REPORTAJES

Domingo 20 de Febrero de 2000


EL ABC de la DC. Un Vistazo al Diccionario Democratacristiano

Una crisis más está viviendo la Democracia Cristiana con la renuncia de su timonel, Gutenberg Martínez. No es nada nuevo. Desde el gobierno de Eduardo Frei Montalva, las divergencias internas provocaron quiebres irreparables, como los que dieron origen a la Izquierda Cristiana y al MAPU. Las visiones distintas también se manifestaron durante la Unidad Popular, donde algunos camaradas se mostraron más críticos que otros al gobierno socialista. Pero ni el 11 de septiembre del 73 logró disolver a la DC. Empezaron, eso sí, nuevas diferencias ideológicas que dividen al partido entre "guatones" y "chascones", y más tarde - al finalizar el gobierno militar- a los grupos con apellido. Con el regreso de la democracia, sin embargo, se entrelazan las distintas visiones, con lo cual es imposible asegurar que el conservadurismo en lo político implique un conservadurismo en lo económico, valórico o social. Todo se entrecruza y ahora las diferentes sensibilidades dentro de la DC responden más a disputas por cuotas de poder y a una crisis de identidad. Revisaremos, a continuación, la historia del partido político más importante de los últimos 30 años.
Por PAMELA ARAVENA BOLIVAR

"Aylwinistas", Primer Apellido De los Guatones ES en la contienda interna de 1987 por la presidencia del partido cuando varios "guatones" como Juan Hamilton, Andrés Zaldívar, Arturo Frei y el mismo Aylwin disputan la precandidatura al "chascón" Ricardo Hormazábal, que hacen su aparición - aunque en forma incipiente- los sectores con apellido.

Entre ellos, el "aylwinismo", que rápidamente se hace famoso por ser protagonista del acontecimiento más oscuro de la DC, cuando se acusa a sus seguidores de intentar vulnerar el padrón electoral para conseguir el triunfo de Aylwin en esta carrera interna. La difusión pública del "Carmengate", sin embargo, no le resta votos a la maquinaria de Aylwin, quien finalmente es elegido presidente de la colectividad.

En la campaña previa, don Patricio promete que de ser elegido presidente del PDC, no postulará a la Presidencia de la República de triunfar el "No" en el plebiscito. Por eso, luego de la derrota del "Sí", otros "guatones" comienzan a ilusionarse con llegar a La Moneda.

Sin embargo, el no cumplimiento de lo acordado por parte del entonces timonel, además de las ansias de poder - más que diferencias de contenido- lleva a que el "guatonaje" consolide sus divisiones.

Tres de sus miembros, Aylwin, Andrés Zaldívar y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, disputan al "chascón" Gabriel Valdés la posibilidad de ser el precandidato DC a las presidenciales de 1989.

Entre los "aylwinistas" que apoyan fervientemente a don Patricio se cuentan Gutenberg Martínez, Enrique Krauss, Juan Hamilton, Francisco Cumplido, Edgardo Boeninger y Jorge Pizarro.

El último peldaño hacia la consolidación total del "aylwinismo" es construido por el mismo líder, cuando anuncia que para terminar con las divisiones internas del PDC y buscar el consenso, retirará su precandidatura si así lo hacen Eduardo Frei y Andrés Zaldívar (Valdés ya había renunciado a la posibilidad). Cuando sus dos contendores formalizan su renuncia, él no lo hace y resulta proclamado como candidato único de la DC a conducir a la Concertación.

La llegada de su líder a La Moneda favorece el crecimiento del "aylwinismo", el que se consolida como una esfera de poder dentro del partido. Ahora, eso sí, sigue vigente en su heredero más cercano: el "gutismo".

Los "Guatones" y la Buena Mesa DC

ESTE sector se perfila como tal a mediados de la década del 70. Los mismos que durante la UP eran catalogados de moderados y de más críticos al gobierno socialista, tuvo al comienzo del gobierno militar una actitud de mayor tolerancia.

Esta postura más conservadora y con un estilo aburguesado, según sus propios camaradas, lleva a que dentro del partido se conozca a sus seguidores como los "guatones", apelativo que los diferencia de sus camaradas más progresistas, los "chascones".

