WIKÉN

Viernes 30 de Mayo de 2014

Liliana Ross y sus hijas celebran:
Los 50 años de carrera diva del teatro

Desde que tienen memoria, las artistas Daniela, Moira y Vane Miller han vivido rodeadas del arte y el teatro. Su madre, Liliana Ross, cumple medio siglo de carrera y en el camerino de los ensayos de "Masterclass", donde la actriz ve hecho realidad su sueño de interpretar a Maria Callas, la familia reunida revive lo que ha sido estar juntas desde siempre entre bastidores. En café concerts, en obras de teatro, en teleseries.  
ERNESTO GARRATT VIÑES La última en llegar a la cita es la peluca.

-Si no está en la parte de arriba del ropero, busca abajo- dice Liliana Ross dando instrucciones desde su celular. La actriz, ataviada con un vestido oscuro y apoyada en un piano de cola, está en el Teatro Municipal de Las Condes y espera a que llegue la peluca, morena, lisa, con moño, que terminará de convertirla en Maria Callas, el rol que le faltaba en su medio siglo de carrera que celebra con este personaje: la atormentada y legendaria soprano del siglo pasado.

En unos minutos más comenzarán los ensayos de "Masterclass", la pieza del dramaturgo norteamericano Terrence McNally, ganadora del Tony en 1996, sobre una clase magistral brindada por la cantante lírica a tres estudiantes de ópera en la Julliard School.

Con Liliana Ross están tres personas que han aprendido de ella como si fueran sus alumnas: sus hijas, la actriz Vane (cambió legalmente su nombre de Vanessa a Vane) Miller, la directora Moira Miller y la fotógrafa Daniela Miller.

El camarín es su hábitat natural. No solo el de ella y sus hijas, también del que fue su marido, el fallecido hombre de teatro Hugo Miller, y de su actual esposo, el productor Raoul Pinno.

-Siempre quise hacer este papel-, dice Liliana Ross, sentada frente al espejo mientras sobre su pelirroja cabellera le acomodan e instalan con delicadeza la peluca.

-Pero fíjate que estoy contenta de no haberlo hecho porque ahora estoy más madura como actriz.

-¿Madura? ¿En serio?-, comenta entre risas su hija, la comediante, actriz y directora Vane Miller y le siguen sus dos hermanas.

-Sí, pues -dice riendo Liliana-Este es el momento para hacerla.

Como la esposa de Ángel Mercader en "Machos" (2003), o sus variopintos roles en más teleseries nacionales, Liliana Ross se ha convertido en un emblema en la TV. Desde su protagónico en la telenovela "La Colorina", de Arturo Moya Grau, pasando por "La represa" o "Ellas por ellas", su figura ha estado en la cantera de la masividad. Pero su carrera incluye un camino inicial por los escenarios teatrales: una vía que ha expandido incluso en la dirección y producción con banderas de lucha como el suceso comercial "Sinvergüenzas".

Nacida en Génova, Italia, con el nombre de Liliana Brescia Clerici, arribó a Chile con cinco años, después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Hizo radioteatros, montó obras en la scuola italiana y trató de seguir el camino del secretariado bilingüe y de la enfermería, pero terminó en teatro en la PUC. Y a inicios de los 70 encaró su primer gran desafío profesional:

-"La vida es sueño", de Pedro Calderón de la Barca y fue con "Tito" Héctor Noguera-, recuerda. -Fue muy difícil porque yo, técnicamente, vocalmente, no estaba preparada, entonces me di cuenta que tenía que aprender más.

-Nos aprendimos esos textos de memoria de la "Lily"-, recuerda Vane y recita: -¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción...

-¿Siempre le han dicho "Lily" a su madre y no "mamá"?

-No siempre le decimos Lily, también le decimos 'mamá'. En realidad partió por los nietos, porque no dejaba que le dijeran 'abuela' y ahí empezaron a decir 'Lily' y terminamos nosotras diciéndole así -dice Vane.

-Hubo un minuto, cuando dirigí a Lily en las obras "La Retirada de Moscú", en "Mi Patria", en "La Cabra", que era raro estar dirigiéndola y decirle "mamá, córrete más para la derecha". Era medio incómodo, entonces decía "Lily" -dice Moira.

-O sea, nacimos así- dice Daniela levantando los hombros. -No sé cómo es lo otro, no sé cómo sería ser hija de un empresario que me comprara un Mercedes Benz-.

-Qué lindo, ¡me habría encantado eso!-, dispara Moira Miller.

-Esto es lo que nos tocó, qué le vamos a "hacerle" (sic) -ríe Daniela.

Liliana Ross asiente con la cabeza a los comentarios de su troupe y recuerda cómo a lo largo del tiempo se atrevió a entrar en terrenos más clásicos como "MacBeth", criollos como "La pérgola de las flores", y en la pieza "Las tres mujeres altas".

-Esa fue el año 1996, el año que murió mi madre -dice.

Casi medio centenar de montajes que formaron parte del clan Miller-Ross y sus tres hijas.

-Teníamos hasta laboratorio para revelar fotografías en la casa-, dice Daniela. -Había cámaras, libros, libretos. Efectivamente, todo giraba en torno al teatro.

Cuando Daniela, Moira y Vane eran niñas, sus vidas giraban en torno a un mundo artísticamente estimulante y también bajo el cuidado paterno cuando Liliana debía ir al teatro a trabajar.

-Mi papá se quedaba con nosotras en las tardes mientras la Lily iba a hacer funciones de teatro-, dice Moira. -O sea, era una familia diferente, una familia donde el papá tenía un rol súper importante también en lo casero. En dar comida, en llevar al colegio. Todo giraba en torno a la función-.

