ARTES Y LETRAS

Domingo 20 de Mayo de 2007

ENTREVISTA. Se cierra con una subasta la próxima semana
Lagazio: el último gran anticuario de Valparaíso

Testigo de los más gloriosos tiempos de Valparaíso, "Casa de arte y antigüedades Lagazio" pone fin a siete décadas de vida.
Hijo de inmigrantes italianos llegados en 1904, Humberto Lagazio surtió su negocio siempre en Chile. Obras de arte y piezas de colección se rematarán el 2 y 3 de junio.

María de los Ángeles Covarrubias Claro

En un cómodo amoblado victoriano, nos sentamos a tomar café en delicadas tazas de porcelana Bavaria. La conversación se extiende por dos horas que pasan volando. Mucho tiene que contar Humberto Lagazio Montedónico, dueño de "Casa de arte y antigüedades Lagazio", que después de 71 años de tradición en Valparaíso cerrará sus puertas. Valiosos muebles y originales objetos de colección, entre ellas el propio servicio Bavaria, saldrán a la venta en el gran remate final que se realizará los días 2 y 3 de junio próximos.

-¿Por qué cierra?

"Hace tiempo trabajamos a pérdida. Lamentablemente Valparaíso comenzó a decaer por el año 90. A pesar de que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2003, no se ha hecho nada. Valparaíso merece serlo, pero no en las condiciones en que está. Ya no es "Valparaíso".

-¿Cómo era ese "Valparaíso"?

"Las autoridades lo tenían una joyita. Todas las calles limpias, todas las tiendas con toldos (hablamos de 1935 en adelante). Era una ciudad importante y elegante. Muchos extranjeros le daban prestigio. Ya no queda gente representativa de Valparaíso, ahora hay gente de cualquier parte, sin tradición porteña. Con esta decadencia de Valparaíso se ha ido perdiendo esa clientela, la gente compra en Santiago".

-¿Vive un proceso similar al del café Riquet?

"Por supuesto que sí. El Riquet fue un ícono de Valparaíso. Desde los noventa se ha destruido mucho patrimonio, se han demolido casas señoriales, edificios emblemáticos como el teatro Valparaíso, el cine Victoria. Por otra parte, las grandes tiendas han ido matando el comercio porteño. Además, es muy difícil competir con los productos chinos. Hay cosas chinas de mala calidad, pero otras de muy buena calidad y por precios muy bajos. ¡No hay aliciente en seguir!".

De Liguria a Valparaíso

Don Humberto Lagazio cumplió 87 años, pero está de 15. ¡Y lejos de jubilar! Con una vitalidad impresionante, sube y baja del cerro Concepción. Vive en el paseo Gervasoni, a pasos del Café Turri y del Museo de Lukas. Piensa explotar unas pertenencias mineras que tiene en Catapilco y Puchuncaví.

Simpático, locuaz, italianísimo, Humberto Lagazio se entusiasma recordando a su distinguida clientela. Abierto de lunes a domingo, en "Lagazio" siempre se ha hecho mucha vida social. Los fines de semana se armaban animadas tertulias entre coleccionistas, comerciantes, señoras y caballeros que se paseaban en busca de algún tesoro por los 600 metros cuadrados que tiene el local de dos plantas de Independencia 1978. Un frecuente contertulio fue Willie Arthur.

Su hija Orietta -que desde hace tres décadas trabaja con él- hace aparecer unos cuadernos colegiales que llevan el registro de ventas y clientes desde tiempos inmemoriales. En ellos se cuentan ex presidentes, como Gabriel González Videla, Eduardo Frei Montalva y Augusto Pinochet.

Todo comienza en 1904 en Italia cuando un adolescente de 14 años se embarca al Nuevo Mundo con la ilusión de "hacerse la América". Luis Lagazio Cavallo, arriba a Valparaíso y se inicia como aprendiz en la mueblería "Ugarte". Pasa el tiempo y se convierte en jefe de taller. Sigue perfeccionándose hasta que en 1936 se independiza -y junto a su hijo Humberto de 17 años, recién egresado del Instituto Comercial-, funda "Lagazio", cuyo rubro no eran las antigüedades, sino la fabricación de muebles, tapices y cortinajes.

Valparaíso florece y la sociedad porteña encarga a Lagazio la decoración de sus residencias. Viña del Mar se desarrolla y se construyen grandes mansiones. La colonia inglesa y la italiana, empresas e instituciones públicas solicitan sus servicios. Lagazio alhaja barcos de la Interoceánica y de la Sudamericana de Vapores. Decora teatros y cines. Butacas, alfombras, cortinajes y las más elaboradas pasamanerías imprimen particulares estilos al Victoria, Velarde, Imperio, Colón, Valparaíso, Rivoli.

Atiende también a dos viñamarinos muy principales: al Palacio Rioja y al Palacio Presidencial del Cerro Castillo. "Trabajamos con los presidentes radicales y en especial con "Gabito", que además era nuestro cliente particular", recuerda Humberto Lagazio.