El grupo "guatón" lideró al partido durante toda la década del 70, pues su líder Patricio Aylwin desde la UP siguió siendo su presidente, y debido a que comulgaban con dichas ideas los dirigentes más importantes de la colectividad. Entre ellos, Eduardo Frei Montalva, Andrés Zaldívar, Juan Hamilton y Gutenberg Martínez.

Sin embargo, las políticas de exilio implantadas por el gobierno militar y que afectaron a militantes decé, hicieron que la brújula DC diera más cabida a los planteamientos "chascones".

De todos modos, después de ventilarse los problemas de derechos humanos y tras la proscripción de los partidos, Aylwin fue el primer opositor que se jugó para dar la pelea a los militares dentro de la institucionalidad que el régimen se había dado.

Sin embargo, fue el sector "chascón" el que capitalizó mejor los acontecimientos políticos de la época. Gabriel Valdés, partidario de un frente opositor que incluyera al PC, llega a dirigir el partido desde fines del 83 - cuando se formó la Alianza Democrática (AD)- hasta el 87.

Pero Patricio Aylwin y los "guatones" siempre se mantienen como protagonistas políticos. De hecho, don Patricio era, además de Valdés, el otro representante decé en la AD, participando en la elaboración del Acuerdo Nacional, entre partidos de oposición y de derecha para asegurar el regreso a la democracia.

La importancia de los líderes del "guatonaje", llevan a que el sector, más temprano que tarde, comience a dividirse en distintas corrientes con apellido.

Los Ascensos Y Bajas del "Freísmo"

LAS heridas entre los "freístas" (seguidores de Frei Ruiz-Tagle) que provocó la movida de Patricio Aylwin para transformarse finalmente en el precandidato de la DC a la Presidencia de la República en 1989, hacen que este sector se separe del "aylwinismo", lo que se ahonda aún más por las asperezas personales entre Aylwin y Frei.

Los "freístas" (asiduos a las decisiones técnócratas más que políticas) se quejan amargamente de que Aylwin los deja fuera del poder estatal. De hecho, Genaro Arriagada, quien había alcanzado gran notoriedad como jefe del Comando del "No", es marginado del gobierno debido a su apoyo en las internas a Frei.

A pesar de esto, algunos "aylwinistas" con olfato político, como Gutenberg Martínez, se la juegan para que Eduardo Frei asuma las riendas de la colectividad en 1991. Es el momento en que los "freístas"- entre quienes se encuentran también Francisco Frei, Juan Carlos Latorre y Edmundo Pérez Yoma- se toman en serio la posibilidad de que "Lalo" también ascienda a la Primera Magistratura.

Sin embargo, el apoyo preliminar del Gute se esfumó rápidamente. El pedido que hiciera su líder Patricio Aylwin de gobernar hasta el final de su mandato, impidió a los "aylwinistas" manifestarle un apoyo irrestricto a Frei en 1992. Postergaban su decisión - según decían- para evitar que el país comenzara a vivir en función de la sucesión, lo que le crearía un evidente problema al gobierno de don Patricio y su gestión.

Una vez que Frei logra el apoyo en 1993, triunfa también en las Primarias contra Ricardo Lagos y se convierte en el elegido para ocupar La Moneda. Con el 58 por ciento a su favor en todo el país, el "freísmo" a nivel partidario se encuentra en inmejorable posición para transformarse en un referente más que transitorio.

Sin embargo, debido al estilo solitario, poco carismático y alejado del partido que tiene desde sus inicios el Presidente - muy lejos del liderazgo que muchos creían que impondría- el grupo pierde la posibilidad de consolidarse internamente.

De hecho, ya se había dividido entre los que seguían irrestrictamente al Presidente, y los que consideraron más líder a su hermano Francisco, cuando éste llegó a ser secretario general del partido.

Se cree que con el fin del mandato presidencial el sector perecerá de muerte natural si es que Eduardo Frei, ya como senador vitalicio, no es capaz de aglutinar nuevamente fuerzas en su favor.

"Gutistas", Hijos del Aylwinismo

CUANDO Eduardo Frei se transforma en candidato único de la Concertación - en junio de 1993- se ve obligado a dejar la presidencia del partido, la que recae en su primer vicepresidente, el diputado Gutenberg Martínez, cargo que ostenta hasta abril de 1994.

Ese corto período le sirve para aglutinar a "guatones" como los diputados Roberto León, Jorge Pizarro y el alcalde Juan Claudio Godoy en torno suyo.

