DEPORTES

Viernes 24 de Septiembre de 2010

El mítico DT falleció anoche a los 90 años
Llora el fútbol: Fernando Riera dice adiós

El "Tata" dejó una huella imborrable: llevó a la Roja al tercer lugar del Mundial de 1962, triunfó en Europa y marcó a toda una generación de entrenadores.  
 Fernando Riera dijo adiós. A los 90 años, el director técnico que marcó un antes y un después en la historia del fútbol chileno falleció en su departamento de calle Darío Urzúa, en Providencia. El "Tata" sufrió un infarto cardíaco pasadas las 22 horas. Padecía el mal de Alzheimer desde hace casi una década.

El ex adiestrador de la Roja dejó "una huella indeleble", según uno de sus más dilectos pupilos, Arturo Salah (ver nota aparte). Y no exagera: fue el conductor de la selección que obtuvo el inigualado tercer lugar en el Mundial de 1962, dirigió durante trece años en Europa y marcó a fuego a varias generaciones de deportistas y entrenadores. Fue sinónimo de fútbol zonal, ataque asociado y grandes éxitos, como también de rectitud y rigor en el trabajo.

Una bitácora notable

Antes de sentarse en la banca, Riera fue un destacado jugador. Fue campeón con Universidad Católica en 1949, con aquella inolvidable oncena liderada por el argentino José Manuel Moreno, y al año siguiente actuó por la selección nacional en el Mundial de Brasil (le anotó un gol a Estados Unidos). Disputó 17 partidos por el combinado criollo, al que defendió entre 1942 y 1950.

Emigró a Francia, donde terminó su carrera como futbolista y comenzó su fecunda labor como adiestrador, la cual se extendería por 35 años (ver ficha). En el Viejo Continente, el chileno fue bicampeón de Portugal al mando de Benfica, club en el que adiestró a uno de los más mayores cracks de todos los tiempos: Eusebio. En tierras lusas se dio el lujo de ejercer en los otros dos grandes: Porto y Sporting.

Argentina también requirió de su sapiencia, aunque no obtuvo lauros como coach de Boca Juniors.

En las canchas criollas alzó tres trofeos de apertura (con Palestino, Everton y Universidad de Chile), aunque jamás fue campeón del torneo nacional: estuvo cerca con la U en 1980. Pero su paso no fue en vano: pupilos como Manuel Pellegrini, Vladimir Bigorra, Héctor Pinto y el propio Salah se transformaron con el tiempo en entrenadores reputados. Todos ellos, como muchos otros, le agradecieron siempre por mostrarles el camino a seguir.

El lustro mágico

Cuando Riera se hizo cargo de la Roja, en 1957, se propuso encabezar un proceso revolucionario. Y plasmó aquel sello fundacional contra viento y marea . En 1960, la selección volvió a Europa tras 32 años de ausencia. Perdió 6-0 contra Francia y las críticas arreciaron, pero él no se amilanó. Sabía que valía la pena el esfuerzo.

Al cabo de cinco años, el DT llevó a la Roja donde nunca había llegado y donde nunca ha vuelto a estar: el podio planetario, apenas superada por Brasil y Checoslovaquia. Los triunfos contra Suiza, Italia, Unión Soviética y Yugoslavia serían los últimos conseguidos por el representativo criollo en la máxima cita hasta los alcanzados por la oncena de Marcelo Bielsa en Sudáfrica 2010.

"El fútbol es mi vida, aunque a veces disfrutaría más sin la obligación de ganar cada fin de semana. El resultado siempre será importante, pero también lo es la forma en que se consigue", dijo Riera cuando en todo el orbe le preguntaban por su fórmula del éxito.

"Nos enseñó cómo era la actividad en Europa, y lo voy a recordar siempre con cariño porque despertó la vocación en muchos de nosotros", dijo Manuel Pellegrini sobre Riera en 2009.

 Momentos inolvidablesUna postal imborrable de la selección del 62 dirigida por Riera: el triunfo sobre la URSS en Arica, que clasificó a Chile a semifinales del Mundial.

Tras el histórico e inédito tercer lugar en una Copa del Mundo, luego de vencer a Yugoslavia, Riera es tomado en andas por los fanáticos.

Una imagen con dos de sus jugadores del Benfica de Portugal. El "Tata" también entrenó en España, Argentina y varios equipos chilenos.

Uno de sus tantos reconocimientos. El premio a los mejores entregado por el Colegio de Entrenadores, el Sifup, Cooperativa y "El Mercurio".

Una postal junto a los ex mundialistas del 62. En la foto, entre otros, aparecen Leonel Sánchez, Jorge Toro y "Fifo" Eyzaguirre.

