ACTIVIDAD CULTURAL

Sábado 1 de Diciembre de 2012

La artista exhibe su trabajo en la Galería Departamento 21:
Un país de fieltro bajo la mirada de Nury González

En los últimos años ha creado obras que hablan de su historia y de sus raíces, pero también de los exilios que vive, una y otra vez, al no sentirse ciento por ciento contenta con lo que pasa aquí. "Chile no tiene ni trama ni urdimbre, como el fieltro", reafirma.  
DANIELA SILVA ASTORGA Es el verano de 2010 y la artista Nury González (1960) presiona una y otra vez varias capas de lana en bruto, hasta que se apelmazan y transforman en fieltro. Eso quería lograr, pero está incómoda: siente que esa majamama es una buena metáfora del Chile actual. Un país que, para ella, no tiene, tal como el fieltro, ni urdimbre ni trama ni tejido. Entonces piensa. Piensa en "la educación, la salud y la previsión manejadas por el negocio". En la política y en un territorio plagado de dicotomías.

Pasa un año. Su incomodidad y sus críticas, sumadas a una sensación de no calzar, crecen mientras sigue trabajando con fieltro, sábanas e hilos. Ya hizo, con lana de oveja negra, unas "pizarras" de fieltro que contienen frases vinculadas al hilo ("el hilo de la historia", "con el alma en un hilo"). Y sigue bordando textos, como "el que sueña puede más que el que no sueña", en trozos de sábanas antiquísimas de Toulouse. Allí las había dejado su abuela, y al coserlas, González siente como si remendara su historia o la del país. "Uno hecho de parches", dice.

En eso estaba cuando todo su trabajo y sus preocupaciones se cristalizaron en la palabra exilios. "No es sólo irse. Uno también vive exilios acá. Al estar como en la periferia y no compartir este sistema. Aquí se habla de los emprendimientos. De una cosa pomposa. De un crecimiento del 5%. Pero, al caminar un poco más allá, al viajar a regiones y a los pueblos, se va descubriendo lo prehistórico. Y te das cuenta de que coexisten dos países. Por eso, el año pasado vivimos como un sacar la voz colectivo frente a la injusticia transversal", dice la autora. Pensando en eso, creó siete fieltros blancos. Cada uno con una letra roja. Y todos juntos arman la palabra exilios, que -para una obra de video- flotó en el lago Riñihue, donde durante los últimos tres veranos González creó todas las obras que ahora exhibe, hasta el 12 de enero, en la Galería Departamento 21.

Bajo el título "Sueño de una noche de verano", presenta los fieltros con textos, las sábanas zurcidas, un exilio en gran formato, además de obras que mezclan fieltro rojo e imágenes blanco y negro sobre el cruzar fronteras.

-Es hija de inmigrantes españoles. Ahora, ante su incomodidad, ¿no ha pensado salir de estas fronteras?

"No, porque uno vive donde vive, definitivamente, y tiene una cuestión 'pública'. Uno se debe y mantiene una relación con el país. Y en ese sentido, por ejemplo, el hacer clases en la Universidad de Chile es una opción por la educación pública. Es que si tú miras los ejes de la educación, la previsión y la salud, ¡están todos cruzados por el lucro, cuando son derechos! Entonces, uno vive privilegiadamente, pero eso no hace que no se esté en completo desacuerdo con lo que sucede".

Durante la entrevista, Nury González menciona fácilmente veinte veces la palabra exilios; y en más de diez oportunidades dice país. Es indudable que esta exposición está cargada de muchas cosas, pero reposadas: la artista la trabajó durante tres años, y con mayor intensidad en los veranos. Eso le gusta; porque, tal como en otras de sus exhibiciones, estas obras están cargadas de historia, de huellas y, por supuesto, de contexto. Lo explica: "Todo en mi arte siempre tiene que ver con lo que uno está viviendo, el momento histórico y político. Además, aunque yo trabaje con telas, lanas e hilos, creo a partir de desplazamientos desde la pintura, desde la capa y la maceración. Y también, desplazamientos desde la gráfica, ocupando el hilo. Me importan la materialidad, el soporte y su construcción. Junto a eso, pienso que siempre está presente mi obsesión por la recolección y la memoria".

-¿Cómo siente su obra al mirarla con distancia, como si no fuera suya?

"Pienso que he hecho cuestiones importantes, como estos desplazamientos de la pintura y el grabado. Quizá por esa sensación en este momento no tengo ansiedad por mostrar; mi trabajo es uno reposado. Siempre me demoro mucho, las cosas caen o calzan cinco años después. A estas alturas del partido, uno tiene la calma del guerrero".

 


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<b>La artista Nury González dirige</b> el Museo de Arte Popular Americano (Mapa), y es docente de la Universidad de Chile, además de coleccionista acérrima de lanas y telas.
La artista Nury González dirige el Museo de Arte Popular Americano (Mapa), y es docente de la Universidad de Chile, además de coleccionista acérrima de lanas y telas.
Foto:FELIPE GONZÁLEZ


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