ESPECTÁCULOS

Martes 4 de Noviembre de 2003

Los Prisioneros:
Seis razones para la pérdida de arrastre

Tienen un show de altura, pero el ex trío enfrenta problemas de público.

PAULINA TORO

Un hecho objetivo: Los Prisioneros regresaron en diciembre de 2001 con dos históricos conciertos que repletaron el Estadio Nacional. Dos años más tarde no son capaces de llenar un recinto para 14 mil personas en Antofagasta, como sucedió el viernes 31, ni logran cortar 5.000 boletos en el court central en Santiago al día siguiente. Una explicación posible es la ausencia de Claudio Narea, el guitarrista original. Aunque posible, no es suficiente: la baja de público comenzó con Narea al frente, cuando el 30 de marzo de este año, Los Prisioneros llevaron 45 mil personas al mismo Estadio de Ñuñoa. Cifra considerable, pero no a la altura del regreso de 2001.

Una mirada cronológica: Tras batir el récord de asistencia a sus conciertos de regreso, 140 mil personas, Los Prisioneros se embarcaron en una gira por todo Chile a tablero vuelto. Sólo en su pasada por el sur juntaron otras 61 mil personas. En 2002 el trío optó por reducir butacas actuando en el estadio Víctor Jara ante 5.500 personas. Vino entonces el Festival de Viña, con rating suficiente - 47 puntos promedio- para que gran parte de Chile viera su show. Como si no fuera suficiente, en marzo 2003 juntaron a otras 45 mil personas en el Nacional.

Ahora viene esta gira con Café Tacuba por cuatro regiones del país, que seguirá el viernes 7 en Concepción y el sábado 8 en Viña. Son tantos conciertos con tantos asistentes, que están afectando el entusiasmo de la hinchada para verlos.

Nadie puede: Con tamaño itinerario, vale la pregunta: ¿Qué banda logra mantener durante dos años los tableros a tope? En Chile no hay cifras que igualen lo logrado por Los Prisioneros. Todo boom muere rápido en este país. Un año, a lo más dos, es lo que la gente aguanta viendo lo mismo. Un ejemplo reciente: el regreso de la Nueva Ola, que comenzó con el alto rating que logró una selección de artistas en el Festival de Viña 2001 y que se diluyó al verano siguiente.

Mala publicidad: La barra prisionera es como sus ídolos: son fans con ideología, con opinión, con nostalgia del pasado y con una actitud combatiente y comprometida (ver recuadro). Con una posición política inclusive frente a sus líderes. Algunos le creen a Narea y otros a González. Algunos creen que Narea es el cerebro de la banda, otros que González es el genio. ¿Afecta en las cifras de público esta discusión doméstica? Sí, no hay duda.

El nuevo show: Lo que mostraron el pasado sábado en el court central fue un espectáculo a la medida de González y con elegantes aportes de Henríquez. Mucho más electrónico, carente del sucio punk arremetedor del trío sanmiguelino. Con Henríquez dejando lo suyo, tanto en sonido como arreglos. Un show de altura, con calidad y acompañado de sorpresas imborrables, como la cumbre musical que cerró con el 75% de Los Tres tocando después de años. La poca gente que asistió esa noche se fue contenta, aunque extrañando esa precariedad romántica de la banda.

¿Evolución y cambio? ¿O lo mismo, con los mismos? El anunciado nuevo disco con Álvaro Henríquez será la nueva y decidora etapa que enfrentará la banda. Si el disco es aceptado como algo distinto gracias a la química de músicos amigos, se podría hablar de una nuevo episodio, con el líder de Petinellis como invitado. Una fórmula improvisada que tiene el peso de ser vendido dentro del marco somos los Prisioneros de siempre. Pero si el público no acepta que el grupo se transforme en una banda parchable en integrantes, la baja asistencia seguirá mediando en giras y presentaciones dejando un futuro incierto.

La voz de los 80

En el foro que Los Prisioneros mantienen en línea en su sitio web (www.prisioneros.cl), y las opiniones son diversas.

Prisioneros fuerza!!! que no nos vamos a dejar caer por una prensa mentirosa que intenta a toda costa enlodar el buen trabajo que están haciendo. El concierto fue excelente. Esteban.

No quisiera que Los Prisioneros, mi grupo favorito de toda la vida se convierta en una caricatura de sí mismos. Nanreh.

El sábado fui al recital y vi a Jorge González feliz. Jorge Vargas.

Apuesto que los chupamedias que viven en media agua debajo del puente, apoyan ahora al Narea, pero después no le compran los discos solista. Anónimo.




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Rubén Albarrán, líder de Café Tacuba.
Rubén Albarrán, líder de Café Tacuba.
Foto:Glenn Arcos


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