EDITORIAL

Miércoles 14 de Julio de 2010

 
Nano Fernández

 En pleno campeonato mundial -no amonestado ni sancionado, pues su conducta personal y deportiva siempre fue ejemplar- abandonó la cancha terrenal Hernán Fernández, conocido como "Nano", guardameta por años de la Unión Española y en ocasiones del seleccionado nacional.

Perteneció a una época de grandes arqueros del fútbol chileno, con Simián, Livingstone y el mismo Nano, cuando el fútbol era un fenómeno social y no un negocio. Los cotejos se realizaban en estadios vetustos, pero en un ambiente que hace evocarlos como "toda cancha pasada fue mejor". La camiseta se identificaba con barrios, universidades, gremios o colonias extranjeras, y no con grupos financieros.

De la cantera española provino Hernán Fernández, heredero de inmigrantes que mantenían sus costumbres en círculos, estadios, colegios, parroquias, compañías de bomberos, hogares y, por cierto, clubes deportivos. En la Unión, la institución insignia junto con el Círculo, se formó e hizo grande Fernández, hijo de riojano y catalana, criado en San Bernardo entre las maderas del negocio familiar. Allí le enseñaron a ser serio, disciplinado y trabajador, y esos valores los entregó a familia y club, que entonces eran lo mismo.

Los fanáticos de las viejas canchas saben que, como sostuvo Albert Camus -arquero argelino antes que escritor-, "no hay lugar en el mundo en que un hombre pueda sentirse más contento que en un estadio de fútbol".

 


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