ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 12 de Diciembre de 1999

NUEVA OPORTUNIDAD DE NEGOCIOS:
El Atractivo de la Rana Chilena

Por primera vez se consigue completar en cautiverio el ciclo biológico de esta especie, que en su medio está en peligro de extinción. Esto lleva a que unos pocos empresarios se sumerjan en estas aguas, ante la posibilidad de poder generar un producto cuya demanda nacional e internacional está totalmente insatisfecha.
Por Patricia Vildósola.

Para atraer a la hembra, el macho de rana chilena canta o croa. Sin embargo, si siente que alguien se acerca, el silencio es inmediato y el romance se interrumpe. Ese fue uno de los primeros problemas con que se encontraron algunos empresarios que decidieron navegar en las desconocidas aguas del cultivo de esta especie silvestre.

Un mercado nacional e internacional, que según diversos estudios, presenta una gran demanda para un producto difícil de conseguir y desconocido.
Las escasas investigaciones muestran que existe una alta demanda por algunas de las 200 especies de ranas comestibles que habitan en el planeta. Se sabe, por ejemplo, que Brasil, el mayor productor mundial de rana Toro, generaba más de 600 toneladas al año en 1996 y que esa oferta no alcanzaba a cubrir el 30% de su demanda nacional.

Los análisis en nuestro país, donde cerca del 90% de lo que se comercializa proviene de la caza clandestina, indican que en 1995 sólo estaba satisfecha el 1% de la demanda.

En Europa, donde se acostumbra consumir este anfibio desde la época del Imperio Romano, el mayor comprador es Francia. En 1980, adquirió 3.800 toneladas, cantidad que se elevó a 5.700 toneladas, en 1993. También destacan como importadores, Alemania, Canadá, Holanda, Bélgica, Suiza, Italia y Estados Unidos.

Y, si bien en Chile es un cultivo incipiente, la ranicultura se desarrolla desde hace años en países como Estados Unidos (1940), Taiwán, Brasil, Cuba, México y Uruguay.

Tanto en nuestro país como en el extranjero se comercializa la carne, principalmente las ancas, las cuales representan entre el 25 y el 35% del peso del animal. En Asia y en algunos países sudamericanos, también se consumen enteras. En 1996 un kilo de rana se transaba entre US$16 y US$20 en Argentina y Uruguay.

Pero, la carne es sólo una de las posibilidades de explotación. La médico veterinario, Paz Acuña y la profesora Ivonne Hermosilla se especializaron en el tema, y la primera explica que también existe un mercado interesante para los renacuajos, las ranitas, y los reproductores; y para subproductos como la piel, los cuerpos grasos - utilizados en la industria cosmética- y cuero.

Fue la exportación de 9 mil unidades vivas para mascota a principios de los 90, lo que obligó al gobierno chileno a promulgar la prohibición de captura, salvo expresa autorización.

Carne de alta calidad y bajo contenido graso

La rana chilena o "Caudiverbera Caudiverbera" tiene dotes que vuelven interesante su cultivo: carne de alta calidad y bajo contenido graso - con menos colesterol que la merluza- , muy prolífica (de 800 a 16.000 ovas por postura, dependiendo de la hembra) y un tamaño que la ubica, junto con la rana toro, como la segunda comestible más grande del mundo.

Dado que habita en las aguas lacustres de la IV a la X Región de nuestro país se adapta fácilmente a los cambios y al cautiverio. Pero, a pesar de lo atractiva que se presenta la demanda, hasta ahora la oferta ha sido muy inestable, pues proviene principalmente de la caza, la que además depreda el recurso.

Su adquisición como carne se concentra en las regiones donde es más abundante: Región Metropolitana, Curicó, Talca, y Concepción. En esta zona se encuentra el mayor número de ranarios, muchos de ellos asociados con restaurantes.

Según estudios de Corfo, el 83% de la carne es comida en restaurantes, por un consumidor que no pertenece a un grupo socioeconómico específico ni es habitual.

Una investigación de 1994 en 14 restaurantes y 28 hoteles de la Región Metropolitana, dio como resultado una demanda de 130.000 ranas de 200 gramos. En 1995 el precio promedio por animal era de $1.242. Actualmente, un animal vivo, cuesta cerca de $2.000 y un plato de ancas de rana, en un restaurante, alcanza los $7.000.

En la actualidad, existen 17 ranarios inscritos ante el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), incluido uno en un colegio de Santiago. Entre las empresas figuran Anfigranja Río Bajo (Rengo) y Acuaproduct Ltda. (VII Región); sin embargo, la mayoría de ellas prefiere no entregar antecedentes.

Recién se está logrando un número suficiente de reproductores

Diecisiete millones de pesos ha invertido un grupo de empresarios de Linares en poner en marcha su ranario. Si bien reconocen que lo más caro ha sido la asesoría técnica.

Los especialistas explican que para partir con una instalación de este tipo se necesita agua de buena calidad que fluya en forma constante. "El costo del invernadero y de las piletas para la reproducción, incubación y engorda, variará de acuerdo a lo que se haga. Pueden ser de concreto, plástico u otro material. De todas formas lo conveniente es partir con algo no demasiado caro, para luego ir adecuándolo", indica Paz Acuña.

Un empresario que tiene su instalación desde hace 3 años y medio, y que ha desarrollado la tecnología de cultivo, coincide con lo anterior. "Cuando logremos obtener un producto comercial, comenzaremos a invertir en mayor tecnología. Estamos recién logrando un número suficiente de reproductores. Y todavía nos falta para poder vender carne", dice.

No sólo se han adecuado las tecnologías de otros países, como Brasil y Taiwán, sino también se ha tenido que hacer un seguimiento cercano de todo el ciclo. Pero, superado, entre otros, el problema del silencio para el acoplamiento, y conseguidos los primeros renacuajos, el otro de los escollos ha sido la engorda de los animales. Si bien se importó el alimento que utilizan los productores de rana Toro, los resultados no fueron eficientes. Por ello, en este momento se trabaja para obtener un alimento que haga más rápida y eficiente la engorda.

"Una vez dominada la tecnología y la especie, no me cabe duda de que será un excelente negocio, pero como todo, requiere de mucho tiempo y dedicación. Especialmente, porque es primera vez que se cultiva esta especie", dice uno de los tanto empresarios que incursionaron en este rubro.




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