REVISTA DE LIBROS

Domingo 28 de Febrero de 2010

Entrevista Escritor japonés
Kenzaburo Oé: Soy un moralista, igual que Don Quijote o Sancho Panza

Para fines de marzo se anuncia la llegada a las librerías chilenas de Renacimiento , primer volumen de una trilogía del Premio Nobel japonés, cuyo protagonista es Kogito, su alter ego. En esta novela, Oé reencuentra a su compañero Juzo Itami, el cineasta fallecido en 1997. "Aunque no puede resucitar, intento lograr su renacimiento. Y también el mío propio", explica.  
Andrés S. Braun Babelia Buenas tardes, sensei". "Buenas tardes", responde en castellano Kenzaburo Oé (Ôse, 1935) a la entrada de su casa en Tokio. Adentro nos reciben con ternura su mujer, Yukari, y el primogénito de ambos, Hikari, compositor de renombre con discapacidad intelectual. Este hogar alberga buena parte del material físico y emocional que ha alimentado las novelas del premio Nobel de Literatura 1994, quien ahora publica en castellano Renacimiento (Seix Barral). La obra, estupendamente acogida en Japón cuando se publicó en 2000, se centra en la relación entre Oé y su cuñado Juzo Itami -quien se suicidó en 1997-, actor y director de brillantes filmes como "Tampopo", "El funeral" o "Marusa no Onna". Oé vuelve a mezclar realidad y ficción para rasguñar la conciencia del lector y continuar reflexionando sobre la condición humana y varios de los temas que conforman el leitmotiv de su literatura: la incomprensión, la violencia, la identidad de la nación japonesa, sus años de juventud en un remoto valle de la isla de Shikoku.

Renacimiento sirve además para perfilar la figura -poco conocida en el mundo hispanoparlante- de Itami, imprescindible cineasta cuya mirada humorística y emotiva desgranó los vicios y costumbres de Japón. Uno de sus filmes más conmovedores, "Minbo no onna" (1992), le costó una gravísima agresión -y continuas amenazas hasta el día de su muerte- por parte de miembros de la yakuza, molestos por el retrato que Itami hizo del crimen organizado nipón en la película. Oé desgrana en Renacimiento la historia que los une a ambos y el desgarro provocado por la desaparición de Itami. Y ante todo, refleja la intachable dignidad de ambos creadores y de su entorno, atacados con virulencia desde hace años por las facciones más intolerantes del país. Esa misma resistencia, inquebrantable y pacífica, es la que Oé sigue desplegando a sus 74 años.

-"Renacimiento" es la primera novela de una trilogía que comenzó hace casi una década. ¿Qué van a encontrar los lectores hispanos en este primer volumen?

-Es una gran alegría que se publique en español. Es el segundo idioma al que se traduce, tras el alemán. La edición que ha hecho Seix Barral es estupenda, pero lo que más me gusta es que le hayan puesto el título de Renacimiento . Es el título que le hubiera querido poner, aunque el que tiene en japonés y en la traducción al inglés, que se publica en primavera, es Changeling .

-Ese título viene dado por "Outside over there", un libro de Maurice Sendak que juega una parte importante en esta novela. ¿Por qué le ha gustado tanto un título que no guarda idéntica relación con el original?

-Tengo un amigo al que conocí cuando tenía 16 años. En esa época yo quería estudiar matemáticas o física hasta que él me dijo: "Lo tuyo es la literatura. Y el cine, el dibujo, la música...". Él me inició en la creación artística, y eso me cambió para siempre. Este amigo se convirtió en una suerte de tutor y gracias a él conocí a la que ahora es mi esposa. Más tarde, se convirtió en un director de cine. Su nombre: Juzo Itami. Itami y yo siempre hemos sido una pareja. Él vivía haciendo películas y yo publicando libros. Mi trabajo siempre ha tenido una faceta política y él nunca quiso saber nada de eso, así que llegó un momento en que ya no nos veíamos tan a menudo. Por eso cuando falleció empecé a recordar la juventud que vivimos juntos y a pensar en mi propia vida. Y aunque mi amigo no puede resucitar, lo que yo intento en esta obra es lograr su renacimiento. Y también el mío propio. De ahí que me guste tanto el título en castellano. Más tarde leí el cuento de Sendak, y eso redondeó el punto de partida para Renacimiento .

