- El 4 de septiembre pasado, la orquesta juvenil de Iquique se presentó en la catedral de la ciudad ante medio millar de personas.
Foto:ALDO SOLIMANO


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