REVISTA YA

Martes 25 de Octubre de 2005

Pablo Simonetti, escritor:
La fama es muy engañosa

Después del éxito abrumador que tuvo su primera novela Pablo Simonetti vive un momento de gloria.
Texto: María Paz Lagos V. Fotografías: Carla Pinilla

afuera hay un sol primaveral que se cuela por los ventanales de su departamento frente al Parque Forestal. El cálido ambiente se presta para hablar por más de dos horas de un año especialmente bueno para este ex ingeniero que abandonó las corbatas y los trajes por el mundo de las letras. Cuando en 1999 publicó "Vidas vulnerables", Pablo Simonetti (43) no era todavía un escritor conocido y ésta era su primera incursión en la literatura. La serie de cuentos fue bien evaluada por la crítica, pero no tuvo la respuesta del público que el autor esperaba. A Pablo se le derrumbó el mundo y durante un tiempo se encerró en su casa de Zapallar a procesar su frustración proyectando un jardín en el patio trasero. "Ese jardín fue como otra novela más, una creación. Desde elegir las plantas, hacer los hoyos y construirlo fue un trabajo que me devolvió la confianza en mí mismo. Después surgió 'Madre que estás en los cielos' y hoy la idea es rescatar un cuerpo de relatos que para mí son muy fundacionales, aprovechando una base de lectores míos que se amplió considerablemente".

En "Vidas vulnerables" Simonetti deja a los personajes expuestos a ese lado humano que nos hace sentir desprotegidos, sin defensa, sin caretas. Son cuentos que escribió durante los años '90 cuando él experimentaba un proceso personal que tenía que ver con dejar ciertos esquemas de lado. "El corazón de esas historias es el miedo a mostrarse tal cual uno es, y eso fue algo muy cercano a mí. Yo estaba experimentando mi salida del clóset y Chile estaba saliendo del clóset", señala. En los relatos están presentes los conflictos familiares y también la temática gay, algo que reaparecerá en la próxima novela que Pablo ya está escribiendo para finales del próximo año. "Llevo 50 páginas. Se trata de un matrimonio de clase media alta en que los dos se ven enfrentados a una persona muy atractiva que los envuelve con su encanto. Lo que me interesa en esta novela son las relaciones de amor apasionadas entre adultos".

Otro de los temas presentes tanto en la vida como en sus escritos es el conflicto con la imagen paterna. Por primera vez, el autor reconoce que se ha reconciliado con su papá, Renato Simonetti, quien falleció hace algunos años. "A mi padre lo he llegado a admirar mucho. Yo era el menor y crecí justo en el momento de mayor desarrollo profesional del papá en que estaba muy ocupado. Tenía entonces un cierto resentimiento con ese principio masculino que asociaba a un abandono emocional. Ahora que llevo adelante iniciativas, que soy capaz de concretar un proyecto literario, me doy cuenta de que eso lo heredé de él y se lo agradezco".

- En esta nueva obra, ¿se irá distanciando de lo autobiográfico?

- En mis tres obras hay cuotas de contenido autobiográfico semejante. Creo que un escritor a lo que más puede aspirar es a revelar de la manera más significativa y más expresiva cómo ve el mundo. Las temáticas que elijo siempre van a estar del lado de la intimidad, porque la literatura para mí es una búsqueda de las aristas más íntimas del ser humano. La identidad, los problemas de amor, del odio, el egoísmo, la vanidad, la soledad son los grandes temas.

- ¿Cómo está su ego después del éxito de su primera novela que se tradujo al portugués y que ya llegó a España?

- Creo que uno a medida que va escribiendo y dándose cuenta de que hay un talento empieza a honrar ese talento. En ese sentido, uno se empieza a tomar más en serio pero no necesariamente de una manera egocéntrica, sino que cada vez me doy más cuenta de que ésta es mi vida, para esto vine y ya no tengo dudas. Estoy feliz porque lo principal es haber encontrado mi lugar. Sí, me he vuelto más ermitaño. Hay muchas demandas con esto de volverse reconocido y he empezado a discriminar mis tiempos libres. La literatura se ha vuelto un poco la regente de mi vida.

Dice que también en su vida se ha producido una cierta polarización. "El Pablo público ha tomado una cierta habilidad para manejar ciertos temas y el Pablo privado se ha vuelto mucho más privado, entonces como que se ha producido una separación de mundos bastante clara y que me resulta cómoda. Para la gente que quiero, yo no he cambiado y ellos para mí tampoco. Mis relaciones personales siguen siendo primordiales y son mi sostén sentimental. De mi generación hay varios que están destacando. Mis amistades y mi pareja, todos han compartido conmigo este éxito con mucha alegría y sin grandes temores. El éxito es algo tan relativo".

