ACTIVIDAD CULTURAL

Sábado 1 de Marzo de 2003

Naif:
El mundo visto a través del arte ingenuo

La muestra de Federico Lohse en el Congreso Nacional es ocasión para revisar la más inocente tendencia pictórica del siglo XX.
CAROLINA LARA B.

Todo un personaje fue en Los Vilos el pintor Federico Lohse (1912-1993). Emigrando de Quillota, se instaló en la ciudad de la IV Región a principios de los 60, siendo aún técnico en confitería y especialista en panadería industrial.

En su casa abrió un almacén que pronto se convirtió en taller de pintura y sala de exposiciones, donde los visitantes - atraídos por una personalidad acogedora- podían llegar a escuchar interminables relatos, descubriendo sus colecciones de objetos y una serie de pinturas que exhibía como retratando las increíbles historias de su vida.

Lohse comenzó a pintar a los 55 años. En 1967 fue descubierto por Rosa Vicuña, durante un viaje a Los Vilos. En realidad, el que lo hizo fue mi marido, recuerda la escultora, yo me quedé esperando, mientras él se bajó por unos refrescos. De repente volvió impresionado y me pidió que lo acompañara.

La artista se encargó de revelar el secreto de esta obra en el circuito santiaguino. Durante los años 70 y 80, la producción del pintor estuvo en importantes salas de exposición, como en las galerías Carmen Waugh y El Cerro, además del Museo de Bellas Artes. Pronto se convirtió en uno de los altos exponentes locales del arte naif o pintura ingenua.

Fallecido en 1993, no quedó en el olvido: en julio de 2000 integró una importante exhibición de este estilo en Chile, que se realizó en la Corporación Cultural de Las Condes. Como un homenaje, se abre el 4 de marzo una muestra con 55 de sus pinturas en el Salón Mezzanina del Congreso Nacional. Una oportunidad para revisar el aporte del autor y la tendencia que representó, persistente, a pesar del poco inocente carácter del arte actual.

Lohse creó cerca de 300 pinturas durante 30 años. Sus primeros cuadros los hizo imbuido por una nostalgia no exenta de dolor, ya que perdió a su esposa en Salamanca, donde el pintor nació. Pero, según sus hijos, comenzó a pintar antes, casi por instinto.

El pintor naif Carlos Paeile dijo sobre Lohse: Estamos frente a un autodidacto sin referencias plásticas ni tampoco pintores preferidos. Conoce algunos, pero no los ha profundizado y pueden llegar a tener tanta importancia como la imagen de un calendario que le llame la atención. Pinta porque ha trabajado mucho, y ya es hora de expresar las experiencias y emociones.

Sus temas fundamentales fueron el paisaje nortino, el mar, escenas íntimas y bíblicas, que ejecutó sin pretensiones intelectuales o técnicas, ni con rigor realista.

Sobre esta manera, Paeile añade una reflexión que bien puede definir el arte naif: El pintor expresa por lo general una anécdota real o imaginaria, la cual está interpretada: envuelta y sumergida en un clima personal en el que involucra en forma inconsciente su mundo, la propia individualidad, con todas sus problemáticas, expresando un mundo tan mágico como poético.

Esta tendencia irrumpió en Chile en los años 40. Entre sus precursores están Luis Herrera Guevara, Fortunato San Martín, Julio Aciares y Juanita Lecaros. Luego, la multifacética Violeta Parra desplegó una serie de coloridas imágenes sobre telas rústicas, con descripciones de fiestas religiosas y tradiciones populares.

Pueriles e infantiles

Los exponentes actuales no son pocos, circulando periódicamente, sin estridencias, en el heterogéneo circuito del arte actual en Chile. Entre ellos están José Santos Guerra, María Mohor, Alberto Jerez, Fioralba Riccomini, Carlos Aceituno, María Luisa Bermúdez, Patricia Rivas, María Paz Sarrat, Alicia Thayer y Berta Ayancán. María José Romero y Livio Scamperle - que fue naif en sus inicios- son de los que han alcanzado más renombre.

Según la experta Isabel Cruz, estos creadores pintan al margen del tiempo y de los estilos, tirando por la borda las normas estéticas y convencionalismos, para echar a volar su fantasía y sus sueños, o desatar el mundo de una infancia que subyace tras los comportamientos y actitudes razonadas del hombre adulto.

Muchos apelativos han apuntado con acierto o mordacidad a la corriente que representan estos artistas. Pueriles, infantiles, poco académicos, primitivistas, instintivos, todos han apelado en forma personal al inconsciente, rescatando una manera dormida de mirar al mundo.

¿Un estilo inocente?

En alemán naiv es ingenuo y en francés naif procede del vocablo latino nativus, que significa innato, natural, original. El término comenzó a utilizarse a partir del reconocimiento de aquellos artistas anónimos, de domingo o populares, en una época en que las vanguardias históricas intentaban recuperar la inocencia perdida. Al mismo tiempo, la mirada se volvía hacia el arte de culturas primitivas, y al redescubrimiento del inconsciente como pulsión creativa.

Aunque más presentes en galerías de Miami que en un gran encuentro de arte contemporáneo, los actuales primitivistas suelen ser relacionados con el color caribeño, con paisajes selváticos o fantasías de gráfica infantil. Nada parece recordar la excentricidad e ingenuidad mítica del primer pintor naif, el francés Henri Rousseau (1844-1910).

Para graficar un poco su trascendencia podría bastar con decir que fue amigo admirado de Apollinaire, Max Jacob y Brancusi, entre otros artistas e intelectuales que frecuentaron el bohemio barrio de Montmartre. Soldado, oficial aduanero y pintor autodidacto, mezclaba la simplicidad con una gran inteligencia. Conocida es la anécdota donde Rousseau le afirma a Picasso: Usted y yo somos los más grandes pintores de nuestro tiempo. Yo en el estilo moderno y usted en el egipcio.

Su obra - poblada de plantas exuberantes, animales exóticos y personajes misteriosos- cautivó un entorno cerrado, trascendiendo sólo después de su muerte.

Su arte y el de muchos que por entonces pululaban en forma anónima por París, fue rescatado y definido por el coleccionista Wilhelm von Uhde, quien realizó una primera exposición colectiva en 1928. Entre sus contemporáneos se encuentran artistas como Camille Bombois, André Bauchant, Louis Vivin y Séraphine Louis, mujer de limpieza del acaudalado amante del arte, que descubrió su talento por casualidad.




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Sus temas fundamentales fueron el paisaje nortino, el mar, escenas íntimas y bíblicas.
Sus temas fundamentales fueron el paisaje nortino, el mar, escenas íntimas y bíblicas.


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