Pero fue recién en 1995, cuando Godoy anuncia - en tono de anécdota- que el "aylwinismo" pasaría a ser el "gutismo", por ser el diputado Gutenberg Martínez la cabeza visible del sector y haber declinado el ex Primer Mandatario Patricio Aylwin involucrarse en la lucha interna y de postular a un cargo senatorial en las siguientes parlamentarias.

Ese mismo año en la elección de la Junta Nacional el sector "aylwinista-gutista" mantiene la mayoría, con entre el 30 y 35 por ciento. Al que se le puede agregar otro cinco a 10 por ciento si se incluyen los delegados que se declaraban "zaldivaristas", por seguir a Andrés Zaldívar, y otros que se identificaban como "foxlistas", por su cercanía con el entonces presidente del PDC Alejandro Foxley.

La consolidación del sector se da con el triunfo obtenido en siete de las 12 directivas regionales, en las elecciones universales realizadas también en 1995.

Sin embargo, cuando a mediados del año 1996 en la DC comienza a discutirse la próxima directiva (las elecciones serían en abril de 1997), el "gutismo" se encuentra con el problema de que su líder no desea postular a la presidencia del partido. Entonces se explica que no podía asumir el mando de la mesa, pues inmediatamente entraría en campaña para cumplir aspiraciones senatoriales (entonces, se hablaba que el diputado anhelaba ser elegido por Santiago-Oriente).

A fines de 1996, el "gutismo" constata que existe un problema de desorden interno en dicho sector. Lo achacan a que el Gute había asumido una actitud supratendencial en la presidencia de la Cámara de Diputados, lo que los estaba dejando sin un conductor.

Pero Gutenberg no se decide a apostar a la presidencia del PDC, a pesar de que tiene en ese momento el respaldo de la megatendencia (que reúne a "aylwinistas-gutistas", "freístas", "chascones" y G-80, es decir, a la mayor parte de los grupos de poder). El insiste en una mesa de consenso que incluya a todos los grupos y sensibilidades.

Eso, mientras los "colorines" empiezan a convencer a Enrique Krauss que los represente. Este, en cambio, prefiere escuchar antes si el Gute está disponible para asumir. Pero como Martínez tarda tanto en hablar, Krauss inscribe su candidatura, obligando al diputado a hacer lo propio.

Contra todos los pronósticos, Gutenberg Martínez pierde las elecciones por escasos y dolorosos 700 votos. Sin embargo, la megatendencia logra dos vicepresidencias - Roberto León y Juan Carlos Latorre- y la mayoría del Consejo Nacional. Desde esa posición tienen habituales desencuentros con las determinaciones de la mesa dirigida por Krauss y secundada por Adolfo Zaldívar y Rafael Moreno.

Sin embargo, el siguiente momento del Gute no se da sino hasta 1999, cuando la directiva "kraussista-colorina" se ve obligada a renunciar luego de la derrota de Zaldívar en las primarias.

Siempre en la búsqueda de los consensos, Martínez asiste a los dos seminarios que luego de la derrota organizan en el Instituto Teresiano los "freístas", la G-80 y parte "aylwinista", por un lado, y en la sede de Alameda, los "colorines", "kraussistas" y algunos "aylwinistas" por el otro.

Después de varias reuniones, el Gute logra lo imposible: que en junio de 1999 la Junta Nacional proclame una mesa de consenso donde están representadas todas las sensibilidades y con él en la presidencia.

Los gutistas hacen sentir su mano de inmediato: dejando entrever que una próxima Junta Nacional no puede convocarse antes de dos meses y en vista a que se requería un temprano apoyo de la DC a Ricardo Lagos, sólo una semana después de asumir la nueva mesa, el partido proclama oficialmente al candidato socialista.

Martínez se transforma, de este modo, en un seguro aliado del actual Presidente electo. Por ello, por su fundamental apoyo a la campaña y por ordenar su rebaño entre la primera y segunda vuelta, es que la misma DC consideraba al Gute como "el" hombre para negociar los cargos en el futuro gobierno.

Y consiguió casi la mitad de los cargos entre ministros y subsecretarios.

Sin embargo, el PDC evidenció su sentimiento más profundo: que los cuoteos no sólo deben darse entre miembros de la Concertación, sino también entre las diversas sensibilidades internas de los partidos.

