WIKÉN

Jueves 27 de Febrero de 2003


¿Quién mató a El mirador?

En TVN aseguran que se trata sólo de una renovación, pero "El mirador" murió. Habrá un espacio con el mismo nombre, pero no será igual. Esta es la historia del comienzo y del fin de uno de los mejores programas que ha producido la televisión chilena.
Sebastián Montalva Wainer

Martes 10 de septiembre de 2002, 22 horas. El histórico y premiado "El mirador" transmite el último capítulo de su temporada, un reportaje sobre la vida de los habitantes de los populares blocks. Han transcurrido casi doce años desde su inicio. La dirección de TVN, con el nuevo director de programación Eugenio García a la cabeza, ha cuestionado al programa - lo considera "melancólico"- y evalúa la continuidad de Patricio Bañados como conductor. Por su parte, el editor periodístico Ricardo Astorga hace dos meses que ha renunciado, y de los últimos cinco realizadores sólo quedan dos: los periodistas Vicente Parrini y Alejandra Toro. Pero ellos tampoco quieren seguir en el programa: acaban de presentar un nuevo proyecto, el que los desligará definitivamente del equipo en el que ha transcurrido gran parte de su vida profesional.

Ese martes de septiembre nadie lo sabe todavía, pero "El mirador" ha muerto. Al menos como todos lo conocíamos.

Hijo de la transición

A comienzos de los noventa, los nuevos ejecutivos de TVN llegados con la transición comenzaron a trabajar en lo que sería su nuevo programa cultural, el reemplazante de "Temas", que había terminado con la partida de Mercedes Ducci a Canal 13. El entonces director de programación, Eduardo Tironi, encargó al periodista Ricardo Astorga la elaboración de ese proyecto. "Era un programa pensado para Patricio Bañados. Me ayudó Alicia Fenieux (con quien trabajó en "Temas"), también Bañados. Lo discutimos entre todos, porque en realidad "El Mirador" lo hizo un equipo de gente", recuerda Astorga. Eduardo Tironi dejó su cargo al poco tiempo y en su reemplazo llegó Jaime De Aguirre, justo cuando el programa estaba partiendo. De Aguirre lo adoptaría enseguida, y con el tiempo se convertiría en el baluarte de su gestión, que duró hasta que el publicista Eugenio García asumió el cargo, en abril de 2002.

En sus inicios, el programa se definió como un magazine que cubría distintos géneros periodísticos, con una estructura muy flexible. A esa época corresponden, además de los reportajes, secciones como la entrevista de Patricio Bañados, "El catalejo" de Francisco Mouat o las "Crónicas personales" de Augusto Góngora. Pero con el tiempo esa estructura se modificó, hecho que coincidió con la llegada de René Cortázar como nuevo director ejecutivo de TVN, en octubre de 1995. "Los cambios de formato fueron produciéndose por una inquietud del mismo equipo, que se combinaba a veces con inquietudes de la gerencia de programación", explica el periodista Alberto Gesswein, quien llegó a hacer la práctica en los inicios de "El mirador" y se fue recién en julio de 2002 a Canal 13. "Dentro del equipo veíamos que era necesario profundizar las historias, porque ese formato magazine ya no nos permitía llegar a las temáticas que nos interesaban. Así pasamos a un formato más unitario, donde todos participábamos de un mismo tema".

Pero este cambio - que finalmente derivaría en el esquema definitivo, es decir, un solo tema por capítulo hecho por un solo realizador- si bien otorgó mayor coherencia temática al programa, significó el primer quiebre dentro del equipo. Nibaldo Mosciatti, periodista de la primera época y actual jefe de prensa de Radio Bío-Bío, recuerda: "Después de que llegó Cortázar la reunión de pauta dejó de hacerse, salvo para decir Oye, yo tengo tales temas, se hacía un listado, llegaba el editor y los ejecutivos decían Éste sí, éste no". El más afectado con esta modificación fue Patricio Bañados, quien ahora quedaba sólo como conductor.

