ACTIVIDAD CULTURAL

Domingo 16 de Julio de 2006

Creadora multifacética
Delia del Carril, La hormiguita, vuelve a pintar su ícono: los caballos

Un libro con sus últimos años y una exposición retoman su figura.

MAUREEN LENNON ZANINOVIC

La historia de Delia del Carril (1885-1989) está llena de sucesos fantásticos que bien podrían dar para un buen guión de Hollywood. Sus padres, ricos estancieros argentinos, solían viajar durante los inviernos a Europa con sus trece hijos, y para que los pequeños tuvieran leche fresca durante el viaje, embarcaban hasta una vaca junto a su voluminoso equipaje.

Sus primeros recuerdos están empapados del bohemio París, donde asiste a los más exclusivos colegios. Ahí, Delia se codea con los artistas más importantes de la época, como Fernand Léger, con quien inicia sus estudios plásticos. Luego conocería a Juan Gris y a Pablo Picasso.

Extravagante

Antes de la Primera Guerra Mundial, se casa con un playboy argentino al que Volodia Teitelboim califica de "vividor intelectualizado". La pareja parte de luna de miel a Alaska, para después compartir residencia entre París y un castillo que compran en las Baleares. Pero la relación no es para nada idílica y termina en una dolorosa ruptura. En Francia, Delia conoce al poeta español Rafael Alberti, quien le presenta a Pablo Neruda. Los biógrafos del autor de "Canto General" advierten que el flechazo es instantáneo.

El Premio Nobel y la artista se casan en México, en 1943, un año después de la muerte de Malva Marina, la hija del vate con su primera esposa María Antonieta Hagenaar.

Pero es luego de su separación de Neruda, a fines de los 50, cuando comienza la plenitud creativa de "La hormiguita", bautizada así por sus amigos por su incansable actividad. "Todavía no se le ha hecho la justicia que se merece. Delia del Carril ha sido muy silenciada", señala la escritora Virginia Vidal, autora del libro "Hormiga pinta caballos" (Ril).

A través de diversos testimonios, el volumen recorre, fundamentalmente, los últimos años de la creadora, a juicio de Vidal, "los más prolíficos. Lo que más impresiona es que a sus 70 años, estando ya sola, comienza a trabajar con ese ímpetu, con esa fuerza tan extraordinaria. En esa época ingresa al Taller 99 y es el corazón de este colectivo de artistas, en un momento muy importante para el grabado nacional. Nemesio Antúnez, Eduardo Vilches... todos acuden a ella. De manera muy original, logra que el trabajo sea participativo".

La autora profundiza en la obra plástica de "La hormiguita" y, en especial, en uno de sus íconos, los caballos: "Desde pequeñita amó este tipo de animales, tanto que en Europa la llamaban 'La chevalier' (la caballera). Ella convierte al caballo en símbolo de las emociones y sentimientos del hombre".

En la portada del libro aparece Delia del Carril elegante y con sus ojos bien encendidos: "Es que el poeta español Miguel Hernández decía que tenía los ojos boquiabiertos. Quise poner esa imagen, porque revela el perpetuo asombro de Delia ante todo", puntualiza Vidal.

En el espíritu de hacerle justicia a su veta creadora, a partir del 7 de septiembre, el Museo Nacional de Bellas Artes abrirá la muestra "50 años-Taller 99":

"Quisimos celebrar este importante aniversario con una maravillosa exposición, que quiere ser muy didáctica y cronológica, incluyendo desde los fundadores, como Nemesio Antúnez, Roser Bru y Delia del Carril; hasta hoy", señala Carmen Valbuena, miembro del Taller 99 y curadora de esta muestra.

Alas de libertad

Y sobre la presencia del trabajo de "La Hormiguita", agrega que el coleccionista Emilio Elena prestó seis grabados, "entre ellos está 'El padre', uno de los más importantes. Los miembros fundadores, como ella y Nemesio, le dieron una impronta muy emotiva a este grupo de artistas".

Milán Ivelic, director del Museo de Bellas Artes, agrega: "Para Delia del Carril, pasar por el Taller 99 fue clave, porque en él recibió ese espíritu libertario y creativo que hace que este colectivo perdure hasta hoy ".

Otra mirada

Fernando Sáez publicó en 1997 "Todo debe ser demasiado" (reeditada en 2004 por Catalonia), una completa biografía de Delia del Carril:

"Que salgan más libros y se programen exposiciones deja en evidencia la importante personalidad de esta artista y lo que dejó en Chile, pero sigo pensando que ella, al lado de Neruda, permanecerá como un muy buen personaje secundario. Fue encantadora e inteligente, pero eso no quita su papel más accidental".


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"La hormiguita" residió en el país desde 1937 hasta el año de su muerte. En 1955 ingresó al Taller 99, dirigido por Nemesio Antúnez.
Foto:MANUEL HERRERA


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