Aparte de las críticas que recibió por parte de los "colorines", se supo que a Martínez le molestó que algunos de sus seguidores estuvieran negociando por fuera cargos en las intendencias y gobernaciones.

Ambas razones habrían gatillado su renuncia a la mesa directiva, lo que puso al "gutismo" en un aprieto.

De aquí a abril deberá nuevamente rogarle al renunciado presidente que se presente. Y esperar que éste responda a tiempo. Si no, su otro candidato, Jorge Pizarro, puede no aunar la adhesión de la megatendencia en una virtual competencia contra sus rivales "colorines" en las próximas internas de la DC.

Con ello, los "guatones-gutistas" arriesgan quedarse debajo de la codiciada mesa.

Chascones a la Peluquería

SI pudiera situarse su inicio como grupo, es entre los finales de la UP (gobierno al que le hicieron una oposición menos fuerte que otros de sus camaradas) y comienzos del régimen militar (al que se opusieron desde el principio).

De hecho, en los primeros días después del 11 de septiembre de 1973, trece dirigentes del partido, entre quienes se cuentan Jaime Castillo, Belisario Velasco, Radomiro Tomic y Florencio Ceballos, critican el golpe de Estado y manifiestan sus aprensiones. Conocida como la "Carta de los 13", marcan con ella la gran diferencia con sus camaradas "guatones".

El sector "chascón" critica a los dirigentes que estuvieron de acuerdo con la intervención militar, y se niega a prestar cualquier colaboración a la Junta de Gobierno, debido a que no cree en un pronto retorno a la democracia.

Pero como tendencia claramente marcada este sector surge en 1977, mientras el proscrito PDC es dirigido por el "guatón" Andrés Zaldívar. Entonces, el grupo es partidario de mantener una actitud más confrontacional con el régimen militar que incluya movilizaciones sociales, postura que los diferencia de sus camaradas "guatones" y los aproxima a la izquierda tradicional.

La corriente logra mayor influencia - debido a que su postura es más aceptada- cuando su líder de la época, Renán Fuentealba, el abogado "chascón" Jaime Castillo y Andrés Zaldívar son exiliados por el gobierno de Pinochet.

Aún mejor les va después de la crisis económica, cuando entre los opositores prende la tesis ya esbozada por los estudiantes universitarios de combatir al gobierno autoritario mediante manifestaciones públicas.

Es en esta época cuando Gabriel Valdés - quien a pesar de su apariencia y apodo de Conde, forma parte del grupo "chascón"- lidera el partido por largo años, tiempo en el cual el sector llega a dividirse entre "chascones" puros y los más moderados "valdesistas".

Valdés dirige al partido desde 1983 hasta 1987, transformándose además en la cara visible de la Alianza Democrática, el principal grupo opositor al régimen militar, que se encargó de elaborar propuestas políticas y económicas para retornar a la democracia; además de iniciar los llamados a protesta nacional desde el 84 y a las primeras concentraciones masivas en el Parque O'Higgins.

Sin embargo, a la hora de renovar la directiva en 1987, Valdés pierde peso, debido a que muchos de su propio sector le critican no haber consolidado una alianza con el Movimiento Democrático Popular (MDP) - en el que estaban el PS-Almeyda y el PC- ni con la Asamblea de la Civilidad, una instancia no partidaria donde también estaban representados movimientos civiles de izquierda. En cambio, privilegió a la Alianza Democrática donde había representantes del mundo radical, socialdemócrata, derecha liberal y socialistas renovados, y que fue cuna de la Concertación.

Por ello, para la interna del 87 (elección importantísima, pues el elegido dirigiría al partido para el plebiscito y quedaba en inmejorable posición para llegar a La Moneda) los apoyos del grupo se dividen entre Ricardo Hormazábal más chascón, y Valdés. El elegido "chasca" fue Hormazábal pero le ganó el "aylwinista" Patricio Aylwin, en una disputa llena de suspicacias por la acusación contra los seguidores de don Patricio de intentar adulterar los padrones de militantes.

Durante el mismo año 87, los "chascas" son contrarios acérrimos a inscribir legalmente al partido, por temor a legitimar el sistema propuesto por el régimen militar, pero sí postulan una concertación de partidos democráticos para derrotar al régimen en el plebiscito.

