VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 25 de Octubre de 2003

Un recreo para viña

Considerado uno de los primeros barrios de Viña del Mar y epicentro de tempranas migraciones del puerto, Recreo conserva una riqueza urbanística y cultural que sus vecinos resguardan celosamente.

Texto, Lisette Ávila Olguín / Fotografías, Nelson Olmos

Rodeado de castillos del siglo XIX, emporios y laberínticas calles, Recreo es uno de los principales anfiteatros de Viña del Mar. Un lugar desde el cual no sólo se aprecia el Puerto de Valparaíso, sino también las playas de Caleta Abarca, Reñaca y Concón.

Colindante con el cerro Esperanza y Agua Santa, Recreo es uno de los sectores más antiguos de la Ciudad Jardín. Su creación se remonta al año 1885 cuando el ingeniero alemán Teodoro Lowey junto a Andrés Keating compraron –a la esposa de José Francisco Vergara– los terrenos que van desde la actual avenida Agua Santa hasta el cerro Esperanza. Un año más tarde, los socios adquirieron los lotes de Placeres y Caleta Abarca por la suma de 43.250 pesos.

Sin embargo, la sociedad "Keating y Lowey" se disolvió a los dos años, quedando Teodoro Lowey como dueño de las propiedades. Desde entonces su interés por contribuir a la urbanización de la ciudad lo llevó a promocionar el sector. Una investigación realizada por el Archivo Histórico de Viña del Mar cuenta que a comienzos del siglo XX el propio ingeniero daba a conocer los beneficios que tenía el área: "Los terrenos son en su mayor extensión tierra vegetal, buena parte huertos, jardines y el suelo bastante duro..."

Una historia que muy bien conoce Teodoro Alfredo Lowey, quien a sus 91 años recuerda, "como si fuera hoy", a su abuelo con quien compartió hasta los 11 años: "Él era bajo de estatura y siempre quiso mirar desde las alturas. Por lo mismo bautizó al perímetro "El Recreo", porque desde ahí se recreaba la vista observando el mar y la caleta de pescadores".

Teodoro Lowey, nieto, ha sido un personaje fundamental para reconstruir el patrimonio social y cultural del barrio. Gran parte de los planos, escrituras, fotografías y antecedentes que existen en el Archivo Histórico fueron donados por él.

Así, entre amaneceres brumosos y atardeceres sepia, esta zona hoy con más de 32.000 mil habitantes fue testigo de la primera oleada migratoria desde Valparaíso a Viña del Mar, razón por la cual gran parte de su arquitectura tiene influencias alemanas, españolas e italianas.

Caminar por las calles de Recreo es todo un viaje. Es encontrarse con miradores transitados por parejas y escolares, señoras con sombrillas y almacenes tradicionales. Un recorrido que se puede hacer por las avenidas principales de Amunátegui y Diego Portales. Esta última llamada a principios del siglo pasado "Camino Real" se modificó en honor al estadista republicano (1793-1837), quien antes de ser fusilado en el cerro Los Placeres pasó por aquel sendero.

Estas dos arterias están rodeadas por numerosas edificaciones que representan para los vecinos un verdadero patrimonio. Una de ellas es el Cementerio Parroquial de Caleta Abarca (calle Roma), uno de los camposantos de mayor antigüedad en la ciudad, cuyos terrenos fueron donados por don José Francisco Vergara a la Parroquia de Viña del Mar, en 1879.

Muy cerca de este lugar, en la calle Cuarta, está uno de los centros educacionales más antiguos de Viña, la Escuela Presidente José Balmaceda (E-360), construida el año 1906 y remodelaba en 1998. Según cuenta Aurora Espinoza, profesora hace treinta años del colegio, "los terrenos fueron entregados por la familia italiana Pettoni en comodato por cien años para que ahí se construyera un establecimiento educacional". En sus días como historiadora, Aurora descubrió que la donación de la familia se debió a que una de sus hijas se ahorcó por un amor imposible y fue tal el impacto, que decidieron regresar a su país.