Pero Bañados, aunque fuera por presencia, entregaba lo que todo programa de este tipo necesita: credibilidad. Pese a los distintos formatos que tuvo a lo largo de su historia, "El mirador" siempre gozó de críticas favorables y de buenos resultados de audiencia, con ratings que promediaban los 20 puntos (en 2001 fue la mayor alta de su historia, con 26,9 puntos promedio).

El señor tijeras

El caso más recordado ocurrió en noviembre de 2000: el reportaje sobre los detenidos desaparecidos realizado por la periodista Alejandra Toro, fue suspendido por el canal aduciendo "razones prudenciales". Finalmente, el capítulo salió al aire, pero con varios días de retraso.

"El programa ponía temas sociales con un enfoque que a veces resultaba incómodo para quienes están ocupando cargos de poder. Había mucho cuidado con algunas instituciones", afirma la realizadora Paola Coll, quien recuerda haber sido muy cuestionada por su reportaje sobre el circo Timoteo, donde se recreaba a una monja correteando a palos a los responsables del circo cuando llegaban a instalarse.

Nibaldo Mosciatti salió del programa en 1996, según él, harto de la censura que sufrían algunos temas. "Yo hice una vez un reportaje en París sobre la píldora abortiva. Había un comité formado por Augusto Góngora, Juan Carlos Altamirano y Jaime de Aguirre, además del editor. Ese reportaje fue considerado, textual, muy bueno, pero muy fuerte para Chile. El argumento que daba ese comité era Saquémosle esto para que Cortázar lo apruebe. Lo vio Cortázar y se impactó. A esa ya segunda versión dijo: Hay que sacarle estas otras cosas. Se las sacaron, quedó una tercera versión, la vio y dijo: No, esto no puede ir".

Alberto Gesswein entrega luces sobre esta situación: ""El mirador" siempre tuvo que enfrentar el tema de la censura, que la hubo antes de Cortázar, durante y después. Hubo autocensura también, porque todo esto pertenece a la forma como se hace periodismo en Chile. Yo creo que es un fenómeno que vive el periodismo en nuestro país del que todavía no logra despercudirse".

Según Ricardo Astorga, cuando había diferencias de opinión, lo importante era plantear argumentos periodísticos para decidir la emisión o no de algún programa. "En un reportaje había un argentino que hablaba barbaridades de no sé qué cosa, y nos preguntamos ¿Es vital periodísticamente este argentino? No. Como el canal quería entrar en Argentina y este tipo dejaba pésimo a su país, René Cortázar nos pidió que no lo pusiéramos, y eso no es censura", dice.

Mosciatti es categórico al plantear en este punto la razón del fin de "El mirador": "Había una mística y una intención que fueron coartadas por TVN, y yo creo que eso hizo que se perdieran energías. Hubo un momento en el que por razones en alguna medida políticas no quisieron que "El mirador" siguiera mostrando más cosas que estaban en la oscuridad, y eso hizo que perdiera buena parte de su sentido".

Pero ¿fue la línea editorial la causa principal de la disolución del equipo histórico de "El mirador"? No totalmente. Hubo también otras razones, quizá más simples y cotidianas.

Cansancio... y poca plata

""El mirador" sufrió el desgaste natural de los equipos que llevan mucho tiempo juntos", afirma Vicente Parrini, quien junto a Alejandra Toro se encuentra produciendo un nuevo programa documental sobre historias de amor a la chilena (que, pese a que se opusieron a llevar el mismo nombre, el canal decidió llamarlo igualmente "El mirador", para mantener una marca de prestigio). La opinión la comparten Ricardo Astorga y Alberto Gesswein. "El equipo histórico se fue por razones personales y muy potentes. Yo creo que después de doce años los equipos y la gente tienen ganas de cambiar, y es así de simple", dice Astorga.

Astorga hace tiempo venía pensando en tener un programa propio, el que concretó en 2001 cuando dirigió "La ruta de la seda" (hoy "La ruta de Beringia"). Sin embargo, ese año aún era editor de "El mirador", lo que generó conflictos con los demás realizadores. "Finalmente renuncié porque tenía dos programas y no era capaz. Estaba muy neurótico, era demasiada pega y sin duda no lo estaba haciendo bien", explica.

