ARTES Y LETRAS

Domingo 24 de Octubre de 2004

"FRONTAL" Exposición colectiva:
Arte frontal se toma el Boston

Una sorprendente muestra inunda los espacios de la sede del BankBoston. Se trata de 10 singulares trabajos de artistas mujeres seleccionados por su calidad y singularidad de las propuestas, que van desde una alfombra, una artista durmiendo, hasta una maqueta aérea con nuestra realidad social.

CECILIA VALDÉS URRUTIA

Una pequeña mediagua sobre un alto plinto, con un dispositivo que emite sonidos sintetizados, "da la bienvenida" a los empleados del BankBoston y a otros funcionarios de selectas oficinas del sector alto de Santiago. Al frente, más bien, junto a los detectores de seguridad, se sostiene, en una pared, una enorme maqueta que recrea la Circunvalación Américo Vespucio, exhibiendo nuestra realidad social con la obra "Un miedo inconcebible a la pobreza". Mientras tanto, una alfombra roja pasa por ese espacio, sale a la calle, dobla, y sigue hacia Apoquindo. Varios peatones caminan sobre ella. Están felices: piensan en las buenas "ideas implementadas en la calle", en tiempos de elecciones....

En tanto, el público que ingresa a las salas por Apoquindo -donde está la mayor parte de las obras, muy bien emplazadas- se detiene y se queda pegado frente a algunos o a casi todos los trabajos. Hay interiores de pieza, bordados sobre planchas de cholguán o de fotos pictóricas sobre el mar. Todos montadas cuidadosamente. La rigurosa selección de las obras estuvo a cargo de la curadora Carolina Herrera, quien se inclinó por propuestas de peso de algunas de nuestras artistas instaladoras más significativas. El resultado es impecable, interpelador, y constituye un aporte por sus estéticas, contenidos e individualidades. Las reconocidas artistas son Alicia Villarreal, Josefina Guilisasti, Mónica Bengoa, Magdalena Atria, Voluspa Jarpa, Livia Marín, Ángela Ramírez, Paloma Villalobos, Alejandra Wolf y Nury González.

"Libros mutilados"

Una gran vitrina con vidrio antibalas, exhibe tapas de libros en colores y con gráfica. Este trabajo abre la muestra. La autora es la reconocida artista y académica Alicia Villarreal (1957) -con varias muestras individuales en museos e institutos y participación en bienales-. Su obra la integran 160 portadas de trozos de libros, en donde el juego cromático produce una percepción pictórica. "También podría ser el libro como una extensión del grabado, porque es muy gráfico -nos explica-. Hay todo un trabajo con los planos de color y gráfica de las portadas, con la corteza de las tapas de los libros que busco en las librerías de viejos". Esta obra partió de uno anterior que hizo sobre una biblioteca para el Museo de Bellas Artes, con los libros incrustados en madera. Al mismo tiempo, aquí Villarreal toma una frase del Museo Pedagógico "Libros mutilados. Servicios por especialistas", que recupera y le permite ponerla aquí en circulación".

La singular propuesta "No conozco a mis vecinos", en plasticina, exhibe Magdalena Atria. Se ubica en una línea muy propia que ha venido trabajando desde hace un tiempo, y responde a formas inesperadas, a una geometría, a un círculo perfecto que explora aspectos del pigmento, del soporte y el formato. "El color es muy importante -agrega- y tiene que ver con los colores básicos". Esta llamativa obra cambia de lejos. Parece una pintura al óleo.

Más adelante, un gran conjunto de pequeñas y coloridas pinturas (en formato de 9 x 12) exhibe Alejandra Wolf. Lo interesante y desconcertante es la temática disímil. "La idea fue justamente que ninguna imagen tuviera relación con otra. Busco causar algún grado de inquietud visual", afirma. Así, hay temas de parejas, de hípica, leyendas, fotos familiares, objetos, y también paisajes, aunque estos últimos no sean del agrado de Wolf. "Pero era la única manera de encontrar una contraposición a lo objetual. Y este trabajo consiste en que la pintura viene de un traspaso del asunto fotográfico, algunas fragmentadas. La grandeza es visual, no tiene que ver con el tamaño".

"10.04", domingo

Una cama ancha, un velador y, sobre ella, la propia artista durmiendo se encuentra con otra gigantografía con la misma mujer, en la misma pieza, ahora más de frente. Se trata de uno de los singulares trabajos fotográficos de Mónica Bengoa (1969), que desconciertan, sobre todo en un lugar como éste, y remueven y atraen con una situación tan cotidiana, íntima y frágil. "Ahí estoy yo, y para mí entrar en este lugar y verme durmiendo me produce algo extraño, pero siento que representa a cualquier mujer. Estuve, además, muchos años sin fotografiarme, lo hacía con mis hijos. Recién en 2002 volví a hacerlo para un proyecto similar que realicé en Asunción, en donde yo estaba lavando ropa en mi baño...". Su trabajo actual responde a una sola imagen que después fragmentó y la fue imprimiendo por parte. Esta obra está integrada por fotografías impresas en papel de acuarela de 2x3 metros cada una, dividida en módulos de 10x30 cms. "Hay aquí mucha manualidad y permiten que el espectador se acerque y vea algo que no esperaría de una gigantografía, porque algunos de los módulos están sobre relieve; también aparece el error en la impresión. Todo es más pictórico. Me interesó, además, aquí el remontaje, pues este trabajo lo mostré antes fuera de Chile, en el Festival de Fotografía en Roma 2003". Otra exposición inaugura Mónica Bengoa, el 4 de noviembre, en galería Gabriela Mistral.

