ACTIVIDAD CULTURAL

Viernes 21 de Octubre de 2011

En librerías, a partir de noviembre:
Elizabeth Subercaseaux vuelve a desnudar a la clase alta chilena

Con la novela "Compro lago Caburga", la escritora continúa la serie que comenzó con "Vendo casa en el barrio alto". Ahora arremete contra los políticos.  
Constanza Rojas V. Su pesadilla más recurrente era imaginarse a la Pila celebrando su matrimonio en el bar "El tufo", con piscolas y pan con paté. A Alberto Larraín Errázuriz, exitoso corredor de propiedades, su señora lo abandonó por un escritor "de mechas largas, camisa desabrochada y comunista". Y no entendía cómo una mujer podía dejar a su marido y sus comodidades por alguien como él.

Así arranca "Compro lago Caburga", novela con la que la escritora chilena Elizabeth Subercaseaux continúa lo que llama su serie "Barrio Alto", que comenzó justamente con "Vendo casa en el barrio alto".

La historia se sitúa en el primer año del gobierno de Sebastián Piñera. La derecha y los empresarios se encuentran en su mejor momento, cargados de proyectos que tienen menos trabas burocráticas que nunca. Entonces, Pito Balmaceda, amigo de toda la vida de Alberto, decide presentarse a senador y, para financiar su campaña, emprenderá un nuevo negocio: construir un complejo turístico en el lago Caburga, lo que implica comprar propiedades del lugar.

En este contexto, con ironía, humor, ojo crítico y conocimiento de causa -"He nacido allí, allí me he formado", dice la escritora-, Elizabeth Subercaseaux levanta un panorama de la clase alta santiaguina y de la clase política de derecha. Incluida la "nueva derecha", como sostienen algunos personajes del libro. "Personalmente, no veo ninguna 'nueva derecha'", afirma la autora. Y agrega: "Lo que sí creo es que hay una derecha más conservadora y otra más liberal".

¿La intención es hacer una crítica social con la novela? "Es cierto que he sido siempre muy crítica de algunos aspectos de la clase política chilena y de la clase alta chilena, pero nada más lejos que erigirme en una suerte de 'criticona oficial' de nadie. Lo que pretendo es hacer un retrato lo más acabado posible de los tiempos que corren, los partidos que están en el poder, los que están en la oposición, algunas posturas de dirigentes políticos, de un lado y de otro, que considero cavernícolas", explica Subercaseaux.

Así, se muestra hasta dónde es capaz de llegar un candidato por rebajar a su oponente -que resulta ser bien lejos- y cómo temas como la homosexualidad pueden ser un tabú que complica a los segmentos más conservadores, pero a la vez una especie de carta para quienes quieren mostrarse más liberales.

El relato es ágil, la tensión se mantiene y la historia está repleta de referentes concretos que llevarán a muchos a reconocerse en los nombres de los personajes, las calles, los balnearios y las marcas de ropa. Elizabeth Subercaseaux trabaja con estereotipos, para de esta forma aludir a una clase social que, como tal, también está estereotipada. Algo que la escritora discute: "Lo mejor que tiene esta novela es que los personajes no son para nada estereotipados, en absoluto".

 


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