- Con "Madre que estás en los cielos" le quedó una vara alta, ¿siente miedo a que con su próxima novela no logre el mismo impacto?

- No le tengo miedo a la crítica en sí misma porque uno va evolucionando en su vida. Yo escribo lo que puedo, lo que me nace y fluye hacer. Los libros son resultados de etapas distintas de la vida. No voy a tratar de superar a "Madre que estás en los cielos", voy a tratar de hacer otra cosa. En ese sentido, me siento protegido porque sostengo que son incomparables. Lo que sí me da miedo es lo veleidoso de los medios, porque veo que de repente quieren a alguien y después con la misma facilidad lo dejan de querer. La fama es muy engañosa y por eso me he preocupado de hacer un trabajo profesional sólido y de no ser rostro. En ese sentido he tenido cuidado en no vulnerarme y no participo en cosas puramente frívolas que quieren convertirme en rostro.

- Si no quiere exponerse, ¿por qué participó en la campaña del sida?

- Estoy ahí porque soy yo, porque soy escritor y soy gay y tengo principios. No tuve ninguna duda en el momento que me invitaron a participar en esa campaña. Tengo principios muy sólidos en términos de la reivindicación de los derechos de las minorías y en el tema del sida, para qué decir. He visto amigos míos morirse de sida, he experimentado ese fantasma dando vueltas, entonces para mí era un deber absoluto. No es fama, ni exposición, ni nada, son cosas importantes en la vida y esto lo es como también reivindicar el matrimonio homosexual.

- En ese tema, su opinión parece haber ido cambiando. Al principio, dijo algo así como "que los heterosexuales se queden con el matrimonio".

- Sí. Lo que ocurrió es que a mí me parece que los heterosexuales encuentran que el matrimonio es privativo de ellos, entonces había una reacción orgullosa de mi parte de decir: saben qué, quédense con el matrimonio, porque lo han usado para discriminarme. A mí me han dicho: No puedes comparar tu relación de pareja con mi matrimonio, y yo les digo: ¿por qué no? Después me di cuenta de que sí quiero estar en sociedad, quiero ser un ciudadano con todos los derechos y entre ésos está el matrimonio. Se trata de una cosa de legitimidad ciudadana, no solamente de tener seguro de salud conjunto o que quiera dejar estipulado a mi pareja en mi testamento. Es un paso más alto que dice que tú y yo somos iguales.

- ¿Le gustaría casarse?

- Sí, de todas maneras. Si hay dos personas adultas que quieren mantener una relación basada en el amor y quieren formar un hogar, creo que el matrimonio entonces se vuelve inevitable.

- Usted dedicó su primer libro, "Vidas vulnerables", a su pareja Eugenio Cox, ¿qué importancia tiene en su vida?

- Bueno, es una persona importante en mi vida, pero él valora su privacidad y sería faltarle el respeto hablar de él en una entrevista.

- En términos generales, ¿cómo se proyecta en términos afectivos?

- Me veo envejeciendo junto a una pareja. El amor que hasta el minuto he tenido ha sido pleno y sobre todo un sustento de mi vida muy importante. Pero bueno, la vida está por delante y no soy una persona de trato fácil.

- ¿Le interesa ser papá?

- Creo que perfectamente los homosexuales podrían tener hijos adoptados. Tengo la absoluta certeza de que un hijo que ha sido abandonado por sus padres biológicos está en mejores manos con un matrimonio homosexual que en un orfanato. En mi caso particular, va a parecer un poco sacerdotal, pero yo me casé con la literatura y ella exige una dedicación muy grande. Yo no podría educar a un niñito así como venga, soy maniático, me gusta hacer las cosas bien y mis novelas las trabajo hasta el final. En este momento no me cabría la posibilidad de ser un buen padre y un buen novelista. Además, tengo una edad en que la paternidad se te hace difícil. A veces me da pena no haber tenido hijos porque sientes que contigo se van a ir muchas cosas. Ahora, gracias a Dios la literatura es compensatoria porque tus novelas son tus hijos y de alguna manera es una forma de trascendencia.