La influencia de Don Quijote

-"Renacimiento" sería la primera de una serie de tres novelas.

-En efecto. Y en todas ellas el protagonista es un escritor llamado Kogito. La segunda obra de la trilogía se podría traducir como "El niño de la triste mirada". Hace referencia al "caballero de la triste figura", porque narra la relación de Kogito, literato y moralista japonés, con el Don Quijote de Cervantes. El tercero se llama "Adiós a mis libros", un canto a esta vida dedicada a la literatura.

-¿Dónde termina Oé y empieza Kogito?

-En la literatura moderna japonesa existe la llamada literatura watashi , la literatura del yo, en la que el autor habla de sí mismo y sólo de sí mismo. Yo utilizo este modelo de watashi , pero en mi caso confluyen Kenzaburo Oé y Kogito. El modelo soy yo mismo y poco a poco voy introduciendo ficción. El resultado es que en todo Renacimiento no existe una sola línea en la que puedas decir "aquí termina Oé y aquí empieza Kogito". Ésta es una manera muy mía de escribir.

-De todos sus álter egos, Kogito es el que más se ha prodigado en sus novelas. ¿Es el que más se ha acabado desligando de Oé?

-Así es. Y creo que esto se percibe aún más en mi último libro, que se acaba de publicar en Japón. El título en castellano sería algo así como Muerte por agua , y se inspira en el de la cuarta parte del poema de T. S. Eliot La tierra baldía . En esta novela ha llegado un momento en que ya no sabía si estaba escribiendo sobre mí o sobre Kogito. Muchos jóvenes me dicen que mis libros son mediocres porque no tienen un clímax final debido a que Kogito no mata a nadie, no huye, etcétera. Claro, yo les respondo que Kogito, al igual que yo, tiene que escribir, tiene que subsistir pese a ser un personaje. Es complicado. De todas maneras, con Muerte por agua, Oé ya ha terminado de decir todo lo que ha querido decir a través de ese moralista que es Kogito. Como escritor, echo un vistazo a mi vida y pienso que soy una especie de moralista, al igual que Don Quijote. Continuamente me pregunto por la condición humana. Y creo que Cervantes también lo hacía. Y aunque yo no puedo definirme como un moralista oficial, siempre quiero introducir en mis libros la figura de un moralista que padece la era contemporánea. Éste es el tema principal de toda mi literatura.

Japón y su redención

-Ha dicho que su literatura es un acto de redención, tanto personal como ante su país. ¿Aún cree necesaria una redención de Japón?

-Este tema es más fundamental que nunca para mí. Sigo cuestionándome los problemas de esta sociedad y sigo dudando sobre si el rostro democrático de Japón es suficientemente sólido, pese a que han pasado más de sesenta años desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Muerte por agua trata este tema. En la novela aparecen Kogito y su padre, que es un militar que se suicida justo antes de que concluya la guerra porque es incapaz de aceptar la rendición. Mi padre falleció en una situación parecida y lo interesante es que han pasado más de 64 años desde aquello y en mi familia no se ha hablado nunca de él. Kogito, al que nadie nunca le ha hablado tampoco de su padre, descubre una caja en la que están el diario de su padre, sus libros, sus cartas... Y él, que también es escritor, decide escribir la historia de su padre. Mi padre no era militar, pero era un fascista. Él y sus amigos militares creían en la necesidad de que el Ejército diera un golpe de Estado para evitar que se perdiera la guerra. Incluso hablaban de matar al emperador y de suicidarse ellos. Creían que así habría un nuevo renacimiento del país.

