REVISTA DEL CAMPO

Lunes 9 de Abril de 2012

 
Juan Carlos Loaiza, el Messi del rodeo

El nuevo recordman corralero sumó ocho títulos nacionales, con lo que superó la marca de Ramón Cardemil. Junto a Eduardo Tamayo, y representando al criadero Santa Isabel, son los campeones del rodeo 2012.  
Arnaldo Guerra Martínez Histórico. La tarde no había estado muy generosa en atajadas que hicieran pararse al público de sus asientos en la Medialuna de Rancagua. Ya estaba apareciendo la ola y el infaltable muñeco dando la vuelta a la medialuna lanzado por el público. Sin embargo, las cosas cambiaron. La final del Champion de Chile fue una tarde histórica para el rodeo.

Primero porque entre los jinetes clasificados para la final estaba Michele Recart, la primera mujer en clasificar a la final del Campeonato Nacional, pero porque también estaba Juan Carlos Loaiza McLeod, quien superó el récord del legendario jinete Ramón Cardemil Moraga, al sumar ocho títulos. Lo hizo junto a Eduardo Tamayo, su compañero ya casi por dos décadas en el Criadero Santa Isabel, quien le sigue los pasos con seis títulos a su haber.

A Loaiza y Tamayo se les conoce como las maquinitas, por su calidad, efectividad y regularidad a la hora de marcar. Son tan tranquilos en la cancha, que parecen mudos. De hecho, no se hablan cuando dan las vueltas en el apiñadero, ni cuando salen detrás del toro, ni cuando terminan la faena.

Claro que en la tarde del domingo 1° de abril pasado se les pasó la mano. Sumaban 27 puntos al término del tercer animal y tenían que hacer la diferencia en el último toro. Para que no quedaran dudas del récord que se venía, Loaiza marcó tres, Tamayo tres más y Loaiza repitió la dosis. Eso, más el punto de salida, les dio 37 inalcanzables puntos.

Ya eran campeones ¿Gritaron el triunfo al cielo? ¿Se estrecharon en un fuerte abrazo con el deber cumplido? Nada de eso. Se apegaron a los demás jinetes y se quedaron tranquilos. Algunos que se acercaron a felicitarlos recibieron un, "espérate que el rodeo todavía no termina". Faltaba que corrieran Gustavo Valdebenito y Luis Fernando Corvalán. Sólo después vinieron las sonrisas y los abrazos.

Loaiza y Tamayo son de personalidades diferentes, pero puntos tienen en común.

Los dos tienen sangre corralera. Son hijos de dos grandes arregladores, Ernesto Loaiza y Segundo Tamayo. Ernesto Loaiza se afincó en la zona de Lanco, en Melefquén, cerca de Panguipulli. Trabajó principalmente con Edmundo Piel, y entre los buenos caballos que sacó estuvieron: Arriero, Ajiaco, Relincho, Riña, Galopera y Satanás. Allí fue donde él también levantó su propio criadero, Tani.

Segundo Tamayo, en tanto, trabajó con monstruos del rodeo y de la crianza de caballos como fue Santiago "Chanca" Urrutia y con Samuel Parot.

Los dos son jinetes elegantes, que cuidan los caballos y a los novillos, a los que jamás se les verá hacer un pullazo, ni atajar violentamente a un toro.

Los dos tienen un particular estilo de trabajo. Una vez que los caballos están amansados y recién arreglados, ellos los siguen trabajando. Loaiza está radicado en Futrono y Tamayo en Graneros. Se juntan días antes para correr.

Los dos no son de los que tocan al animal en el arreo. Se conocen de memoria, y también al caballo que montan y el del compañero. Por eso, sólo necesitan ver el toro para saber lo que tienen que hacer.

El estilo de correr tan personal mucho debe tener que ver con que ambos se criaron montando caballos muy bien arreglados y mirando a grandes figuras.

Y los dos están preparando a jinetes jóvenes. Tamayo ya lleva corriendo algunas temporadas junto a su hijo Álvaro. Loaiza recibió en su casa y está enseñándole el oficio a su sobrino Alejandro, hijo de Alejandro Loaiza, el desaparecido corralero, y formador de nuevas generaciones, y también a Eduardo, un hijo de su amigo Eugenio Mendoza.

El comentario de un aficionado lo dijo todo: "Este rodeo no fue de caballos, fue de jinetes". Y tuvo razón. Los campeones montaron a Cantora y Alabanza, dos yeguas nuevas por las que nadie daba nada.