Por lo visto, Pablo tendrá varios "hijos literarios" porque lo que más ambiciona es seguir escribiendo y asegura tener muchísimas novelas en la cabeza. Para eso sólo pide salud, tranquilidad. "Ojalá cada vez se vaya ampliando más la base de lectores. Si viene después el reconocimiento mundial, que venga, pero en ese sentido quiero hacer un camino muy paso a paso. Quiero seguir haciendo la vida que me gusta: levantarme, leer el diario, escribir, corregir, leer. No me gustaría estar dando conferencias en el Instituto Cervantes de Chicago. Si me toca alguna vez, lo haré, pero no es lo que me satisface".

- ¿Cuánto influye el hecho de ser gay ABC1 en su fama literaria?

- La gente lee un libro porque le conmueve, no porque el autor es ABC1, políticamente activo o cualquier otra cualidad ajena a la carga sugestiva del libro. Los ejemplos sobran: escritores huraños y contrahechos que venden millones y personajes famosos, por ejemplo, políticos, que no llegan ni siquiera a vender mil ejemplares. El boca a boca es el principal medio de difusión de una película, de un libro o exposición de arte. Te concedo que haber tenido una cierta figuración anterior tal vez ayudó a echar la bola a rodar, pero creo que mi participación en el debate público sobre las minorías sexuales, a la larga me resta lectores. No me cabe duda de que muchas personas homofóbicas se refrenaron de comprar el libro, por el solo hecho de que el autor era gay.

- ¿Por qué siente esa necesidad tan imperiosa de defender al mundo gay?

- Para mí es importante dignificar quien soy y quienes somos. He sido testigo del sufrimiento que provoca la discriminación, que lleva a jóvenes al suicidio, a personas a la droga y al alcoholismo, a cánceres producidos por la amargura de la vida. Se supone que somos un país cristiano, solidario, pero finalmente no es ni solidario, ni abierto, ni pluralista, entonces no queda más que luchar. Tengo una situación privilegiada porque nací donde nací y hago lo que hago, tengo acceso a los medios, sé escribir, sé expresarme y quienes encuentran contradictorio eso con mi actividad literaria es que no entienden que van juntas desde el espíritu. Ahora, no estoy haciendo reivindicaciones en mis novelas. Mis personajes no están contaminados por una idea política, mi literatura no es gay. No voy a tratar de convencer a nadie a través de mi novela, pero de que soy un ser político y que pienso, miro mi sociedad y quiero que mejore, sí.

los jardines de bóboli

Se iniciaba el feriado de Todos los Santos y la ciudad de Florencia bullía. Entre la festiva multitud se hallaban Andrés y Susana, una pareja de chilenos en luna de miel. Habían llegado desde Roma esa noche. Luego de dejar las maletas en su habitación, salieron en busca de un restaurante en las cercanías del hotel, en el barrio de Oltrarno. En ninguno encontraron una mesa disponible. Decidieron esperar su turno en Camillo, al final del borgo San Jacopo. La idea de sentarse frente a su marido reconfortó a Susana; quizá en esa ocasión podrían conversar con tranquilidad.

En Roma, los momentos de intimidad habían sido escasos. El deseo de Andrés de visitar cuanto fuera posible los llevaba de un lugar a otro sin descanso. Por primera vez en Europa, iba lleno de ansiedad tras las obras que reemplazaran las imágenes que traía en su mente, seguro de que la realidad superaría con creces el cúmulo de fantasías sobre artistas, palacios y catedrales que había alimentado junto a su pasión por la arquitectura. Susana valoraba la belleza de cada sitio, aunque hubiera preferido detenerse de vez en cuando a pasar un rato agradable en alguna terraza. No le acomodaba ese tipo de turismo que recorre lugares, fechas y nombres como si se tratara de un imperativo.

Cada tarde después de una jornada extenuante, ansiaba llegar al hotel para sacarse los zapatos y descansar. Andrés juzgaba mal su actitud. Creía que su necesidad de sentarse a almorzar o de pasar por el hotel antes de ir a cenar, eran vicios de su educación de niña rica. No conseguía olvidar lo ocurrido en la Capilla Sixtina. Habían llegado hasta ahí pasadas las dos de la tarde, después de recorrer la Catedral de San Pedro y los museos vaticanos. En medio del gentío murmurante, mientras admiraba la célebre bóveda pintada por Miguel Ángel, bajó la vista para buscar en su guía el nombre de un profeta ataviado con una vistosa túnica verde. Su mirada pasó por una Susana distraída que se alisaba las arrugas de la pollera. Su mente se demoró un momento en procesar la escena.

(Extracto del primer cuento de "Vidas vulnerables")


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Foto:Carla Pinilla


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