VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 19 de Noviembre de 2011

 
Casa para el patrimonio

Tomando como punto de acción el antiguo edificio Bristol -ubicado a un costado de la Estación Mapocho-, Carlos Torres presentó un proyecto que busca crear otra institución que resguarde el patrimonio y cuya sede funcione en esta construcción modificada especialmente.  
Texto, María Cecilia de Frutos D. | Retrato, Sergio López  El antiguo Hotel Bristol, ese edificio blanco ubicado en uno de los puntos más emblemáticos de Santiago, en el remate poniente del Parque Forestal, a un lado de la Estación Mapocho y a pasos del Mercado Central, nunca ha tenido gran presencia en la ciudad. Se le han hecho intervenciones, ha cambiado de uso y le eliminaron todas sus ornamentaciones; incluso algunos proyectos contemplaron su demolición, hasta que el 2007 se salvó al ser declarado Monumento Histórico y pudo continuar con su discreta existencia, albergando hoy a distintas dependencias públicas. 

Al momento de pensar en su proyecto de título, Carlos Torres encontró en el Bristol el espacio perfecto para ser sede de una nueva institución cultural que de paso le daría dignidad a esta construcción de 1915. Estudiante de arquitectura de la Universidad Andrés Bello, supo acerca de un proyecto de ley de 2007 que dormía en el Congreso y que buscaba crear el Instituto del Patrimonio Cultural de Chile. Él lo analizó y tomó como referente una entidad que funciona de manera similar en España, y decidió incorporarlo en Santiago para salvaguardar nuestro patrimonio. 

Eligió este desvalorizado edificio para incorporarle un programa cultural, conservó su fachada y rescató el vacío interior original. "Lo demás se desecha porque son transformaciones posteriores. Mantuve su valor espacial, reemplacé las circulaciones verticales -escaleras- por rampas que también adquieren funciones", explica Torres. Estas pasarelas inclinadas se transforman y se adaptan a las necesidades programáticas como oficinas, biblioteca y el auditorio que instaló en el subterráneo.

Para Carlos este trabajo resultó un descubrimiento acerca del tema patrimonial, un área que le gusta y quiere seguir desarrollando. Además de su buena nota final (6.6), con él recibió la primera mención honorífica en el Graduate Architecture Award Winners 2011, concurso holandés que premia a los mejores proyectos de título a nivel internacional. En adelante buscará profundizar en esa veta, así como en lo relacionado con el ámbito público, que le interesa por la relación que se genera con el entorno y el paisaje cultural. 

 Carlos TorresTiene 26 años, se tituló en marzo de 2011 de la UNAB e inmediatamente formó el Estudio Torres Campano  con Javiera Campano y  otros arquitectos  (torres-campano.blogspot.com;  torres.campano@gmail.com),  oficina con la que ha participado en algunos concursos como el del Teatro Regional del Biobío.


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