WIKÉN

Viernes 6 de Agosto de 2004

El guardián de Los Prisioneros

Carlos Fonseca es el único que no tiene licencia para perder el control.
David Ponce.

El trabajo que Carlos Fonseca, manager, ha hecho en los últimos veinte años de su vida es ése: manejar. A partir de 1984 manejó por una década la carrera de Los Prisioneros y la de Jorge González. Armó y manejó la mayoría del catálogo de músicos que grabaron en Chile a mediados de los '90. Luego manejó a Inti-Illimani. Manejó el apoteósico regreso de los mismos Prisioneros en 2001, partiendo por el récord de llevar a 140 mil personas en dos días seguidos al Estadio Nacional. Y aún así Carlos Fonseca sabe que hay cosas que simplemente no puede manejar.

Una rueda de prensa, por ejemplo. La que Los Prisioneros dieron en septiembre último y que González, después de tirar micrófonos y vasos, clausuró con una frase a la cara de Fonseca.

- Ahí quedó tu conferencia, Carlos.

Ahí quedó. Los Prisioneros iban a presentar como invitado a Álvaro Henríquez y a anunciar la grabación de un disco en la radio Rock & Pop, pero la prensa sólo preguntó por Claudio Narea, que acababa de ser despedido del grupo.

- Todo salió mal - recuerda hoy Fonseca- . Pero el disco salió bien. Y se grabó ahí, ese mismo día.

Casi un año más tarde, Los Prisioneros ya tienen otro disco recién hecho. Se llama "Manzana", será publicado el 24 de agosto y se oye en la radio con la canción "El muro". Y si ser manager fuera una carrera universitaria, Carlos Fonseca ya podría dictar un posgrado en Tratamiento de Crisis. Y elaborar un ranking de las que ha enfrentado con el grupo. Por ejemplo cuando en la Teletón de 2002, Jorge González tomó el micrófono para hablar por igual contra el negocio de los empresarios y el ego de los artistas.

Esa, dice Fonseca, no es una crisis. "Cabros chicos", sonríe, aunque entonces salieran a la palestra Kike Morandé o Don Francisco a criticar al grupo. "Es que esos personajes para nosotros valen re poco. Más bien es mejor estar del otro lado".

O, por ejemplo, escenario dos: las declaraciones antibélicas de González a favor de Perú poco antes del show de Los Prisioneros en el Festival de Viña en 2003, y la hostilidad nacionalista que generaron en Chile. Eso, dice Fonseca, sí es una crisis. Y esa vez debió empezar a manejarla por teléfono desde Perú, donde la polémica lo tomó por sorpresa y logró desesperarlo. A días del Festival, los diarios informaban de amenazas de muerte al cantante, los foros de internet se llenaban de críticas de fans y el grupo era acosado con cámaras de TV por las calles de Viña.

- Eso fue denso. Nos perseguían periodistas en auto. La Loreto (Otero, mujer de Jorge González) venía detrás y casi se sale de la pista - recuerda Fonseca, cuyo grupo finalmente dominó a la Quinta Vergara a todo ritmo.

- Los Prisioneros nunca han sido un grupo fácil. Siempre te llevas sorpresas, pasan cosas que no son las que quisieras. Todos los días recibes el reciclaje de los medios, vas a negociar un show o a hablar con un canal de televisión y tienes que mantenerte firme. Entonces es más fácil para mí que para ellos llegar derrotado a la casa.

Por más irreconciliables que sean hoy Los Prisioneros y Claudio Narea, hay algo en lo cual todos están de acuerdo. "Los Prisioneros" (2002), el último disco que hizo el trío original, quedó a medio camino y no satisfizo totalmente a nadie.

Carlos Fonseca recuerda cuándo escuchó por primera vez el disco "La voz de los '80". Fue en 1983, en su oficina. Él tenía 24 años, y Jorge González 21. Era la versión preliminar del disco. "Estaba grabado por Jorge, en su casa", dice. Ese es el origen del conflicto, reflotado en lo que él llama "la leyenda alrededor de Narea". Cuando hubo que grabar de nuevo en 2002, el guitarrista planteó hacer un disco a medias; la idea fue rechazada por el resto. Cuando a su vez González entregó las primeras muestras de canciones, fue Narea quien se mostró disconforme.

