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Sábado 27 de Junio de 2015

 
Of Monsters and Men y Wolf Alice: Los cantos salvajes

Por Bastián García Santander Of Monsters and Men - "Beneath the skin"

El lanzamiento de "My head is an animal" (2011), la primera placa de Of Monsters and Men, les puso inmediatamente la etiqueta de los "baby Arcade Fire", porque utilizaban varios recursos propuestos por los canadienses en sus inicios, como las voces repartidas entre un hombre y una mujer -Nanna Bryndís Hilmarsdóttir y Ragnar þórhallsson, respectivamente-, las melodías vocales eran frecuentes en sus canciones, emulaban el sonido barroco y eran un conjunto numeroso.

Pero en la búsqueda de su propio estilo, Nanna Bryndís prometió que el sucesor de "My head is an animal" tomaría otro rumbo. Y "Beneath the skin", el segundo trabajo de los islandeses, comienza a explorar esos mundos desconocidos.

Desde su debut que Of Monsters and Men juega con un sonido que logra evocar paisajes oníricos, medievales, y personajes de cuentos, gracias a ese sello que combina el folk con la épica -"Crystals", "Hunger"- y los coros pegajosos -"Black water"-, siempre acompañado por un bello trabajo de cuerdas -"Organs"-. En esta segunda entrega, eso sí, el quinteto incluye en sus páginas una intensidad en las melodías -"Human"- y una oscuridad inquietante -"Thousand eyes", "I of the storm"- que hasta ahora no había mostrado.

Más allá de la distancia real entre uno y otro álbum (y algún guiño a sus coterráneos Sigur Rós), "Beneath the skin" se convierte en un trabajo mucho más auténtico que, a su vez, continúa cimentando la esencia que le ha dado el éxito a la agrupación: Composiciones fantásticas sin pretensiones, de seres y animales que buscan la libertad; tan puros como las fábulas para niños.

Wolf Alice - "My love is cool"

Durante cada temporada, una o un par de veces dentro de ella, los medios británicos comienzan a posicionar desde sus trincheras a sus nuevos héroes dentro del panorama musical mundial. En el último tiempo, las preferencias han pasado por el sonido de The 1975, Years & Years o Catfish and the Bottlemen, por nombrar algunos. Y durante estos días, el golpe lo da el cuarteto londinense Wolf Alice -nombre tomado de un cuento de la escritora y periodista Angela Carter- con su debut discográfico "My love is cool". Ya participaron de la TV estadounidense, en el show de Conan O'Brien, y la publicación NME, incluso, se aventuró a calificar la placa como "el mejor álbum debut de la década hasta el momento". Pero ¿de qué están hechos?

Wolf Alice revive, en "Your loves whore", la corriente del rock alternativo que elevó a The Smashing Pumpkins como los líderes de su generación; que combina con las sombras y distorsión del shoegaze de Curve o de My Bloody Valentine en "Fluffy" y en el último envión de "Swallowtail"; descansando en la simpleza punzante del punk en "You're a germ"; y estelarizando la voz de la desenvuelta Ellie Roswell, que se aclimata a cada uno de esos estadios: sumisa, salvaje, irónica y contemplativa.

Son 12 canciones que hablan de la búsqueda del amor eterno, en medio de relaciones conflictivas, de amistades, sexo y actores extraños. Como un disco arrancado de los años 90, de una raza que quiere vivir rápido y no morir en el intento; con las herramientas y plataformas para que el mundo entero se entere de cada uno de sus movimientos.

 


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