Como todo gira ahora, en torno a "Masterclass".

-Esta obra es una asignatura pendiente para la mamá-, dice Vane. -Es mortal que sea así de obstinada y de perseverante y creo que el personaje tiene un lado trágico. Encuentro que la mamá tiene una tesitura como actriz que le ayuda a tener empatía con el público.

-Muy linda la palabra "tesitura", Vane-, ríe Moira.

-La otra que le encanta es "resiliencia"- se burla Daniela.

-¿Pero existe? Es una palabra italiana parece...- responde Vane.

-No, "tesitura" se usa en la música también, está bien. Muy bonita tu palabra, te la estoy celebrando- contesta Moira.

Todas ríen. Y Vane toma la palabra. La comediante lleva tres años haciendo su unipersonal "Cómo evitar enamorarse de un pelotudo". En julio viene "Sexo, Dios y televisión" y dice que la inspiración para hacer comedia es su madre.

-Si estoy haciendo comedia es porque me inspiré viéndola a ella. Me crié viéndola hacer café concert, improvisando a full.

La imagen es imborrable: su madre de pie, en un escenario pequeño, oscuro, humo de cigarro, el público en las mesas y los mozos cruzándose mientras Liliana intentaba ganar la atención de la gente.

-Yo aprendí mucho de la mamá- dice Vane. -La capacidad de improvisar, de romper 'la cuarta pared' y hablar con la gente-.

Liliana Ross dice que es el humor que aprendió viendo a colegas. Especialmente el humor cáustico.

Moira: -Y la reina del humor cáustico es... ¡Daniela Miller!-.

Vane: -Ella sacó toda la dosis, mejorada, amplificada, perfeccionada. Le decimos Madame Shusó-.

Y mientras Daniela encoge los hombros, Liliana saca a colación cómo a comienzos de los 80 en Queen's pub, junto a colegas como Violeta Vidaurre, ayudó a partir los motores del café concert.

-Una cosa que me da mucho orgullo es lo que dijo Coco Legrand: que él había hecho café concert porque me había visto a mí-, dice Liliana Ross. -Creo que empezamos, ufff hace más de 15 años.

-Mamá, ¡nooo! -dicen todas- fue hace unos 38 años.

Liliana Ross dice que recién se convirtió en la Liliana Ross el día de 1997 en que murió su marido, Hugo Miller. Que enviudar le sirvió para ser ella, para crear sus cosas. Como la obra "Sinvergüenzas" que fue un éxito que vieron 350 mil personas, de Arica hasta Punta Arenas.

-Él era una personalidad tan fuerte (...) La única vez en mi vida que le dije "nos separamos" fue cuando empecé a hacer teatro en la UC. "No quiero que vayas en giras", me reclamó y, claro, porque éramos todos actores jóvenes, y la tentación y la inseguridad...

Entonces, Liliana le dio un ultimátum: "No voy a seguir casada contigo", le dijo. Y Miller acató. Y Liliana salió de gira.

Hugo Miller fue para Liliana, además de pareja y padre de sus hijas, un "gran maestro" en el terreno de la actuación y nadie en su hogar pudo escapar de esa órbita.

-La Moira entró a Ingeniería Comercial y a los seis meses llegó llorando a la casa: "No es para mí"-, cuenta la madre, orgullosa.

Hugo Miller incentivó, según el recuerdo de sus hijas, a que participaran del teatro.

-De chiquita me arrendaba mis muñecas para las obras para que yo me sintiera parte, como si yo estuviera prestando un servicio- rememora Moira. -De hecho, la Dani fue productora de todas las primeras obras, cuando se hicieron cargo del teatro Moneda en el centro, en la primera mitad de los años 80.

Y mientras la productora era Daniela, Vane organizaba "La Butaca Eléctrica": encuentros con bandas chilenas como Aparato Raro y Los Electrodomésticos, cuyas tocatas se mezclaban con exposiciones de Bororo, por ejemplo.

-Lo que se hereda no se hurta-, dice Liliana ya convertida en la Callas, con maquillaje y peluca.

-Gusto en conocerla, señora Callas ¿está usted bien?- dicen sus hijas, tomándole el pelo a la actriz, ya sentada frente a un piano.

-Yo recuerdo que mi papá nos compraba pelucas para jugar-, dice Daniela, retomando la idea.

-¡Yo todavía tengo una de tus pelucas, mamá, no te la he devuelto!- confiesa Moira .

Liliana no se sorprende: -Sí, hija, y usaste mi vestido de novia en tu obra de titulación ¿te acuerdas?

En este clan, todo queda en familia. Y la peluca de Maria Callas seguramente será parte del inventario.

"Masterclass".Funciones desde el 5 de junio en el Teatro Municipal de Las Condes. Apoquindo 3300.

"Mi papá se quedaba con nosotras en las tardes mientras la Lily iba al teatro (...)Era una familia diferente, donde el papá tenía un rol súper importante en lo casero", recuerda Moira.

 


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<p>Moira, Vane y Daniela Miller, hijas de Liliana Ross y Hugo Miller, crecieron en el teatro, entre bastidores y camarines. " >

Moira, Vane y Daniela Miller, hijas de Liliana Ross y Hugo Miller, crecieron en el teatro, entre bastidores y camarines. "No sabemos cómo sería ser hijas de un empresario", dicen.


Foto:FOTÓGRAFO: JOSÉ AJVUJAR | PRODUCCIÓN: MÓNICA MARCHANT | MA


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