ARTES Y LETRAS

Domingo 16 de Octubre de 2005

EN MNBA. Galerías Matthei y Trece:
La Vega y otros

Once artistas recrean la Vega en el MNBA, mientras Óscar d'Empaire exhibe en A.M. Matthei, y Ximena Mandiola en Trece.

WALDEMAR SOMMER

Un homenaje a la Vega Central capitalina desarrollan once artistas nuestros, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Acaso lo pintoresco del tema y lo variopinto de sus participantes ha producido resultados sumamente desiguales. De ese modo, algunos logran emprender vuelo, mientras el resto se conforma con lo más anecdótico y convencional del asunto. Tatiana Alamos y su amplia instalación sí vuelan, y a buena altura. A través de un contrapunto entre el verismo tangible de las viejas palas metálicas colgantes, de las frutas, de las verduras, del crujiente camino de cáscaras de nuez y el fantástico mural sobre tela obtiene una unidad formal admirable. Protagonizan esta pintura sus características niñas frágiles y soñadoras, abrazadas por una ornamentación exuberante. En cambio, el metafórico altar acom- pañante y los preciosos objetos que lo rodean se salen del unitarismo de la instalación.

También consiguen transfigurar el asunto propuesto Sergio Soza y Daniela Montecinos. El primero entrega dos polípticos extensos, compuestos por bandas colgantes que alternan las escenas en grises y las multicolores. Ecos de Chagall y del transvanguardista Chia -en los muy bien pintados cargadores veguinos- percibimos en estos enjambres visuales con mitos chilenos, que recogen desde futbolistas hasta Santa Teresa de Los Andes. Montecinos, por su parte, vuelve a recurrir a esos magníficos personajes suyos, los perros. Dibujados con elocuente claroscuro de carboncillo, los quiltros potencian aquí una presencia muy adecuada y vigorosa. Su participación, por otro lado, otorga cierto interés a las fotografías en cajas de luz del francés Patrice Loubon. Otra fotógrafa participante, Paloma Villalobos, demuestra una vez más su atractiva personalidad. Ahora hace de coloreados confites ordinarios sugerentes víctimas de una tempestad de nieve que apenas los ha dejado sobrevivir.

Pastel y óleo resultan los medios de Juan Francisco Echenique. Con ellos define doce estampas de saturada y brillosa coloración, en las que verduras, objetos y arquitecturas se funden en un todo armonioso. Quizá sus momentos más significativos correspondan a las imágenes del canasta con frutillas y del ordenado mostrario con zapallos calados. De otro pintor, Carlos Salazar, cabría rescatar una escena con gatos y, probablemente, el dibujo seguro de las dos carretillas dispuestas en la parte baja del muro del recinto. Respecto a los sonidos espontáneos de La Vega, resultan éstos rescatados con timidez, en tanto que las viejas instantáneas mostradas proclaman austeridades de otrora frente a la exuberancia material de hoy día.

Ya dentro del circuito de las salas comerciales, el artista venezolano Óscar d'Empaire vuelve a exhibir entre nosotros. Sus ensamblajes en Galería Matthei, con el respectivo precio colocado violentamente en la ficha de identificación de cada obra, convencen sin vacilaciones. Realizados con experimentada destreza, recurren tanto al color natural de los múltiples objetos integrantes -madera, vidrio, metal, papel-, como a pigmentación definida con seguridad. Se trata de la utilería más diversa: desde números, letras y timbres distintos hasta porciones de instrumentos musicales y entrañas de maquinaria electrónica.

Estos objetos buscan materializar conceptos, ya sea sobre hechos o personajes, a través de una lógica asociativa que desencadenan los propios nombres de las obras. Mediante tales constituyentes se logran ciertos momentos de fragante poesía. Por ejemplo, "Isla Negra", "Descubrimiento arqueológico de Nazareth", "Fanfarria para Leonardo". En el extenso ensamblaje sin marco "Máquina para generar ideas", por el contrario, las ruedas móviles se observan un tanto superpuestas al enmaderado y el recuerdo de la norteamericana Nevelson se vuelve demasiado fuerte.

Juegos visuales

Ximena Mandiola, por su parte, entrega sus últimos cuadros en Galería de Arte Trece. En éstos juega con la gráfica, con la disposición en serie de los números de una manera completamente pictórica. Conforman juegos visuales que introducen el movimiento y, por una sola vez -el naranja de "Jueves tercero"-, sutiles modulaciones de un color único. Si "Retrato y autorretrato cruzado" aparece más tosco que las tres atractivas pinturas en el muro junto a la entrada del local, éste soluciona sin inconvenientes el enfrentamiento entre el pequeño sector dominado por los grises y el amplio multicolor.

Con similar temática de números y exuberante colorido, "Visiones en 47 segundos" se torna un mosaico de pequeños fragmentos, protagonizado por el uno, mientras otras numeraciones se entrometen con gracia, uniendo grupos de fragmentaciones. Por su parte, en los dos óleos "5 pm" asoma el op art de un modo más decidido. Su propósito es sugerirnos movilidad volumétrica dentro de las márgenes de la superficie plana. Y en ambos trabajos ello se logra con mayor delicadeza que en "Travesía numérica".



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Obra de Óscar D
Obra de Óscar D" Empaire
Foto:Galería Ana María Matthei


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