ARTES Y LETRAS

Domingo 21 de Octubre de 2007

EXPOSICIÓN EN TELEFÓNICA. A 100 años de su nacimiento
Marta Colvin: Claves en la vida de una escultora moderna

La obra de Marta Colvin (1907-1995) logró trascendencia internacional y es revisada ahora en una esperada retrospectiva que se inaugura este miércoles. Recorremos algunas claves significativas y curiosas de su vida.

MARÍA CAROLINA ABELL SOFFIA

1. MEDIO EUROPEA Y MEDIO CHILOTA

El sello soñador y aventurero de la escultora proviene del abuelo poeta e inmigrante irlandés, James Colvin. Medio europea y chilota por cada lado, Marta Colvin, a sus tempranos 16 años, escogió la vida conyugal junto al agricultor francés -avecindado en tierras chillanejas- Sergio May Didier.

Tuvieron tres hijos: Sergio, Fernando y Silvia. Una descendencia que la artista acompañó fielmente hasta que partieron a la universidad. Entonces, apoyada por su madre, buscó el camino creador ingresando a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

Tempranamente observó cómo sus familiares emprendían negocios, exploraban tierras y viajaban infatigablemente. Ello, con probabilidad, ayudó a que reconociera esa "vocación irresistible" que -gracias al terremoto de Chillán en 1939- le permitió trasladarse a la capital y, a poco andar, fue "sinónimo de destino". Al egresar de la facultad se marchó a Europa. Primero partió becada a Francia, donde, inicialmente, durmió en un garaje. Luego fue a Inglaterra. Nadie frenó sus impulsos. Tampoco su marido agricultor. Sólo regresó por breves períodos hasta que enviudó.

2. EL PESADO TRABAJO CORPORAL

Pese a su amor irrenunciable al volumen, Marta carecía del porte físico de una escultora. Era fuerte, menuda y proporcionada. Atractiva y buenamoza. Inteligente y culta. Mujer delgada de 160 cm aproximadamente que, poco a poco, fue encorvándose debido al enorme esfuerzo corporal que implicó la talla directa.

Una tez muy blanca, una rubia melena -estilo Príncipe Valiente-- y una especial mirada armonizaron con ese acogedor espíritu sureño que suele expresar cariño a través de la comida.

En su oficio escultórico, Colvin aprendió a delegar funciones entre canteros y aprendices. Por eso, siguió trabajando a pesar de los males que la aquejaban hacia 1995.

Respetuosa y llena de cariño, se entregó también confiadamente a sus labores docentes. Y con modo amable, pero firme, impuso entre los estudiantes de la U. de Chile tareas tan originales como desafiantes. "La Pincoya", obra monumental emplazada en ese lugar capitalino, fue hecha con la colaboración de todos. Sin embargo, sólo duró un par de días. ¡Los vecinos sustrajeron el metal y lo vendieron!

3. RECREANDO SU ATIBORRADO TALLER

Marta Colvin necesitaba la tranquilidad del taller para crear. Entonces, la música era una aliada. En los estudios chileno y parisino había un desorden organizado, aspecto que Sebastián de la Fuente -arquitecto que trabajó la museografía de esta muestra con Ramón Castillo- quiso rescatar. "Con el montaje intentamos recrear su intimidad, ya que vimos varias fotografías de los pequeños talleres atiborrados de obras en proceso que coexistían con ella". Ese conjunto de obras amadas por ella permanecían en un "aparente desorden junto a un sinfín de libros, discos y otros objetos personales". La investigadora Soledad García los clasificó para hacer la curatoría según "la poética de los rincones", que exalta en el exterior las piezas de mayores formatos y, en el interior, las más pequeñas. En la muestra de Telefónica se exhiben también extractos de documentos que exponen su pensamiento.

4. DOS VECES CADA CARTA

"Mi tía -dijo J. Colvin- escribía dos veces las cartas. Era muy cachurera. Guardaba todo". Por eso, en su archivo -donado a la biblioteca del Museo Nacional de Bellas Artes en mayo pasado-, junto a numerosas fotografías y libros dedicados por notables artistas como Dalí y Kandinsky, se incluyó también su correspondencia. Los documentos aún inexplorados indican el natural fluir de ideas creativas dibujadas en cualquier servilleta, boleta o papel. Después, en la serenidad del taller, las retomaba a través de sucesivos bocetos.

Su mente siempre estaba abierta a la creación, lo que explica la existencia de dibujos más o menos acabados y sus indagaciones en grabado y collage, confeccionados con restos de lijas muy bien recortadas.

5. RECOLECTANDO MADERAS ABANDONADAS

Todo le servía a Marta Colvin, gracias a la lección de austeridad que recibió durante la segunda posguerra europea. Entonces, nunca le sobró el dinero. Sobriedad, elegancia y distinción eran condiciones propias de la pionera del volumen. "La Meme -recuerda Sergio Saguez, quien dirige la muestra en representación de la familia Colvin -nos contaba también que gran parte de su obra en madera la hizo gracias a que, en Francia, sacaban unos cuartones apolillados de roble carcomidos del piso de las casas. Ella los miró y comenzó a ver esculturas. ¡Se los regalaron todos! Limpios y restaurados, con formas únicas, los trozos de materia se transformaron en esculturas".

En otras ocasiones auscultó territorios andinos hasta encontrar las piedras deseadas. Gustaba internarse en la cordillera para buscar el granito rojo que necesitaba para la ejecución de "Pachamama" en el Parque de Providencia.