-Lleva años inmerso en demandas que han interpuesto contra usted asociaciones nacionalistas y familiares de militares imperialistas.

-Me han demandado asociaciones de ultraderecha que pretenden modificar los libros de texto, obviando los crímenes del Ejército imperialista. Argumentan que mi libro periodístico Okinawa Notes (1970, inédito en español) no tiene fundamento. En él describo cómo el Ejército obligó a unos 700 ciudadanos de Okinawa, entre los que había mujeres, niños y ancianos, a quitarse la vida. Todo porque los civiles ayudaron a construir bases militares en la isla y el ejército tuvo miedo de que alguno de ellos fuera capturado por los estadounidenses y les pasara información. Todo esto aparecía en los libros de texto, pero hace unos años estos y otros párrafos sobre la actuación del Ejército se empezaron a retirar con el visto bueno del Gobierno. Lo increíble es que si yo pierdo este juicio es muy posible que desaparezcan estos hechos de los libros y a los niños se les cuente una historia muy diferente.

-Usted acaba de publicar "Muerte por agua" en Japón. No sería la primera vez que dice que éste será su último libro.

-Sí, lo he pensado muchas veces. A mis 74 años veo Renacimiento , y creo que ya no voy a poder escribir algo de semejante nivel. Para mí, Muerte por agua es el final de una saga de cinco obras. Con este último puedo dar por cerrada la obra de mi vejez. Soy escritor y aún estoy vivo y es posible que me encuentre ante otra obra que quiera escribir. Me gusta mucho el Quijote y lo he leído muchas veces. Mucha gente ha escrito un Don Quijote . Yo desde pequeño he tenido el sueño de escribir un libro en el que el protagonista diga "yo soy Cervantes" o "yo soy Don Quijote". Pero de momento yo sólo he escrito uno en el que el protagonista puede decir que se llama Kogito. Dentro de toda mi obra hay un personaje que está separado del resto. Y el modelo está ahí (señala a Hikari, que está detrás de nosotros). Si aún vivo tres años más, me gustaría escribir un libro en el que Eeyore (el nombre que Oé utiliza para los personajes basados en su hijo) explicara la historia contemporánea a través de sus ojos. Sería ficción, por supuesto. Creo que existe la clara posibilidad de que un libro así vea la luz.

-¿Y qué hay de ese destino que los dos protagonistas de "Renacimiento" ven escrito en el poema Adieu, de Rimbaud?

-Ese destino no se ha hecho realidad. Cuando pienso en el verso "Entraremos en las espléndidas ciudades". Nosotros no hemos llegado a poder vivir juntos ese renacimiento maravilloso del que hablo en la novela. Rimbaud es un punto de partida para la literatura moderna y, como él, todos los grandes autores de la modernidad tienen algo que han perdido, algo que les falta. Todos escriben sobre un héroe que ellos no han podido ser. Y la forma inicial, el prototipo, es Don Quijote, de Cervantes. Él tenía un brazo inutilizado y le llamaban manco. Pienso que todos los grandes autores del siglo XX, desde García Lorca hasta Günter Grass, son mancos, les falta algo. En francés, el verbo manquer indica un déficit en la persona, es muy significativo. Yo tengo tantas manques . Hace 46 años que vivo con mi hijo, que es deficiente. Y siento que es mi gran manque . Él también es manco, pero es mi héroe y me gustaría que él fuera el héroe de esta nueva novela que ahora está en mi cabeza.

"Todos los grandes autores del siglo XX, desde García Lorca hasta Günter Grass, son mancos".

 

 


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<p>RENACIMIENTO Kenzaburo Oé Traducción de Kayoko Takagi. Seix Barral, Barcelona, 2010, 288 páginas. Llega a Chile en marzo.<br/>NOVELA</p>

RENACIMIENTO Kenzaburo Oé Traducción de Kayoko Takagi. Seix Barral, Barcelona, 2010, 288 páginas. Llega a Chile en marzo.
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