WIKÉN

Viernes 26 de Enero de 2007

Hedda Gabler:
La heroína teatral de las divas

El personaje que encarna Claudia di Girolamo esta temporada teatral ha obsesionado a grandes actrices.
Bárbara Muñoz S.

Ajustada en su vestido blanco de época, Claudia di Girolamo se pasea por el escenario de Matucana 100 concentrando todas las miradas. Cada movimiento suyo, cada gesto, cada palabra, dan cuenta de una mujer fuerte, caprichosa y manipuladora. A veces Hedda Gabler, el personaje que la actriz interpreta en la obra del mismo nombre, es odiosa. Insoportablemente odiosa, pero uno intuye, pronto, que detrás de esa soberbia, se esconde la fragilidad de una mujer sola e infeliz.

Hedda Gabler, el personaje creado por el dramaturgo noruego Henrik Ibsen, es uno de los papeles femeninos más potentes de la literatura universal. Tanto, que algunos lo consideran el equivalente femenino de Hamlet. Por eso la mayoría de las actrices sueñan con estar en su piel algún día. "Es uno de los personajes más deseados por las actrices. Por su conflicto interno, por el texto, por todo. Es como Nora de 'Casa de muñecas' (también de Ibsen)", explica Marés González. La actriz Premio Nacional de Artes Escénicas, la interpretó en 1956 en el Teatro Nacional, bajo la dirección de Agustín Siré.

Fue uno de los papeles más importantes que hizo en su larga trayectoria teatral y la obra se convirtió en un fenómeno. Marés lo recuerda bien, aunque sucedió hace 51 años: "Me acuerdo que la platea del teatro se llenaba de tarotistas y adivinas que querían ver cómo yo interpretaba a Hedda. Los siquiatras querían estudiarme y me pedían entrevistas, pero yo no soy muy sociable y no me gustan esas cosas. Era un fenómeno muy raro. Incluso había un señor que vivía en Valdivia y que fue a ver la obra diez veces", cuenta.

La enorme expectación que provocaba su papel se debía a que Siré, el director, era un seguidor del Método de Stanislavski. Es decir, les exigía a los actores que se comprometieran con el personaje hasta convertirse en ellos. Entonces, Marés, aunque no estuviera sobre el escenario, actuaba como ella. "Yo ya no interpretaba a Hedda Gabler, ¡era Hedda Gabler! Tanto así, que cuando terminé la temporada, se me acabaron todos los males", recuerda.

La musa inspiradora. Ibsen es, después de William Shakespeare, el dramaturgo más representado en el mundo. Si a eso se agrega que el año pasado se celebraron cien años de su muerte, el resultado fue una cartelera mundial repleta de sus títulos: "Casa de muñecas", "Espectros" y "Hedda Gabler". En sus obras, el noruego retrata ácidamente la vida burguesa y sitúa a las mujeres como las grandes víctimas de la sociedad. "'Hedda Gabler', como todas las obras de Ibsen, es una defensa de la mujer por las míseras condiciones en las que vivían", explica Marés. Porque, como el mismo Ibsen solía decir, pese a sus capacidades intelectuales, las mujeres no eran dueñas de sus destinos y dependían de las condiciones de la época.

Ése no era un pensamiento tan común entonces, pero Ibsen era un visionario. Además de un gran conocedor del alma femenina. "'Hedda Gabler' es un retrato del mundo femenino muy certero. Todas las mujeres tenemos una convulsión interna, un caos del que no es muy fácil hablar, pero con el que sabemos convivir. Eso es algo muy personal y nadie es capaz de meterse ahí. El mundo masculino es tan práctico, que no puede entenderlo", explica Di Girolamo.

En efecto, cuando el libro fue publicado en 1890, los críticos de la época lo destrozaron. Consideraban que la protagonista era un personaje "incomprensible" y "enigmático". Incluso llegaron a decir que era "una siniestra creación de la imaginación, un monstruo en figura de mujer (...) sin parangón en la vida real".

