ARTES Y LETRAS

Domingo 16 de Septiembre de 2012

Reapertura Tras quince años, termina la teleserie:
La ecléctica colección Baburizza vuelve a su sede

El 27 de septiembre se reinaugurará el museo ubicado en el cerro Alegre, en Valparaíso. Luego de tres lustros de promesas, las pinturas donadas en 1940 por Pascual Baburizza vuelven a su palacio. También lo hacen las que reunieron en su momento el pintor Alfredo Valenzuela Puelma y, más tarde, Augusto d'Halmar y Camilo Mori.  
Ignacio Rodríguez Medina "Hola, Carlitos. ¿Cuándo está lista tu casa?", dice un hombre que acaba de descender del ascensor El Peral, que lleva al Paseo Yugoslavo, en el cerro Alegre de Valparaíso. Carlitos es Carlos Lastarria, crítico de arte y curador. Y "su" casa es, en realidad, el palacio Baburizza, sede del Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso, del que Lastarria es curador, y que luego de quince años cerrado, reabre: "Se está pagando una deuda con la ciudad. Estamos cumpliendo con una promesa en este país, donde a veces las promesas no se cumplen", dice Lastarria.

Hace tres lustros, en 1997, Lastarria se hizo cargo del museo "para cerrarlo". El edificio en el que alguna vez viviera el empresario croata Pascual Baburizza "se llovía, tenía termitas, estaba deteriorado, terremoteado, las bodegas se inundaban. Era un desastre", recordaba en enero del año pasado el curador, cuando se reabrieron, preliminarmente, y por tres meses, seis salas del lugar.

Por entonces, en este mismo suplemento cultural, se planteaba la duda: "¿Se acerca el fin de la teleserie del Palacio Baburizza?". Y al parecer sí, porque la casa por la que preguntaba el hombre reabre el 27 de septiembre, probablemente con la presencia del Presidente Sebastián Piñera, gracias a los dos mil 119 millones de pesos que invirtió para su recuperación, ampliación y museología la Subsecretaría de Desarrollo Regional, a través del Programa de Recuperación y Desarrollo Urbano de Valparaíso.

El edificio, reparado según el diseño del arquitecto Mario Pérez de Arce, contará con un restaurante, un café y una tienda. La administración del recinto, la responsabilidad de allegar recursos y nuevas obras recaerá en una corporación que presidirá el alcalde y que conformarán distintas instituciones de la ciudad.

Hoy, a semanas de la apertura, se ve a trabajadores colgando cuadros y a Lastarria dando instrucciones ("Quedó muy alto" / "¿Está bien así, don Carlos?" / "¿Y si alguien no alcanza a ver bien?" / "Le ponemos un cajón"), para que desde el 26 los visitantes puedan apreciar la colección de pintura, propiedad del municipio, que inició a fines del siglo XIX Alfredo Valenzuela Puelma, y que luego se incrementó gracias a una donación de Pascual Baburizza y al trabajo del escritor Augusto d'Halmar y del pintor Camilo Mori.

Tres fuentes

Cuando se habla de la colección Baburizza, suele pensarse que se trata de todas las pinturas que posee el museo. Pero no, la colección de pintura europea que el empresario legó a Valparaíso en los 40 es sólo parte -la más importante, sí- de las obras. Por de pronto, él murió en 1941, así es que todo lo que sea posterior difícilmente pudo donarlo. Y, además, el museo se había creado 48 años antes.

En 1880, Alfredo Valenzuela Puelma, porteño y uno de los pioneros de la pintura chilena, creó los Salones de Pintura de Valparaíso. Trece años más tarde, en 1893, con las obras premiadas, algunas adquisiciones y pinturas de él mismo ("La juventud tentada por los vicios" y "La segadora"), fundó el Museo de Pintura de Valparaíso, cuyas obras, más otras que se fueron agregando con el tiempo, conforman la actual "Colección Valparaíso": "Puerto de Valparaíso", de Rugendas, "Valparaíso 1886", de Juan Francisco González; "El Paseo Atkinson" (hoy Paseo Yugoslavo), de Helsby; "Antiguo Muelle Prat", de Swinburn; "Panorámica" y "Antiguo Muelle de Valparaíso", de Somerscales; "Marina de Valparaíso", de Valenzuela Llanos; "Naufragio frente a La Baja" (Curva de los Mayo) y "Caleta El Membrillo", de Desiree Chasin Trubert, entre otras. Fue el comienzo de lo que luego sería el Museo Municipal de Bellas Artes.

El museo se instaló en el segundo piso del Teatro de la Victoria, al costado de la actual plaza homónima, hasta que el terremoto de 1906 y el incendio posterior destruyeron el recinto. Se rescató la mayoría de las obras, sin embargo, recién a comienzos de los 40 reabrió bajo el nombre actual.

En esa fecha, el pintor Camilo Mori y el escritor Augusto d'Halmar refundan el lugar (el segundo se convierte en su director) e inician una campaña entre pintores y coleccionistas para aumentar las piezas. De ahí nace -más adquisiciones posteriores- la "Colección de Pintura Chilena": paisajes chilenos, retratos, naturaleza muerta, desnudos, con autores como Juan Francisco González, Alfredo Helsby, Gregorio de la Fuente, Pedro Lira, Valenzuela Llanos, el mismo Mori, entre otros.

