WIKÉN

Jueves 11 de Julio de 2002


Celedón, el inmortal

Después de dos décadas, Jaime Celedón vuelve a dirigir. La obra elegida es "Padre nuestro que estás en la cama", de Jorge Díaz, que se monta en homenaje a los 45 años del Ictus. Y el legendario hombre de teatro aprovecha esta pieza acerca de la muerte para hablar de su propio miedo de dejar este mundo.
Verónica Guarda V.

El día que Universidad Católica obtuvo el título de campeón del torneo de apertura del fútbol chileno, el actor, director de teatro y publicista Jaime Celedón reconoció públicamente por qué no puede asistir como un hincha normal al estadio San Carlos de Apoquindo, a pesar de ser fanático cruzado desde 1943.

"Soy muy nervioso, entonces llego mucho antes al estadio, y eso que tengo entrada numerada, y cuando veo que la Católica juega mal, va perdiendo, no lo soporto. Entonces me voy". Celedón explica así la génesis de una cábala sabida por los seguidores más antiguos del equipo. Esa que dice que sólo si Celedón se va del recinto antes de que termine un partido, la Católica puede ganar en casa.

"La gente de la tribuna, que son los mismos siempre, ya saben eso y me echan... ¡Ándate, imbécil!, me dicen... Cuando llego al auto, tampoco prendo la radio hasta que falta un minuto. Y cuando la prendo, ya va ganando la Católica... En el teatro no tengo cábalas, pero en el fútbol sí".

- En general, los actores tienen muchas cábalas...

"Yo encuentro que son estupideces, pero están muy metidas. En este montaje, por ejemplo, los actores vieron que habíamos puesto espejos y casi se murieron".

Celedón se refiere a los actores de la obra "Padre nuestro que estás en la cama", de Jorge Díaz, uno más de los montajes elegidos para celebrar los 45 años del Teatro Ictus y que esta vez reúne en el elenco a Roberto Poblete, Paula Sharim, José Manuel Salcedo, María Elena Duvauchelle, Carla Cristi y Edgardo Bruna. ¿La trama? Una irreverente historia de un hombre que sueña con el padre muerto, quien lo atormentó durante toda la vida.

- Hace poco el Presidente Lagos invitó a la compañía de teatro Ictus a La Moneda para hacerle un homenaje. Y ahí ustedes crearon una nueva Presidencia de la República, con usted en el cargo de ministro del Interior...

"Sí, claro. Y ésa fue una invitación que nos hizo Lagos y quiero dejar en claro eso, porque hay gente que está muy sentida porque no fue invitada. Y dentro de la comida, algunos del grupo del Ictus escribieron un libreto que para muchos fue muy divertido. Para mí no tanto... Lo que también le llamó la atención a Lagos fue que Nicolás Eyzaguirre (ministro de Hacienda) me tratara de tío. Pero si lo conozco desde que nació...".

- Claro, aunque fuera presidente le seguiría diciendo tío...

"Ahí no sé, porque los presidentes cambian, oye. Tengo algunas experiencias. El cargo los transforma".

- ¿Por el poder?

"Por el cargo de Presidente, que los aleja y los distancia y los deja con muy poco tiempo para sus relaciones afectivas. Tienen las agendas copadas, sin tiempo para nada. Yo creo que hay un fenómeno especial en los espermios y los óvulos de los padres de esta gente. Porque hay que ser loco para querer ser Presidente de un país".

- ¿Y para dedicarse al teatro no?

"Hay que ser un poco poeta, porque es un arte complejo, difícil y sacrificado. Y muy mal remunerado. Hay que tener alma de artista, porque la gratificación viene cuando termina la obra".

- ¿Usted va mucho al teatro?

"Voy, pero poco fíjate. Soy bien parecido a Jorge Díaz en ese sentido. Los dos entramos a estudiar arquitectura, entramos al Teatro de Ensayo juntos. Y después, desde "El cepillo de dientes" hemos trabajado siempre juntos. Jorge escribía y yo leía y comentaba. Ésa fue una época de oro del teatro. Teníamos un grupo chico en el que estaban, además, Raúl Ruiz y Víctor Jara (...) En esa época tuvimos la poca visión de no incorporarlos, de no amarrarlos al Ictus de forma permanente. Nos juntábamos en el "Bierstube", que era un bar, a planear todo tipo de locuras. Óperas callejeras, de todo. Era un período de gran ebullición creativa".

- ¿No ha habido otro período así después de ése?

"Es que los 17 años de Pinochet produjeron una parálisis creativa severa. La gente se dedicó a otras cosas, y hubo tres generaciones universitarias perdidas. A lo mejor ganadas para la economía y el desarrollo del país, pero la parte creativa y artística estuvo en un apagón cultural. Pero se está recuperando. Y se está recuperando el público también".

- ¿Y cómo fue que llegó a la publicidad, si estaba tan involucrado con el teatro?

"Veritas (la empresa de la que actualmente Jaime Celedón es socio mayoritario) comenzó un mes antes del golpe militar. Pero yo empecé a trabajar mucho antes como director creativo en varias empresas. Hasta que un día lunes llegué y la casa en la calle Lyon donde funcionaba la empresa estaba cerrada. Adentro había un letrero que decía: a partir de hoy esta empresa cierra sus puertas".

- Oh...

"Mucha gente, Ernesto Ayala, Eugenio Heiremans, Orlando Sáez, los que manejaban la Sofofa y la Papelera, se me acercó entonces a decirme que tenía que instalar mi propia agencia. Pero yo soy nulo para las cuentas, con la plata. Así es que ellos me dijeron que me iban a ayudar. Veritas empezó en mi departamento en una pieza y después Jaime Guzmán compartía conmigo su oficina en la UDI. Y así".

- ¿La publicidad se toca con el teatro por algún lado?

"En ambas disciplinas se necesita mucho la observación, y yo hago todos los días un ejercicio que bauticé Rostros: me siento en algún lugar público a mirar a la gente".

- ¿Por qué se eligieron los 45 años del Ictus para celebrar un aniversario en grande, estando tan cerca de los 50, que es una fecha más clásica?

"Es que el problema es que la mayoría de los que formamos el Ictus ya estamos en los setenta años. Entonces qué seguridad tenemos de que en cinco años más podamos hacer esto. Si tu analizas, la Delfina Guzmán, la Carla Cristi, Sharim y yo estamos todos en los que yo llamo AM 7.0".

- Pero la gente vive tantos años ahora...

"Es que yo le tengo pánico a la muerte... Yo no me voy a morir por ningún motivo. No me voy a morir no más".

Celedón se para a buscar un recorte de diario, donde aparece una entrevista a Jorge Díaz. "Mira, aquí al final pone el epitafio que quiere que escriban sobre su tumba", dice, y lee los versos del artículo.

- Es bien poético...

"Sí... ¿Y tú no me vas a preguntar el mío?".

- Es que como usted me dijo que no se iba a morir por ningún motivo...

"Pero igual tengo uno. Éste es: después de esta pausa, vuelvo". n

"Padre Nuestro que estás en la cama"

Sala La Comedia (Merced 349, 639 1523). Miércoles a viernes, 20 hrs.; sábado, 19:30 y a las 22 hrs.; miércoles $4.000 y $2.500 estudiantes y tercera edad; jueves y viernes $5.000 y $3.000 estudiantes y tercera edad; y sábado $7.000 . Dura 90 min..


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Celedón sobre parte de la escenografía de
Celedón sobre parte de la escenografía de "Padre nuestro que estás en la cama".
Foto:Juan Ernesto Jaeger
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