ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Martes 25 de Junio de 2002

La empresa por dentro...
Laboratorio Maver: la historia que se oculta detrás de un nombre

Una pequeña farmacia de barrio dio origen a los dueños del Tapsin.
No trate de buscar una explicación demasiado racional al nombre Maver. Nacido en el año 1923, el nombre del laboratorio lo inventó el químico farmacéutico Elías Albala: ¿Su motivación? Nada más romántico que su esposa Rosa. Maver corresponde a las iniciales de la frase "Mi Amor Verdadero Es Rosa".

Con esa misma pasión, el abuelo del actual gerente general de Maver, enfrentó el negocio en la década del 20: el hoy fallecido iniciador del laboratorio, partió con una farmacia y después - experimentando- sacó al mercado un analgésico para los dolores de cabeza y de huesos.

Fernando Albala, gerente de Maver, cuenta que su abuelo bautizó este primer medicamento con el nombre de Obleas Chinas Liwupat, en honor a un médico chino que daba consejos por la radio.

Las representaciones

Este producto lo catapultó a la fama gracias a la recomendación boca a boca que, hasta el día de hoy, Albala reconoce que es clave para el éxito de un medicamento.

"Si a la gente no le funciona, lo abandona rápidamente y eso se sabe. El producto tiene que sostenerse por sí mismo", dice el gerente de Maver.

En sus inicios y después en los años 60, Maver se volcó casi exclusivamente a la representación de marcas extranjeras.

De hecho, logró comercializar uno de los primeros desodorantes que hubo en Chile, ya que antes la gente usaba cremas o talcos antitranspirantes.

"El producto se llamaba Dollypen, era en barra y bien artesanal. Se creó una categoría nueva.

La conocida "sal de fruta Eno" (propiedad de un laboratorio inglés) fue otro de los productos emblemáticos para este laboratorio chileno.

Después de haber sido exitosos comercializando marcas extranjeras, los ejecutivos de Maver decidieron darle un giro al negocio.

Fernando Albala asegura que el riesgo de las representaciones era que las casas matrices podían venir a instalarse al país y quitarles la marca. "Era como vivir en una casa grande arrendada y nosotros preferimos tener una casita más chica pero propia", explica.

Por eso, a partir de los años 1993 y 1994 sustituyeron las representaciones por marcas propias e iniciaron la profesionalización de un negocio familiar.

Se minimizó el componente emocional y se contrataron expertos que no estuvieran involucrados en la propiedad.

Marcas emblemáticas

En este proceso nacieron marcas emblemáticas de Maver como Tapsin (en todas sus variedades) y posteriormente Disfruta y Disfrutaab, cuyos comerciales están dando mucho que hablar.

Hoy, Maver está distribuyendo en países como Bolivia y Perú. Para este año, ya está mirando al mercado ecuatoriano y posiblemente, también al uruguayo.

Además, están construyendo una nueva planta en Lampa que estará operativa en 2003.

Tan fuerte es el negocio de las marcas propias que hoy representan un 90% de Maver, empresa que se quedó sólo con una representación de un producto solar.

¿Un balance de la nueva gestión de profesionales? "Es una cultura asumida y ya llevamos seis años con este esquema. Tratar de manejar el tema como un patrón de fundo es algo que ya no existe", concluye Fernando Albala.




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Fernando Albala.
Fernando Albala.
Foto:El Mercurio
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