REVISTA YA

Martes 25 de Septiembre de 2007


Cecilia Amenábar: Espero volver a vivir en Chile

Aquí, la conductora, Dj y productora de un sello musical argentino habla de su vida como madre.
Por JUAN LUIS SALINAS, DESDE BUENOS AIRES. Fotografías: SANTIAGO PORTER.

Después de tocar tres veces el timbre del enorme portón que flanquea su casa, Cecilia Amenábar aparece con una tímida sonrisa y se disculpa por el retraso. 'Es que tengo unas personas trabajando en el estudio de grabación y estaba dándoles algunas instrucciones', comenta con suavidad. Falta poco para las tres de la tarde. Es viernes. El día más relajado de su semana y está vestida para la ocasión: cero maquillaje, el pelo tomado en una cola de caballo, una camiseta gris de algodón de caída suelta, pantalones bombachos al tono y zapatillas deportivas.

Como adelantó antes de la entrevista, hoy es su día de dueña de casa. De hecho, ahora está cocinando algo especial para Lisa y Benito, sus dos hijos de 11 y 13 años. La noche anterior se acostó tarde porque se quedó jugando con ellos y conversando con su hermana Francisca, que está estudiando arte en Buenos Aires. Además, podía dormir hasta tarde porque su agenda de actividades diarias estaba más relajada. No tenía que grabar las entrevistas que está realizando para 'Arte Vivo', un programa cultural del cable argentino. Tampoco debía coordinar algún detalle de su próximo proyecto televisivo que se centrará en la arquitectura. Ni reunirse con sus socios del sello musical independiente Casa del Puente, para el que acaba de producir un disco de una banda electrónica alemana en el que participa su ex marido Gustavo Cerati.

'Que nos hayamos separado no significa que no tengamos una buena relación. Tenemos unos hijos maravillosos... No digo que seamos grandes amigos, pero nos llevamos bien', asegura con un tono muy cortés, pero cortante.

Cecilia Amenábar tiene 35 años. Decidió radicarse en Argentina hace una década, luego del nacimiento de su segunda hija, Lisa. En Santiago dejó atrás su exitoso trabajo como modelo, su fama de musa de los videos de bandas rock nacionales y su participación en el programa televisivo Revólver, que a principios de los '90 conducía con Daniela Benavente.

De esa época tiene buenos recuerdos, pero hoy los mira con distancia. 'Dejé de modelar en 1993 después de que nació José Benito. Es algo de lo que jamás me he arrepentido, porque era un trabajo para ganar plata por un tiempo. No como mi profesión o mi camino en la vida. Luego me concentré en hacer videos y televisión, que era lo que realmente me gustaba. Y por lo mismo, desde que me vine para acá hace diez años, he seguido en eso, haciendo documentales o produciendo programas', dice mientras se acomoda en una silla de su amplio comedor de cielo alto.

–¿Cómo han sido estos diez años en Buenos Aires?

–Agradables. Tengo buenos amigos y he podido desarrollar proyectos artísticos que he disfrutado. También he criado a mis hijos. Para mí esta es una ciudad llena de cosas lindas y con mucha oferta cultural, pero, sinceramente, no me resulta tan cercana como Santiago.

–¿Por qué?

–Es que Santiago es mi ciudad. Ahí crecí, tengo a mi familia, pasé muchos momentos importantes de mi vida y para allá voy. Además estoy viajando cada vez que puedo. Me gusta Santiago, a pesar de que esté tan contaminada, porque tiene las montañas cerca y eso es impagable. Te conecta con la naturaleza. Acá, en Buenos Aires, eso no existe. Si quiero que mis hijos puedan estar cerca de un monte o un río, tengo que llevarlos al Delta o viajar casi tres horas.

–Pero aquí también has tenido espacios para desarrollar tu faceta artística.

–Es cierto. Aquí he trabajado en televisión, dirigido videos y muchas cosas relacionadas con la música y la cultura, las áreas que me interesan. Ahora estoy a cargo de una sección de entrevistas a diferentes artistas plásticos para un programa del Canal A, donde tuve otro dedicado a la fotografía. Y, bueno, también está lo del sello y pongo música en fiestas dos veces al mes... Soy muy activa y me cuesta quedarme quieta. Además, me divierte hacer o producir las cosas que me gustan.

–¿Y en Chile no has pensado hacer algo?