Como buen barrio tradicional, los vecinos más antiguos de Recreo conocen cada uno de los relatos que cruzan sus lomas. Uno de los más importantes es la llegada de la Congregación de los Reverendos Padres Capuchinos en 1913 (calle Prat). Por aquella época, la población de la zona comenzaba a crecer, convirtiéndose en una red social importante. En un comienzo los franciscanos se encontraron con un terreno baldío que posteriormente transformaron en una parroquia y un monasterio. Al poco tiempo se unieron a la labor pastoral del sector el Monasterio de las Hijas de San José y las Monjas de Suazagoitía que edificaron el colegio particular Compañía de María (1922).

Pero la tarea de formar a los habitantes de la nueva población no sólo la han realizado congregaciones, sino también numerosas universidades que se instalaron en la zona. La primera de ellas fue la "Escuela de Negocios", conocida actualmente como Universidad Adolfo Ibáñez. Casa que fue donada por la ilustre figura nacional. Más tarde la ubicación de la Escuela de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso le dio el carácter universitario al barrio que adquirió fuerza en la década de los 80 con la aparición de las universidades privadas Viña del Mar y Del Mar.

En este trayecto por el gran mirador de la Ciudad Jardín, los almacenes antiguos se confunden con las nuevas edificaciones. Muchos de los habitantes recuerdan a "don Blas", dueño de un emporio que abrió el año 1933 para surtir a los vecinos de alimentos, telas, libros, zapatos y mil cosas más, tirando fuegos artificiales para el Año Nuevo y adornando su camioneta para la Fiesta de la Primavera. Uno de ellos es el historiador y residente Luis Rodríguez, quien se crió en el barrio. Con nostalgia habla de sus idas al balneario de Recreo y del dueño de un local denominado Chile: "Este negocio era de un español también llamado Chile, pues su padre lo había bautizado así en agradecimiento a las buenas oportunidades económicas que nuestro país le brindaba".

Recuerdos, nostalgia, tradición y modernidad conforman el entorno de este rincón viñamarino. Un lugar que tiene su epicentro en la Plaza de Recreo, donada también por Teodoro Lowey, en el año 1918. Este espacio que en sus tardes se llena de colegiales tiene la particularidad de poseer 102 palmeras que bordean todo el terreno. En uno de los extremos se encuentra el colegio que lleva el nombre del fundador del barrio. Edificio que según recuerda su nieto se materializó años más tarde, pues "la alcaldía de Viña al recibir la donación de mi abuelo nunca la inscribió y entonces entregó el terreno en concesión a un club de tenis. Al pasar los años se tuvo que hacer una serie de trámites para cumplir la voluntad de mi tata y finalmente se construyó la escuela".

Pero Viña del Mar no sólo es plano, sino también cerros. En ellos la iniciativa de los vecinos por mejorar las condiciones urbanas ha generado un fortalecimiento de la identidad del barrio. Por lo menos así ocurre en Recreo, conformado por dieciséis Unidades Vecinales. Todas ellas se reunieron en una sola el año 2000 con el fin de mejorar la calidad de vida de los residentes. Alicia Salinas, presidenta de la Agrupación Juntas de Vecinos Sector Recreo, cuenta que una de sus principales tareas "ha sido conservar el patrimonio arquitectónico de esta tradicional zona, intentando hacer frente a las numerosas inmobiliarias que han construido edificios".

Una situación que les preocupa, pues no quieren que la vista hacia el océano sea amurallada por modernos edificios. Así lo siente María Teresa Muñoz, vecina hace 12 años del barrio: "Para nosotros, los que habitamos en casa, es un poco complicado porque han construido numerosos departamentos que no sólo tapan la vista hacia el mar, sino que también llenan de autos las calles".

Pero el interés de rescatar el patrimonio del sector también ha sido una meta importante para el Departamento de Turismo Vecinal de la Municipalidad de Viña del Mar, el que está elaborando circuitos turísticos por Reñaca, Forestal, Santa Inés, Gómez Carreño y Recreo. El proyecto consiste en dar a conocer a los viñamarinos y turistas, los lugares más emblemáticos de cada cerro. Así se espera que para el verano 2004 estén listos los textos que acompañarán estos recorridos gratuitos.


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1- Rodeada por 102 palmeras, la Plaza de Recreo es punto de encuentro de colegiales y adultos del sector.
1- Rodeada por 102 palmeras, la Plaza de Recreo es punto de encuentro de colegiales y adultos del sector.
Foto:Nelson Olmos


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