Por otra parte, una sola fotografía mandada a revelar en 60 laboratorios distintos da origen a 250 fotografías iguales, sólo diferenciadas por las tonalidades de azules y celestes, que al alejarse se vuelven en manchas de color. La artista, Paloma Villalobos, reconoce "la fuerza pictórica". Bajo el título "Anomalías de un laboratorio", propone una reflexión en torno al proceso de revelado y ampliación de los laboratorios fotográficos en Santiago. Porque de la irregularidad obtenida en cuanto a color, densidad y encuadre -sostiene- lo convierte en un tratamiento pictórico de la imagen.

"Enumerados"

De Livia Marín (1973) se seleccionó un trabajo exhibido antes en la muestra de los objetos en Telefónica, curada por Waldemar Sommer; sin embargo, aquí luce distinto. Montado sobre un seudotablón, se esparcen sus tapas de botella con resina, en una propuesta mínima, monocroma y contundente, que habla de mil espacios distintos, de tapas de botella que fueron recolectadas en distintas fuentes de soda, de la acción del destape, de la condición de desecho... y más.

Al fondo de la sala principal ocupan la pared dos grandes tablas de cholguán, encima de las cuales la artista Nury González teje un gobelino rígido. El bordado y los múltiples sistemas de costuras representan para ella su manera de dibujar y pintar. Esta obra, "Al hilo del pensamiento", que se relaciona con otros conocidos bordados y costuras suyas, busca establecer cruces entre el espacio femenino privado y el espacio político histórico de lo público. "Este tránsito lo resuelvo a través del tejido y sus metáforas materiales y escriturales", afirma. Aquí, la matriz del punto cruz le permite metaforizar sobre el paisaje chileno.

La alfombra roja es, sin duda, una de las protagonistas de esta colectiva. Atraviesa todo el espacio público, llega a lo más privado y sale a la calle. Desconcierta y atrae a muchos. Otros simplemente gozan de sus beneficios. Su autora, Ángela Ramírez -que próximamente intervendrá el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes-, presenta el trabajo como una señalización de lugares. "La idea es integrar el exterior con los espacios comunes y lo público con las zonas restrictivas del banco", señala. Su obra es una alfombra curtida que se usa en las casas, de color rojo carmín. En el glosario para una posible lectura de la obra, cita a Barthes: "La ciudad es una escritura; quien se desplaza por ella -es decir, el usuario de la ciudad- es una especie de lector que, según sus obligaciones y sus desplazamientos, aísla fragmentos del enunciado para actualizarlos, entonces, secretamente".

Del Cuzco

La artista Josefina Guilisasti, quien expone en la entrada lateral a las oficinas del banco, exhibe una vez más un trabajo muy original, que tiene que ver con la historia, con el patrimonio. Rescata ahí, a su manera, una casa colonial de Cuzco. Lo hace a través de una fotografía digital a color, de 120 x90 cms, dividida en nueve fragmentos iguales y enmarcados. La imagen corresponde al registro fotográfico de la fachada de una casa en restauración en el Cuzco. La enumeración de las piezas recuerda, señala Sandra Accatino, el juego donde el contorno de la figura es reemplazada por una serie de números...

Finalmente, o al principio, en el acceso lateral, sorprende la maqueta y la mediagüita con "sonido", de Voluspa Jarpa. Su "miedo inconcebible a la pobreza" reconstruye metafóricamente los alrededores de la circunvalación Américo Vespucio: con calle, casas, jardines, piscinas, árboles, y en el caso de más pobreza, con terrenos baldíos y bloques de edificios. "Es como una vista aérea, y así está montada. Al verla de lado se produce una sensación de vuelo", comenta. El trabajo pictórico de Voluspa aparece en los techos, en los colores, y la maqueta corresponde a un modelo de pintura, mientras que los juegos de los distintos puntos de vista vienen de la reflexión de la pintura -agrega-. La pequeña mediagua contiene, por cierto, muchos símbolos que toman especial fuerza en un banco. Todo un desafío, ya con repercusiones para la artista y el público.



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Cubrió el suelo y veredas con su alfombra roja.
Cubrió el suelo y veredas con su alfombra roja.
Foto:Fundación BankBoston


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