- Al final muchas partes quedaron floppy. Estábamos todos de mal genio al sacar el disco.

Ahora, con "Manzana", es distinto. "Están todas las canciones al tope. Una de las cosas que cambiaron obviamente fue el sistema de trabajo. Volvió a ser como antes: Jorge llegó, armó los demos tal como tenían que ser y fueron potentes desde un principio. Siempre, en los discos de Los Prisioneros, Jorge hacía los demos y ya estaba la canción armada. Él entregaba eso y Miguel y Claudio se lo aprendían".

- En el disco anterior traté de que no se pelearan, que se mantuviera la relación para hacerlo todo bien - dice el manager. Chile sabe que no resultó- . Funcionaba para tocar las canciones viejas. Pero al momento de hacer un tema nuevo ya empezó a quedar la grande. Seguir los tres como estaban era imposible. De no tomar la decisión de sacar a Claudio no habría más Prisioneros. Y hubiera sido una pena, porque este disco y muchas cosas más que vienen no existirían. Porque con todo lo que hemos pasado miro para atrás y creo que ya Los Prisioneros no van a dejar de existir. Jorge y Miguel asumieron al grupo como una marca que los representa. Ya se sabe que Los Prisioneros es Jorge González, entonces vamos a tener un disco al año o cada dos años de Los Prisioneros.

Ahora la agenda comienza a agitarse. A principios de julio, el martes 6, Los Prisioneros filmaban en Monterrey el clip de "El muro"; el miércoles 7 hicieron un chat en Ciudad de México y el viernes 9 estaban aterrizando en Talca, a este lado del mundo, donde unos tres mil aficionados escucharon en vivo seis canciones nuevas. Este mes el grupo estará completando cinco discos en tres años - el álbum en vivo "Estadio Nacional", el DVD "Lo estamos pasando muy bien", el disco nuevo "Los Prisioneros", el citado "Los Prisioneros en las Raras Tocatas Nuevas de la Rock & Pop" y, ahora, "Manzana"- y se prepara a superar el millón de discos vendidos de todo su catálogo en Chile.

- El título de ese DVD, "Lo estamos pasando muy bien", no es una mentira: o sea, lo estábamos pasando muy bien - concluye el manager- . Sacamos ese DVD y a partir de ahí en adelante lo empezamos a pasar mal.

Fonseca sonríe. Como en una extraña ley matemática, cada vez que Los Prisioneros hacen algo aparece una fuerza contraria. El Festival de Viña versus el incidente peruano. La actuación en Rock & Pop versus la ruptura del trío. El disco nuevo versus la reciente querella de Narea, que esta semana fue resuelta extrajudicialmente previo el pago de una deuda pendiente con el guitarrista. Es casi una constante histórica, o un destino.

- Puede ser - dice. Pero a la mañana siguiente rectifica.

- Todas estas cosas no significan que seamos un grupo maldito ni condenado al fracaso. Todo lo contrario. No nos podemos quejar de cómo nos ha ido. Es como lo que pasó en la conferencia de prensa: el disco de las "Raras tocatas" tiene esa energía. Por algo se grabó esa misma tarde - compara Carlos Fonseca, quien, tal como González esa vez, tiene una frase que arrojar.

- Decían que Los Prisioneros estaban muertos, decían que Los Prisionero sin Claudio, decían todo lo que quisieran, bueno: tráguense esto - dice. Y hay una manzana verde en la tapa del nuevo disco de Los Prisioneros.

Los Prisioneros

Jueves 19, 21 hrs. Teatro Providencia, Manuel Montt 032 (372 0535). $6.000. Venta en días previos $5.000. www.ticketmaster.cl


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Foto:Claudio Vera


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