"Ocasión"

En 1960 Humbero Lagazio decide emprender rumbo propio, pero sin hacer competencia a su padre, quien mantuvo su fábrica hasta 1980 y murió de 91 años. Abre un bazar que ofrece todo tipo de objetos, entre ellos antigüedades. En 1975 lo invitan a participar en una feria de Anticuarios en el Casino de Viña del Mar. Vende tanto, que decide reenfocar su negocio. "Al lunes siguiente, puse afuera un tremendo cartel que decía "Ocasión" y empezamos a liquidar todas las cosas que eran propias de un bazar. Puse lo valioso en un lugar destacado, cambié el nombre y me dediqué a las antigüedades", explica.

La noticia llegó a la capital. Los santiaguinos llegaban a verlo para comprar o venderle cosas. Se surtía en Chile, nunca en el extranjero. Tampoco compraba en remates. Las pocas veces que fue y levantó la mano, la gente comenzó a subir las posturas pues el hecho de que Lagazio se mostrara interesado era garantía de que el lote valía la pena.

Tenía objetos de todos los estilos pero su especialidad ha sido lo inglés y francés. "En tiempos del salitre llegó a Chile mucho mueble europeo original, sobretodo inglés de caoba. Por el 1900-1910 excelentes réplicas comenzaron a fabricarse acá, pues varias mueblerías traían su personal de Europa", explica don Humberto. De las cosas más valiosas que vendió, fue una tapicería francesa del siglo XVIII de cerca de 6 metros de altura adquirida para el Palacio de La Moneda.

-¿Quienes son mejores clientes, los hombres o las mujeres?

"Las mujeres -responde sin titubeo alguno-, y agrega: pero hay hombres que llegan con ideas fijas, y son mucho más rápidos para hacer el negocio".

Lo que nunca quiso vender y ahora sí

Lagazio saca todo a remate. Incluso piezas regalonas que le ofrecieron comprar muchas veces, pero que no soltaba a ningún precio.

Lo más emblemático son los "moros venecianos", como don Humberto llama "su tarjeta de visita", pues han estado siempre a la entrada de la tienda. Es un par de figuras de 2,40 mt. de estatura, de madera policromada, que datan de 1860, avaluados en varios miles de dólares.

Otra preciada pareja son los ángeles europeos del siglo XVIII de un metro de alto y elaborada policromía. Del foyer del antiguo teatro Victoria proviene la monumental "Alegoría de la primavera" de Enrique Lobos. Otra curiosidad son dos jaulas musicales con el canto del canario y del ruiseñor; un gramófono en óptimas condiciones que espera a su futuro dueño con el disco puesto. Por si llueve el día del remate, un señorial mueble paragüero espera a los asistentes. Elegantes lucen a la entrada las dos lámparas francesas de bronce que en su época iluminaron el antiguo hotel Ritz de Santiago. Y no podía faltar en un anticuario que se precie, un tradicional "grandfather's clock".

Todos aquellos objetos que don Humberto NO vendía, ahora integran los 620 lotes, que entre otras cosas incluyen 12 comedores completos, 8 cómodas, 40 muebles, 12 alfombras, 90 óleos, 15 esculturas, varios pianos, un flamante espejo que colgaba en el Palacio Rioja.

El remate

Día: Sábado 2 y domingo 3 de junio

Hora: A las 11:00 y a las 16:00 horas

Lugar: Independencia 1978, Valparaíso

A cargo de la casa de remates Enrique Gigoux Renard

www.gigoux.com

Visitantes invisibles

Al anticuario no sólo entran personas, sino también algunos fantasmas. Relata Humberto Lagazio: "Un día entró un matrimonio que se interesó por un cuadro, luego por otro y otro. Subieron al segundo piso, y en una mesa había un cenicero que comenzó a moverse. Me preguntaron si estaba temblando y yo les contesté: "No, son rarezas que pasan aquí". Salieron despavoridos". "Otra vez estábamos sentados tomando café y ese mueble con el gran espejo (lo indica) se puso a tiritar. Yo me paré frente a él y se tranquilizó. Me alejaba y se volvía a mover". Sólo la mitad de la enorme propiedad de calle Independencia está dedicada a la tienda. En el resto hay bodegas y talleres de restauración. El maestro Pepe, quien trabajó décadas con la familia Lagazio, murió hace dos años. "Y comenzó a penarle al maestro que había sido su más amigo. Un día entré y le hablé al maestro Pepe como si estuviera presente, y terminé diciéndole: ¡descansa! Y ya no volvió".


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Antigüedades Lagazio fue escenario de animadas tertulias y vendió objetos hasta para La Moneda. Su dueño cierra el negocio asegurando que
Antigüedades Lagazio fue escenario de animadas tertulias y vendió objetos hasta para La Moneda. Su dueño cierra el negocio asegurando que "Valparaíso ya no es Valparaíso".
Foto:Nelson Olmos


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