EDITORIAL

Domingo 11 de Noviembre de 2012

 
Los Avisos Clasificados de 1912

 "Caballero extranjero joven, serio, con fortuna, desea contraer matrimonio con señorita distinguida de 17 a 22 años. Se contestará solamente a las que demuestren seriedad". Este particular aviso aparecía en la sección Económicos de "El Mercurio" de hace un siglo. Ya en esa época, publicar en este diario era un medio seguro para comprar o vender objetos, ofrecer servicios, arriendos, préstamos hipotecarios, conseguir trabajo e, incluso -como el soltero de este aviso-, esposa.

La oferta de propiedades reflejaba las tendencias urbanísticas de la época. Por ejemplo, se vendía un sitio esquina de "mil ciento dos varas, especial para construir un lindo cité". Lo mismo con lo que se refería a las comodidades de la época: "$300, casa ubicada en la calle Echaurren con luz eléctrica, gas y dos WC". Se hablaba de construcciones "higiénicas", lo que significaba que contaban con alcantarillado.

No era raro leer avisos como "vendo casa de cal y ladrillo" y muchos que ofrecían propiedades en la "periferia" de Santiago: "Vendo casa quinta en Ñuñoa, 12 piezas, cochera, caballerizas, gallinero, arboleda frutal".

Por otra parte, en la sección arriendos, podían leerse las siguientes publicaciones: "Señora de respeto desea arrendar pieza en casa honorable", "En casa decente rento piezas con pensión".

Respecto de los empleos buscados o requeridos, curioso resulta ahora leer, por ejemplo, que se necesitaban "pianista para biógrafo", "joven, sin vicios, con buena letra y ortografía", "costurera de ropa blanca", "niño para mandados". En lo que se refería al servicio doméstico, en tanto, no sólo se buscaban cocineras, sirvientas de mano, institutrices, "gobernantas", sino que también "señoritas con práctica para acompañar a familia a Europa". Sin olvidar a las nodrizas: "Urgente, necesito ama de leche que tenga de cinco a nueve meses de crianza".

En un diario de noviembre de 1912, podían encontrarse servicios que ya casi no existen: "Se adornan y transforman sombreros", "copias a máquina, reserva, rapidez, corrección", "taller de limpieza y teñidos de plumas y boas", "matrona atiende a señoras en consultas secretas, reserva absoluta".

También productos que, actualmente, resultan raros: "trajes de luto"; "locomóvil diez caballos, dos cilindros, perfecto estado"; "en Delicias esquina Bandera, llegaron vasos inquebrables, pase a pedir precios... se regalan"; "selenio coloidal eléctrico para tratamiento del cáncer". ¿Qué más? Avisos de animales: "Se vende una burra lechera", "vacas paridas, compro", "canarios hamburgueses de canto sobresaliente", "vendo un perro muy bravo, apropiado para quinta".

Por último, resultaba frecuente colocar anuncios en el diario para recuperar objetos extraviados: "Libro La esclava de su deber, primer tomo perdido, devolverlo, cinco pesos de gratificación" o para citar a personas: "A la señora Elvira Pinilla y señorita María Eloísa Valenzuela se las necesita en Santa Rosa 427, cuanto antes".

 


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