En 2003, una de las más grandes figuras del fútbol de todos los tiempos, el portugués Eusebio, a quien dirigió en Benfica, lo visitó en Chile.

Dejó un legado enorme"Fernando Riera dejó un legado enorme. Yo diría que todo el fútbol chileno es su legado. Realmente es una pérdida lamentable, por todo lo que le dio a nuestro medio en su trayectoria.

Dejó una huella muy fuerte, una huella indeleble. Marcó mi carrera y la de muchos, descubrió vocaciones, compartí su pasión por el fútbol, el respeto por la actividad. Muchos que estuvieron como jugadores siguieron una carrera de entrenador gracias a él. Su legado es inmenso. Por lo que ganó, transmitió y formó.

Estábamos en permanente contacto hasta hace poco, pero su salud estaba deteriorada. Don Fernando se fue en buenos términos, se durmió en su cama. Se fue con tranquilidad; pero para mí, no se va a ir nunca. Su recuerdo y sus enseñanzas van a permanecer por siempre. Su vida física no tiene nada que ver con todo lo que Don Fernando nos entregó.

El mundo del deporte lo despideLeonel Sánchez, figura del Mundial de 1962 bajo las órdenes de Fernando Riera, estaba deshecho con la noticia. "Estoy muy triste, llorando. Me avisó la señora Isabel, que lo cuidaba, y no tuve otra reacción que pegar un grito. Se fue un hombre muy bueno, que dio mucho por Chile. Todos lo querían mucho y nos enseñó mucho. Ahora que me avisan que se ha ido, todo Chile va a tener que hacerle un buen homenaje y una buena despedida. Los quince que quedamos del Mundial del 62 nos vamos a juntar todos los jugadores para su despedida".

En tanto, Carlos Campos, otro gestor del tercer lugar de 1962, comentó que "ha sido un golpe, una pérdida muy grande para nosotros los mundialistas del 62. Fue un gran hombre, una gran persona, que será difícil que lo olvidemos. Todo lo que nosotros logramos es por su esfuerzo y por su profesionalismo. Los mundialistas del 62 lo visitábamos todos los 30 de mayo, que coincidía con su santo y el comienzo del Mundial. En los últimos años sólo nos miraba. Era difícil verlo en ese estado. El profesionalismo y la disciplina fueron lo que más me enseñó. Siempre nos aconsejaba... a otros los retaba.

Por su parte, Jaime Estévez, presidente de Cruzados SADP, comentó que la UC "le debe mucho a Riera. Lamentamos muy profundamente su pérdida".

El fútbol parte con él"El fútbol parte con Fernando Riera. Él hace del fútbol en Chile una actividad profesional. El concepto de disciplina, de que esto es una cuestión seria. Con la selección del 62 fue un trabajo largo de cuatro años, y ahí marcó un estilo, una forma de hacer las cosas hasta entonces no desarrollada ni realizada. Tuvo respaldo directivo y fue fundamental, porque sin ese respaldo no habría podido aguantar la presión contraria que tuvo al comienzo. La política de Riera no era evidentemente popular en un medio muy poco desarrollado, pero con ese apoyo pudo salir adelante.

Hasta Riera, el fútbol en Chile era un juego, y pasa a ser lo que es hoy a partir de él. Si no hubiese tenido éxito, si no pasaba la primera ronda en el Mundial, por ejemplo, la historia habría demorado quién sabe cuántas décadas en avanzar lo que se avanzó con él.

Después del 62, tuvo pocos momentos de ese mismo nivel, si es que tuvo alguno. Por su carácter y su convicción absoluta de estar en lo correcto, no volvió a encontrar -porque era casi imposible- un clima tan favorable como el que tuvo en esos cuatro años con la selección.

La escuela de Riera está en la seriedad de los procedimientos. Ésa es su piedra angular. Y en términos tácticos, hizo entrar al fútbol chileno el 4-2-4. Desde 1941, con Platko, que en Chile se hacia la WM, y con el trabajo laborioso de Riera se introduce este otro esquema. Costó, como cuesta cualquier cambio de esa naturaleza.

Sus discípulos más significativos hoy son Manuel Pellegrini, Arturo Salah y Fernando Carvallo, aunque su modelo en cuanto a aplicación se perdió casi junto con el Mundial en cuanto a la seriedad y el profesionalismo. Eso empezó a olvidarse, hasta que eso mismo lo reanima, en términos modernos, Marcelo Bielsa.

Antes, el jugador chileno se abandonó a la forma fácil de hacer las cosas, a encontrar en el dirigente un confidente. El que vuelve a plantear todo eso es Bielsa, con similitudes impresionantes con Riera; incluso, en la forma en que prescindió de jugadores que no entraban en su esquema porque se tomaban el fútbol muy alegremente.



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