Luego del triunfo del "No" se inicia la etapa más confrontacional dentro del PDC, debido a que son muchos los grupos que desean imponer a hombres de su pensamiento para las Presidenciales.

El grupo "chascón" entra también en la vorágine y se subdivide. En la lucha interna para buscar al precandidato DC presidencial, unos, como Andrés Palma, mantienen un irrestricto apoyo a Gabriel Valdés, mientras otros, como Ricardo Hormazábal, respaldan a Eduardo Frei.

Cuando los "valdesistas" tienen la certeza de que la precandidatura de su elegido no prenderá, son más proclives a apoyar a Andrés Zaldívar antes que a Patricio Aylwin. Critican a éste por haber conducido al PDC confrontacionalmente, por no dar espacio a las minorías y por no cumplir sus compromisos políticos.

A pesar de ello, una vez elegido Aylwin como precandidato DC, los "chascones" forman parte activa de su campaña, actitud que repiten cuando aquél se transforma en el candidato único de la Concertación. Por ello, una vez en el poder, el Presidente les da cabida en su gabinete. Entre ellos, nombra como Subsecretario General de Gobierno a Edgardo Riveros y del Interior a Belisario Velasco.

En 1990 - cuando aún en la DC se elegía al presidente del partido en forma indirecta- el candidato "chascón" Narciso Irureta perdió por escasos 16 votos el control de la mesa directiva ante Andrés Zaldívar, apoyado entonces por "aylwinistas" y "freístas".

Las luchas internas dentro del mismo PDC continúan haciendo estragos en los distintos grupos, subdividiéndolos cada vez que hay elecciones partidarias, a lo que no escapan los "chascones".

Según un documento interno y reservado de 1992, este sector profundiza las fisuras que ya se advertían cuando algunos de sus seguidores llegan a acuerdo con Gutenberg Martínez en 1991, para apoyar a Eduardo Frei (a quien ya se lo ve como presidenciable) en la conducción de la mesa del partido.

Esta falta de unidad se consolida con el tiempo. De hecho, en las conversaciones previas a elegir al precandidato a la Presidencia de la República de 1993, los "chascones" terminan divididos en varios bandos. Unos que apoyan desde el principio a Eduardo Frei, como Claudio Huepe, Mariano Ruiz-Esquide, Jacqueline Saintard, Ricardo Hormazábal y Belisario Velasco.

Otros que, unidos a "aylwinistas", proponen a Alejandro Foxley. Finalmente, los menos, que intentan proponer sin éxito a Narciso Irureta.

El "valdesismo" - a pesar de que don Gabriel sólo en el último minuto declinó presentarse como precandidato DC- había comenzado a morir mucho antes, cuando los "chascones" (a pesar de que muchos - no todos- ya se hicieron amigos de la peluquería y la peineta) no soportaron que la derechización de su gurú fuera más que incipiente. Eso, gracias a que sin complejos Valdés había afirmado que si la DC no lograba acuerdos satisfactorios con el PS-PPD para la elección Presidencial de 1993, podía aliarse a cualquier otra fuerza democrática, incluso a RN.

Cuando Frei logra la presidencia, entrega varias subsecretarías a los "chascones": deja en la de Interior a Belisario Velasco, nombra en Relaciones Exteriores a Mariano Fernández; en Trabajo a Julio Valladares y en la subsecretaría General de Gobierno a Claudio Huepe.

Sin poder consolidarse dentro del partido - por la falta de recursos para imponer maquinarias, explican- el sector continúa desperfilándose internamente.

Pero intenta revertir su mala racha en 1998, con una acusación constitucional en contra del senador Augusto Pinochet, patrocinada entre otros por los diputados "chascas" Andrés Palma, Tomás Jocelyn-Holt y Gabriel Ascencio, la que finalmente termina en una nueva derrota en la Cámara de Diputados.

La acusación sirve, sin embargo, para evidenciar que los distintos grupos al interior de la DC están tremendamente cruzados (pues a ella se suman diputados "freístas" y "aylwinistas", a pesar del rechazo manifiesto al libelo por parte de Frei y Aylwin), lo que demuestra que las diferencias reales dentro de la DC no se deben tanto a razones ideológicas, como a afanes de poder, a situaciones coyunturales y a roces de carácter personal.