Pero, aunque es imposible tener la certeza, algunas coincidencias hacen pensar que sí existió una mujer que habría inspirado el personaje. Porque Ibsen empezó a desarrollar la historia de "Hedda Gabler" en 1889, justo después de conocerla. Se trataba de una chica de Viena llamada Emilie Bardach. Aunque ella tenía apenas 18 años y él 61, tuvieron una relación amorosa. Luego se separaron y entre ellos comenzó un intenso intercambio epistolar. En una de las cartas que el dramaturgo le envió, le contaba que estaba inmerso en la escritura de un libro que, seguramente, no tendría un final feliz. Es muy probable que se tratara de "Hedda Gabler". Porque al final de la obra, la protagonista se suicida.

"Ella termina con su vida no sólo por chocar con el medio con el que trata de convivir, sino porque no se atreve a ser de otra manera, a hacer y decir lo que realmente quiere. Es una gran cobarde", dice Di Girolamo.

¿Heroína, víctima o villana? Hedda Gabler es una aristocrática y bella mujer que de soltera tuvo muchas conquistas, pero sólo un gran amor secreto: Eljert Lovborg. Como nunca se decidió por él, el poeta termina convertido en un alcohólico; y ella, casándose por conveniencia con un profesor ensimismado en la lectura. La tragedia se desencadena cuando vuelven de su luna de miel y Hedda se entera de que Lovborg ha vuelto a la ciudad, rehabilitado gracias al amor de otra mujer y con grandes posibilidades de quitarle el puesto que su marido anhela y sin el cual, él no podrá entregarle la estabilidad económica que ella desea.

Hedda es - como la nombró la prensa internacional- "the real desperate housewife", bromeando con el título de la serie de TV sobre los problemas de cuatro dueñas de casa. Porque Hedda no es la típica ama de casa: no quiere tener hijos, trata a su marido por el apellido, lo ningunea, y maneja su entorno tan bien como las pistolas que heredó de su padre. Las mismas que usará para acabar con su aburrida existencia. Porque a ella no le basta que el esposo le diga todo el tiempo lo hermosa que es. No le bastan los viajes, la casa, el lujo. Ella sueña con una vida distinta. El problema es que no tiene el valor suficiente para hacerla realidad. "Ella siente una gran frustración y una sensación enorme de infelicidad y de incomprensión. Nadie es capaz de asir lo que ella realmente es y siente", explica Claudia.

Plasmar esa contradictoria personalidad es un desafío que ha seducido a grandes actrices en el mundo. En 2005 Cate Blanchett recibió el premio de la crítica australiana por su interpretación de Hedda Gabler. Igual que hace unos años lo hizo Annette Bening en Los Angeles o Isabelle Huppert en Barcelona. Además su historia ha sido llevada al cine ocho veces - en 1975 Glenda Jackson fue nominada a un Oscar- y la misma cantidad de veces a la TV. Una de las series más notables es la que en 1963 protagonizó Ingrid Bergman.

Y como esa gran diva del cine, otras grandes actrices como Diana Rigg, Judy Davis, Maggie Smith y Kelly McGillis, han vestido la compleja piel de Hedda Gabler y acabado con su vida sobre el escenario, planteando la gran duda que cae sobre ella: ¿Heroína, víctima o villana?

"Hedda Gabler"

De Henrik Ibsen. Dirigida por Víctor Carrasco. Actúa Claudia di Girolamo, Willy Semler, Delfina Guzmán, Catalina Guerra, Francisco Melo, Mauricio Pesutic y Cristina Aburto. Centro Cultural Matucana 100. Hasta el domingo 28. Hoy y mañana a las 21 horas. Domingo a las 20 horas. Entrada $7.000 general y $4.000 estudiantes y tercera edad. La obra se acaba este fin de semana, pero retomará las funciones en Matucana 100 el 8 de marzo.




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Foto:Viviana Morales


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