A esa segunda fuente, se sumó, en paralelo, la tercera: ahora sí las pinturas de Baburizza o "Colección europea", cuya obra más antigua es de 1840, "Playa de Trouville", de Eugène Louis Boudin, y la más nueva de 1930, "Carmen, la desolada", del español Julio Romero de Torres.

Las piezas deambularon por distintas casas hasta que en 1971 el Consejo Municipal acordó comprarles a los herederos de Baburizza su palacio. La tercera vida del museo se extendió desde 1972 hasta el cierre de 1997. En ese período sólo se podían exponer cerca de 80 obras, porque sólo se utilizaba la casa principal, no la de atrás, donde vivió la hermana del millonario. Ahora, ambas casas fueron unidas por un puente de vidrio, lo que aumentó la capacidad de exposición a 190 pinturas para su cuarta vida.

Cuatro pisos

Cuando el museo cerró en 1997, su colección se encontraba muy deteriorada (esa fue otra de las razones del cierre). Por eso, tres años después y hasta 2007, el Centro de Conservación, Restauración y Estudios Artísticos (CREA), dirigido por Macarena Carroza, restauró 244 pinturas: las más importantes y las más dañadas.

Hasta esta reapertura, las obras se exponían en el Senado, gracias a un convenio firmado en 2000. Ahora permanecerán allí 54 a la espera de habilitar nuevos espacios en el Baburizza (las que sumadas a las 190 del museo, dan las 244 restauradas).

En este punto hay que hacer una aclaración. Carlos Lastarria explica que la "colección municipal de obras de arte", de la que son parte las obras del museo, posee 388 piezas. Pero no todas ellas son del Bellas Artes porteño. Una parte (20) corresponde a cuadros de personajes históricos que están en el salón de honor de la municipalidad; y otra (70), a una colección contemporánea, con pinturas de 1970 en adelante, que se exhiben en la dirección de cultura.

El resto -299 pinturas, ninguna de ellas contemporánea "porque este es un museo de arte tradicional"- son las del Baburizza, que abarca un período que va desde 1840 hasta 1960 (salvo una de Nemesio Antúnez, "Los pañuelos de la cueca", que fue donada y por eso se incluye). O sea, quedan por restaurar 54 pinturas, cuestión que aún no tiene fecha precisa.

Todo eso se ordenará por temas en las cuatro plantas de la casa. En la ampliación que se hizo bajo el Paseo Yugoslavo habrá pintores chilenos y extranjeros con el tema del mar, empezando por Somerscales, "el principal", dice Lastarria. En la misma planta baja, en el zócalo, van a estar las naturalezas muertas, que son cuadros pequeños (también estarán algunas de las catorce esculturas que posee el museo: Mario Irarrázabal, Juan Egenau, Osvaldo Peña, Hilda Rochna, entre otros).

El primer piso completo es para la colección Baburizza. En la escala que sube al segundo piso, están los dos grandes cuadros de Valenzuela Puelma, de su época de estudios en Francia.

En el segundo piso, en la parte de adelante, la que da al Paseo Yugoslavo, está la colección Valparaíso, "la ciudad vista por los pintores", o sea, temas porteños. A continuación toda la colección de paisajes chilenos y luego la de figuras, retratos y desnudos. Finalmente, pero después de la inauguración, se ocupará la mansarda con una colección de grabados (también podrán ir llegando ahí las 54 pinturas que permanecen en el Congreso).

"Ordenamientos pueden concebirse muchos -explica Carlos Lastarria-, pero hicimos el que nos parecía más lógico, el que nos permitía darle una coherencia a la muestra".

Por ejemplo, "quien recorre la colección Valparaíso -agrega el curador- se va a dar cuenta de cómo eran la ciudad y el puerto en el siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX, verá cómo cambió la ciudad. Y al recorrer la colección Baburizza se va a percatar de cuál era el gusto de un coleccionista de comienzos del siglo XX, qué tipo de temas eran los que le interesaban, por qué reunió esa colección que pasa por los períodos preimpresionista (la escuela de Barbizon), impresionista, postimpresionista, costumbrista y simbolista, o sea, los movimientos artísticos más importantes entre 1840 y 1930".

Un eclecticismo que Carlos Lastarria se atreve a vincular con Valparaíso. "Esta variedad de cosas es propia de Valparaíso. Este palacio, por ejemplo, tiene estilo art nouveau, art deco y modernista. Si usted recorre Valparaíso, hay edificios clásicos, neoclásicos, modernos. Hay una variedad de estilos, una mezcla, un ordenamiento de conceptos artísticos que han logrado una coherencia". Lo mismo, entonces, con la colección Baburizza: "Usted va desde un paisaje de la escuela de Barbizon hasta una pintura simbolista de Romero Torres, hay cien años de diferencia".

 


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Carlos Lastarria, curador del museo porteño.
Carlos Lastarria, curador del museo porteño.


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