En 1999, cuando la mesa "colorina" de Enrique Krauss cae - luego de la estrepitosa derrota de Andrés Zaldívar en las primarias- los "chascones" se hacen esperanzas, aunque remotas, de que su actual líder Claudio Huepe tome el poder de la DC.

Suponían que la dirección del partido, aparte de permitirles aglutinar mejor al sector, podría serle más utilitaria a la candidatura de Lagos, por el apoyo que muchos de los seguidores "chascas" le brindaban desde antaño. Sin embargo, la maquinaria DC terminó imponiendo una mesa de consenso, liderada por Gutenberg Martínez y apoyada por grupos transversales, a la que se sumaron también los "chascones", con María Rozas en la primera vicepresidencia.

Por su apoyo irrestricto a Ricardo Lagos desde que ganó las primarias - incluso desde antes- los "chascones" tuvieron un lugar privilegiado en el futuro gabinete: Claudio Huepe fue elegido Ministro Secretario General de Gobierno.

Con esa nominación, además, son menos las posibilidades de los "chascones" de presentar una lista aparte que compita con los "gutistas" en abril próximo.

En este momento, y del modo más impensado, los "chascones" están dirigiendo el partido, debido a que la renuncia de Gutenberg Martínez obligó a María Rozas a subrogar al ex timonel. Justo en momentos en que la DC está culminando la negociación por los cargos de gobierno.

"Colorines" al Acecho

EL primer nombre con que se conoce a este grupo es el de "renovadores".

Surgido a principios de los 80, el sector se identifica por poner el acento en la identidad ideológica y programática democratacristiana.

En términos sencillos, es el ala más derechista de la colectividad. De hecho, cuando se empiezan a dar los pasos paracrear una Concertación de Partidos por la Democracia, el grupo se la juega - sin éxito- por lo que llamó la "alianza chica" que incluía a derechistas liberales y socialdemócratas, pero no a los socialistas. Ni siquiera a los renovados de Núñez.

En la misma época, diversos personeros de izquierda empiezan a insistir en que debe crearse una única colectividad que represente los intereses de toda la alianza opositora para enfrentar a Pinochet en el plebiscito, el instrumental Partido por la Democracia.

Adolfo Zaldívar - líder del grupo renovador, y a propósito quienes pronto se les llamará "colorines"- fue clave para evitar que la DC se uniera a dicho partido, aparentemente transitorio.

Para controlar el plebiscito y tener identidad propia, es necesario que el PDC vuelva a existir, decía el "colorín", al mismo tiempo que muchos de sus camaradas, incluidos Patricio Aylwin y Alejandro Foxley, estuvieron por burocratizar la decisión.

La historia se encargó de demostrar que la inscripción fue fundamental para que la DC, efectivamente, se diferenciara de sus socios y adquiriera liderazgo dentro de la alianza desde antes del triunfo del "No".

En esta época es cuando al grupo también se lo bautiza como "los magníficos" en alusión a una antigua serie de televisión, donde una patrulla intentaba resolverlo todo.

Después, Adolfo Zaldívar - que entonces controlaba un grupo más bien pequeño, cercano al 15 por ciento- fue de los primeros en apoyar al "guatón" Patricio Aylwin como presidenciable de la DC.

Sin embargo, una vez en el poder, Aylwin marginó tanto a los "colorines" como a los"freístas" en el nombramiento de los cargos del aparato estatal, dando mayor cupo a "guatones" y a "chascones".

Pero ello no melló el crecimiento "colorín". El espíritu combativo de Adolfo Zaldívar le reditó beneficios en forma lenta, pero segura. Ya en 1993 tenía el 20 por ciento del poder dentro del PDC, el que, sin embargo, no le alcanzó para acceder a la presidencia del partido a fines de 1994. De hecho, muchos de sus seguidores se dividieron cuando algunos del grupo respaldaron a Rafael Moreno y otros,- como Ramón Briones y Hernán Bosselin- , a pesar de la distancia ideológica, a Ricardo Hormazábal. En la contienda final, ambos perdieron ante Alejandro Foxley, quien fue apoyado por "aylwinistas-gutistas" y "freístas".