Y tan cierto fue, que Loaiza marcó 16 puntos y Tamayo 17. Y los escoltas fueron nada menos que Emiliano Ruiz y Diego Pacheco, en Marito y Buen Amigo, mientras que terceros fueron Gustavo Valdebenito y Luis Fernando Corvalán, en Ronaldo y Rosquera. Todos jinetes de primera.

Loaiza por ocho

"Anduve como las berenjenas", cuenta Juan Carlos Loaiza al recordar su primer rodeo oficial.

Fue cuando tenía 14 años. Estaba internado en el Liceo de Hombres de Temuco. Su papá lo pasó a buscar para ir al rodeo de Vilcún.

Fue la partida de una carrera más que exitosa, la que agradece a su padre Ernesto Loaiza.

"De él tengo los mejores recuerdos. Él nos enseñó todo lo que sabemos. Éramos tres hombres y una mujer", dice.

También recuerda las llamadas de atención que le hacía, cuando metía la pata.

"En todo caso el hombre tuvo mucha paciencia y nos dio el tiempo suficiente para que uno mismo se diera cuenta de cosas. Fue su gran virtud, era muy poco 'escueleado' mi viejo, tenía muy poca educación, pero siempre tuvo el tino de enseñarnos de la mejor manera que él podía... con pura práctica, tal como se formó él", señala.

Y su filosofía era sencilla, pero profunda.

"Tanto en la vida como con los caballos, nos enseñó que había que tener paciencia, ser constante, amar lo que uno hace, y con los caballos, tratar de que aprendan lo que uno quiere y respondan a las órdenes que uno les da", dice.

Loaiza tiene una particular forma de revisar su carrera, no necesariamente por títulos.

"Esto, aparte de un trabajo, es mi pasión. Para mí, el rodeo y los caballos son una forma de vida. Empecé corriendo con caballos de la familia, con los que logramos un vicecampeonato y un tercer lugar; después viene la etapa con Carlos Mondaca, y bueno, nos topamos con dos caballos extraordinarios, el Papayero, que corría yo, y Rico Raco, con los que ganamos dos títulos", dice.

Después trabajó un par de años con Ramón Cardemil, en el Criadero Santa Elba, pero radicados en el sur. Al tiempo fue contactado por Benjamín García, del Criadero Santa Isabel. En 1992 llegó a acuerdo.

Sus jinetes referentes son Ricardo Champa Martínez, Eliseo Calderón, Abelino Mora y Miguel Lamoliatte.

Loaiza nació en Lanco y tiene 56 años. Es ingeniero de ejecución agrícola de la Universidad de Chile, sede Temuco. Tiene dos hijos, Isabel Macarena y Juan José con Any Baumann.

"Hay mucha gente que nos apoya, mi padre que ya no está, mi madre Nelly McLeod, mi mujer y mis niños, la gente del criadero, mis compañeros, don Agustín Edwards y la señora Malú. Para todos ellos fue el triunfo", comenta.

Le sigue los pasos

Eduardo Tamayo comenzó a figurar en los setenta y ya completó seis títulos nacionales. "Fue don Gonzalo Vial, cuando hicieron el rodeo de la Unctad, que me impulsó a ir a correr a Rancagua", comenta.

Él, con sus hermanos, continuó la tradición corralera. Mario estuvo presente en la última final en Rancagua, y Checho, es un cotizado arreglador.

Tamayo desde pequeño aprendió de su padre, que trabajaba los caballos de otro legendario, Santiago Chanca Urrutia, en Parral.

Hasta que llegó el primer título junto a quien es considerado uno de los mejores criadores de caballos chilenos, Samuel Parot, en 1977. Tamayo admira a Ruperto Valderrama, Santiago Urrutia y Segundo Zúñiga. Está casado con Gabriela Martínez, y tiene tres hijos: Álvaro, que está dedicado a los caballos, y Felipe y Pía, que ni se acercan a ellos.

Aparte de un trabajo, el rodeo y los caballos para mí son una forma de vida.

 La rienda en RancaguaDebutó en el Champion, con su propio stand, la Asociación Nacional de Caballos de Rienda, que promueve la Rienda Internacional. Entre las actividades próximas contempla una competencia abierta y futurity el 14 de abril en Quimpomay, Chillán, y otra el 5 de mayo Copa Viña Casa Silva.

De las barricas a las quincasNo sólo de vendimia, taninos y fermentaciones se habla hoy en las bodegas, también del VI Rodeo de las Viñas, que se realizará en Santa cruz este fin de semana (14 y 15 de abril). Se espera la participación de 40 colleras de las distintas empresas vitivinícolas del pais. Según comentó el presidente de la comisión organizadora, César Munita, el espectáculo se complementará con una mini muestra de caballos chilenos, jineteadas y concursos de cueca.



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Foto:Pablo Mardones


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