6. LA VIRGEN DE LOS BENEDICTINOS

Marta Colvin encargó a uno de sus alumnos aventajados -Francisco Gazitúa- la ejecución de una virgen, actualmente emplazada en el muro de acceso a la iglesia del Monasterio Benedictino de Las Condes. Dio pocas, pero claras instrucciones. "Reciclar los restos de álamo usados para hormigonar la estructura arquitectónica, sin utilizar clavos ni tornillos, por razones de peso", recuerda Gazitúa. María "tendría los hombros en la misma dirección del Adonis, pero sosteniendo al Niño. Su rostro, aunque evitaría todo referente directo, debía perfilar ojos y nariz con cierto figurativismo. Luego, me dejó en total libertad", narra hoy el escultor. Ella, como era habitual, partió rumbo a Francia. Un año y medio más tarde aprobó la obra terminada.

7. LA INFLUENCIA DE HENRY MOORE

Henry Moore fue fundamental en su vida. Honda amistad los unió. El célebre escultor inglés fue un guía que le abrió senderos. La hizo su ayudante, le consiguió una beca británica y la presentó a grandes intelectuales del arte como René Huyghé y Herbert Read. Además, la introdujo en el lenguaje escultórico contemporáneo y la obligó a repensar sus orígenes americanos. Por sus presiones, Marta visitó Bolivia, Perú e Isla de Pascua, entre otros sitios. Antes, en la Escuela Grande Chaumière, Ossip Zadkine la condujo por el camino de la interpretación y la libertad creadoras. Ambos la llevaron a la naturaleza y al mundo. También contribuyeron a su enseñanza Laurens, Martin, Brancusi, Arp y Soriau. Así se conformó la fórmula que más tarde permitió que su trabajo ocupara espacios museológicos y urbanos en el mundo.

8. LOS PREMIOS DE "MARTISTA"

Su éxito internacional también se debe a su talento e inteligencia espacial. Según la historiadora Olaya Sanfuentes, "dentro del contexto europeo y norteamericano el impulso de la antropología cultural como disciplina académica ayudó a reenfocar la mirada occidental con respecto al mundo americano". Además, "lentamente, América se desligó del carácter exótico y exógeno, siendo apreciada en su verdadera naturaleza".

En 1965, "Martista", bautizada así por Neruda, obtuvo el premio internacional en la afamada Bienal Paulista , "gracias a la fina selección de su trabajo que realizó el decano de la Facultad de Bellas Artes, Carlos Pedraza, apoyado por Maruja Pinedo y Luis Oyarzún", cuenta Enrique Solanich. En 1970 obtuvo el Premio Nacional de Arte y continuó consolidando su trabajo. Los '80 se los pasó trabajando y los '90 llegaron con dos importantes exposiciones. Una, en la parisina "Maison d'Amerique Latine", y otra, en el Museo Nacional de Bellas Artes.

9. EL FINAL

Pierre Voulbout, el conocido crítico literario francés, fue el segundo marido de la escultora. Aquel amor, concuerdan los parientes, fue profundísimo. Él, enloquecido por Chile y por ella, colaboró siempre en tareas delicadas. Pulía y lijaba prolijamente las obras, aunque murió a poco andar. Marta acusó rápidamente el golpe. La pena y el duro trabajo escultórico se confabularon en 1991. Un inesperado accidente vascular provocó una hemiplejia parcial que limitó sus movimientos, sin aplacar su fuerza titánica. Murió años más tarde, en 1995. Hace unos meses, sus restos fueron trasladados a Chillán. Allí, una fundación hará perdurar el nombre de quien logró, según el crítico Pedro Labowitz, "usar bloques regulares y geométricos en composiciones que pueden leerse como sugerencias macizas de nuestras montañas".

"DESDE EL TALLER"

Retrospectiva en la Fundación Telefónica

Dirigida por Sergio Saguez, representante de la familia Colvin. Del 24 de octubre al 27 de enero de 2008. Incluye un catálogo y una cuidadosa monografía, a cargo de Jorge Colvin.

OVNI

Esta escultura está en manos de la familia Colvin, al igual que gran parte de las obras que se exhibirán en la retrospectiva.

Citas sobre Colvin

Lily Garafulic, Premio Nacional de Arte: "Tomamos caminos absolutamente distintos. Era difícil encontrarse con ella, porque tenía un concepto y realizaba una escultura muy diferente a la mía. En términos humanos, ella tenía una cosa que a mí me falta: Demostraba el cariño. Yo soy más seca".

(opnión en 1993)

Isabel Aninat, galerista: "Habla de la fuerza de Chile a través de sus volúmenes escultóricos de una forma universal. Sin literatura da cuenta de lo que somos".

Francisca Cerda, escultora: "Marta con Rebeca Matte y Lily Garafulic han dado el respaldo y fuerza para seguir en este arduo trabajo. Ello ha repercutido impulsando el desarrollo de un gran número de valiosas escultoras chilenas".

Rosita Lira, galerista: "Adelantada y visionaria. Definió el paisaje latinoamericano, en su abstracción pura, en piedra y madera".

Teresa Gazitúa, artista: "Destacan sus maderas como "Horizonteancestral" cuyo exterior grabado nace del vano interior, de la estructura misma. No es una terminación, es un antecedente a un grabado en volumen".



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
La sustanciosa muestra sobre Marta Colvin incluye dibujos, grabados, collages, maquetas y esculturas en materiales muy diversos.
La sustanciosa muestra sobre Marta Colvin incluye dibujos, grabados, collages, maquetas y esculturas en materiales muy diversos.


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales