VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 30 de Abril de 2011

 
Aventura rural

En medio del bosque, literalmente, está la casa y taller del artista Mariano Botas y su mujer Antonia Moro. No hay nada alrededor, salvo coigües, arrayanes, ulmos, avellanos... Un lugar inspirador, a 25 kilómetros de Puerto Varas, que han ido domesticando y moldeando según las necesidades del grupo familiar.  
Texto y producción, Beatriz Montero Ward Fotografías, Viviana Morales R. | gentileza LAN Airlines  El artista argentino Mariano Botas y la ex modelo chilena Antonia Moro sabían que el día que decidieran casarse y formar una familia tendrían también que buscar un sitio donde vivir. Ni Santiago ni Buenos Aires entraban en sus planes. Su idea era un lugar lejos del bullicio de la ciudad, nuevo para ambos y donde pudieran empezar de cero. Entonces, apenas resolvieron fijar la fecha de matrimonio tomaron un bus y partieron rumbo al sur, sin más guía que una Turistel. "En Puerto Montt arrendamos un auto y enfilamos hacia el volcán. Nos encantó el paisaje, el sol saliendo por la cordillera después de un día de lluvia, las nubes pesadas en el cielo...", recuerda Botas.

Durante cinco días recorrieron la zona, visitando los campos y sitios en venta. "Teníamos claro que queríamos algo retirado de Puerto Varas mismo. Y encontramos este lugar de diez hectáreas, muy cerca del río Pescado. Nos encantó de inmediato por las características, las dimensiones y la distancia a la que está de la ciudad", dice Antonia.

Y allí, en ese predio con un extenso bosque con especies centenarias, enormes helechos y nalcas, y un riachuelo, esta pareja construyó su casa con maderas de la zona, algunas sacadas de árboles caídos de su misma parcela. Y junto a ella, levantaron también un enorme garage que jamás usaron como tal y que, en cambio, con el tiempo fueron llenando de herramientas y cachureos. "Un día fue como ver una foto alucinante: los perros echados ahí en un viejo sofá de mimbre, protegidos bajo techo, en ese lugar con una vista increíble. Era un chiste", recuerda Mariano. Después de eso decidieron hacer un cambio y convertir el amplio galpón en un quincho, ideal para hacer las fiestas y reuniones con los amigos. "La casa siempre se nos hacía pequeña y además nos preocupaba el ruido por los niños", comenta.

Entonces, además de limpiar la construcción, cerrarla completamente a través de grandes ventanales con palillaje, muy al estilo japonés, y hacerle un baño, la ambientaron con una estética singular, muy suelta y espontánea. Y es que allí tuvieron cabida muebles que habían ocupado en otros proyectos, entre ellos un enorme mesón vitrina, copia de uno que había en una antigua pastelería de Buenos Aires, con el que en 2003 decoraron una boutique de ropa masculina. Asimismo, allí distribuyeron piezas que formaron parte de la decoración de su Salón Rosa en Puerto Varas, un espacio que incluía un café, una galería de arte y un spa, y que cerraron hace pocos meses.

Pronto este fotógrafo y artista plástico (www.marianobotas.com), que hasta hoy expone "Inherencia" en la galería La Sala de Santiago, se dio cuenta de que ese recinto era perfecto como taller. Y ahí encontró su espacio, sobre todo para desarrollar con comodidad obras en mediano y gran formato, que él mismo define como bucólicas neoexpresionistas. "Son bastante narrativas, siempre con escenas tomadas del mundo cotidiano. Antes las pintaba en telas pequeñas y entonces me acomodaba en cualquier parte. Pero ahora no puedo", dice. "Además -continua- aquí cada vez que quiero descansar los ojos salgo y miro todo esta naturaleza a mi alrededor. Eso es fantástico".

Justo fuera del taller, Mariano y Antonia proyectaron una huerta en la que tienen todo tipo de verduras y hortalizas, como tomates, porotos, lechugas, espinacas, choclos y rabanitos. "Es maravilloso preparar las ensaladas con todo fresco, pero también criar a tus hijos en estrecho contacto con la naturaleza. Con Benito (4) y Valentín (1) trabajamos en la tierra, cosechamos...", cuenta Antonia.

El próximo desafío que emprenderán será agrandar la casa que ya se les hizo chica. El proyecto, que ya está en mente, contempla construir un gran dormitorio en suite en el segundo piso. "Todo va cambiando y adaptándose a las nuevas necesidades de la familia", dice Mariano.

 


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Las vigas mayores y dinteles de este espacio se hicieron con madera de árboles caídos en la parcela. El revestimiento es pino.
Las vigas mayores y dinteles de este espacio se hicieron con madera de árboles caídos en la parcela. El revestimiento es pino.


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