El grupo terminó bastante más dividido luego de que esos mismos dos "colorines" iniciaran un juicio contra el Fisco por el caso Paranal, donde se construiría un observatorio astronómico con dineros internacionales. El hecho de que políticos del principal partido en el poder, donde milita el Presidente Frei, hayan incidido mediante su actividad profesional en la imagen internacional del propio Gobierno, hizo emerger profundas discrepancias en el seno de la DC. De hecho, ambos abogados fueron criticados por el mismo Adolfo Zaldívar, hasta ese entonces socio en el buffete con Briones y Bosselin.

De ahí en adelante se llamó "los magníficos" sólo a quienes se quedaron con estos dos - los menos- y "colorines" a aquellos que perseveraron con Zaldívar. Ello, a pesar de que el grupo insistió en que la fraternidad "renovadora" no se había visto afectada.

El grupo "colorín" recuperó fuerzas en la Junta de Jahuel (realizada el 30 de octubre de 1996, poco después de conocerse los malos resultados electorales del PDC en las municipales), cuando logró reunir en torno suyo a la mayoría disidente de la mesa de Alejandro Foxley. Este intentó, sin éxito, pedir una prórroga de su mandato para negociar los cupos para las parlamentarias del 97.

Los "colorines" - en su crítica a la mesa directiva de Foxley- encontraron un súper aliado en el ex ministro del Interior Enrique Krauss, ligado desde siempre a los "aylwinistas", pero quien había quedado resentido luego de que en 1994 Patricio Aylwin no le diera su apoyo para ser candidato en las internas de la DC, respaldando, en cambio, a Alejandro Foxley.

Con la apuesta de terminar con las maquinarias del partido, los "kraussistas", sumados a los "colorines", se arrimaron a un triunfo más que inesperado. Por apenas 700 votos derrotaron a la lista de la megatendencia, que reunía por primera vez a "aylwinistas", "gutistas", "freístas", "chascones" y G-80, en torno de Gutenberg Martínez.

Con todo el poder de su lado, los "colorines" se instalaron en la sede de Alameda desde donde consolidaron su presencia a nivel de país. Los magros resultados en las parlamentarias del 97 (que llevaron a la DC a descender desde 28 a cerca del 23 por ciento en las preferencias electorales) no lograron bajar a los "colorines" de la testera.

En época preeleccionaria, donde había que definir al candidato DC y luego al de la Concertación, Adolfo Zaldívar y Rafael Moreno, arrimados a la trinchera más importante de la DC - la mesa directiva- , apuntaron sus ácidas balas fundamentalmente al precandidato socialista Ricardo Lagos.

Además, dejó de primar la tesis de que la DC debía ser ante todo gobiernista, pasando a exigirse que fuera sólo partidista, lo que reportó varios malos ratos a la administración Frei.

Está de más decir que con los "colorines" en el poder murió la hasta entonces segura postulación a la Presidencia de la República de Alejandro Foxley y surgió la de Andrés Zaldívar.

Sin embargo, las múltiples diferencias internas del partido y tal vez las propias condiciones del elegido hicieron que perdiera estrepitosamente en las primarias, obteniendo menos del 30 por ciento de las preferencias.

La mesa "colorina" debió renunciar.

Durante la campaña presidencial fue considerado el sector decé menos proclive al candidato socialista y, por ende, el más anticoncertacionista. Se lo acusó de no trabajar por el candidato y de preferir en secreto a Joaquín Lavín. Es más, se lo responsabilizó de que por primera vez se llegara a una segunda vuelta electoral.

Una vez resuelta la elección, con Ricardo Lagos electo, los "colorines" reclamaron cuotas de poder dentro del Gobierno con argumentos que no convencieron a sus camaradas más "guatones".

La petición de renuncia hecha a Gutenberg Martínez por el "colorín" Pablo Lorenzini, acusando al ex timonel de no haber negociado eficazmente para que todas las sensibilidades del partido estuvieran representadas en el gobierno, fue usada por aquél para renunciar.

A pesar de que todos se dan cuenta de que fue desproporcionada la determinación tomada por Gutenberg Martínez, los grupos de poder dentro de la DC han aislado a los "colorines", al considerarlos los principales responsables de la crisis actual por la que atraviesa el partido.


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Los seguidores de Patricio Aylwin dieron origen en 1987 al grupo
Los seguidores de Patricio Aylwin dieron origen en 1987 al grupo "guatón" con apellido con más arrastre.
Foto:El Mercurio


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