Según Parrini y Coll, el resto del equipo se sentía abandonado por su editor y veía que el programa era el más perjudicado al no tener una investigación bien dirigida. Luego de tensas reuniones en las que el equipo le enrostró esta situación, Astorga fue presionado por sus dirigidos para que renunciara, lo que obviamente enrareció aún más el ambiente dentro del programa.

Sin embargo, meses antes, en diciembre de 2001, la crisis ya se había desatado: TVN decidió rebajar en 37% el presupuesto del programa, lo que obligó a que dos realizadores, Paola Coll y Hans Mülchi, los más nuevos, tuvieran que irse. Así, quedaron sólo tres periodistas (Parrini, Toro y Gesswein, más un editor ausente) a cargo del buque. "Nunca fue muy bien visto por el canal que los realizadores se demoraran seis meses en sacar una hora al aire", argumenta Paola Coll. "Hacíamos máximo tres programas al año, por lo que quisieron transformarlo en un programa que funcionara a un ritmo más rápido". ""El mirador" era demasiado caro y punto", explica Vicente Parrini. "Se gastaban millones de pesos en un programa porque había que mover a un gran equipo, se hacían grandes viajes. Salía cuatro o cinco veces más caro que otro programa. Además, cuando tienes por un lado la presión de la producción independiente que está haciendo productos más baratos, y por otro este tanque a pedales que funciona con la vieja estructura, creo que tarde o temprano tenía que acabar".

El fin

La llegada de Eugenio García como nuevo director de programación de TVN significó una profunda revisión de todos los programas del canal. Por supuesto, "El mirador" no pasó inadvertido, menos aún si era considerado el símbolo de la gestión anterior. En septiembre de 2002, las altas esferas del canal se reunieron en el Hotel Crowne Plaza para discutir sobre el futuro del espacio. Allí se llegó a la conclusión de que "El mirador" era melancólico, que se había quedado pegado en el pasado y que necesitaba una renovación. En dicha ocasión, García dijo no sentir la obligación de continuar con "El mirador", a menos que fuese absolutamente necesario. Además, dos periodistas de ese mismo equipo (Parrini y Toro) ya habían presentado un proyecto distinto. ¿Qué señal más clara para terminar con un programa que gente del mismo tenga ganas de hacer algo distinto?

La postura de García fue aceptada: el proyecto se aprobó y Patricio Bañados fue sacado del programa (aunque sigue ligado al canal). Sin embargo, otro equipo - integrado por la eterna directora de "El mirador" Gabriela Tesmer, Augusto Góngora y gente externa a TVN- siguió en forma paralela, pensando en revivir el antiguo programa. Pero esto no fructificó: lo único que logró fue generar una engorrosa competencia entre profesionales que habían trabajado juntos durante muchos años. Y el final fue aún más triste cuando se conoció una estafa por más de $30 millones perpetrada por un asistente de producción, hecho que en definitiva nada había tenido que ver con el fin - o reestructuración, según la versión del canal- del programa.

El equipo histórico de "El mirador" se había ido desintegrando poco a poco, y el canal ya no estaba dispuesto a seguir manteniéndolo. "La tendencia actual de la televisión es especializar las temáticas. Fue brutal el cambio, pero necesario", reflexiona Vicente Parrini. "Cuando conversamos con Eugenio García yo le pregunté: ¿Qué están dispuestos a hipotecar: una parte de la calidad visual en pos de una mayor velocidad de trabajo y menores costos? Y él dijo que sí, que trabajásemos más rápido y que por favor no fuésemos mastodontes, sino un equipo livianito".

Paola Coll lamenta que el programa haya terminado: "En este minuto la televisión esta pasando por una línea programática muy banal. La gracia que tenía "El mirador" era la diversidad temática, esta cosa como autoral, que acogía miradas diversas y abordaba distintos temas vinculados a la sociedad chilena, que yo veo no hay otros programas que los estén tocando".


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El mirador de la primera mitad de los noventa.
El mirador de la primera mitad de los noventa.


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