–Hasta el año pasado tuve un programa en Radio Concierto, pero ahora no tengo ningún plan allá. Me han ofrecido proyectos televisivos, pero nunca me interesaron. Me gusta trabajar para la televisión por cable y lamentablemente allá no está tan desarrollada. Todo está concentrado en los canales abiertos, que son muy grandes y no desarrollan programas interesantes. La tele de aire es chula, muy cruel, vive preocupada del rating y genera situaciones de mucha exposición que no me interesan. De hecho, en esta casa casi no la prendemos.

Desde hace seis meses Cecilia vive en un barrio que se llama Florida, es un sector residencial ubicado al norte de Buenos Aires, con calles amplias y poco tráfico. 'Antes vivía en Vicente López, que está al frente, pero era una casa alquilada y quería tener la mía. Aquí llevo seis meses y estoy encantada. Es muy seguro y el colegio de Benito y Lisa está a pocas cuadras, así que puedo llevarlos y traerlos caminando. Eso es lo mejor porque me evito de usar el auto, no contamino y cuido el planeta'.

La casa de Cecilia es curiosa. Por fuera intimida con su estilo minimalista, sus altas murallas y el solemne blanco de su fachada. Su interior, en cambio, es muy acogedor y delata que ahí conviven el espíritu vanguardista y la faceta de madre de su dueña. En la pequeña sala de entrada hay un aparador con revistas de arte y objetos de diseño, pero a su lado está tirada una mochila roja que tiene escrito Benito Cerati con plumón. En la habitación contigua está su equipo de música con tornamesas y mezclador, que está rodeado de repisas llenas de discos y revistas entre las que se ven algunos ejemplares de Condorito, la historieta favorita de los niños.

Para Cecilia, sus dos hijos son su gran prioridad y lo deja notar durante toda su conversación. No hay momento en que no los nombre. 'Todas las mamás ven a sus hijos como los mejores, yo no soy la excepción. Me vivo sorprendiendo con ellos. Son muy especiales. Cuando tengo tiempo libre trato de disfrutarlo con mis nenes. Anoche, por ejemplo, estuvimos hasta tarde grabando para la radio interna que tenemos en la casa. Es una ocurrencia de Beni y Lisa, que siempre están armando cosas divertidas', comenta, al tiempo que cruza a la habitación contigua y baja el volumen del equipo en el que gira un disco de vinilo con sinfonías de Richard Strauss.

–¿Tus hijos también sienten esa misma cercanía con Chile?

–Claro. Los dos nacieron en Chile y disfrutan mucho estando allá. Cada vez que pueden me acompañan a Santiago, aunque ahora mis viajes son cada vez más espaciados. Pero todas las vacaciones las pasamos en la casa que tenemos en el lago Vichuquén. Nunca han perdido sus lazos. De hecho, hace poco Benito me dijo que cuando cumpliera 18 años tenía pensado irse a estudiar a Santiago por un tiempo.

–¿Y qué le dijiste?

–Yo, feliz. Me parece buenísimo, porque también quiero volver a vivir en Chile algún día y creo que lo haré más adelante, cuando sea una vieja cheta. Me imagino en una parcelita en La Reina, bien arriba en el cerro. Aunque también me gustaría estar un tiempo en Europa con mis nenes, que tienen pasaporte europeo. Sería genial que pudieran estudiar allá... Lo que pasa es que me gusta pensar en que puedo hacer mi vida en muchas partes. Aprendí a no anclarme a nada.

–En el último disco de Gustavo Cerati aparece una canción llamada 'Adiós', con letra firmada por Benito Cerati.

–Sí. Beni siempre ha tenido una relación muy fuerte con la música. Aprendió jugando con un teclado de esos Casio y después ha tomado clases de guitarra. Incluso ha grabado y editados sus discos en forma casera; el primero se llama Cohete y lo grabó cuando tenía cinco años. Después sacó otro que se llama 'Amor a décima vista'. Ahora estoy preocupada por terminar un estudio atrás de la casa, que es bien casero, para grabar las cosas que hacemos el grupo que tenemos con Lisa y Benito. Yo toco la batería y hacemos nuestros cover de canciones de Soda Stereo.

–¿De Soda Stereo?

–Sí y nos divierte mucho. Es que tenemos un cancionero de esos que venden en los quioscos, que está mal impreso y nos sirve como guía. Puede parecer un juego tonto, pero nuestras versiones son más rockeras.

–¿Y no cantarías de nuevo Amor Amarillo con Cerati?

–No, por ahora que vuelvan a juntarse los Soda Stereo y recuerden viejos tiempos (risas). Yo no estoy para eso... ya


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Foto:Santiago Porter


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